Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 16 de agosto de 2025

Sábado de la Novena Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 82

1 Dios está en la congregación divina; en medio de los dioses juzga.
2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y haréis acepción de las personas de los impíos? Selah.
3 Defended al pobre y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso.
4 Librad al afligido y al necesitado; libradlo de la mano de los impíos.
5 No saben ni entienden, andan en tinieblas; vacilan todos los cimientos de la tierra.
6 Yo dije: Vosotros sois dioses y todos vosotros hijos del Altísimo;
7 pero como hombres moriréis, y caeréis como cualquiera de los príncipes.
8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra, porque tú heredarás todas las naciones.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 83

1 Oh Dios, no guardes silencio; no calles ni te estés quieto, oh Dios.
2 Porque he aquí que braman tus enemigos, y tus aborrecedores han alzado cabeza.
3 Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus protegidos.
4 Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel.
5 Porque han conspirado de corazón a una, contra ti han hecho alianza;
6 las tiendas de Edom y de los ismaelitas, Moab y los agarenos;
7 Gebal, y Amón, y Amalec; Filistea con los habitantes de Tiro.
8 También Asiria se ha juntado con ellos; son por brazo a los hijos de Lot Selah.
9 Hazles como a Madián, como a Sísara, como a Jabín en el torrente Cisón,
10 que perecieron en Endor, fueron hechos estiércol para la tierra.
11 Pon a ellos, a sus nobles, como a Oreb y como a Zeeb; y como a Zeba y como a Zalmuna, a todos sus príncipes,
12 que han dicho: Tomemos para nosotros las moradas de Dios.
13 Dios mío, ponlos como torbellinos, como hojarasca delante del viento,
14 como fuego que quema el bosque, como llama que abrasa los montes.
15 Persíguelos así con tu tempestad y túrbalos con tu torbellino.
16 Llena sus rostros de vergüenza, y busquen tu nombre, oh Jehová.
17 Sean afrentados y turbados para siempre, y sean deshonrados, y perezcan.
18 Y conozcan que tú sólo, cuyo nombre es Jehová, eres el Altísimo sobre toda la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 84

1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!
2 Anhela y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
3 Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde poner sus polluelos, junto a tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.
4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán Selah.
5 Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti, en cuyo corazón están tus caminos.
6 Atravesando el valle de Baca, lo cambian en fuente, también la lluvia temprana lo cubre de bendiciones.
7 Irán de poder en poder, verán a Dios en Sion.
8 Jehová, Dios de los ejércitos, oye mi oración; escucha, oh Dios de Jacob Selah.
9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos; escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios que habitar en las moradas de maldad.
11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová; no quitará el bien a los que andan en integridad.
12 Jehová de los ejércitos, bienaventurado el hombre que confía en ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 85

1 Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová; volviste la cautividad de Jacob.
2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; cubriste todos los pecados de ellos Selah.
3 Apartaste todo tu enojo; te volviste del furor de tu ira.
4 Vuélvenos, oh Dios, salvación nuestra, y haz cesar tu indignación de sobre nosotros.
5 ¿Estarás irritado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?
6 ¿No volverás tú a darnos vida, para que tu pueblo se alegre en ti?
7 Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia y danos tu salvación.
8 Escucharé lo que hablará Jehová Dios, porque hablará paz a su pueblo y a sus santos; pero no se vuelvan ellos a la locura.
9 Ciertamente cercana está su salvación a los que lo temen, para que habite la gloria en nuestra tierra.
10 La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.
11 La verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde los cielos.
12 Jehová dará también el bien y nuestra tierra dará su fruto.
13 La justicia irá delante de él y sus pasos nos pondrá por camino.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Ezequiel 7

1 Y vino a mí palabra de Jehová diciendo:
2 Y tú, hijo de hombre, así ha dicho el Señor Jehová a la tierra de Israel: El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de la tierra.
3 Ahora vendrá el fin sobre ti, y enviaré contra ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos, y pondré sobre ti todas tus abominaciones.
4 Y mi ojo no te perdonará ni tendré misericordia, sino que pondré sobre ti tus caminos y en medio de ti estarán tus abominaciones; y sabréis que yo soy Jehová.
5 Así ha dicho el Señor Jehová: Un mal, he aquí que viene un mal.
6 El fin viene, viene el fin, se ha despertado contra ti; he aquí que viene.
7 La mañana viene para ti, oh morador de la tierra; el tiempo viene, cercano está el día; día de alboroto y no de alegría sobre los montes.
8 Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti y cumpliré en ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos, y pondré sobre ti todas tus abominaciones.
9 Y mi ojo no perdonará ni tendré misericordia; según tus caminos pondré sobre ti, y en medio de ti serán tus abominaciones; y sabréis que yo soy Jehová que hiere.
10 He aquí el día, he aquí que viene; ha salido la mañana, ha florecido la vara, ha reverdecido la soberbia.
11 La violencia se ha levantado como vara de impiedad; ninguno quedará de ellos, ni de su multitud, ni uno de los suyos, ni habrá quien se lamente por ellos.
12 El tiempo ha venido, se acercó el día; el que compra no se alegre, y el que vende no llore, porque la ira está sobre toda su multitud.
13 Porque el que vende no volverá a lo vendido, aunque queden vivos, porque la visión sobre toda su multitud no será cancelada, y ninguno, a causa de su iniquidad, podrá retener su vida.
14 Tocarán trompeta y prepararán todas las cosas, y no habrá quien vaya a la batalla, porque mi ira está sobre toda su multitud.
15 Por fuera, la espada, y por dentro, la pestilencia y el hambre; el que esté en el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad lo consumirán el hambre y la pestilencia.
16 Y los que escapen de ellos huirán y estarán sobre los montes como palomas de los valles, todos ellos gimiendo, cada uno por su iniquidad.
17 Todas las manos se debilitarán y todas las rodillas se escurrirán como aguas.
18 Y se ceñirán de saco y los cubrirá terror; y en todo rostro habrá confusión y todas sus cabezas serán rapadas.
19 Arrojarán su plata por las calles y su oro será por inmundicia; su plata y su oro no podrán librarlos en el día del furor de Jehová; no saciarán su alma ni llenarán sus entrañas, porque esto ha sido tropiezo por su iniquidad.
20 Pues la gloria de su ornamento cambiaron en soberbia, e hicieron en ella imágenes de sus abominaciones, de sus idolatrías; por tanto, se la pondré por cosa inmunda.
21 Y la entregaré en mano de extraños para ser saqueada y en despojo a los impíos de la tierra, y la profanarán.
22 Y apartaré de ellos mi rostro y profanarán mi lugar secreto, pues entrarán en él destructores y lo profanarán.
23 Haz una cadena, porque la tierra está llena de crímenes de sangre y la ciudad está llena de violencia.
24 Traeré, pues, a los malvados de las naciones, los cuales poseerán sus casas, y haré cesar la soberbia de los poderosos y sus santuarios serán profanados.
25 Destrucción viene; y buscarán la paz, y no la habrá.
26 Vendrá quebrantamiento sobre quebrantamiento, y habrá rumor sobre rumor; y del profeta buscarán visión, y la ley faltará del sacerdote y de los ancianos el consejo.
27 El rey se enlutará, y el príncipe se vestirá de asolamiento, y las manos del pueblo de la tierra serán desalentadas; según su camino haré con ellos y con los juicios de ellos los juzgaré; y sabrán que yo soy Jehová.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Pedro 1

1 Pedro, apóstol de Jesucristo, a los extranjeros de la dispersión en Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia y en Bitinia,
2 los elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.
3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran misericordia nos ha regenerado para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,
4 para una herencia incorruptible, e incontaminada, e inmarchitable, reservada en los cielos para vosotros,
5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas,
7 para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro que perece, aunque sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando Jesucristo sea manifestado;
8 a quien, no habiendo visto, lo amáis; en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso;
9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.
10 Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que había de venir a vosotros han inquirido y diligentemente buscado,
11 escudriñando a quién y en qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano las aflicciones que habían de venir a Cristo y las glorias después de ellas.
12 A los cuales fue revelado que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales desean mirar los ángeles.
13 Por eso, teniendo ceñidos los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios y esperad completamente en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.
14 Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia,
15 sino, como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;
16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
17 Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación,
18 sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,
19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación;
20 ya ordenado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por causa de vosotros,
21 que por medio de él creéis en Dios, quien lo resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.
22 Habiendo purificado vuestras almas en la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, en amor fraternal sin fingimiento, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;
23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
24 Porque toda carne es como la hierba, y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba; se secó la hierba, y la flor se cayó,
25 mas la palabra del Señor permanece para siempre Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, cuya infalible providencia ordena todas las cosas tanto en el cielo como en la tierra: Humildemente te suplicamos que apartes de nosotros todo aquello que nos hace daño, y nos des aquellas cosas que son provechosas para nosotros, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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