Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 11 de agosto de 2025

Lunes de la Novena Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 56

1 Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devora el hombre; me oprime combatiéndome cada día.
2 Me devoran mis enemigos cada día, porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo.
3 En el día que temo, yo en ti confío.
4 En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado, no temeré lo que me haga la carne.
5 Todos los días pervierten mis palabras; contra mí son todos sus pensamientos para mal.
6 Se reúnen, se esconden, ellos miran atentamente mis pasos, como esperando acabar con mi vida.
7 ¿Escaparán ellos por la iniquidad? Derriba en tu furor a los pueblos, oh Dios.
8 Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?
9 Entonces serán vueltos atrás mis enemigos, el día que yo clame; esto sé, que Dios está por mí.
10 En Dios alabaré su palabra; en Jehová alabaré su palabra.
11 En Dios he confiado; no temeré lo que me haga el hombre.
12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos; te tributaré alabanzas.
13 Porque has librado mi vida de la muerte; ¿No librarás también mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven?

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 57

1 Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí, porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos.
2 Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me galardona.
3 Él enviará desde los cielos y me salvará de la infamia del que me devora Selah Dios enviará su misericordia y su verdad.
4 Mi vida está entre leones; estoy acostado entre hijos de hombres que echan llamas, cuyos dientes son lanzas y saetas, y su lengua, espada aguda.
5 Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra sea tu gloria.
6 Red han preparado a mis pasos; se ha abatido mi alma; hoyo han cavado delante de mí; en medio de él han caído ellos mismos Selah.
7 Mi corazón está dispuesto, oh Dios, mi corazón está dispuesto; cantaré y entonaré salmos.
8 Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa; me levantaré de mañana.
9 Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; te cantaré salmos entre las naciones.
10 Porque grande es hasta los cielos tu misericordia y hasta las nubes tu verdad.
11 Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra sea tu gloria.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 58

1 Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?
2 Antes, con el corazón hacéis iniquidades; hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
3 Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron desde el vientre, hablando mentira.
4 Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente; son como áspid sordo que cierra su oído,
5 que no oye la voz de los que encantan, del encantador sabio en encantamientos.
6 Oh Dios, rompe sus dientes en sus bocas; quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.
7 Fluyan como aguas que corren; cuando disparen sus saetas, sean estas como rotas.
8 Pasen ellos como el caracol que se deslíe; como abortivo de mujer, no vean el sol.
9 Antes que vuestras ollas sientan el fuego de los espinos, así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.
10 Se alegrará el justo cuando vea la venganza; sus pies lavará en la sangre del impío.
11 Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Jeremías 50

1 La palabra que habló Jehová acerca de Babilonia, acerca de la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías.
2 Anunciad en las naciones y haced oír; levantad también bandera; haced oír y no encubráis; decid: Tomada es Babilonia, es confundido Bel, destrozado es Merodac, confundidas son sus esculturas, destrozados son sus ídolos.
3 Porque subió contra ella una nación del norte, la cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá quien more en ella; desde el hombre hasta el animal huyeron y se fueron.
4 En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, vendrán los hijos de Israel, ellos y los hijos de Judá juntamente; e irán andando y llorando, y buscarán a Jehová su Dios.
5 Preguntarán por el camino de Sion, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: Venid y juntaos a Jehová con pacto eterno que jamás se ponga en olvido.
6 Ovejas perdidas fueron mi pueblo; sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron; anduvieron de monte en collado, se olvidaron de sus lugares de descanso.
7 Todos los que los hallaban los comían y decían sus enemigos: No somos culpables, porque ellos pecaron contra Jehová, morada de justicia y esperanza de sus padres, sí, Jehová.
8 Huid de en medio de Babilonia, y salid de la tierra de los caldeos, y sed como los machos cabríos delante del rebaño.
9 Porque he aquí que yo despierto y hago subir contra Babilonia una asamblea de grandes naciones desde la tierra del norte; y desde allí se prepararán contra ella, y será tomada; sus flechas serán como de valiente diestro, que no volverá vacío.
10 Y Caldea será para despojo; todos los que la despojen se saciarán, dice Jehová.
11 Porque os alegrasteis, porque os gozasteis destruyendo mi heredad, porque saltasteis como becerra trilladora y relinchasteis como caballos;
12 vuestra madre se avergonzó mucho, se afrentó la que os engendró; he aquí, será la postrera de las naciones: desierto, secadal y páramo.
13 Por la ira de Jehová no será habitada, sino que será asolada toda ella; todo el que pase por Babilonia se asombrará y silbará sobre todas sus plagas.
14 Preparaos contra Babilonia en derredor, todos los que tensáis arco; tirad contra ella, no escatiméis las saetas, porque pecó contra Jehová.
15 Gritad contra ella en derredor; dio su mano, han caído sus fundamentos, son derribados sus muros, porque es venganza de Jehová Tomad venganza de ella; haced con ella como ella hizo.
16 Cortad de Babilonia al sembrador y al que tiene hoz en el tiempo de la siega; delante de la espada opresora cada uno volverá el rostro hacia su pueblo, cada uno huirá hacia su tierra.
17 Rebaño descarriado es Israel; leones lo dispersaron El rey de Asiria lo devoró al principio; este Nabucodonosor, rey de Babilonia, le quebró los huesos al final.
18 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo visito al rey de Babilonia y a su tierra, como visité al rey de Asiria.
19 Y volveré a traer a Israel a su morada, y pacerá en el Carmelo y en Basán, y en los montes de Efraín y de Galaad se saciará su alma.
20 En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la iniquidad de Israel será buscada, y no la habrá, y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo haya dejado.
21 Sube contra la tierra de Merataim, contra ella y contra los moradores de Pecod; mata y destruye por completo tras ellos, dice Jehová, y haz conforme a todo lo que te he mandado.
22 Estruendo de guerra en la tierra y gran quebrantamiento.
23 ¡Cómo fue cortado y quebrado el martillo de toda la tierra! ¡Cómo se volvió Babilonia en asolamiento entre las naciones!
24 Te puse lazos, y aun fuiste capturada, oh Babilonia, y tú no lo supiste; fuiste hallada, y aun presa, porque provocaste a Jehová.
25 Abrió Jehová su tesoro y sacó los instrumentos de su furor, porque esta es obra del Señor Jehová de los ejércitos en la tierra de los caldeos.
26 Venid contra ella desde el extremo de la tierra, abrid sus almacenes, apiladla en montones y destruidla por completo; no quede de ella resto.
27 Matad todos sus novillos; vayan al matadero ¡Ay de ellos! , porque ha llegado su día, el tiempo de su visitación.
28 Voz de los que huyen y escapan de la tierra de Babilonia se oye, para dar las nuevas en Sion de la venganza de Jehová nuestro Dios, de la venganza de su Templo.
29 Juntad contra Babilonia flecheros, a todos los que tensan arco; acampad contra ella en derredor, y no escape de ella ninguno; pagadle según su obra; conforme a todo lo que ella hizo, hacedle a ella; porque contra Jehová se ensoberbeció, contra el Santo de Israel.
30 Por tanto, sus jóvenes caerán en sus plazas, y todos sus hombres de guerra serán asolados en aquel día, dice Jehová.
31 He aquí que yo estoy contra ti, oh soberbio, dice el Señor Jehová de los ejércitos; porque ha llegado tu día, el tiempo en que te visitaré.
32 Y el soberbio tropezará y caerá, y no tendrá quien lo levante; y encenderé fuego en sus ciudades, el cual consumirá todos sus alrededores.
33 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Oprimidos fueron los hijos de Israel y los hijos de Judá juntamente; y todos los que los tomaron cautivos los retuvieron, no los quisieron soltar.
34 El redentor de ellos es el Fuerte, Jehová de los ejércitos es su nombre; de cierto abogará la causa de ellos para hacer reposar la tierra y turbar a los moradores de Babilonia.
35 Espada sobre los caldeos, dice Jehová, y contra los moradores de Babilonia, y contra sus príncipes, y contra sus sabios.
36 Espada contra los adivinos, y enloquecerán; espada contra sus valientes, y serán quebrantados.
37 Espada contra sus caballos, y contra sus carros, y contra toda la mezcla de naciones que está en medio de ella, y serán como mujeres; espada contra sus tesoros, y serán saqueados.
38 Sequedad sobre sus aguas, y se secarán, porque es tierra de esculturas y con los ídolos horribles enloquecen.
39 Por tanto, allí morarán bestias fieras con hienas, también morarán en ella avestruces; y nunca más será poblada ni se habitará de generación en generación.
40 Como en el trastornamiento de Dios a Sodoma y a Gomorra y a sus ciudades vecinas, dice Jehová, no morará allí hombre ni habitará en ella hijo de hombre.
41 He aquí que viene un pueblo del norte, y una nación grande, y muchos reyes se levantarán de los confines de la tierra.
42 Arco y jabalina tomarán, serán crueles y no tendrán compasión; su voz resonará como el mar, y montarán sobre caballos, preparados como hombre para la batalla, contra ti, oh hija de Babilonia.
43 Oyó su fama el rey de Babilonia y sus manos se debilitaron; angustia lo tomó, dolor como de mujer de parto.
44 He aquí que como león subirá de la espesura del Jordán contra la morada fuerte, porque de repente lo haré huir de ella, y al que sea escogido la encargaré Porque ¿quién es semejante a mí? ¿Y quién me emplazará? ¿Y quién será aquel pastor que estará de pie delante de mí?
45 Por tanto, oíd el consejo de Jehová que ha acordado sobre Babilonia, y sus designios que ha concebido sobre la tierra de los caldeos: Ciertamente a los más pequeños del rebaño los arrastrarán, ciertamente destruirán sus moradas con ellos.
46 Al grito de la toma de Babilonia la tierra tembló, y el clamor se oyó entre las naciones.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 9

1 Y Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,
2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallara algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajera presos a Jerusalén.
3 Y yendo de camino, aconteció que, llegando cerca de Damasco, súbitamente lo rodeó un resplandor de luz del cielo;
4 y al caer a tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
5 Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.
6 Y él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.
7 Y los hombres que iban con él se detuvieron atónitos, oyendo a la verdad la voz, pero no viendo a nadie.
8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos no veía a nadie; así que, llevándolo de la mano, lo trajeron a Damasco;
9 y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.
10 Había entonces un discípulo en Damasco llamado Ananías, y el Señor le dijo en visión: Ananías Y él respondió: Heme aquí, Señor.
11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora;
12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista.
13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;
14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.
15 Y le dijo el Señor: Ve; porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;
16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.
17 Entonces Ananías fue y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Saulo, hermano, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
18 Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.
19 Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.
20 Y en seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que este era el Hijo de Dios.
21 Y todos los que lo oían estaban atónitos, y decían: ¿No es este el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y para esto vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?
22 Pero Saulo se esforzaba mucho más, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, afirmando que este era el Cristo.
23 Y cuando pasaron muchos días, los judíos consultaron juntos para matarlo;
24 mas sus asechanzas fueron conocidas por Saulo Y ellos vigilaban las puertas de día y de noche para matarlo.
25 Entonces los discípulos, tomándolo de noche, lo bajaron por el muro en una canasta.
26 Y cuando Saulo llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; mas todos le tenían miedo, no creyendo que era discípulo.
27 Entonces Bernabé, tomándolo, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo había visto al Señor en el camino, y que él le había hablado, y cómo en Damasco había hablado con denuedo en el nombre de Jesús.
28 Y estaba con ellos en Jerusalén, entrando y saliendo;
29 y hablaba con denuedo en el nombre del Señor Jesús, y disputaba con los helenistas; mas ellos procuraban matarlo.
30 Mas cuando lo supieron los hermanos, lo acompañaron hasta Cesarea y lo enviaron a Tarso.
31 Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor; y con el consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.
32 Y aconteció que Pedro, pasando por todos aquellos lugares, vino también a los santos que habitaban en Lida.
33 Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, el cual era paralítico.
34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama Y en seguida se levantó.
35 Y lo vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.
36 Entonces había en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.
37 Y aconteció en aquellos días que, enfermando, murió; y después de ser lavada, la pusieron en un aposento alto.
38 Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No tardes en venir a nosotros.
39 Entonces Pedro se levantó y fue con ellos; y cuando llegó, lo llevaron al aposento alto, donde lo rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.
40 Entonces Pedro, sacando fuera a todos, puesto de rodillas, oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro se incorporó.
41 Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.
42 Esto fue notorio por todo Jope, y muchos creyeron en el Señor.
43 Y aconteció que se quedó muchos días en Jope, en casa de cierto Simón, curtidor.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, cuya infalible providencia ordena todas las cosas tanto en el cielo como en la tierra: Humildemente te suplicamos que apartes de nosotros todo aquello que nos hace daño, y nos des aquellas cosas que son provechosas para nosotros, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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