Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 10 de agosto de 2025

Octavo Domingo después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 53

1 Dijo el necio en su corazón: No hay Dios Se corrompieron e hicieron abominable maldad; no hay quien haga lo bueno.
2 Dios miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios.
3 Cada uno se había vuelto atrás; todos a una se habían corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.
4 ¿No tienen conocimiento los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comieran pan y a Dios no invocan?
5 Allí se sobresaltaron de espanto donde no había espanto, porque Dios ha esparcido los huesos del que acampó contra ti; los avergonzaste, porque Dios los desechó.
6 ¡Quién diera desde Sion la salvación de Israel! Cuando haga volver Dios la cautividad de su pueblo, se gozará Jacob y se alegrará Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 54

1 Oh Dios, sálvame por tu nombre y con tu poder defiéndeme.
2 Oh Dios, oye mi oración, escucha las razones de mi boca;
3 porque extraños se han levantado contra mí y violentos buscan mi alma; no han puesto a Dios delante de sí Selah.
4 He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor está con los que sostienen mi vida.
5 Él devolverá el mal a mis enemigos; córtalos por tu verdad.
6 Voluntariamente sacrificaré a ti; alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.
7 Porque él me ha librado de toda angustia, y en mis enemigos vieron mis ojos la venganza.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 55

1 Escucha, oh Dios, mi oración y no te escondas de mi súplica.
2 Atiéndeme y respóndeme; clamo en mi queja y bramo,
3 a causa de la voz del enemigo, por la opresión del impío, porque echaron sobre mí iniquidad y con furor me han sido contrarios.
4 Mi corazón está dolorido dentro de mí, y terrores de muerte han caído sobre mí.
5 Temor y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha cubierto.
6 Y dije: ¡Quién me diera alas como de paloma! Volaría y hallaría reposo.
7 Ciertamente huiría muy lejos; moraría en el desierto Selah.
8 Me apresuraría a escapar del viento tempestuoso, de la tempestad.
9 Destruye, oh Señor, divide la lengua de ellos, porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
10 Día y noche la rodean sobre sus muros, e iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
11 Maldades hay en medio de ella, y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.
12 Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado, ni se engrandeció contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él;
13 sino tú, un hombre igual a mí, mi guía y mi íntimo,
14 que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y en la casa de Dios andábamos con la muchedumbre.
15 Sea la muerte sobre ellos, desciendan vivos al infierno, porque maldades hay en sus moradas, en medio de ellos.
16 En cuanto a mí, a Dios clamaré, y Jehová me salvará.
17 A la tarde y a la mañana y al mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz.
18 Él ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí, pues muchos estaban contra mí.
19 Dios oirá y los afligirá, el que permanece desde la antigüedad Selah Por cuanto no cambian ni temen a Dios.
20 Aquel hombre extendió sus manos contra los que estaban en paz con él; violó su pacto.
21 Las palabras de su boca son más blandas que la mantequilla, pero guerra hay en su corazón; sus palabras son más suaves que el aceite, mas ellas son espadas desnudas.
22 Echa sobre Jehová tu carga y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.
23 Mas tú, oh Dios, los harás descender al pozo de la sepultura; los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días; pero yo confiaré en ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

1 Reyes 17

1 Entonces Elías, el tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová, Dios de Israel, delante del cual estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.
2 Y vino a él palabra de Jehová diciendo:
3 Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está delante del Jordán.
4 Y acontecerá que beberás del arroyo, y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.
5 Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová, pues se fue y habitó junto al arroyo de Querit, que está delante del Jordán.
6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde, y bebía del arroyo.
7 Y aconteció que al cabo de algunos días se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra.
8 Y vino a él palabra de Jehová diciendo:
9 Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y habitarás allí; he aquí, yo he mandado a una mujer viuda que te dé allí de comer.
10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí que una mujer viuda estaba allí recogiendo leña; y él la llamó y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.
11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.
12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido y que solamente tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en una vasija; y he aquí que ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos y nos muramos.
13 Y Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho, pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.
14 Porque así ha dicho Jehová, Dios de Israel: La tinaja de la harina no escaseará ni se disminuirá la vasija del aceite hasta el día que Jehová dé lluvia sobre la faz de la tierra.
15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías, y comió ella, y él, y la casa de ella muchos días.
16 La tinaja de la harina no escaseó ni se disminuyó la vasija del aceite, conforme a la palabra de Jehová, que había dicho por medio de Elías.
17 Y aconteció después de estas cosas que cayó enfermo el hijo de la mujer, el ama de la casa, y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento.
18 Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer en memoria mis iniquidades y para hacer morir a mi hijo?
19 Y él le dijo: Dame tu hijo Entonces él lo tomó de su regazo, y lo subió al aposento alto donde él estaba, y lo puso sobre su cama;
20 y clamando a Jehová, dijo: Jehová, Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa yo estoy hospedado has afligido, haciendo morir a su hijo?
21 Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová, y dijo: Jehová, Dios mío, te ruego que vuelva el alma de este niño a su interior.
22 Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a su interior y él revivió.
23 Tomando luego Elías al niño, lo bajó del aposento alto a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive.
24 Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios y que la palabra de Jehová en tu boca es verdad.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hebreos 13

1 Permanezca el amor fraternal.
2 No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
3 Acordaos de los presos, como estando presos juntamente con ellos; y de los afligidos, como estando también vosotros mismos en el cuerpo.
4 El matrimonio sea honroso en todos, y el lecho sin mancha; mas a los fornicarios y a los adúlteros juzgará Dios.
5 costumbres sean sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque él dijo: No te dejaré ni te desampararé.
6 De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador, y yo no temeré lo que me hará el hombre.
7 Acordaos de los que os dirigen, que os hablaron la palabra de Dios; la fe de los cuales imitad, considerando el resultado de su conducta.
8 Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
9 No seáis llevados de acá para allá por doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón en la gracia, no en alimentos, que nunca aprovecharon a los que se ocuparon en ellos.
10 Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven en el Tabernáculo.
11 Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada por el sumo sacerdote dentro del santuario a causa del pecado, son quemados fuera del campamento.
12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo por su propia sangre, padeció fuera de la puerta.
13 Salgamos, pues, a él fuera del campamento, llevando su vituperio.
14 Porque no tenemos aquí ciudad permanente, mas buscamos la por venir.
15 Así que, por medio de él, ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.
16 Y de hacer bien y de compartir no os olvidéis, porque de tales sacrificios se agrada Dios.
17 Obedeced a los que os dirigen y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas como aquellos que han de dar cuenta, para que lo hagan con alegría y no gimiendo, porque esto no os es útil.
18 Orad por nosotros, porque confiamos que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo.
19 Y, aun más, os ruego que lo hagáis así, para que yo os sea restituido más pronto.
20 Y el Dios de paz, que levantó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno,
21 os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos Amén.
22 Os ruego, pues, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, porque os he escrito brevemente.
23 Sabed que nuestro hermano Timoteo ha sido liberado, con quien, si viniere pronto, iré a veros.
24 Saludad a todos los que os dirigen y a todos los santos Los de Italia os saludan.
25 La gracia sea con todos vosotros Amén.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, cuya infalible providencia ordena todas las cosas tanto en el cielo como en la tierra: Humildemente te suplicamos que apartes de nosotros todo aquello que nos hace daño, y nos des aquellas cosas que son provechosas para nosotros, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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