Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Oración Matutina

Fecha: 21 de febrero de 2026

Sábado después del Miércoles de Ceniza

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 105

1 Alabad a Jehová, invocad su nombre, dad a conocer sus obras entre los pueblos.
2 Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas.
3 Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.
4 Buscad a Jehová y su fortaleza; buscad siempre su rostro.
5 Acordaos de sus maravillas que hizo, de sus prodigios y de los juicios de su boca,
6 oh vosotros, descendencia de Abraham, su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.
7 Él es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios.
8 Se acordó para siempre de su pacto, de la palabra que mandó para mil generaciones,
9 el cual concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac.
10 Y lo estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto eterno,
11 diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán, como porción de vuestra heredad.
12 Cuando ellos eran pocos en número y extranjeros en ella,
13 y andaban de nación en nación, de un reino a otro pueblo.
14 No consintió que ningún hombre los oprimiera, y por causa de ellos castigó a reyes.
15 No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.
16 Y llamó al hambre sobre la tierra, y quebrantó todo sustento de pan.
17 Envió a un varón delante de ellos, a José, que fue vendido por siervo.
18 Afligieron sus pies con grillos; entre hierros fue puesta su persona.
19 Hasta la hora que llegó su palabra, el dicho de Jehová lo probó.
20 Envió el rey y lo soltó; el señor de los pueblos, y lo desató.
21 Lo puso por señor de su casa y por gobernador sobre todas sus posesiones,
22 para aprisionar a sus grandes como él quisiera, y a sus ancianos enseñar sabiduría.
23 Después entró Israel en Egipto y Jacob fue extranjero en la tierra de Cam.
24 E hizo fructificar a su pueblo en gran manera y lo hizo más fuerte que sus enemigos.
25 Cambió el corazón de ellos para que aborrecieran a su pueblo, para que pensaran mal contra sus siervos.
26 Envió a su siervo Moisés y a Aarón, a quien escogió.
27 Pusieron entre ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cam.
28 Envió tinieblas e hizo que se oscureciera, y no fueron rebeldes a su palabra.
29 Volvió sus aguas en sangre y mató sus peces.
30 Su tierra produjo ranas, aun en las cámaras de sus reyes.
31 Habló, y vinieron enjambres de moscas y piojos en todos sus términos.
32 Les dio granizo por lluvia y llamas de fuego en su tierra.
33 E hirió sus viñas y sus higueras, y quebró los árboles de sus términos.
34 Habló, y vinieron langostas y pulgón sin número;
35 y comieron toda la hierba de su país, y comieron el fruto de su tierra.
36 Hirió, además, a todos los primogénitos en su tierra, las primicias de toda su fuerza.
37 Y los sacó con plata y oro, y no hubo en sus tribus enfermo.
38 Egipto se alegró de que salieran, porque su terror había caído sobre ellos.
39 Extendió una nube por cubierta y fuego para alumbrar la noche.
40 Pidieron, e hizo venir codornices, y los sació de pan del cielo.
41 Abrió la peña y fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como un río.
42 Porque se acordó de su santa palabra dada a Abraham su siervo.
43 Y sacó a su pueblo con gozo, con júbilo a sus escogidos.
44 Y les dio las tierras de las naciones, y las labores de los pueblos heredaron,
45 para que guardaran sus estatutos y observaran sus leyes Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Números 35

1 Y habló Jehová a Moisés en las llanuras de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó, diciendo:
2 Manda a los hijos de Israel que den a los levitas, de la posesión de su heredad, ciudades en que habiten; también daréis a los levitas los ejidos de las ciudades alrededor de ellas.
3 Y tendrán ellos las ciudades para habitar, y los ejidos de ellas serán para sus animales, y para sus ganados, y para todas sus bestias.
4 Y los ejidos de las ciudades que daréis a los levitas serán mil codos alrededor, desde el muro de la ciudad para afuera.
5 Luego mediréis, fuera de la ciudad, dos mil codos al lado oriental, y dos mil codos al lado del sur, y dos mil codos al lado occidental, y dos mil codos al lado del norte, y la ciudad estará en medio; esto tendrán como ejidos de las ciudades.
6 Y de las ciudades que daréis a los levitas, seis ciudades serán de refugio, las cuales daréis para que el homicida huya allá; y además de estas, daréis cuarenta y dos ciudades.
7 Todas las ciudades que daréis a los levitas serán cuarenta y ocho ciudades; ellas con sus ejidos.
8 Y las ciudades que deis de la heredad de los hijos de Israel, del que tiene mucho tomaréis mucho y del que tiene poco tomaréis poco; cada uno dará de sus ciudades a los levitas según la posesión que heredará.
9 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
10 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis pasado el Jordán hacia la tierra de Canaán,
11 os señalaréis ciudades, ciudades de refugio tendréis, donde huya el homicida que hiriere a alguno de muerte por yerro.
12 Y os serán aquellas ciudades por refugio del vengador, y no morirá el homicida hasta que venga a juicio delante de la congregación.
13 De las ciudades, pues, que daréis, tendréis seis ciudades de refugio.
14 Tres ciudades daréis a este lado del Jordán y tres ciudades daréis en la tierra de Canaán, las cuales serán ciudades de refugio.
15 Estas seis ciudades serán de refugio para los hijos de Israel, y para el peregrino, y para el que morare entre ellos, para que huya allá cualquiera que hiriere de muerte a otro por yerro.
16 Y si con instrumento de hierro lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morirá.
17 Y si con una piedra en la mano, con que pueda matar, lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morirá.
18 Y si con un objeto de madera en la mano, con que pueda matar, lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morirá.
19 El vengador de la sangre, él matará al homicida; cuando lo encontrare, él lo matará.
20 Y si por odio lo empujó, o echó sobre él alguna cosa mientras lo acechaba, y murió;
21 o por enemistad lo hirió con su mano y murió, el heridor ciertamente morirá, homicida es; el vengador de la sangre matará al homicida cuando lo encontrare.
22 Mas si casualmente lo empujó sin enemistad, o echó sobre él cualquier objeto sin acecharlo,
23 o bien, sin verlo, hizo caer sobre él alguna piedra con que pudo morir, y muriere, y él no era su enemigo ni procuraba su mal,
24 entonces la congregación juzgará entre el que lo mató y el vengador de la sangre conforme a estas leyes,
25 y la congregación librará al homicida de mano del vengador de la sangre, y la congregación lo hará volver a su ciudad de refugio en la cual había huido, y morará en ella hasta que muera el sumo sacerdote, el cual fue ungido con el aceite santo.
26 Pero si el homicida saliere fuera del término de su ciudad de refugio, a la cual huyó,
27 y el vengador de la sangre lo hallare fuera del término de su ciudad de refugio, y el vengador de la sangre matare al homicida, no se le culpará por ello,
28 pues en su ciudad de refugio debió habitar hasta que muriera el sumo sacerdote; y después que muriere el sumo sacerdote, el homicida volverá a la tierra de su posesión.
29 Y estas cosas os serán por estatuto de juicio por vuestras generaciones en todas vuestras habitaciones.
30 Cualquiera que hiriere de muerte a una persona, por testimonio de testigos morirá el homicida; mas un solo testigo no dará fe contra alguna persona para que muera.
31 Y no tomaréis rescate por la vida del homicida, porque es reo de muerte, sino que ciertamente morirá.
32 Tampoco tomaréis rescate del que huyó a su ciudad de refugio, para que vuelva a vivir en su tierra, hasta que muera el sumo sacerdote.
33 Y no profanaréis la tierra donde habitaréis, porque esta sangre profanará la tierra, y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino por la sangre del que la derramó.
34 No contaminéis, pues, la tierra donde habitáis, en medio de la cual yo moro, porque yo, Jehová, moro en medio de los hijos de Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Lucas 4

1 Y Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto.
2 por cuarenta días, y era tentado por el diablo Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, después tuvo hambre.
3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.
4 Y Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.
5 Y lo llevó el diablo a un monte alto, y le mostró en un instante de tiempo todos los reinos de la tierra.
6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad y la gloria de ellos, porque a mí me es entregada, y a quien quiero la doy.
7 Si, pues, tú me adorares, todos serán tuyos.
8 Y respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.
9 Y lo llevó a Jerusalén, y lo puso sobre el pináculo del Templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo;
10 porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, para que te guarden;
11 y: En las manos te llevarán, no sea que tropieces con tu pie en piedra.
12 Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
13 Y cuando acabó toda tentación, el diablo se apartó de él por un tiempo.
14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
15 Y él enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.
16 Y vino a Nazaret, donde se había criado; y el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.
17 Y le fue dado el libro del profeta Isaías; y cuando abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
18 El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón, para pregonar a los cautivos libertad y a los ciegos recuperación de la vista, para poner en libertad a los oprimidos,
19 para pregonar el año agradable del Señor.
20 Y enrollando el libro, lo devolvió al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos.
22 Y todos daban testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es este el hijo de José?
23 Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo; todo lo que hemos oído que se ha hecho en Capernaúm, hazlo también aquí en tu tierra.
24 Y dijo: De cierto os digo que ningún profeta es aceptado en su tierra.
25 Mas en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, de manera que hubo una gran hambre en toda la tierra;
26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.
27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo, mas ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán, el sirio.
28 Entonces todos en la sinagoga se llenaron de ira cuando oyeron estas cosas;
29 y levantándose, lo echaron fuera de la ciudad, y lo llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarlo.
30 Mas él, pasando por en medio de ellos, se fue.
31 Y descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea Y les enseñaba en los sábados.
32 Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad.
33 Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz,
34 diciendo: ¡Ah! ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.
35 Y Jesús lo reprendió diciendo: Enmudece y sal de él Entonces el demonio, derribándolo en medio de ellos, salió de él sin hacerle daño alguno.
36 Y todos quedaron asombrados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?
37 Y la fama acerca de él se divulgaba por todos los lugares de alrededor.
38 Y levantándose Jesús, salió de la sinagoga y entró en casa de Simón; y la suegra de Simón estaba enferma con una gran fiebre; y le rogaron por ella.
39 E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre, y la fiebre la dejó; y ella, levantándose al instante, les servía.
40 Y al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
41 Y también salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios Mas reprendiéndolos, no los dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo.
42 Y siendo ya de día, salió y se fue a un lugar desierto; y las multitudes lo buscaban, y vinieron hasta él; y lo detenían para que no se apartara de ellos.
43 Mas él les dijo: También es necesario que anuncie el evangelio del reino de Dios a otras ciudades, porque para esto he sido enviado.
44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, que nos has enseñado que todas nuestras acciones sin caridad no valen nada: Envía tu Espíritu Santo y derrama en nuestros corazones ese don excelentísimo de la caridad, el mismo vínculo de la paz y de todas las virtudes, sin el cual quienquiera que viva es contado como muerto delante de ti. Concede esto por Jesucristo tu único Hijo. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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