Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
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Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 17 de enero de 2025

Viernes de la Primera Semana después de Epifanía

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Sagradas Escrituras nos exhortan en muchos lugares a confesar y reconocer la multitud de nuestros pecados y maldades, y a no disimularlas ni ocultarlas ante nuestro Dios y Padre celestial, sino a confesarlas con un corazón humilde, contrito y penitente, para alcanzar el perdón de ellas por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos hacer una humilde confesión de nuestras culpas ante su divina presencia, esta obligación es especialmente necesaria cuando nos reunimos para darle gracias por los grandes e inefables beneficios que recibimos de su generosa mano, para proclamar su alabanza, escuchar su santa Palabra y pedirle todo lo necesario, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los que están aquí presentes que, con un corazón verdaderamente humillado, me acompañen diciendo:

Confesión General

Padre Todopoderoso y misericordioso, nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido demasiado los deseos y anhelos de nuestro propio corazón. Hemos quebrantado tus santos mandamientos. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho lo que no debíamos y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restablece a los que se arrepienten, según tus promesas declaradas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por amor a él, concédenos, oh Padre misericordioso, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y que ha otorgado poder y mandato a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y el perdón de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que las obras que ahora realizamos le sean agradables, y para que nuestra vida de aquí en adelante sea pura y santa, de modo que finalmente podamos gozar de su gloria eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Señor, apresúrate a socorrernos.

Señor, date prisa en ayudarnos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabado sea el Señor.

El nombre del Señor sea alabado.

Salmo 89

1 Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.
2 Porque dije: Para siempre será edificada la misericordia, en los cielos, en ellos afirmarás tu fidelidad.
3 Hice pacto con mi escogido; juré a David mi siervo, diciendo:
4 Para siempre confirmaré tu descendencia y edificaré tu trono de generación en generación Selah.
5 Y celebrarán los cielos tus maravillas, oh Jehová, tu fidelidad también en la asamblea de los santos.
6 Porque, ¿quién en los cielos se igualará a Jehová? ¿será semejante a Jehová entre los hijos de los poderosos?
7 Dios temible en la gran congregación de los santos y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.
8 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú, poderoso Jah? Y tu fidelidad está a tu alrededor.
9 Tú tienes dominio sobre la soberbia del mar; cuando se levantan sus olas, tú las sosiegas.
10 Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte; con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos.
11 Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; el mundo y su plenitud, tú los fundaste.
12 El norte y el sur, tú los creaste; el Tabor y el Hermón cantarán en tu nombre.
13 Tuyo es el brazo poderoso; fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra.
14 Justicia y juicio son el fundamento de tu trono; misericordia y verdad van delante de tu rostro.
15 Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; andarán, oh Jehová, a la luz de tu rostro.
16 En tu nombre se alegrarán todo el día y en tu justicia serán ensalzados,
17 porque tú eres la gloria de su poder y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno.
18 Porque Jehová es nuestro escudo; el Santo de Israel es nuestro rey.
19 Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre un poderoso; he ensalzado a un escogido de mi pueblo.
20 Hallé a David, mi siervo; lo ungí con mi aceite santo;
21 por lo que mi mano será firme con él, mi brazo también lo fortalecerá.
22 No lo avasallará enemigo ni hijo de iniquidad lo quebrantará;
23 mas yo quebrantaré delante de él a sus enemigos y heriré a sus aborrecedores.
24 Y mi fidelidad y mi misericordia estarán con él, y en mi nombre será ensalzado su cuerno.
25 Asimismo pondré su mano en el mar y en los ríos su diestra.
26 Él me invocará: Mi padre eres tú, mi Dios y la roca de mi salvación.
27 Yo también lo pondré por primogénito, el más alto de los reyes de la tierra.
28 Para siempre le conservaré mi misericordia y mi pacto será firme con él.
29 Y estableceré su descendencia para siempre y su trono como los días de los cielos.
30 Si dejaren sus hijos mi ley y no anduvieren en mis juicios,
31 si profanaren mis estatutos y no guardaren mis mandamientos,
32 entonces visitaré con vara su rebelión y con azotes sus iniquidades.
33 Mas no quitaré de él mi misericordia ni falsearé mi fidelidad.
34 No profanaré mi pacto ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
35 Una vez he jurado por mi santidad; no mentiré a David.
36 Su descendencia será para siempre y su trono como el sol delante de mí.
37 Como la luna será firme para siempre y como un testigo fiel en el cielo Selah.
38 Mas tú lo desechaste y menospreciaste, y te has airado con tu ungido.
39 Rompiste el pacto de tu siervo; has profanado su corona hasta la tierra.
40 Aportillaste todos sus vallados; has convertido en ruinas sus fortalezas.
41 Lo saquean todos los que pasan por el camino; es oprobio a sus vecinos.
42 Has ensalzado la diestra de sus enemigos; has alegrado a todos sus adversarios.
43 Embotaste asimismo el filo de su espada y no lo levantaste en la batalla.
44 Hiciste cesar su esplendor y echaste su trono por tierra.
45 Has acortado los días de su juventud; lo has cubierto de afrenta Selah.
46 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como el fuego?
47 Recuerda cuán corto es mi tiempo; ¿por qué habrás creado en vano a todos los hijos de los hombres?
48 ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su vida del poder del sepulcro? Selah.
49 ¿Dónde están tus antiguas misericordias, Señor, que juraste a David en tu fidelidad?
50 Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; oprobio de muchos pueblos, que llevo yo en mi seno.
51 Porque tus enemigos han deshonrado, oh Jehová, porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.
52 Bendito sea Jehová para siempre Amén y amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Génesis 32

1 Y Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro unos ángeles de Dios.
2 Y dijo Jacob cuando los vio: Campamento de Dios es este; y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim.
3 Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú, su hermano, a la tierra de Seir, campo de Edom.
4 Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado y me he detenido hasta ahora;
5 y tengo vacas, y asnos, y ovejas, y siervos y siervas; y envío a decirlo a mi señor para hallar gracia a tus ojos.
6 Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Fuimos a tu hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él.
7 Entonces Jacob tuvo gran temor y se angustió; y repartió el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos campamentos;
8 y dijo: Si viene Esaú a un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará.
9 Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien;
10 menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has hecho para con tu siervo; pues con mi bordón pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos.
11 Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque yo lo temo; no sea que venga y me hiera a la madre con los hijos.
12 Y tú has dicho: Yo te haré bien y pondré tu descendencia como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud.
13 Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un presente para su hermano Esaú:
14 doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,
15 treinta camellas que amamantaban con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos.
16 Y lo entregó en mano de sus siervos, cada manada por separado; y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada y manada.
17 Y mandó al primero diciendo: Si mi hermano Esaú te encuentra y te pregunta diciendo: ¿De quién eres? , ¿y adónde vas? , ¿y para quién es esto que llevas delante de ti? ;
18 entonces dirás: Es un presente de tu siervo Jacob, que envía a mi señor Esaú; y he aquí también él viene detrás de nosotros.
19 Y mandó también al segundo, y al tercero, y a todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaréis a Esaú cuando lo halléis.
20 Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene detrás de nosotros Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro; quizá le seré acepto.
21 Y el presente pasó delante de él, y él durmió aquella noche en el campamento.
22 Y se levantó aquella noche, y tomó a sus dos mujeres, y a sus dos siervas, y a sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.
23 Los tomó, pues, y los hizo pasar el arroyo, e hizo pasar lo que tenía.
24 Y se quedó Jacob solo, y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.
25 Y cuando vio que no podía con él, tocó en la coyuntura de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras luchaba con él.
26 Y dijo: Déjame, que raya el alba Y él dijo: No te dejaré si no me bendices.
27 Y él le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.
28 Y él dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel, porque has peleado con Dios y con los hombres, y has prevalecido.
29 Entonces Jacob le preguntó y dijo: Declárame ahora tu nombre Y él respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.
30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar Peniel, porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.
31 Y le salió el sol cuando hubo pasado Peniel; y cojeaba de su muslo.
32 Por esto no comen los hijos de Israel, hasta el día de hoy, del tendón que se contrajo, el cual está en la coyuntura del muslo, porque tocó en la coyuntura del muslo de Jacob en el tendón que se contrajo.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,
50
Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia
55
De la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Romanos 15

1 Así que nosotros, los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos.
2 Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para edificación.
3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperan cayeron sobre mí.
4 Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas, a fin de que, por la paciencia y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
5 Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé un mismo sentir entre vosotros según Cristo Jesús;
6 para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
7 Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió para gloria de Dios.
8 Digo, pues, que Cristo Jesús fue hecho ministro de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres,
9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto yo te confesaré entre los gentiles, y cantaré salmos a tu nombre.
10 Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo.
11 Y otra vez: Alabad al Señor, todos los gentiles, y magnificadlo, todos los pueblos.
12 Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, el que se levantará para regir a los gentiles; los gentiles esperarán en él.
13 Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
14 Pero yo mismo estoy seguro de vosotros, hermanos míos, que también vosotros estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros.
15 Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que me es dada por Dios.
16 para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.
17 Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere.
18 Porque no osaría hablar de alguna cosa que Cristo no haya hecho por mí para la obediencia de los gentiles, con palabras y con obras,
19 con poder de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén y por los alrededores hasta Ilírico he predicado plenamente el evangelio de Cristo.
20 Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo hubiera sido nombrado antes, para no edificar sobre fundamento ajeno,
21 sino, como está escrito: Aquellos a quienes no les fue anunciado acerca de él, verán; y los que no oyeron de él, entenderán.
22 Por esta causa también he sido impedido muchas veces de ir a vosotros.
23 Mas ahora, no teniendo más lugar en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros,
24 cuando parta para España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado hacia allá por vosotros, si primero hubiere disfrutado un poco de vosotros.
25 Mas ahora parto a Jerusalén para ministrar a los santos,
26 porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una colecta para los pobres de los santos que están en Jerusalén.
27 Porque les pareció bien, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, ellos también deben servirlos en los materiales.
28 Así que, cuando haya concluido esto y les haya consignado este fruto, pasaré entre vosotros de camino a España.
29 Y sé que cuando llegue a vosotros, llegaré con la abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.
30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis con oraciones a Dios por mí,
31 para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta;
32 para que llegue a vosotros con gozo por la voluntad de Dios, y que encuentre reposo juntamente con vosotros.
33 Y el Dios de paz sea con todos vosotros Amén.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
Porque han visto mis ojos tu salvación,
31
La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
Luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Señor, salva a los gobernantes.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Llena a tus ministros de virtudes.

Y da alegría a tu pueblo elegido.

Señor Dios, defiende a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, purifica nuestros corazones.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, te suplicamos que recibas misericordiosamente las oraciones de tu pueblo que te invoca, y concede que puedan percibir y conocer las cosas que deben hacer, y que también tengan gracia y poder para cumplirlas fielmente, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta de la Oración Vespertina

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta, para pedir ayuda contra todos los peligros

Aclara nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y riesgos de esta noche, por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios Todopoderoso, cuyo reino es eterno y cuyo poder es infinito: ten misericordia de toda esta tierra, y gobierna de tal manera los corazones de todos los que tienen autoridad [especialmente — ], para que, reconociendo de quién son ministros, busquen sobre todas las cosas tu honor y gloria; y para que nosotros, junto con todo el pueblo, considerando debidamente de quién proviene la autoridad que ellos ejercen, los honremos fiel y obedientemente, conforme a tu bendita palabra y ordenanza. Por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios Todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas; envía sobre nuestros obispos y pastores, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que realmente te agraden, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro abogado y mediador, Jesucristo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios Todopoderoso, que nos has dado gracia para que en este momento te presentemos nuestras súplicas en común; y has prometido que cuando dos o tres estén congregados en tu nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según les convenga más, concediéndonos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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