Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 28 de febrero de 2026

Sábado de la Primera Semana de Cuaresma

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 132

1 Acuérdate, oh Jehová, de David, de toda su aflicción;
2 de cómo juró a Jehová y prometió al Fuerte de Jacob:
3 No entraré en la morada de mi casa, no subiré sobre el lecho de mi descanso,
4 no daré sueño a mis ojos ni a mis párpados adormecimiento,
5 hasta que halle lugar para Jehová, moradas para el Fuerte de Jacob.
6 He aquí, en Efrata oímos del arca, la hallamos en los campos del bosque.
7 Entremos en sus tiendas; postrémonos al estrado de sus pies.
8 Levántate, oh Jehová, para ir a tu reposo, tú y el arca de tu poder.
9 Tus sacerdotes se vistan de justicia y se regocijen tus santos.
10 Por causa de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro.
11 En verdad juró Jehová a David, no se apartará de ello: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.
12 Si tus hijos guardaren mi pacto y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
13 Porque Jehová ha elegido a Sion; la deseó por su habitación.
14 Este es mi reposo para siempre; aquí habitaré, porque la he deseado.
15 Bendeciré abundantemente su provisión; a sus pobres saciaré de pan.
16 Y vestiré a sus sacerdotes de salvación, y sus santos darán voces de júbilo.
17 Allí haré brotar el cuerno de David; he preparado lámpara a mi ungido.
18 A sus enemigos vestiré de confusión, pero sobre él florecerá su corona.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 133

1 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en unidad!
2 como el buen óleo sobre la cabeza, que desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras;
3 como el rocío del Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición y vida eterna.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 134

1 Mirad, bendecid a Jehová, vosotros todos los siervos de Jehová, los que estáis en la casa de Jehová por las noches.
2 Alzad vuestras manos al santuario y bendecid a Jehová.
3 Desde Sion te bendiga Jehová, el que hizo los cielos y la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 135

1 Alabad el nombre de Jehová; alabadlo, siervos de Jehová,
2 los que estáis en la casa de Jehová, en los atrios de la casa de nuestro Dios.
3 Alabad a Jah, porque Jehová es bueno; cantad salmos a su nombre, porque es agradable.
4 Porque Jah ha escogido a Jacob para sí, a Israel por posesión suya.
5 Porque yo sé que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.
6 Todo lo que quiso Jehová, lo ha hecho, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.
7 Él hace subir las nubes desde el confín de la tierra; él hizo los relámpagos para la lluvia; él saca los vientos de sus tesoros.
8 El que hirió a los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta la bestia.
9 Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre Faraón y sobre todos sus siervos.
10 El que hirió a muchas naciones y mató a reyes poderosos;
11 a Sehón, rey amorreo, y a Og, rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán.
12 Y dio la tierra de ellos en heredad, en heredad a Israel, su pueblo.
13 Oh Jehová, tu nombre es eterno; tu memoria, oh Jehová, de generación en generación.
14 Porque juzgará Jehová a su pueblo y se arrepentirá acerca de sus siervos.
15 Los ídolos de las naciones son plata y oro, obra de manos de hombres.
16 Tienen boca y no hablan; tienen ojos y no ven;
17 tienen orejas y no oyen; tampoco hay aliento en sus bocas.
18 Como ellos son los que los hacen, todos los que en ellos confían.
19 Casa de Israel, bendecid a Jehová; casa de Aarón, bendecid a Jehová;
20 casa de Leví, bendecid a Jehová; los que teméis a Jehová, bendecid a Jehová.
21 Bendito sea Jehová desde Sion, que mora en Jerusalén Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Deuteronomio 11

1 Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás su ordenanza, y sus estatutos, y sus decretos, y sus mandamientos, todos los días.
2 Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano fuerte, y su brazo extendido,
3 y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón, rey de Egipto, y a toda su tierra;
4 y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros, cómo hizo precipitar las aguas del mar Rojo sobre ellos cuando venían tras vosotros, y Jehová los destruyó hasta hoy;
5 y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar;
6 y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab, hijo de Rubén, cómo abrió la tierra su boca y los tragó a ellos y a sus casas, y sus tiendas, y todo ser vivo que tenían en medio de todo Israel.
7 Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho.
8 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os mando hoy, para que seáis esforzados, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para poseerla,
9 y para que os sean prolongados los días sobre la tierra que juró Jehová a vuestros padres que había de dar a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel.
10 Pues la tierra a la cual entras para poseerla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.
11 La tierra a la cual pasáis para poseerla es tierra de montes y de valles, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;
12 tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin de año.
13 Y sucederá que si obedeciereis cuidadosamente mis mandamientos que yo os mando hoy, amando a Jehová vuestro Dios y sirviéndolo con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma,
14 yo daré la lluvia de vuestra tierra en su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, y tu vino, y tu aceite.
15 Daré también hierba en tu campo para tus bestias, y comerás y te saciarás.
16 Guardaos, pues, no sea que vuestro corazón se engañe, y os apartéis, y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos;
17 y así se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, y la tierra no dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová.
18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis por señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.
19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas, cuando te sientes en tu casa, y cuando andes por el camino, y cuando te acuestes, y cuando te levantes;
20 y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas,
21 para que sean aumentados vuestros días, y los días de vuestros hijos, sobre la tierra que juró Jehová a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.
22 Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os mando para que los cumpláis, amando a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos y allegándoos a él,
23 Jehová también echará todas estas naciones de delante de vosotros, y poseeréis naciones grandes y más fuertes que vosotros.
24 Todo lugar que pise la planta de vuestro pie será vuestro: desde el desierto y el Líbano, desde el río, el río Éufrates, hasta el mar occidental será vuestro término.
25 Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre la faz de toda la tierra que piséis, como él os ha dicho.
26 He aquí, yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición:
27 la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os mando hoy,
28 y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios y os apartareis del camino que yo os mando hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.
29 Y sucederá que, cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra a la cual vas para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim y la maldición sobre el monte Ebal.
30 ¿No están ellos al otro lado del Jordán, tras el camino donde se pone el sol, en la tierra del cananeo que habita en el Arabá, delante de Gilgal, junto a la encina de More?
31 Porque vosotros pasáis el Jordán para ir a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da, y la poseeréis y habitaréis en ella.
32 Cuidaréis, pues, de poner por obra todos los estatutos y los decretos que yo pongo hoy delante de vosotros.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Lucas 11

1 Y aconteció que, estando él orando en un lugar, cuando acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.
2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre Venga tu reino Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.
5 Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes,
6 porque un amigo mío ha venido a mí de camino, y no tengo qué ponerle delante;
7 y él, respondiendo desde dentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en la cama; no puedo levantarme y dártelos?
8 Os digo que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, ciertamente por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.
9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
11 ¿Y qué padre de entre vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra? O si pescado, ¿en lugar de pescado, le dará una serpiente?
12 O si le pidiere un huevo, ¿le dará un escorpión?
13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?
14 Y estaba él echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que, después de salir el demonio, el mudo habló, y las multitudes se maravillaron.
15 Pero algunos de ellos decían: Por Belcebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.
16 Y otros, tentándolo, le pedían una señal del cielo.
17 Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y una casa dividida contra sí misma cae.
18 Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su reino? Porque decís que por Belcebú yo echo fuera los demonios.
19 Pues si yo echo fuera los demonios por Belcebú, ¿vuestros hijos por quién los echan fuera? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
20 Mas si por el dedo de Dios echo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.
21 Cuando el fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee.
22 Pero cuando sobreviene otro más fuerte que él, lo vence, le quita todas sus armas en que confiaba y reparte sus despojos.
23 El que no está conmigo, contra mí está; y el que conmigo no recoge, desparrama.
24 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa, de donde salí.
25 Y cuando llega, la halla barrida y adornada.
26 Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; y entrando, habitan allí; y el estado último del tal hombre es peor que el primero.
27 Y aconteció que, mientras decía estas cosas, una mujer de la multitud, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que mamaste.
28 Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan.
29 Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es mala; busca señal, pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.
30 Porque como Jonás fue señal a los ninivitas, así también lo será el Hijo del hombre a esta generación.
31 La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación y los condenará, porque vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y he aquí, uno mayor que Salomón en este lugar.
32 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás; y he aquí, uno mayor que Jonás en este lugar.
33 Nadie pone en oculto una lámpara encendida, ni debajo del almud, sino en el candelabro, para que los que entran vean la luz.
34 La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es simple, también todo tu cuerpo estará lleno de luz; mas si es malo, también tu cuerpo estará en tinieblas.
35 Mira, pues, que la luz que hay en ti no sea tinieblas.
36 Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.
37 Y mientras hablaba, le rogó un fariseo que comiera con él Y entrando Jesús, se sentó a la mesa.
38 Y el fariseo, cuando lo vio, se maravilló de que no se lavara primero antes de comer.
39 Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero vuestro interior está lleno de rapiña y de maldad.
40 Necios, el que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro?
41 Pero dad limosna de lo que tenéis, y he aquí todo os será limpio.
42 Mas ¡ay de vosotros, fariseos! Porque diezmáis la menta y la ruda y toda hortaliza, mas pasáis por alto el juicio y el amor de Dios Esto era necesario hacer, y no dejar aquello.
43 ¡Ay de vosotros, fariseos! Porque amáis los primeros asientos en las sinagogas y las salutaciones en las plazas.
44 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois como los sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.
45 Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dijo: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros.
46 Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! Porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, mas vosotros ni aun con uno de vuestros dedos tocáis las cargas.
47 ¡Ay de vosotros! Porque edificáis los sepulcros de los profetas, y vuestros padres los mataron.
48 De cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificáis sus sepulcros.
49 Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Enviaré a ellos profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán,
50 para que sea demandada de esta generación la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la fundación del mundo,
51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y la casa de Dios; así os digo que será demandada de esta generación.
52 ¡Ay de vosotros, doctores de la ley! Porque habéis quitado la llave del conocimiento; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.
53 Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a oprimirlo en gran manera, y a provocarlo para que hablara de muchas cosas,
54 acechándolo y procurando cazar algo de su boca para acusarlo.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, que por nosotros ayunaste cuarenta días y cuarenta noches: Concédenos gracia para practicar tal abstinencia, para que, cuando nuestra carne sea sometida al Espíritu, obedezcamos siempre tus divinos impulsos con justicia y verdadera santidad, para tu honra y gloria, tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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