Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Oración Matutina

Fecha: 17 de enero de 2025

Viernes de la Primera Semana después de Epifanía

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Sagradas Escrituras nos exhortan en muchos lugares a confesar y reconocer la multitud de nuestros pecados y maldades, y a no disimularlas ni ocultarlas ante nuestro Dios y Padre celestial, sino a confesarlas con un corazón humilde, contrito y penitente, para alcanzar el perdón de ellas por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos hacer una humilde confesión de nuestras culpas ante su divina presencia, esta obligación es especialmente necesaria cuando nos reunimos para darle gracias por los grandes e inefables beneficios que recibimos de su generosa mano, para proclamar su alabanza, escuchar su santa Palabra y pedirle todo lo necesario, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los que están aquí presentes que, con un corazón verdaderamente humillado, me acompañen diciendo:

Confesión General

Padre Todopoderoso y misericordioso, nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido demasiado los deseos y anhelos de nuestro propio corazón. Hemos quebrantado tus santos mandamientos. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho lo que no debíamos y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restablece a los que se arrepienten, según tus promesas declaradas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por amor a él, concédenos, oh Padre misericordioso, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y que ha otorgado poder y mandato a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y el perdón de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que las obras que ahora realizamos le sean agradables, y para que nuestra vida de aquí en adelante sea pura y santa, de modo que finalmente podamos gozar de su gloria eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Señor, apresúrate a socorrernos.

Señor, date prisa en ayudarnos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabado sea el Señor.

El nombre del Señor sea alabado.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 86

1 Inclina, oh Jehová, tu oído, y respóndeme, Porque yo estoy afligido y menesteroso.
2 Guarda mi alma, porque yo soy piadoso; salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.
3 Ten misericordia de mí, oh Señor, porque a ti clamo todo el día.
4 Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, oh Señor, levanto mi alma.
5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
6 Escucha, oh Jehová, mi oración, y está atento a la voz de mis ruegos.
7 En el día de mi angustia te invocaré, porque tú me responderás.
8 Ninguno hay como tú entre los dioses, oh Señor, ni obras como las tuyas.
9 Todas las naciones que hiciste vendrán y se postrarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre.
10 Porque tú eres grande y hacedor de maravillas; sólo tú eres Dios.
11 Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre.
12 Te alabaré, oh Señor, Dios mío, con todo mi corazón y glorificaré tu nombre para siempre,
13 porque tu misericordia es grande para conmigo y has librado mi alma del abismo profundo.
14 Oh Dios, los soberbios se levantaron contra mí, y una reunión de violentos ha buscado mi alma, y no te pusieron delante de sí.
15 Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad,
16 mírame y ten misericordia de mí; da tu poder a tu siervo y salva al hijo de tu sierva.
17 Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 87

1 Su cimiento está en los santos montes.
2 Ama Jehová las puertas de Sion más que todas las moradas de Jacob.
3 Cosas gloriosas se dicen de ti, ciudad de Dios Selah.
4 Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; he aquí Filistea y Tiro, con Etiopía; este nació allá.
5 Y de Sion se dirá: Este y aquel han nacido en ella, y el Altísimo mismo la establecerá.
6 Jehová contará al inscribir los pueblos: Este nació allí Selah.
7 Y cantores y los que tocan flautas dirán en ella: Todas mis fuentes están en ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 88

1 Oh Jehová, Dios de mi salvación, día y noche clamo delante de ti.
2 Llegue mi oración a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor,
3 porque mi alma está harta de males y mi vida se ha acercado al sepulcro.
4 Soy contado con los que descienden al hoyo, soy como hombre sin fuerza,
5 dejado entre los muertos, como los pasados a espada que yacen en el sepulcro, que no te acuerdas más de ellos y que son cortados de tu mano.
6 Me has puesto en el hoyo profundo, en tinieblas, en profundidades.
7 Sobre mí reposa tu ira y me has afligido con todas tus olas Selah.
8 Has alejado de mí a mis conocidos; me has puesto por abominación a ellos; estoy encerrado y no puedo salir.
9 Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción; te he invocado, oh Jehová, cada día; he extendido a ti mis manos.
10 ¿Mostrarás tus maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? Selah.
11 ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia o tu fidelidad en la perdición?
12 ¿Serán conocidas en las tinieblas tus maravillas y tu justicia en la tierra del olvido?
13 Mas yo a ti he clamado, oh Jehová, y de mañana mi oración llega a ti.
14 ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿qué escondes de mí tu rostro?
15 Yo estoy afligido y menesteroso desde la juventud; he llevado tus terrores, he estado medroso.
16 Sobre mí han pasado tus iras; tus terrores me han consumido.
17 Me han rodeado como aguas continuamente; a una me han cercado.
18 Has alejado de mí al amigo y al compañero, y mis conocidos se esconden en las tinieblas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Génesis 31

1 Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha obtenido toda esta gloria.
2 Miraba también Jacob el semblante de Labán, y he aquí que no era para con él como antes.
3 También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres y a tu parentela, y yo estaré contigo.
4 Y Jacob envió a llamar a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas,
5 y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como antes; mas el Dios de mi padre ha estado conmigo.
6 Y vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre,
7 pero vuestro padre me ha engañado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le ha permitido que me hiciera mal.
8 Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían listados.
9 Así quitó Dios el ganado de vuestro padre y me lo dio a mí.
10 Y sucedió que al tiempo que las ovejas concebían, alcé yo mis ojos y vi en sueños que, he aquí, los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y moteados.
11 Y me dijo el ángel de Dios en sueños: Jacob Y yo dije: Heme aquí.
12 Y él dijo: Alza ahora tus ojos y verás que todos los machos que cubren a las ovejas son listados, pintados y moteados, porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.
13 Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste el pilar y donde me hiciste un voto Levántate ahora, y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu parentela.
14 Y respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Tenemos aún parte o heredad en la casa de nuestro padre?
15 ¿No nos tiene ya por extrañas, pues que nos vendió y también se ha comido del todo nuestro precio?
16 Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos; ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.
17 Entonces se levantó Jacob y subió a sus hijos y a sus mujeres sobre los camellos,
18 y guio todo su ganado y todos sus bienes que había adquirido, el ganado de su posesión que había obtenido en Padan-aram, para volverse a Isaac, su padre, en la tierra de Canaán.
19 Y Labán había ido a trasquilar sus ovejas, y Raquel hurtó los ídolos de su padre.
20 Y Jacob engañó a Labán, el arameo, al no hacerle saber que huía.
21 Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó, y pasó el río, y puso su rostro hacia los montes de Galaad.
22 Y fue dicho a Labán al tercer día que Jacob había huido.
23 Entonces tomó a sus hermanos consigo, y fue tras él camino de siete días, y lo alcanzó en los montes de Galaad.
24 Y vino Dios a Labán, el arameo, en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob ni bueno ni malo.
25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob, y Jacob había levantado su tienda en el monte; y Labán la levantó con sus hermanos en los montes de Galaad.
26 Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste y has llevado a mis hijas como prisioneras de guerra?
27 ¿Por qué te escondiste para huir, y me engañaste, y no me lo hiciste saber, para que yo te enviara con alegría y con cantares, con tamboril y con arpa?
28 Pues ni aun me dejaste besar a mis hijos y a mis hijas Ahora locamente has hecho.
29 Poder hay en mi mano para haceros mal, mas el Dios de vuestro padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob ni bueno ni malo.
30 Y ya que te ibas, porque añorabas la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?
31 Y Jacob respondió y dijo a Labán: Porque tuve miedo; pues me dije que quizá me quitarías por fuerza tus hijas.
32 Aquel en quien halles tus dioses, no viva; delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tenga tuyo y llévatelo Y Jacob no sabía que Raquel los había hurtado.
33 Y entró Labán en la tienda de Jacob, y en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no los halló; y salió de la tienda de Lea y vino a la tienda de Raquel.
34 Entonces tomó Raquel los ídolos, y los puso en la montura del camello, y se sentó sobre ellos; y rebuscó Labán por toda la tienda, y no los halló.
35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me pueda levantar delante de ti, pues estoy con la costumbre de las mujeres Y él buscó, pero no halló los ídolos.
36 Entonces Jacob se enojó y riñó con Labán; y respondió Jacob y dijo a Labán: ¿Cuál es mi transgresión? ¿Cuál es mi pecado, para que con tanto ardor me hayas perseguido?
37 Pues que has rebuscado en todos mis enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y de tus hermanos, y juzguen entre nosotros dos.
38 Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus rebaños.
39 Nunca te traje lo despedazado por las fieras; yo pagaba el daño; de mi mano demandabas tanto lo hurtado de día como lo hurtado de noche.
40 De día me consumía el calor y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.
41 Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces.
42 Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham y el temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; mas vio Dios mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche.
43 Y respondió Labán, y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío; ¿y qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz?
44 Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea en testimonio entre tú y yo.
45 Entonces Jacob tomó una piedra y la levantó por pilar.
46 Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras Y tomaron piedras e hicieron un majano, y comieron allí sobre el majano.
47 Y Labán lo llamó Jegar Sahaduta; y Jacob lo llamó Galed.
48 Porque Labán dijo: Este majano es testigo hoy entre tú y yo; por eso llamó su nombre Galed;
49 y Mizpa, por cuanto dijo: Vigile Jehová entre tú y yo, cuando nos apartemos el uno del otro.
50 Si afligieres a mis hijas, o si tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros, pero mira, Dios es testigo entre tú y yo.
51 Además dijo Labán a Jacob: He aquí este majano, y he aquí el pilar que he erigido entre tú y yo.
52 Testigo sea este majano, y testigo sea este pilar, que ni yo pasaré contra ti de este majano, ni tú pasarás contra mí de este majano ni este pilar, para mal.
53 El Dios de Abraham y el Dios de Nacor juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres Y Jacob juró por el temor de Isaac, su padre.
54 Entonces Jacob ofreció sacrificio en el monte y llamó a sus hermanos a comer pan; y comieron pan y durmieron aquella noche en el monte.
55 Y se levantó Labán de mañana, y besó a sus hijos y a sus hijas, y los bendijo; y Labán se fue y regresó a su lugar.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos
A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios de los ejércitos.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el Reino de los Cielos.
Tú sentado a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 15

1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:
2 ¿Por qué tus discípulos transgreden la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan.
3 Y él, respondiendo, les dijo: ¿Por qué también vosotros transgredís el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
4 Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.
5 Mas vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con lo que te hubieras beneficiado de mí,
6 ya no ha de honrar a su padre y a su madre Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.
7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo:
8 Este pueblo se acerca a mí con su boca y de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí.
9 Mas en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.
10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd y entended:
11 No es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
12 Entonces, acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron al oír esta palabra?
13 Mas él, respondiendo, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada.
14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos Y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.
15 Y respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola.
16 Y Jesús dijo: ¿También vosotros estáis aún sin entendimiento?
17 ¿No entendéis aún que todo lo que entra por la boca va al vientre, y es echado en la letrina?
18 Mas lo que sale de la boca, del corazón procede, y esto contamina al hombre.
19 Porque del corazón proceden los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.
20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.
21 Y saliendo Jesús de allí, se fue a las regiones de Tiro y de Sidón.
22 Y he aquí una mujer cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es gravemente atormentada por un demonio.
23 Pero él no le respondió palabra Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.
24 Y él, respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
25 Entonces ella vino y lo adoró, diciendo: ¡Señor, socórreme!
26 Y respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.
27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.
28 Entonces Jesús, respondiendo, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres Y su hija fue sanada desde aquella hora.
29 Y partiendo Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí.
30 Y llegaron a él grandes multitudes que tenían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;
31 de manera que las multitudes se maravillaban, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel.
32 Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y no quiero enviarlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.
33 Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde sacaremos nosotros tantos panes en el desierto para saciar a una multitud tan grande?
34 Y Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pescadillos.
35 Y mandó a las multitudes que se recostaran en tierra.
36 Y tomando los siete panes y los pescados, dando gracias, los partió y los dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud.
37 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas.
38 Y los que habían comido eran cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
39 Entonces, despedidas las multitudes, subió a la barca; y vino a los términos de Magdala.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Señor, salva a los gobernantes.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Llena a tus ministros de virtudes.

Y da alegría a tu pueblo elegido.

Señor Dios, defiende a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, purifica nuestros corazones.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, te suplicamos que recibas misericordiosamente las oraciones de tu pueblo que te invoca, y concede que puedan percibir y conocer las cosas que deben hacer, y que también tengan gracia y poder para cumplirlas fielmente, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, de cuyo conocimiento depende nuestra vida eterna, y cuyo servicio es plena libertad; defiende a estos tus humildes siervos en todos los ataques de nuestros enemigos, para que confiando plenamente en tu protección, no tengamos motivo de temer el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Señor, nuestro Padre celestial, eterno y Todopoderoso, que nos has llevado con seguridad al comienzo de este día: guárdanos en él con tu gran poder, y concede que hoy no caigamos en ningún pecado ni enfrentemos peligro alguno; antes bien, que todas nuestras acciones sean dirigidas por tu guía, para que siempre hagamos lo que es justo y agradable a tus ojos, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios Todopoderoso, cuyo reino es eterno y cuyo poder es infinito: ten misericordia de toda esta tierra, y gobierna de tal manera los corazones de todos los que tienen autoridad [especialmente — ], para que, reconociendo de quién son ministros, busquen sobre todas las cosas tu honor y gloria; y para que nosotros, junto con todo el pueblo, considerando debidamente de quién proviene la autoridad que ellos ejercen, los honremos fiel y obedientemente, conforme a tu bendita palabra y ordenanza. Por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios Todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas; envía sobre nuestros obispos y pastores, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que realmente te agraden, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro abogado y mediador, Jesucristo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios Todopoderoso, que nos has dado gracia para que en este momento te presentemos nuestras súplicas en común; y has prometido que cuando dos o tres estén congregados en tu nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según les convenga más, concediéndonos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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