Exhortación
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Oración Vespertina

Fecha: 15 de diciembre de 2025

Tercer Lunes de Adviento

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 78

1 Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.
2 Abriré en parábolas mi boca; declararé enigmas que son desde la antigüedad,
3 los cuales hemos oído y entendido, y que nuestros padres nos contaron.
4 No los encubriremos a sus hijos, a la generación venidera contaremos las alabanzas de Jehová, y su fortaleza, y las maravillas que hizo.
5 Él estableció testimonio en Jacob y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificaran a sus hijos.
6 para que lo sepa la generación venidera, los hijos que nacerán; estos se levantarán, y lo contarán a sus hijos,
7 a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, y guarden sus mandamientos,
8 y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde; generación que no dispuso su corazón, ni fue fiel para con Dios su espíritu.
9 Los hijos de Efraín, arqueros armados, volvieron las espaldas en el día de la batalla.
10 No guardaron el pacto de Dios ni quisieron andar en su ley,
11 sino que se olvidaron de sus obras y de sus maravillas que les había mostrado.
12 Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.
13 Dividió el mar y los hizo pasar, y detuvo las aguas como en un montón.
14 Y los guio de día con nube y toda la noche con luz de fuego.
15 Hendió las peñas en el desierto y les dio a beber como de grandes abismos,
16 y sacó de la peña corrientes e hizo descender aguas como ríos.
17 Pero aún volvieron a pecar contra él, rebelándose contra el Altísimo en el desierto.
18 Pues tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su gusto.
19 Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá Dios poner mesa en el desierto?
20 He aquí, ha herido la peña, y fluyeron aguas, y torrentes inundaron la tierra ¿Podrá también dar pan? ¿Dispondrá carne para su pueblo?
21 Por tanto, lo oyó Jehová y se indignó; y se encendió el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel,
22 por cuanto no habían creído a Dios ni habían confiado en su salvación;
23 aunque mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos,
24 e hizo llover sobre ellos maná para comer, y les dio trigo de los cielos.
25 Pan de poderosos comió el hombre; les envió comida hasta saciarlos.
26 Movió el viento del este en el cielo, y trajo con su fortaleza el viento del sur,
27 e hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves aladas como arena del mar.
28 Y las hizo caer en medio del campamento de ellos, alrededor de sus tiendas.
29 Y comieron, y se saciaron mucho; les cumplió, pues, su deseo.
30 No habían aún quitado de sí su deseo, aún estaba su comida en su boca,
31 cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató a los más robustos de ellos, y derribó a los escogidos de Israel.
32 Con todo esto, pecaron aún y no dieron crédito a sus maravillas.
33 Entonces consumió en vanidad sus días y sus años en tribulación.
34 Si los mataba, entonces lo buscaban; entonces se volvían y buscaban a Dios de mañana.
35 Y se acordaban de que Dios era su roca, y el Dios Altísimo su redentor.
36 Pero lo lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían;
37 pues sus corazones no eran rectos con él ni estuvieron firmes en su pacto.
38 Pero él, misericordioso, perdonaba la iniquidad y no los destruía; y apartó muchas veces su ira, y no despertó todo su enojo.
39 Y se acordó de que eran carne, soplo que va y no vuelve.
40 ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, lo enojaron en la soledad!
41 Y volvían, y tentaban a Dios, y ponían límite al Santo de Israel.
42 No se acordaron de su mano, del día que los redimió de la angustia,
43 cuando puso en Egipto sus señales y sus maravillas en el campo de Zoán;
44 y volvió sus ríos en sangre, y sus corrientes, para que no bebieran.
45 Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban y ranas que los destruían.
46 Dio también a la oruga sus frutos y sus trabajos a la langosta.
47 Sus viñas destruyó con granizo y sus higuerales con aguaceros,
48 y entregó al granizo sus bestias y sus ganados a los rayos.
49 Envió sobre ellos el furor de su ira, indignación y enojo y angustia, y un ejército de ángeles malos.
50 Dispuso camino a su furor; no eximió la vida de ellos de la muerte, sino que entregó su vida a la mortandad.
51 E hirió a todo primogénito en Egipto, las primicias de sus fuerzas en las tiendas de Cam.
52 Pero hizo salir a su pueblo como a ovejas y los llevó por el desierto como a un rebaño.
53 Y los guio con seguridad, de modo que no tuvieron miedo; y el mar cubrió a sus enemigos.
54 Y los trajo a los términos de su santuario, en este monte que ganó su mano derecha.
55 Y echó a las naciones de delante de ellos, y les repartió una herencia con cuerdas, e hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel.
56 Pero tentaron y se rebelaron contra el Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios,
57 sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres; se volvieron como arco engañoso.
58 Y lo enojaron con sus lugares altos, y lo provocaron a celo con sus esculturas.
59 Lo oyó Dios y se enojó, y en gran manera aborreció a Israel.
60 Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres;
61 y entregó a cautividad su fortaleza, y su gloria en mano del enemigo.
62 Entregó también su pueblo a espada y se airó contra su heredad.
63 El fuego devoró a sus jóvenes, y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.
64 Sus sacerdotes cayeron a espada y sus viudas no hicieron lamentación.
65 Entonces despertó el Señor como quien duerme, como un valiente que grita excitado por el vino,
66 e hirió a sus enemigos por detrás; les dio perpetua afrenta.
67 Y desechó la tienda de José y no escogió a la tribu de Efraín,
68 sino que escogió a la tribu de Judá, el monte Sion, al cual amó.
69 Y edificó como alturas su santuario, como la tierra que cimentó para siempre.
70 Y eligió a David, su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas;
71 de detrás de las paridas lo trajo, para que apacentara a Jacob, su pueblo, y a Israel, su heredad.
72 Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, y los pastoreó con la pericia de sus manos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Isaías 44

1 Y ahora oye, Jacob, siervo mío, y tú Israel, a quien yo escogí.
2 Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.
3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal y ríos sobre la tierra seca; mi Espíritu derramaré sobre tu descendencia y mi bendición sobre tus renuevos;
4 y brotarán entre la hierba, como sauces junto a las corrientes de las aguas.
5 Este dirá: Yo soy de Jehová; y otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: De Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel.
6 Así dice Jehová, Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios.
7 ¿Y quién llamará como yo, y declarará esto, y lo ordenará por mí, desde que establecí el pueblo antiguo? Les anuncié lo que viene y lo que está por venir.
8 No temáis ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde antiguo y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos ¿Hay Dios fuera de mí? Y no hay otra Roca, no conozco ninguna.
9 Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y sus testigos son ellos mismos; no ven ni entienden, por lo que serán avergonzados.
10 ¿Quién formó un dios o fundió una estatua que para nada aprovecha?
11 He aquí que todos sus compañeros serán avergonzados, porque los mismos artífices son de los hombres Todos ellos se juntarán, se pondrán de pie, se asombrarán y serán avergonzados a una.
12 El herrero toma la tenaza, y trabaja en las ascuas, y le da forma con los martillos, y trabaja en él con la fuerza de su brazo; luego tiene hambre y le faltan las fuerzas; no bebe agua y se desmaya.
13 El carpintero tiende la regla, lo traza con el marcador, lo hace con los cinceles, y lo traza con el compás, y lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para estar en casa.
14 Se corta cedros, y toma roble o encina, que se hace fuerte entre los árboles del bosque; planta pino que crezca con la lluvia.
15 Luego el hombre se sirve de él para quemar, y toma de ellos para calentarse; enciende también el horno y cuece panes; hace además un dios y lo adora; fabrica un ídolo y se arrodilla delante de él.
16 Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come carne, asa un asado, y se sacia; después se calienta y dice: ¡Oh! Me he calentado, he visto el fuego.
17 Y hace de su sobrante un dios, su escultura; se arrodilla delante de ella, y la adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque mi dios eres tú.
18 No saben ni entienden, porque él tapó los ojos de ellos para no ver y su corazón para no entender.
19 No reflexiona en su corazón, no tiene conocimiento ni inteligencia para decir: Parte de esto quemé en el fuego, y también sobre sus brasas cocí pan, asé carne y la comí ¿Y haré del resto de él una abominación? ¿Delante de un tronco de árbol me arrodillaré?
20 Se apacienta de ceniza; su corazón engañado lo desvía, para que no libre su alma ni diga: ¿No es una mentira lo que tengo en mi mano derecha?
21 Acuérdate de estas cosas, Jacob, e Israel, porque tú eres mi siervo Yo te formé, siervo mío eres tú; Israel, no serás olvidado de mí.
22 Yo deshice como nube tus rebeliones y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.
23 Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza, el bosque y todo árbol que en él está, porque Jehová redimió a Jacob y en Israel se glorificará.
24 Así dice Jehová, tu Redentor, y el que te formó desde el vientre: Yo, Jehová, que lo hago todo, que despliego solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo,
25 que deshago las señales de los impostores y enloquezco a los adivinos, que hago volver atrás a los sabios y desvanezco su sabiduría;
26 el que despierta la palabra de su siervo y cumple el consejo de sus mensajeros, que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Seréis reedificadas, y sus ruinas levantaré;
27 que dice a la profundidad: Sécate, y tus ríos haré secar;
28 que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero; y dice a Jerusalén: Serás edificada, y al Templo: Serás fundado.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Pedro 3

1 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, para que también los que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por la conducta de sus mujeres,
2 considerando vuestra conducta casta y con reverencia.
3 El adorno de las cuales no sea el exterior, con cabellos ostentosos y atavío de oro, o en vestir ropa lujosa,
4 sino el interior, el del corazón, en el incorruptible adorno de un espíritu manso y pacífico, que es de gran estima delante de Dios.
5 Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos,
6 como Sara obedecía a Abraham, llamándolo señor; de quien vosotras sois hechas hijas, haciendo bien y no teniendo ningún temor.
7 Igualmente vosotros, maridos, habitad con ellas con entendimiento, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean impedidas.
8 Y finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que vosotros fuisteis llamados para que heredarais bendición.
10 Porque el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal y sus labios no hablen engaño;
11 apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala.
12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y atentos sus oídos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.
13 ¿Y quién es aquel que os podrá dañar, si vosotros sois imitadores del bien?
14 Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, sois bienaventurados Por tanto, no temáis por temor de ellos ni seáis turbados,
15 sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia a todo aquel que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;
16 teniendo buena conciencia, para que en lo que hablan mal de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que ultrajan vuestra buena conducta en Cristo.
17 Porque mejor es que padezcáis haciendo bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo mal.
18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu;
19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados,
20 los que en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez en los días de Noé la paciencia de Dios esperaba, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, esto es, ocho, fueron salvadas por agua.
21 Semejante a ella, también la figura que se corresponde, el bautismo, ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como demanda de una buena conciencia delante de Dios) por la resurrección de Jesucristo,
22 quien está a la diestra de Dios, habiendo subido al cielo; estando sujetos a él ángeles y autoridades y potencias.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor Jesucristo, que en tu primera venida enviaste a tu mensajero para preparar el camino delante de ti: Concede que los ministros y administradores de tus misterios de igual manera preparen y allanen tu camino, al convertir los corazones de los desobedientes a la sabiduría de los justos, para que en tu segunda venida a juzgar al mundo seamos hallados un pueblo aceptable ante tu presencia, tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso, danos gracia para que podamos desechar las obras de las tinieblas, y revestirnos de las armas de la luz, ahora en el tiempo de esta vida mortal, en la cual tu Hijo Jesucristo vino a visitarnos en gran humildad, para que en el día postrero, cuando venga de nuevo en su gloriosa majestad, a juzgar a los vivos y a los muertos, nos levantemos a la vida inmortal, por aquel que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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