Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 17 de agosto de 2025

Noveno Domingo después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 86

1 Inclina, oh Jehová, tu oído, y respóndeme, Porque yo estoy afligido y menesteroso.
2 Guarda mi alma, porque yo soy piadoso; salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.
3 Ten misericordia de mí, oh Señor, porque a ti clamo todo el día.
4 Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, oh Señor, levanto mi alma.
5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
6 Escucha, oh Jehová, mi oración, y está atento a la voz de mis ruegos.
7 En el día de mi angustia te invocaré, porque tú me responderás.
8 Ninguno hay como tú entre los dioses, oh Señor, ni obras como las tuyas.
9 Todas las naciones que hiciste vendrán y se postrarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre.
10 Porque tú eres grande y hacedor de maravillas; sólo tú eres Dios.
11 Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre.
12 Te alabaré, oh Señor, Dios mío, con todo mi corazón y glorificaré tu nombre para siempre,
13 porque tu misericordia es grande para conmigo y has librado mi alma del abismo profundo.
14 Oh Dios, los soberbios se levantaron contra mí, y una reunión de violentos ha buscado mi alma, y no te pusieron delante de sí.
15 Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad,
16 mírame y ten misericordia de mí; da tu poder a tu siervo y salva al hijo de tu sierva.
17 Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 87

1 Su cimiento está en los santos montes.
2 Ama Jehová las puertas de Sion más que todas las moradas de Jacob.
3 Cosas gloriosas se dicen de ti, ciudad de Dios Selah.
4 Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; he aquí Filistea y Tiro, con Etiopía; este nació allá.
5 Y de Sion se dirá: Este y aquel han nacido en ella, y el Altísimo mismo la establecerá.
6 Jehová contará al inscribir los pueblos: Este nació allí Selah.
7 Y cantores y los que tocan flautas dirán en ella: Todas mis fuentes están en ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 88

1 Oh Jehová, Dios de mi salvación, día y noche clamo delante de ti.
2 Llegue mi oración a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor,
3 porque mi alma está harta de males y mi vida se ha acercado al sepulcro.
4 Soy contado con los que descienden al hoyo, soy como hombre sin fuerza,
5 dejado entre los muertos, como los pasados a espada que yacen en el sepulcro, que no te acuerdas más de ellos y que son cortados de tu mano.
6 Me has puesto en el hoyo profundo, en tinieblas, en profundidades.
7 Sobre mí reposa tu ira y me has afligido con todas tus olas Selah.
8 Has alejado de mí a mis conocidos; me has puesto por abominación a ellos; estoy encerrado y no puedo salir.
9 Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción; te he invocado, oh Jehová, cada día; he extendido a ti mis manos.
10 ¿Mostrarás tus maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? Selah.
11 ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia o tu fidelidad en la perdición?
12 ¿Serán conocidas en las tinieblas tus maravillas y tu justicia en la tierra del olvido?
13 Mas yo a ti he clamado, oh Jehová, y de mañana mi oración llega a ti.
14 ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿qué escondes de mí tu rostro?
15 Yo estoy afligido y menesteroso desde la juventud; he llevado tus terrores, he estado medroso.
16 Sobre mí han pasado tus iras; tus terrores me han consumido.
17 Me han rodeado como aguas continuamente; a una me han cercado.
18 Has alejado de mí al amigo y al compañero, y mis conocidos se esconden en las tinieblas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

1 Reyes 18

1 Y aconteció que después de muchos días vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo daré lluvia sobre la faz de la tierra.
2 Fue, pues, Elías a mostrarse a Acab Y había gran hambre en Samaria.
3 Y Acab llamó a Abdías, su mayordomo, y Abdías era en gran manera temeroso de Jehová,
4 porque sucedió que cuando Jezabel exterminaba a los profetas de Jehová, Abdías tomó a cien profetas, y los escondió de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los sustentó con pan y agua.
5 Y dijo Acab a Abdías: Ve por el país a todas las fuentes de aguas y a todos los arroyos, si acaso hallaremos hierba con que conservemos la vida a los caballos y a los mulos, para que no nos quedemos sin bestias.
6 Y dividieron entre sí el país para recorrerlo: Acab se fue solo por un camino y Abdías se fue solo por otro.
7 Y yendo Abdías por el camino, he aquí que Elías salió a su encuentro; y cuando lo reconoció, se postró sobre su rostro y dijo: ¿No eres tú mi señor Elías?
8 Y él respondió: Yo soy; ve, di a tu señor: Aquí está Elías.
9 Pero él dijo: ¿En qué he pecado, para que tú entregues a tu siervo en mano de Acab para que me mate?
10 Vive Jehová tu Dios, que no ha habido nación ni reino adonde mi señor no haya enviado a buscarte, y al responder ellos: No está aquí, él ha hecho jurar a reinos y naciones que no te han hallado.
11 ¿Y ahora tú dices: Ve, di a tu señor: Aquí está Elías?
12 Y acontecerá que, luego que yo me haya alejado de ti, el Espíritu de Jehová te llevará adonde yo no sepa; e iré a dar las nuevas a Acab, y al no hallarte él, me matará; y yo, tu siervo, temo a Jehová desde mi juventud.
13 ¿No ha sido dicho a mi señor lo que hice cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehová, que escondí a cien varones de los profetas de Jehová de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los sustenté con pan y agua?
14 ¿Y ahora dices tú: Ve, di a tu señor: Aquí está Elías, para que él me mate?
15 Y le dijo Elías: Vive Jehová de los ejércitos, delante del cual estoy, que hoy me mostraré a él.
16 Entonces Abdías fue a encontrarse con Acab, y le dio el aviso; y Acab fue a encontrarse con Elías.
17 Y sucedió que cuando Acab vio a Elías, le dijo Acab: ¿tú el que alborotas a Israel?
18 Y él respondió: Yo no he alborotado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová y siguiendo a los baales.
19 Ahora, pues, envía a juntarme a todo Israel en el monte Carmelo, y a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y a los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel.
20 Entonces Acab envió mensaje a todos los hijos de Israel y juntó a los profetas en el monte Carmelo.
21 Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidlo; y si es Baal, seguidlo Y el pueblo no respondió palabra.
22 Y Elías dijo al pueblo: Sólo yo he quedado como profeta de Jehová; pero de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres.
23 Dénsenos, pues, dos bueyes, y escójanse un buey, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre la leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre la leña, y ningún fuego pondré debajo.
24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que responda por fuego, ese sea Dios Y todo el pueblo respondió diciendo: Bien dicho.
25 Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo primero, pues vosotros sois los más; e invocad el nombre de vuestros dioses, pero no pongáis fuego debajo.
26 Y ellos tomaron el buey que les fue dado, y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos! Pero no había voz ni quien respondiera; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho.
27 Y aconteció al mediodía que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad a gran voz, porque es dios; quizá está meditando, o quizá está ocupado, o quizá va de camino; tal vez duerme y hay que despertarlo.
28 Y ellos clamaban a gran voz, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear su sangre sobre ellos.
29 Y aconteció que pasado el mediodía, ellos profetizaban hasta el tiempo de ofrecer el presente, pero no había voz, ni quien respondiera ni escuchara.
30 Entonces Elías dijo a todo el pueblo: Acercaos a mí Y todo el pueblo se acercó a él; y él reparó el altar de Jehová que estaba arruinado.
31 Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había venido palabra de Jehová diciendo: Israel será tu nombre;
32 edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una reguera alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de semilla.
33 Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña.
34 Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez.
35 De manera que el agua corría alrededor del altar; y la reguera también se llenó de agua.
36 Y aconteció que al ofrecerse el presente, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.
37 Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres Dios y que tú volviste atrás el corazón de ellos.
38 Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la reguera.
39 Y viéndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros y dijeron: ¡Jehová es Dios! ¡Jehová es Dios!
40 Y les dijo Elías: Prended a los profetas de Baal, que no escape ninguno de ellos Y ellos los prendieron, y los llevó Elías al torrente Cisón y allí los degolló.
41 Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe, porque se oye el sonido de una gran lluvia.
42 Y Acab subió a comer y a beber Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.
43 Y dijo a su criado: Sube ahora y mira hacia el mar Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada Y él le dijo: Vuelve siete veces.
44 Y aconteció que a la séptima vez, dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre que sube del mar Y él dijo: Ve y di a Acab: Unce el carro y desciende, para que la lluvia no te detenga.
45 Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia Y subiendo Acab al carro, fue a Jezreel.
46 Y la mano de Jehová estaba sobre Elías, el cual ciñó sus lomos y fue corriendo delante de Acab hasta llegar a Jezreel.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 15

1 Entonces algunos que habían descendido de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos.
2 Así que, al suscitar Pablo y Bernabé una disensión y contienda no pequeña contra ellos, determinaron que Pablo y Bernabé, y algunos otros de ellos, subieran a Jerusalén, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.
3 Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y daban gran gozo a todos los hermanos.
4 Y cuando llegaron a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos.
5 Mas algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron, diciendo: Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la ley de Moisés.
6 Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.
7 Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis que hace mucho tiempo Dios escogió entre nosotros que los gentiles oyeran por mi boca la palabra del evangelio y creyeran.
8 Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo así como también a nosotros;
9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.
10 Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?
11 Antes por la gracia del Señor Jesucristo creemos que seremos salvos, como también ellos.
12 Entonces toda la multitud calló, y escucharon a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes maravillas y señales Dios había hecho por ellos entre los gentiles.
13 Y después que hubieron callado, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme:
14 Simón ha contado cómo Dios visitó a los gentiles al principio, para tomar de ellos pueblo para su nombre;
15 y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
16 Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que estaba caído; y reedificaré sus ruinas y lo volveré a levantar,
17 para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor, que hace todas estas cosas.
18 Conocidas son a Dios desde tiempos antiguos todas sus obras.
19 Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los que se convierten a Dios de entre los gentiles,
20 sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, y de fornicación, y de lo estrangulado, y de sangre.
21 Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído todos los sábados.
22 Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir varones de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas, que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos;
23 y escribir por mano de ellos así: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía y Siria y Cilicia: Salud.
24 Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros os han inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, diciendo que debéis ser circuncidados y guardar la ley, a los cuales no mandamos;
25 nos ha parecido bien, siendo unánimes, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo,
26 hombres que han expuesto sus vidas por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
27 Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo.
28 Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias:
29 que os abstengáis de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de lo estrangulado, y de fornicación; si os guardareis de estas cosas, bien haréis Pasadlo bien.
30 Ellos, entonces, una vez despedidos, descendieron a Antioquía y, reuniendo a la multitud, entregaron la carta.
31 Y cuando la leyeron, se regocijaron por la consolación.
32 Entonces Judas y Silas, como también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabra.
33 Y después de pasar allí algún tiempo, fueron despedidos en paz por los hermanos para volver a los apóstoles.
34 Mas a Silas le pareció bien quedarse allí.
35 Y Pablo y Bernabé continuaron en Antioquía, enseñando y predicando la palabra del Señor con muchos otros.
36 Y después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a nuestros hermanos por todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están.
37 Y Bernabé quería llevar consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos;
38 mas a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia y no había ido con ellos a la obra.
39 Y hubo tal contención entre ellos, que se apartaron el uno del otro; y Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre,
40 y Pablo, escogiendo a Silas, partió encomendado por los hermanos a la gracia de Dios,
41 y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Concédenos, Señor, te suplicamos, el espíritu de pensar y hacer siempre lo que es recto, para que nosotros, que sin ti nada bueno podemos hacer, seamos capacitados por ti para vivir según tu voluntad, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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