Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 11 de agosto de 2025

Lunes de la Novena Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 59

1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que se levantan contra mí.
2 Líbrame de los que hacen iniquidad y sálvame de los hombres sanguinarios.
3 Porque, he aquí, están acechando mi vida; se han juntado contra mí poderosos, no por falta mía ni pecado mío, oh Jehová.
4 Sin delito mío corren y se preparan; despierta para venir a mi encuentro, y mira.
5 Y tú, Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para visitar a todas las naciones; no tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad Selah.
6 Volverán a la tarde, ladrarán como perros y rodearán la ciudad.
7 He aquí proferirán maldades con su boca; espadas hay en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye?
8 Mas tú, Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las naciones.
9 A causa de su fuerza esperaré en ti, porque Dios es mi defensa.
10 El Dios de mi misericordia saldrá a mi encuentro; Dios me hará ver en mis enemigos la venganza.
11 No los mates, para que mi pueblo no se olvide; dispérsalos con tu poder y abátelos, oh Señor, escudo nuestro.
12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, sean presos en su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren.
13 Acábalos con furor, acábalos para que no sean; y sepan que Dios domina en Jacob hasta los confines de la tierra Selah.
14 Vuelvan, pues, a la tarde, ladren como perros y rodeen la ciudad.
15 Anden ellos errantes para hallar qué comer; y si no se sacian, pasen la noche fuera.
16 Pero yo cantaré de tu fortaleza y loaré de mañana tu misericordia, porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.
17 Fortaleza mía, a ti cantaré, porque, oh Dios, eres mi amparo, el Dios de mi misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 60

1 Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; te has airado; vuélvete a nosotros.
2 Hiciste temblar la tierra, la abriste; sana sus grietas, porque titubea.
3 Has hecho ver a tu pueblo duras cosas; nos hiciste beber vino de aturdimiento.
4 Has dado a los que te temen bandera que alcen por la verdad Selah.
5 Para que se libren tus amados, salva con tu diestra y óyenos.
6 Dios habló en su santuario; yo me alegraré, repartiré a Siquem y mediré el valle de Sucot.
7 Mío es Galaad, y mío es Manasés; y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador.
8 Moab, la vasija para lavarme; sobre Edom echaré mi calzado; regocíjate sobre mí, oh Filistea.
9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?
10 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?
11 Danos socorro contra el enemigo, porque vana es la salvación que viene del hombre.
12 Con Dios haremos proezas, y él hollará a nuestros enemigos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 61

1 Oye, oh Dios, mi clamor; está atento a mi oración.
2 Desde el extremo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmaye Llévame a la peña que es más alta que yo.
3 Porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo.
4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo la cubierta de tus alas Selah.
5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, me has dado la heredad de los que temen tu nombre.
6 Días sobre días añadirás al rey; sus años serán como generación tras generación.
7 Estará para siempre delante de Dios; misericordia y verdad prepara para que lo guarden.
8 Así cantaré a tu nombre para siempre, pagando mis votos día tras día.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Jeremías 51

1 Así ha dicho Jehová: He aquí que yo levanto sobre Babilonia y sobre sus moradores que se levantan contra mí un viento destructor.
2 Y enviaré a Babilonia aventadores que la avienten, y vaciarán su tierra; porque estarán contra ella de todas partes en el día del mal.
3 Diré al arquero que tensa su arco y al que se enorgullece de su coraza: No perdonéis a sus jóvenes, destruid completamente todo su ejército.
4 Y caerán muertos en la tierra de los caldeos y alanceados en sus calles.
5 Porque Israel y Judá no han enviudado de su Dios, de Jehová de los ejércitos, aunque su tierra fue llena de pecado contra el Santo de Israel.
6 Huid de en medio de Babilonia y librad cada uno su alma, para que no perezcáis a causa de su iniquidad; porque es el tiempo de venganza de Jehová, quien le da su pago.
7 Copa de oro fue Babilonia en la mano de Jehová, que embriagaba toda la tierra; de su vino bebieron las naciones, por lo cual se aturdieron las naciones.
8 De repente cayó Babilonia y fue quebrantada Aullad sobre ella; tomad bálsamo para su dolor, quizá se sane.
9 Curamos a Babilonia, pero no se ha sanado; dejadla, y vámonos cada uno a su tierra, porque ha llegado hasta el cielo su juicio y se ha alzado hasta las nubes.
10 Jehová sacó a luz nuestras justicias; venid y contemos en Sion la obra de Jehová nuestro Dios.
11 Limpiad las saetas, embrazad los escudos; Jehová ha despertado el espíritu de los reyes de Media; porque contra Babilonia es su pensamiento para destruirla, porque es venganza de Jehová, venganza de su Templo.
12 Levantad bandera sobre los muros de Babilonia, reforzad la guardia, poned centinelas, disponed emboscadas; porque aun pensó Jehová y aun pondrá en efecto lo que ha dicho sobre los moradores de Babilonia.
13 Tú, la que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, ha llegado tu fin, la medida de tu codicia.
14 Jehová de los ejércitos juró por sí mismo: Ciertamente te llenaré de hombres como de langostas, y levantarán contra ti gritos de guerra.
15 Él es el que hizo la tierra con su poder, el que afirmó el mundo con su sabiduría y extendió los cielos con su inteligencia.
16 Al dar él su voz hay muchedumbre de aguas en el cielo y hace subir las nubes de los extremos de la tierra; él hace relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos.
17 Todo hombre se embrutece por falta de conocimiento; avergüéncese de su imagen de talla todo fundidor, porque mentira es su obra de fundición y no hay espíritu en ellas.
18 Vanidad son, obra digna de escarnios; en el tiempo de su visitación perecerán.
19 No es como ellas la porción de Jacob, porque él es el hacedor de todo, e Israel es la vara de su heredad; Jehová de los ejércitos es su nombre.
20 Tú eres mi martillo y armas de guerra; y por medio de ti quebrantaré naciones, y por medio de ti destruiré reinos,
21 y por medio de ti quebrantaré caballos y sus jinetes, y por medio de ti quebrantaré carros y los que en ellos suben;
22 asimismo por medio de ti quebrantaré hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantaré ancianos y niños, y por medio de ti quebrantaré jóvenes y vírgenes;
23 también quebrantaré por medio de ti al pastor y a su rebaño, y quebrantaré por medio de ti a los labradores y sus yuntas; y quebrantaré por medio de ti gobernadores y nobles.
24 Y pagaré a Babilonia y a todos los moradores de Caldea todo el mal que ellos hicieron en Sion delante de vuestros ojos, dice Jehová.
25 He aquí que yo estoy contra ti, oh monte destructor, dice Jehová, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano sobre ti, y te haré rodar desde las peñas, y te convertiré en monte quemado.
26 Y nadie tomará de ti piedra para esquina ni piedra para cimiento, porque desolaciones perpetuas serás, ha dicho Jehová.
27 Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las naciones, preparad naciones contra ella, juntad contra ella los reinos de Ararat, de Mini y de Askenaz; señalad contra ella capitán, haced subir caballos como langostas erizadas.
28 Preparad contra ella naciones, a los reyes de Media, a sus gobernadores y a todos sus nobles, y a toda la tierra de su señorío.
29 Y temblará la tierra y se afligirá, porque son firmes contra Babilonia todos los pensamientos de Jehová, para poner la tierra de Babilonia en asolamiento, sin morador.
30 Los valientes de Babilonia dejaron de pelear, se quedaron en sus fortificaciones; les faltó su fuerza, se volvieron como mujeres; los enemigos incendiaron sus casas, se quebraron sus cerrojos.
31 Correo correrá a encontrarse con correo y mensajero se encontrará con mensajero, para anunciar al rey de Babilonia que su ciudad es tomada por todas partes.
32 Y los vados fueron tomados, y los juncos fueron quemados a fuego, y se consternaron los hombres de guerra.
33 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: La hija de Babilonia es como una era en el tiempo de trillarla; de aquí a poco le vendrá el tiempo de la siega.
34 Me devoró, me desmenuzó Nabucodonosor, rey de Babilonia, me puso como vaso vacío, me tragó como dragón, llenó su vientre de mis delicadezas; me echó.
35 sobre Babilonia la violencia hecha contra mí y mi carne, dirá la moradora de Sion; y caiga mi sangre sobre los moradores de Caldea, dirá Jerusalén.
36 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo juzgo tu causa y ejecuto tu venganza; y secaré su mar y haré que quede seca su fuente.
37 Y será Babilonia montones de ruinas, morada de chacales, espanto y silbidos, sin morador.
38 A una rugirán como leones, bramarán como cachorros de león.
39 Cuando se enardezcan, les pondré sus banquetes y haré que se embriaguen, para que se alegren y duerman sueño eterno, y no despierten, dice Jehová.
40 Los haré traer como corderos al matadero, como carneros con machos cabríos.
41 ¡Cómo fue apresada Sesac y fue tomada la alabada por toda la tierra! ¡Cómo fue Babilonia por espanto entre las naciones!
42 Subió el mar sobre Babilonia, con la multitud de sus olas fue cubierta.
43 Sus ciudades fueron asoladas, como tierra seca y desierta, tierra en que no morará nadie ni pasará por ella hijo de hombre.
44 Y visitaré a Bel en Babilonia y sacaré de su boca lo que ha tragado; y no correrán más a él naciones, y el muro de Babilonia caerá.
45 Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salve cada uno su vida del furor de la ira de Jehová.
46 No sea, pues, que desmaye vuestro corazón y temáis a causa del rumor que se oirá por la tierra; en un año vendrá un rumor y después en otro año otro rumor, y habrá violencia en la tierra y gobernante contra gobernante.
47 Por tanto, he aquí que vienen días en que visitaré las esculturas de Babilonia, y toda su tierra será avergonzada y todos sus muertos caerán en medio de ella.
48 Y los cielos y la tierra y todo lo que está en ellos darán voces de júbilo sobre Babilonia, porque del norte vendrán sobre ella destructores, dice Jehová.
49 Así como Babilonia fue causa de que cayeran los muertos de Israel, también en Babilonia caerán los muertos de toda la tierra.
50 Los que escapasteis de la espada, andad, no os detengáis; acordaos desde lejos de Jehová, y Jerusalén os venga a la memoria.
51 Estamos avergonzados porque oímos la afrenta; la confusión cubrió nuestros rostros porque vinieron extranjeros contra los santuarios de la casa de Jehová.
52 Por tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová, en que yo visitaré sus esculturas y en toda su tierra gemirán los heridos de muerte.
53 Si subiere Babilonia al cielo y si fortaleciere en lo alto su fortaleza, de mí vendrán contra ella destructores, dice Jehová.
54 ¡Sonido de grito de Babilonia y gran quebrantamiento desde la tierra de los caldeos!
55 Porque Jehová destruye a Babilonia y quita de ella el mucho estruendo; y bramarán sus olas como muchas aguas, resonará el sonido de sus voces;
56 porque vino el destructor contra ella, contra Babilonia, y sus valientes fueron apresados, sus arcos fueron quebrados, porque Jehová, Dios de retribuciones, ciertamente dará la paga.
57 Y embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus gobernadores y a sus nobles y a sus fuertes; y dormirán sueño eterno y no despertarán, dice el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
58 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El muro ancho de Babilonia será derribado enteramente y sus altas puertas serán quemadas a fuego; y en vano trabajarán pueblos y naciones para el fuego, y se cansarán.
59 La palabra que envió Jeremías, el profeta, a Seraías, hijo de Nerías, hijo de Maasías, cuando iba con Sedequías, rey de Judá, a Babilonia, el cuarto año de su reinado Y Seraías era el jefe del lugar de descanso del rey.
60 Y Jeremías escribió en un libro todo el mal que había de venir sobre Babilonia, todas estas palabras que están escritas contra Babilonia.
61 Y dijo Jeremías a Seraías: Cuando llegues a Babilonia, y veas y leas todas estas cosas,
62 dirás: Oh Jehová, tú has dicho contra este lugar que lo habías de cortar hasta no quedar en él morador, ni hombre ni animal, sino que será una desolación perpetua.
63 Y acontecerá que cuando acabes de leer este libro, le atarás una piedra y lo echarás en medio del Éufrates,
64 y dirás: Así se hundirá Babilonia y no se levantará del mal que yo traigo sobre ella, y caerán rendidos Hasta aquí las palabras de Jeremías.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Santiago 1

1 Jacobo, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión, salud.
2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
4 Mas tenga la paciencia su obra perfecta, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.
5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
6 Pero pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, que es movida por el viento y echada de una parte a otra.
7 No piense, pues, tal hombre que recibirá cosa alguna del Señor.
8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.
9 El hermano que es de humilde condición gloríese en su exaltación;
10 mas el que es rico, en su humillación, porque él pasará como la flor de la hierba.
11 Porque sale el sol con su calor y seca la hierba, y su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todos sus caminos.
12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación, porque cuando haya sido probado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman.
13 Cuando alguno es tentado, no diga: Soy tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie;
14 sino que cada uno es tentado cuando por su propia concupiscencia es atraído y seducido.
15 Y la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, engendra la muerte.
16 Amados hermanos míos, no erréis.
17 Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, y desciende del Padre de las luces, en quien no hay mudanza ni sombra de variación.
18 Él, de su voluntad, nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira;
20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
21 Por lo cual, dejando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
22 Mas sed hacedores de la palabra, y no tan sólo oidores, engañándoos a vosotros mismos.
23 Porque si alguno es oidor de la palabra y no hacedor, este es semejante a un hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24 Porque él se considera a sí mismo y se va, y luego se olvida cómo era.
25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.
26 Si alguno cree ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.
27 La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, cuya infalible providencia ordena todas las cosas tanto en el cielo como en la tierra: Humildemente te suplicamos que apartes de nosotros todo aquello que nos hace daño, y nos des aquellas cosas que son provechosas para nosotros, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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