Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 20 de febrero de 2026

Viernes después del Miércoles de Ceniza

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 104

1 Bendice, alma mía, a Jehová Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; te has vestido de gloria y de magnificencia.
2 El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina,
3 que establece sus aposentos entre las aguas, el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento,
4 el que hace a sus ángeles espíritus, a sus ministros llamas de fuego.
5 Él fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida.
6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas.
7 A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron;
8 subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fijaste.
9 Les pusiste término, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra.
10 Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes,
11 abrevan a todas las bestias del campo, mitigan su sed los asnos monteses.
12 Junto a ellos habitan las aves de los cielos; entre las ramas dan voces.
13 Él riega los montes desde sus aposentos; del fruto de sus obras se sacia la tierra.
14 Él hace producir el heno para las bestias y la hierba para el servicio del hombre, sacando el pan de la tierra.
15 y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace brillar el rostro y el pan que sustenta el corazón del hombre.
16 Se llenan de savia los árboles de Jehová, los cedros del Líbano que él plantó,
17 donde anidan las aves; la cigüeña hace su casa en los cipreses.
18 Los montes altos para las cabras monteses; las peñas, madrigueras para los conejos.
19 Hizo la luna para los tiempos; el sol conoce su ocaso.
20 Pones las tinieblas, y es la noche; en ella corretean todas las bestias del bosque.
21 Los leoncillos rugen tras la presa y para buscar de Dios su comida.
22 Sale el sol, se recogen y se echan en sus cuevas.
23 Sale el hombre a su labor y a su labranza hasta la tarde.
24 ¡Cuán numerosas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus posesiones.
25 Este es el mar grande y anchuroso, en donde hay peces sin número, animales pequeños y grandes.
26 Allí surcan los navíos; este Leviatán que hiciste para que jugara en él.
27 Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo.
28 Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien.
29 Escondes tu rostro, se turban; les quitas el aliento, dejan de ser y se vuelven al polvo.
30 Envías tu Espíritu, son creados y renuevas la faz de la tierra.
31 Sea la gloria de Jehová para siempre; alégrese Jehová en sus obras.
32 Él mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean.
33 A Jehová cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva.
34 Será dulce mi meditación en él; yo me alegraré en Jehová.
35 Sean consumidos de la tierra los pecadores y los impíos dejen de ser Bendice, alma mía, a Jehová Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Números 32

1 Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían una gran cantidad de ganado, muy numeroso; y al ver la tierra de Jazer y la tierra de Galaad, les pareció un buen lugar para el ganado.
2 Y vinieron los hijos de Gad y los hijos de Rubén, y hablaron a Moisés, y a Eleazar, el sacerdote, y a los príncipes de la congregación, diciendo:
3 Atarot, y Dibón, y Jazer, y Nimra, y Hesbón, y Eleale, y Sebam, y Nebo, y Beón,
4 la tierra que Jehová hirió delante de la congregación de Israel es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado.
5 Y dijeron: Si hemos hallado gracia a tus ojos, dese esta tierra a tus siervos en heredad; no nos hagas pasar el Jordán.
6 Y respondió Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí?
7 ¿Y por qué quitáis el ánimo de los hijos de Israel para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehová?
8 Así hicieron vuestros padres, cuando los envié desde Cades-barnea para que vieran la tierra;
9 y subieron hasta el arroyo de Escol, y después que vieron la tierra, quitaron el ánimo de los hijos de Israel para que no fueran a la tierra que Jehová les había dado.
10 Y el furor de Jehová se encendió entonces, y juró diciendo:
11 No verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba la tierra que juré a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no me siguieron plenamente;
12 excepto Caleb, hijo de Jefone, cenezeo, y Josué, hijo de Nun, que siguieron plenamente a Jehová.
13 Y el furor de Jehová se encendió en Israel, y los hizo andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que se acabó toda aquella generación que había hecho lo malo delante de Jehová.
14 Y he aquí vosotros os habéis levantado en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para añadir aún más a la ira de Jehová contra Israel.
15 Si os volviereis de en pos de él, él volverá otra vez a dejaros en el desierto, y destruiréis a todo este pueblo.
16 Entonces ellos se acercaron a él y dijeron: Edificaremos aquí majadas para nuestro ganado y ciudades para nuestros niños;
17 y nosotros nos armaremos e iremos con diligencia delante de los hijos de Israel, hasta que los hagamos entrar en su lugar; y nuestros niños quedarán en ciudades fortificadas a causa de los moradores de la tierra.
18 No volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel posean cada uno su heredad.
19 Porque no tomaremos heredad con ellos al otro lado del Jordán ni más allá, por cuanto tendremos ya nuestra heredad de este lado del Jordán, al oriente.
20 Entonces les respondió Moisés: Si hiciereis esto, si os prepararais para ir delante de Jehová a la guerra,
21 y todos vosotros pasareis armados el Jordán delante de Jehová, hasta que haya echado a sus enemigos de delante de sí,
22 y sea la tierra sojuzgada delante de Jehová, volveréis después y seréis libres de culpa para con Jehová y para con Israel, y esta tierra será vuestra en heredad delante de Jehová.
23 Mas si no lo hiciereis así, he aquí habréis pecado ante Jehová, y sabed que os alcanzará vuestro pecado.
24 Edificaos ciudades para vuestros niños y majadas para vuestras ovejas, y haced lo que ha salido de vuestra boca.
25 Y hablaron los hijos de Gad y los hijos de Rubén a Moisés, diciendo: Tus siervos harán como mi señor ha mandado.
26 Nuestros niños, nuestras mujeres, nuestros ganados y todas nuestras bestias estarán ahí en las ciudades de Galaad;
27 y tus siervos, armados todos para la guerra, pasarán delante de Jehová a la batalla, de la manera que mi señor dice.
28 Entonces Moisés los encomendó a Eleazar, el sacerdote, y a Josué, hijo de Nun, y a los cabezas de las casas paternas de las tribus de los hijos de Israel.
29 Y les dijo Moisés: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén pasaren con vosotros el Jordán, armados todos para la batalla delante de Jehová, luego que la tierra fuere sojuzgada delante de vosotros, les daréis la tierra de Galaad en posesión;
30 pero si no pasaren armados con vosotros, entonces tendrán posesión entre vosotros en la tierra de Canaán.
31 Y los hijos de Gad y los hijos de Rubén respondieron diciendo: Haremos lo que Jehová ha dicho a tus siervos.
32 Nosotros pasaremos armados delante de Jehová a la tierra de Canaán, y tendremos la posesión de nuestra heredad a este lado del Jordán.
33 Así Moisés les dio a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén y a la media tribu de Manasés, hijo de José, el reino de Sehón, rey amorreo, y el reino de Og, rey de Basán, la tierra con sus ciudades y términos, las ciudades de la tierra de alrededor.
34 Y los hijos de Gad edificaron Dibón, y Atarot, y Aroer,
35 y Atarot-sofán, y Jazer, y Jogbeha,
36 y Bet-nimra, y Bet-arán; ciudades fortificadas, y también majadas para ovejas.
37 Y los hijos de Rubén edificaron Hesbón, y Eleale, y Quiriataim,
38 y Nebo, y Baal-meón (cambiando los nombres) y Sibma; y pusieron nombres a las ciudades que edificaron.
39 Y los hijos de Maquir, hijo de Manasés, fueron a Galaad, y la tomaron, y echaron al amorreo que estaba en ella.
40 Y Moisés dio Galaad a Maquir, hijo de Manasés, el cual habitó en ella.
41 También Jair, hijo de Manasés, fue y tomó sus aldeas, y les puso por nombre Havot-jair.
42 Asimismo Noba fue y tomó Kenat y sus aldeas, y la llamó Noba, conforme a su nombre.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Gálatas 3

1 ¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado como crucificado entre vosotros?
2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por el oír de la fe?
3 ¿Tan insensatos sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionáis por la carne?
4 ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? , si en verdad fue en vano.
5 Aquel, pues, que os da el Espíritu y hace maravillas entre vosotros, ¿hace por las obras de la ley o por el oír de la fe?
6 Así Abraham creyó a Dios y le fue atribuido a justicia.
7 Sabéis, por tanto, que los que son de la fe, los tales son hijos de Abraham.
8 Y viendo antes la Escritura que Dios por la fe había de justificar a los gentiles, anunció de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son benditos con el creyente Abraham.
10 Porque todos los que son de las obras de la ley están bajo maldición, porque escrito está: Maldito todo aquel que no permanece en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11 Y que por la ley nadie se justifica delante de Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá.
12 Y la ley no es de fe, sino: El hombre que haga estas cosas vivirá por ellas.
13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),
14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham llegara a los gentiles, para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu.
15 Hermanos, hablo como hombre: aunque un pacto sea de hombre, con todo, habiendo sido confirmado, nadie lo invalida ni le añade.
16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente No dice: Y a las simientes, como hablando de muchos, sino como de uno solo: Y a tu simiente, que es Cristo.
17 Esto, pues, digo: El pacto previamente confirmado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después no lo abroga, para invalidar la promesa.
18 Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios se la concedió a Abraham mediante la promesa.
19 ¿Para qué, pues, sirve la ley? Fue añadida por causa de las transgresiones, hasta que viniera la simiente a quien fue hecha la promesa, ordenada por medio de ángeles por mano de un mediador.
20 Y el mediador no es de uno solo, pero Dios es uno.
21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? De ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia sería verdaderamente por la ley.
22 Pero la Escritura encerró todo bajo pecado, para que la promesa fuera dada a los creyentes por la fe en Jesucristo.
23 Pero antes que viniera la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser revelada.
24 De manera que la ley fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe.
25 Pero habiendo venido la fe, ya no estamos bajo ayo.
26 Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;
27 pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.
28 No hay judío ni griego, no hay siervo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendencia de Abraham sois, y herederos conforme a la promesa.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, que nos has enseñado que todas nuestras acciones sin caridad no valen nada: Envía tu Espíritu Santo y derrama en nuestros corazones ese don excelentísimo de la caridad, el mismo vínculo de la paz y de todas las virtudes, sin el cual quienquiera que viva es contado como muerto delante de ti. Concede esto por Jesucristo tu único Hijo. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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