Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 16 de diciembre de 2025

Tercer Martes de Adviento

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 79

1 Oh Dios, vinieron las naciones a tu heredad; han contaminado tu santo templo; han hecho de Jerusalén montones de ruinas.
2 Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos, la carne de tus santos a las bestias de la tierra.
3 Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalén, y no hubo quien los enterrara.
4 Somos afrentados por nuestros vecinos, escarnecidos y burlados por los que están en nuestros alrededores.
5 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Estarás airado para siempre? ¿Arderá como fuego tu celo?
6 Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
7 Porque han consumido a Jacob y su morada han asolado.
8 No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados; vengan pronto tus misericordias a encontrarnos, porque estamos muy abatidos.
9 Ayúdanos, oh Dios, salvación nuestra, por la gloria de tu nombre; y líbranos, y perdona nuestros pecados por causa de tu nombre.
10 ¿Por qué dirán las naciones: Dónde está su Dios? Sea notoria en las naciones, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada.
11 Llegue delante de ti el gemido de los presos; conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte.
12 Y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos de su afrenta con que te han afrentado, oh Señor.
13 Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu prado, te alabaremos para siempre; de generación en generación cantaremos tus alabanzas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 80

1 Oh Pastor de Israel, escucha; tú que pastoreas a José como a ovejas, que estás sentado entre los querubines, resplandece.
2 Delante de Efraín, y de Benjamín, y de Manasés, despierta tu poder y ven a salvarnos.
3 Oh Dios, haznos volver, y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
4 Jehová, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo estarás airado contra la oración de tu pueblo?
5 Les diste a comer pan de lágrimas y les diste a beber lágrimas en gran abundancia.
6 Nos pusiste como contienda a nuestros vecinos y nuestros enemigos se burlan de nosotros entre sí.
7 Oh Dios de los ejércitos, haznos volver, y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
8 Hiciste venir una vid de Egipto; echaste a las naciones y la plantaste.
9 Limpiaste el lugar delante de ella, e hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
10 Los montes fueron cubiertos de su sombra, y con sus sarmientos los cedros de Dios.
11 Extendió sus vástagos hasta el mar y hasta el río sus renuevos.
12 ¿Por qué aportillaste sus vallados y la vendimian todos los que pasan por el camino?
13 La destroza el puerco montés y la devora la bestia del campo.
14 Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora; mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
15 y la planta que plantó tu diestra, y el renuevo que para ti afirmaste.
16 Está quemada a fuego, está asolada; perezcan por la reprensión de tu rostro.
17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo del hombre que para ti afirmaste.
18 Así no nos apartaremos de ti; nos darás vida e invocaremos tu nombre.
19 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, haznos volver; haz resplandecer tu rostro y seremos salvos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 81

1 Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; celebrad con júbilo al Dios de Jacob.
2 Elevad salmos y tañed el pandero, el arpa deleitosa con el salterio.
3 Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra solemnidad.
4 Porque estatuto es para Israel, ordenanza del Dios de Jacob.
5 Lo constituyó por testimonio en José cuando salió por la tierra de Egipto, donde oí un lenguaje que no entendía.
6 Aparté su hombro de debajo de la carga; sus manos dejaron de llevar los cestos.
7 En la angustia clamaste y yo te libré; te respondí en lo secreto del trueno; te probé junto a las aguas de Meriba Selah.
8 Oye, pueblo mío, y testificaré contra ti ¡Oh Israel, si me oyeras!
9 No habrá en ti dios ajeno ni te inclinarás a dios extranjero.
10 Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; abre bien tu boca y la llenaré.
11 Pero mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí.
12 Los entregué, por tanto, a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos.
13 ¡Oh, si mi pueblo me hubiera oído, si Israel hubiera andado en mis caminos!
14 En un momento habría yo derribado a sus enemigos y habría vuelto mi mano contra sus adversarios.
15 Los que aborrecen a Jehová se le habrían sometido y el tiempo de ellos sería para siempre.
16 Y Dios lo habría sustentado con lo mejor del trigo; y con miel de la roca te habría saciado.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Isaías 45

1 Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes, para abrir delante de él las puertas, y los portales no se cerrarán:
2 Yo iré delante de ti y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce y haré pedazos cerrojos de hierro;
3 y te daré los tesoros escondidos y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te llamo por tu nombre.
4 Por causa de mi siervo Jacob, y de Israel, mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste.
5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,
6 para que se sepa desde el nacimiento del sol hasta donde se pone que no hay ninguno fuera de mí Yo soy Jehová, y ninguno más hay,
7 que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo el mal Yo, Jehová, que hago todo esto.
8 Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la tierra, y fructifiquen la salvación y la justicia; háganse brotar juntamente Yo, Jehová, lo creé.
9 ¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡El tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que le da forma: Qué haces; o tu obra: No tiene manos?
10 ¡Ay del que dice al padre: ¿Por qué engendraste? ; o a la mujer: ¿Por qué diste a luz? !
11 Así dice Jehová, el Santo de Israel y su Hacedor: Preguntadme de las cosas por venir, mandadme acerca de mis hijos y acerca de la obra de mis manos.
12 Yo hice la tierra y creé sobre ella al hombre Yo, sí, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé.
13 Yo lo desperté en justicia y enderezaré todos sus caminos; él edificará mi ciudad y soltará a mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehová de los ejércitos.
14 Así dice Jehová: El trabajo de Egipto, las mercaderías de Etiopía y los sabeos, hombres de gran estatura, se pasarán a ti y serán tuyos, irán en pos de ti, pasarán con grillos; te harán reverencia y te suplicarán diciendo Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios.
15 Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas.
16 Avergonzados y aun confundidos serán todos ellos; juntos irán con afrenta los que fabrican imágenes.
17 Israel es salvo en Jehová con salvación eterna; no os avergonzaréis ni seréis confundidos por todos los siglos.
18 Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra y el que la hizo y la compuso; no la creó para que estuviera vacía, para que fuera habitada la formó: Yo soy Jehová, y ninguno más hay.
19 No hablé en oculto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: Buscadme en vano Yo soy Jehová, que hablo justicia, que anuncio rectitud.
20 Reuníos y venid, acercaos, todos los escapados de las naciones; no tienen conocimiento aquellos que erigen su ídolo de madera y los que ruegan al dios que no salva.
21 Anunciad y hacedlos llegar, y entren todos en consulta ¿Quién hizo oír esto desde el principio y lo tiene dicho desde entonces, sino yo, Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí.
22 Mirad a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y ninguno más hay.
23 Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia y no será revocada: Que a mí se doblará toda rodilla y jurará toda lengua.
24 Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él vendrán y serán avergonzados todos los que contra él se enardecen.
25 En Jehová será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel.

BENEDICITE, OMNIA OPERA

Bendecid al Señor, todas las obras del Señor:

alabadle y ensalzadle por siempre.

Bendecid, cielos, al Señor,

bendecid al Señor, Ángeles del Señor.

Bendecid al Señor todas las aguas que hay sobre los cielos:

bendiga todo poder al Señor.

Bendecid al Señor, sol y luna:

estrellas del cielo, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, toda la lluvia y el rocío:

todos los vientos, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, el fuego y el calor:

frío y calor, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, rocíos y escarchas:

hielo y frío, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, hielos y nieves:

noches y días, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, luz y tinieblas:

rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor:

alábele y ensálcele por siempre.

Bendecid al Señor, montes y collados:

todas las cosas que germinan en la tierra,

bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, mares y ríos:

fuentes, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor,

ballenas y todo lo que vive en el mar:

todas las aves del cielo, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, todos los animales y ganados:

bendecid, hijos de los hombres, al Señor.

Bendice, Israel al Señor:

alabadle y ensalzadle por siempre.

Bendecid al Señor, sacerdotes del Señor:

bendecid al Señor, siervos del Señor.

Bendecid al Señor, espíritus y almas de los justos:

santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, Ananías, Azarías y Misael:

alabadle y ensalzadle por siempre.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo:

alabémosle y ensalcémosle por siempre.

Bendito eres en el firmamento del cielo:

y loable y glorioso por siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 16

1 Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, estaba allí un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego.
2 De este daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.
3 Pablo quiso que este fuera con él; y tomándolo, lo circuncidó por causa de los judíos que estaban en aquellos lugares, porque todos sabían que su padre era griego.
4 Y cuando pasaban por las ciudades, les entregaban los decretos que habían sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que los guardaran.
5 Así que las iglesias eran confirmadas en la fe y aumentaban en número cada día.
6 Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia.
7 Y cuando vinieron a Misia, intentaron ir a Bitinia, mas el Espíritu no les dejó.
8 Y pasando por Misia, descendieron a Troas.
9 Y de noche le fue mostrada a Pablo una visión: un varón macedonio estaba de pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.
10 Y cuando vio la visión, en seguida procuramos partir hacia Macedonia, dando por cierto que el Señor nos llamaba para que les anunciáramos el evangelio.
11 Zarpando, pues, de Troas, vinimos directamente a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis,
12 y de allí a Filipos, que es la ciudad principal de aquella parte de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en esa ciudad algunos días.
13 Y un día de reposo salimos fuera de la ciudad, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.
14 Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura, de la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió su corazón para que estuviera atenta a lo que Pablo decía.
15 Y cuando fue bautizada, y los de su casa, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa y hospedaos en ella; y nos obligó a quedarnos.
16 Y aconteció que, yendo nosotros a la oración, una muchacha que tenía espíritu de adivinación nos salió al encuentro, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.
17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: ¡Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, los cuales nos anuncian el camino de salvación!
18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella Y salió en aquella misma hora.
19 Y viendo sus amos que se había ido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron a la plaza, ante las autoridades;
20 y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad,
21 y proclaman costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos.
22 Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, mandaron azotarlos con varas.
23 Y después de haberlos herido con muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardara con seguridad;
24 el cual, habiendo recibido esta orden, los metió en la cárcel de más adentro, y les sujetó los pies en el cepo.
25 Pero como a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.
26 Entonces de repente hubo un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante todas las puertas se abrieron, y las cadenas de todos se soltaron.
27 Y al despertar el carcelero y ver abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se quería matar, pensando que los presos habían huido.
28 Mas Pablo clamó a gran voz diciendo: ¡No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí!
29 Entonces él, pidiendo luz, entró precipitadamente y, temblando, se postró delante de Pablo y de Silas;
30 y sacándolos afuera, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
31 Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa.
32 Y le hablaron la palabra del Señor, y a todos los que estaban en su casa.
33 Y tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida fue bautizado él, y todos los suyos.
34 Y llevándolos a su casa, les puso la mesa, y se regocijó de que con toda su casa había creído a Dios.
35 Y cuando fue de día, los magistrados enviaron a los alguaciles, diciendo: Suelta a aquellos hombres.
36 Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo: Los magistrados han mandado que se os suelte; así que, ahora salid e id en paz.
37 Entonces Pablo les dijo: Nos azotaron públicamente sin ser juzgados, siendo hombres romanos, y nos echaron en la cárcel, ¿y ahora nos sacan encubiertamente? Así no, sino que vengan ellos y nos saquen.
38 Y los alguaciles hicieron saber a los magistrados estas palabras; y tuvieron miedo al oír que eran romanos.
39 Y viniendo, les pidieron perdón; y sacándolos, les rogaron que salieran de la ciudad.
40 Entonces, al salir de la cárcel, entraron en casa de Lidia y, habiendo visto a los hermanos, los consolaron y se fueron.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor Jesucristo, que en tu primera venida enviaste a tu mensajero para preparar el camino delante de ti: Concede que los ministros y administradores de tus misterios de igual manera preparen y allanen tu camino, al convertir los corazones de los desobedientes a la sabiduría de los justos, para que en tu segunda venida a juzgar al mundo seamos hallados un pueblo aceptable ante tu presencia, tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso, danos gracia para que podamos desechar las obras de las tinieblas, y revestirnos de las armas de la luz, ahora en el tiempo de esta vida mortal, en la cual tu Hijo Jesucristo vino a visitarnos en gran humildad, para que en el día postrero, cuando venga de nuevo en su gloriosa majestad, a juzgar a los vivos y a los muertos, nos levantemos a la vida inmortal, por aquel que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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