Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 12 de agosto de 2025

Martes de la Novena Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 62

1 En Dios solamente está en silencio mi alma; de él viene mi salvación.
2 Él solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho.
3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre, para abatirlo todos vosotros como a pared inclinada, como a cerca derribada?
4 Solamente consultan para arrojarlo de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en su interior Selah.
5 Alma mía, solamente en Dios reposa en silencio, porque de él viene mi esperanza.
6 Él solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré.
7 En Dios está mi salvación y mi gloria; la roca de mi fortaleza y mi refugio está en Dios.
8 Confiad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro amparo Selah.
9 Ciertamente, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón; pesándolos en la balanza, todos juntos serán menos que la vanidad.
10 No confiéis en la violencia, ni en la rapiña os envanezcáis; si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.
11 Una vez habló Dios; dos veces he oído esto, que de Dios es la fortaleza,
12 y tuya, oh Señor, es la misericordia, porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 63

1 Dios, Dios mío eres tú; te buscaré de mañana; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela en tierra seca y sedienta, sin aguas;
2 así como te he mirado en el santuario, para ver tu fortaleza y tu gloria.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
4 Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos.
5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6 cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando en las vigilias de la noche medite en ti.
7 Porque has sido mi socorro, y en la sombra de tus alas me regocijaré.
8 Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido.
9 Pero ellos para destrucción buscaron mi alma, descenderán a los sitios bajos de la tierra.
10 Los destruirán a filo de espada; serán porción de chacales.
11 Mas el rey se alegrará en Dios; será alabado todo el que por él jura, porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 64

1 Escucha mi voz, oh Dios, en mi queja; guarda mi vida del miedo del enemigo.
2 Escóndeme del consejo secreto de los malignos, de la conspiración de los que hacen iniquidad,
3 que afilan su lengua como espada, y lanzan su saeta, palabra amarga,
4 para asaetear a escondidas al íntegro; de improviso lo asaetean, y no temen.
5 Se afirman a sí mismos en cosas malas, tratan de esconder los lazos, dicen: ¿Quién lo verá?
6 Inquieren iniquidades diciendo: Hemos hecho una investigación exacta; y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo.
7 Mas Dios los herirá con saeta; de repente serán sus plagas.
8 Y harán caer sobre sí el dicho de sus lenguas; huirán todos los que los vean.
9 Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su obra.
10 Se alegrará el justo en Jehová y confiará en él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Jeremías 52

1 De veintiún años era Sedequías cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén once años; y el nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremías de Libna.
2 E hizo lo malo a ojos de Jehová, conforme a todo lo que había hecho Joacim.
3 Pues a causa de la ira de Jehová sucedió esto contra Jerusalén y Judá, hasta que los echó de su presencia Y Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.
4 Y aconteció en el noveno año de su reinado, en el mes décimo, a los diez días del mes, que llegó Nabucodonosor, rey de Babilonia, él y todo su ejército, contra Jerusalén, y acamparon contra ella; y edificaron contra ella baluartes alrededor.
5 Y la ciudad estuvo cercada hasta el undécimo año del rey Sedequías.
6 En el mes cuarto, a los nueve días del mes, prevaleció el hambre en la ciudad, y no hubo pan para el pueblo de la tierra.
7 Y fue abierta una brecha en la ciudad, y huyeron todos los hombres de guerra, y salieron de la ciudad de noche por el camino de la puerta, entre los dos muros que había cerca del jardín del rey, estando los caldeos alrededor de la ciudad; y se fueron por el camino del Arabá.
8 Y el ejército de los caldeos siguió al rey, y alcanzaron a Sedequías en las llanuras de Jericó, habiéndose dispersado de su lado todo su ejército.
9 Entonces prendieron al rey y lo trajeron al rey de Babilonia, a Ribla, en la tierra de Hamat, y pronunció sentencia contra él.
10 Y el rey de Babilonia degolló a los hijos de Sedequías en su presencia, y también degolló a todos los príncipes de Judá en Ribla.
11 Y cegó los ojos de Sedequías, y lo ataron con cadenas, y el rey de Babilonia lo hizo llevar a Babilonia, y lo puso en la casa de la cárcel hasta el día de su muerte.
12 Y en el mes quinto, a los diez días del mes, siendo el año diecinueve del rey Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, que estaba delante del rey de Babilonia.
13 Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y todas las casas grandes quemó a fuego.
14 Y todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia derribó todos los muros alrededor de Jerusalén.
15 Y a los pobres del pueblo, y a los del pueblo que habían quedado en la ciudad, y a los que se habían pasado al rey de Babilonia, y a los que habían quedado de la multitud, los llevó cautivos Nabuzaradán, capitán de la guardia.
16 Pero de los pobres de la tierra dejó Nabuzaradán, capitán de la guardia, para que fueran viñadores y labradores.
17 Y los caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehová, y llevaron todo su bronce a Babilonia.
18 Se llevaron también los calderos, y las paletas, y las tenazas, y los tazones, y las cucharas, y todos los utensilios de bronce con que ministraban.
19 Y las vasijas, y los incensarios, y los tazones, y los calderos, y los candelabros, y las escudillas, y los jarrones; los que eran de oro, de oro, y los que eran de plata, de plata; todo lo llevó el capitán de la guardia.
20 En cuanto a las dos columnas, el mar y los doce bueyes de bronce que estaban debajo de las basas que el rey Salomón había hecho para la casa de Jehová, el peso del bronce de todos estos objetos era incalculable.
21 Y en cuanto a las columnas, la altura de una columna era de dieciocho codos, y un cordel de doce codos la rodeaba; y su grueso era de cuatro dedos, y era hueca.
22 Y había encima de ella un capitel de bronce, y la altura del capitel era de cinco codos, y sobre el capitel había una red y granadas alrededor, todo de bronce; y semejante obra había en la segunda columna con sus granadas.
23 Y había noventa y seis granadas en cada hilera; todas las granadas eran cien alrededor de la red.
24 Asimismo tomó el capitán de la guardia al principal sacerdote Seraías, y al segundo sacerdote Sofonías, y a los tres guardas de la puerta.
25 Y de la ciudad tomó a un oficial que estaba encargado de los hombres de guerra, y a siete hombres de los que veían la cara del rey, los cuales se hallaron en la ciudad, y al principal escriba del ejército que revistaba al pueblo de la tierra, y a sesenta hombres del pueblo de la tierra que se hallaron dentro de la ciudad.
26 Y los tomó Nabuzaradán, capitán de la guardia, y los llevó al rey de Babilonia, a Ribla.
27 Y el rey de Babilonia los hirió y les dio muerte en Ribla, en la tierra de Hamat Y llevó cautivo a Judá fuera de su tierra.
28 Este es el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo: en el año séptimo, tres mil veintitrés judíos;
29 en el año dieciocho de Nabucodonosor, él llevó cautivas de Jerusalén ochocientas treinta y dos personas;
30 en el año veintitrés de Nabucodonosor, llevó cautivas Nabuzaradán, capitán de la guardia, a setecientas cuarenta y cinco personas de los judíos; todas las personas fueron cuatro mil seiscientas.
31 Y aconteció que en el año treinta y siete del cautiverio de Joaquín, rey de Judá, en el mes duodécimo, a los veinticinco días del mes, Evil-merodac, rey de Babilonia, en el primer año de su reinado, levantó la cabeza de Joaquín, rey de Judá, y lo sacó de la casa de la cárcel.
32 Y le habló amigablemente, y puso su trono sobre el trono de los reyes que estaban con él en Babilonia.
33 Y le cambió los vestidos de su prisión, y siempre comió pan delante de él todos los días de su vida.
34 Y le fue dada su porción de parte del rey de Babilonia, una porción permanente, cada cosa en su día, hasta el día de su muerte, todos los días de su vida.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 10

1 Y había en Cesarea un varón llamado Cornelio, centurión de la compañía que se llamaba la Italiana,
2 piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba siempre a Dios.
3 Este vio claramente en visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba en donde él estaba y le decía: Cornelio.
4 Y él, mirándolo fijamente y atemorizado, dijo: ¿Señor, qué es lo que quieres? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.
5 Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a un tal Simón, que tiene por sobrenombre Pedro.
6 Este se hospeda en casa de cierto Simón, curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que debes hacer.
7 Y cuando se fue el ángel que hablaba con Cornelio, este llamó a dos de sus criados y a un soldado piadoso de los que lo asistían,
8 y, después de haberles contado todo, los envió a Jope.
9 Y al día siguiente, yendo ellos por el camino y llegando cerca de la ciudad, Pedro subió a la azotea a orar, cerca de la hora sexta;
10 y sintió hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis;
11 y vio el cielo abierto y que descendía un objeto, como un gran lienzo atado de las cuatro puntas que era bajado a la tierra,
12 en el cual había de toda clase de cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo.
13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.
14 Entonces Pedro dijo: De ninguna manera, Señor, porque ninguna cosa inmunda o impura he comido jamás.
15 Y la voz volvió a él por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú inmundo.
16 Y esto sucedió tres veces; y el objeto volvió a ser recogido al cielo.
17 Y estando Pedro perplejo dentro de sí sobre qué pudiera ser la visión que había visto, he aquí, los hombres que habían sido enviados por Cornelio, habiendo preguntado por la casa de Simón, llegaron a la puerta.
18 Y llamando, preguntaron si Simón, que tenía por sobrenombre Pedro, se hospedaba allí.
19 Mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan.
20 Levántate, pues, desciende y ve con ellos sin dudar, porque yo los he enviado.
21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que le fueron enviados por Cornelio, dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?
22 Y ellos dijeron: Cornelio, el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio de toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones por un santo ángel, de hacerte venir a su casa y oír tus palabras.
23 Entonces, haciéndolos entrar, los hospedó Y al día siguiente Pedro se fue con ellos, y lo acompañaron algunos de los hermanos de Jope.
24 Y al otro día entraron en Cesarea Y Cornelio los estaba esperando, habiendo llamado a sus parientes y a los amigos más cercanos.
25 Y cuando Pedro iba a entrar, Cornelio salió a recibirlo, y postrándose a sus pies, lo adoró.
26 Mas Pedro lo levantó, diciendo: Levántate; yo mismo también soy hombre.
27 Y hablando con él, entró y halló a muchos que se habían reunido.
28 Y les dijo: Vosotros sabéis que es abominable a un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero Dios me ha mostrado que a ningún hombre llame inmundo o impuro;
29 por lo cual, al ser llamado, he venido sin replicar Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?
30 Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba ayunando; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, he aquí un varón se puso delante de mí con vestido resplandeciente,
31 y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han venido en memoria delante de Dios.
32 Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón, que tiene por sobrenombre Pedro; este se hospeda en casa de Simón, curtidor, junto al mar; quien te hablará cuando venga.
33 Así que, al instante envié por ti, y tú has hecho bien en venir Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.
34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,
35 sino que en toda nación, el que lo teme y hace justicia le es acepto.
36 Esta fue la palabra que Dios envió a los hijos de Israel, anunciando la paz por Jesucristo; este es el Señor de todos.
37 Vosotros sabéis el mensaje que fue divulgado por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que Juan predicó:
38 cuanto a Jesús de Nazaret, cómo lo ungió Dios con el Espíritu Santo y con poder; el cual anduvo haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándolo en un madero.
40 A este levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestara,
41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios antes había ordenado, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.
42 Y nos mandó que predicáramos al pueblo y testificáramos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.
43 De este dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en él crean recibirán perdón de pecados por su nombre.
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían la palabra.
45 Y los fieles que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramara el don del Espíritu Santo;
46 porque los oían hablar en lenguas y magnificar a Dios Entonces respondió Pedro:
47 ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?
48 Y mandó que fueran bautizados en el nombre del Señor Jesús Entonces le rogaron que se quedara por algunos días.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, cuya infalible providencia ordena todas las cosas tanto en el cielo como en la tierra: Humildemente te suplicamos que apartes de nosotros todo aquello que nos hace daño, y nos des aquellas cosas que son provechosas para nosotros, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

Día Anterior Hoy Día Siguiente