Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 28 de febrero de 2026

Sábado de la Primera Semana de Cuaresma

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 136

1 Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
2 Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia.
3 Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia.
4 Al único que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia.
5 Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia.
6 Al que extendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia.
7 Al que hizo las grandes lumbreras, porque para siempre es su misericordia;
8 el sol para que señoreara en el día, porque para siempre es su misericordia;
9 la luna y las estrellas para que señorearan en la noche, porque para siempre es su misericordia.
10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia;
11 y sacó a Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia;
12 con mano fuerte y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia.
13 Al que dividió el mar Rojo en partes, porque para siempre es su misericordia;
14 e hizo pasar a Israel por en medio de él, porque para siempre es su misericordia;
15 y arrojó a Faraón y a su ejército en el mar Rojo, porque para siempre es su misericordia.
16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia.
17 Al que hirió a grandes reyes, porque para siempre es su misericordia;
18 y mató a reyes poderosos, porque para siempre es su misericordia;
19 a Sehón, rey amorreo, porque para siempre es su misericordia;
20 y a Og, rey de Basán, porque para siempre es su misericordia;
21 y dio la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia;
22 en heredad a Israel, su siervo, porque para siempre es su misericordia.
23 El que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia;
24 y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia.
25 Él da mantenimiento a toda carne, porque para siempre es su misericordia.
26 Alabad al Dios de los cielos, porque para siempre es su misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 137

1 Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y aun llorábamos acordándonos de Sion.
2 Sobre los sauces, en medio de ella, colgamos nuestras arpas.
3 Pues los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían cánticos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los cánticos de Sion.
4 ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra extraña?
5 Si me olvido de ti, oh Jerusalén, mi diestra se olvide de su destreza.
6 Mi lengua se pegue a mi paladar, si no me acuerdo de ti, si no ensalzo a Jerusalén como principal objeto de mi alegría.
7 Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalén, quienes decían: Arrasadla, arrasadla hasta sus cimientos.
8 Hija de Babilonia, la desolada, bienaventurado el que te dé el pago de lo que tú nos pagaste a nosotros.
9 Bienaventurado el que tome y estrelle tus niños contra la peña.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 138

1 Te alabaré con todo mi corazón; delante de los dioses te cantaré salmos.
2 Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y por tu verdad; porque has engrandecido tu nombre y tu palabra sobre todas las cosas.
3 En el día que clamé, me respondiste; me esforzaste con fortaleza en mi alma.
4 Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, porque oyeron los dichos de tu boca.
5 Y cantarán de los caminos de Jehová, porque la gloria de Jehová es grande,
6 porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo conoce de lejos.
7 Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano y me salvará tu diestra.
8 Jehová cumplirá por mí Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no dejes la obra de tus manos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Deuteronomio 12

1 Estos son los estatutos y los decretos que cuidaréis de poner por obra, en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado para que la poseas, todos los días que vosotros viváis sobre la tierra.
2 Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros vais a desposeer sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso;
3 y derribaréis sus altares, y quebraréis sus pilares, y quemaréis sus árboles sagrados en el fuego, y destruiréis las esculturas de sus dioses, y haréis perecer su nombre de aquel lugar.
4 No haréis así con Jehová vuestro Dios,
5 sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de todas vuestras tribus para poner allí su nombre para su habitación, ese buscaréis, y allá iréis.
6 Y allí llevaréis vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, y vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, y vuestros votos, y vuestras ofrendas voluntarias, y los primogénitos de vuestras vacas y de vuestras ovejas;
7 y comeréis allí delante de Jehová vuestro Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras casas, en toda obra de vuestras manos en que Jehová tu Dios te haya bendecido.
8 No haréis como todo lo que nosotros hacemos aquí ahora, cada uno lo que le parece bien,
9 porque hasta ahora no habéis entrado al reposo y a la heredad que os da Jehová vuestro Dios.
10 Mas pasaréis el Jordán y habitaréis en la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar, y él os dará reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis seguros.
11 Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para hacer habitar en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos y vuestros sacrificios, vuestros diezmos y las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de vuestros votos que hubiereis prometido a Jehová.
12 Y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios, vosotros, y vuestros hijos, y vuestras hijas, y vuestros siervos, y vuestras siervas, y el levita que estuviere en vuestras poblaciones, por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros.
13 Guárdate, no sea que ofrezcas tus holocaustos en cualquier lugar que veas;
14 sino que en el lugar que Jehová escoja en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando.
15 Con todo, conforme al deseo de tu alma podrás matar y comer carne en todas tus poblaciones, según la bendición de Jehová tu Dios que él te haya dado; el inmundo y el limpio la comerá, como la de gacela o de ciervo.
16 Solamente que sangre no comeréis; sobre la tierra la derramaréis como agua.
17 No podrás comer en tus poblaciones el diezmo de tu grano, o de tu vino, o de tu aceite, ni los primogénitos de tus vacas ni de tus ovejas, ni tus votos que prometieres, ni tus ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos,
18 sino que delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios haya escogido, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el levita que está en tus poblaciones; y te alegrarás delante de Jehová tu Dios en toda obra de tus manos.
19 Guárdate, no sea que desampares al levita en todos tus días sobre tu tierra.
20 Cuando Jehová tu Dios ensanche tu término, como él te ha dicho, y tú digas: Comeré carne; porque deseó tu alma comerla, conforme a todo el deseo de tu alma comerás carne.
21 Si estuviere lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios habrá escogido para poner allí su nombre, entonces matarás de tus vacas y de tus ovejas que Jehová te hubiere dado como yo te he mandado, y comerás en tus poblaciones según todo lo que desee tu alma.
22 Lo mismo que se come la gacela y el ciervo, así las comerás; el inmundo y el limpio comerán también de ellas.
23 Solamente que te esfuerces en no comer sangre, porque la sangre es la vida, y no has de comer la vida juntamente con su carne.
24 No la comerás; en tierra la derramarás como agua.
25 No comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, cuando hagas lo recto ante los ojos de Jehová.
26 Solamente las cosas consagradas que tuvieres y tus votos, las tomarás e irás al lugar que Jehová haya escogido;
27 y ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehová tu Dios; y la sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar de Jehová tu Dios, y comerás la carne.
28 Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre, cuando hagas lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios.
29 Cuando Jehová tu Dios haya cortado delante de ti las naciones adonde tú vas para desposeerlas, y las hayas desposeído y habites en su tierra,
30 guárdate, no sea que tropieces yendo en pos de ellas, después que hayan sido destruidas delante de ti, y no sea que preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, así haré también yo.
31 No harás así con Jehová tu Dios, porque toda abominación que Jehová aborrece la hicieron ellos a sus dioses, pues aun a sus hijos e hijas quemaban en el fuego a sus dioses.
32 Cuidaréis de hacer todo lo que yo os mando; no añadirás a ello ni quitarás de ello.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Efesios 5

1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados,
2 y andad en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.
3 Pero fornicación y toda inmundicia o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos;
4 ni obscenidades, ni necedades, ni truhanerías que no convienen, sino más bien acciones de gracias.
5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
7 No seáis, pues, partícipes con ellos,
8 porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.
9 (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad),
10 comprobando lo que es agradable al Señor.
11 Y no seáis partícipes de las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien redargüidlas.
12 Porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en oculto.
13 Mas todas las cosas, cuando son redargüidas por la luz, son hechas manifiestas, porque la luz es lo que manifiesta todo.
14 Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.
15 Mirad, pues, cuidadosamente cómo andéis, no como necios sino como sabios,
16 redimiendo el tiempo, porque los días son malos.
17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
18 Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu,
19 hablando entre vosotros con salmos, e himnos, y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
20 dando gracias siempre por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo;
21 sometiéndoos los unos a los otros en el temor de Dios.
22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor.
23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, y él es el Salvador del cuerpo.
24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella,
26 para santificarla, purificándola en el lavamiento del agua por la palabra,
27 para presentársela gloriosa a sí mismo, una iglesia que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mácula.
28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos El que ama a su mujer, a sí mismo se ama,
29 porque ninguno aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y cuida, como también el Señor a la iglesia,
30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne.
32 Este misterio es grande, mas yo digo esto con respecto a Cristo y a la iglesia.
33 Pero cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y la mujer respete a su marido.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, que por nosotros ayunaste cuarenta días y cuarenta noches: Concédenos gracia para practicar tal abstinencia, para que, cuando nuestra carne sea sometida al Espíritu, obedezcamos siempre tus divinos impulsos con justicia y verdadera santidad, para tu honra y gloria, tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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