Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 16 de enero de 2025

Jueves de la Primera Semana después de Epifanía

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Sagradas Escrituras nos exhortan en muchos lugares a confesar y reconocer la multitud de nuestros pecados y maldades, y a no disimularlas ni ocultarlas ante nuestro Dios y Padre celestial, sino a confesarlas con un corazón humilde, contrito y penitente, para alcanzar el perdón de ellas por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos hacer una humilde confesión de nuestras culpas ante su divina presencia, esta obligación es especialmente necesaria cuando nos reunimos para darle gracias por los grandes e inefables beneficios que recibimos de su generosa mano, para proclamar su alabanza, escuchar su santa Palabra y pedirle todo lo necesario, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los que están aquí presentes que, con un corazón verdaderamente humillado, me acompañen diciendo:

Confesión General

Padre Todopoderoso y misericordioso, nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido demasiado los deseos y anhelos de nuestro propio corazón. Hemos quebrantado tus santos mandamientos. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho lo que no debíamos y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restablece a los que se arrepienten, según tus promesas declaradas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por amor a él, concédenos, oh Padre misericordioso, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y que ha otorgado poder y mandato a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y el perdón de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que las obras que ahora realizamos le sean agradables, y para que nuestra vida de aquí en adelante sea pura y santa, de modo que finalmente podamos gozar de su gloria eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Señor, apresúrate a socorrernos.

Señor, date prisa en ayudarnos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabado sea el Señor.

El nombre del Señor sea alabado.

Salmo 82

1 Dios está en la congregación divina; en medio de los dioses juzga.
2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y haréis acepción de las personas de los impíos? Selah.
3 Defended al pobre y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso.
4 Librad al afligido y al necesitado; libradlo de la mano de los impíos.
5 No saben ni entienden, andan en tinieblas; vacilan todos los cimientos de la tierra.
6 Yo dije: Vosotros sois dioses y todos vosotros hijos del Altísimo;
7 pero como hombres moriréis, y caeréis como cualquiera de los príncipes.
8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra, porque tú heredarás todas las naciones.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 83

1 Oh Dios, no guardes silencio; no calles ni te estés quieto, oh Dios.
2 Porque he aquí que braman tus enemigos, y tus aborrecedores han alzado cabeza.
3 Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus protegidos.
4 Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel.
5 Porque han conspirado de corazón a una, contra ti han hecho alianza;
6 las tiendas de Edom y de los ismaelitas, Moab y los agarenos;
7 Gebal, y Amón, y Amalec; Filistea con los habitantes de Tiro.
8 También Asiria se ha juntado con ellos; son por brazo a los hijos de Lot Selah.
9 Hazles como a Madián, como a Sísara, como a Jabín en el torrente Cisón,
10 que perecieron en Endor, fueron hechos estiércol para la tierra.
11 Pon a ellos, a sus nobles, como a Oreb y como a Zeeb; y como a Zeba y como a Zalmuna, a todos sus príncipes,
12 que han dicho: Tomemos para nosotros las moradas de Dios.
13 Dios mío, ponlos como torbellinos, como hojarasca delante del viento,
14 como fuego que quema el bosque, como llama que abrasa los montes.
15 Persíguelos así con tu tempestad y túrbalos con tu torbellino.
16 Llena sus rostros de vergüenza, y busquen tu nombre, oh Jehová.
17 Sean afrentados y turbados para siempre, y sean deshonrados, y perezcan.
18 Y conozcan que tú sólo, cuyo nombre es Jehová, eres el Altísimo sobre toda la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 84

1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!
2 Anhela y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
3 Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde poner sus polluelos, junto a tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.
4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán Selah.
5 Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti, en cuyo corazón están tus caminos.
6 Atravesando el valle de Baca, lo cambian en fuente, también la lluvia temprana lo cubre de bendiciones.
7 Irán de poder en poder, verán a Dios en Sion.
8 Jehová, Dios de los ejércitos, oye mi oración; escucha, oh Dios de Jacob Selah.
9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos; escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios que habitar en las moradas de maldad.
11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová; no quitará el bien a los que andan en integridad.
12 Jehová de los ejércitos, bienaventurado el hombre que confía en ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 85

1 Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová; volviste la cautividad de Jacob.
2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; cubriste todos los pecados de ellos Selah.
3 Apartaste todo tu enojo; te volviste del furor de tu ira.
4 Vuélvenos, oh Dios, salvación nuestra, y haz cesar tu indignación de sobre nosotros.
5 ¿Estarás irritado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?
6 ¿No volverás tú a darnos vida, para que tu pueblo se alegre en ti?
7 Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia y danos tu salvación.
8 Escucharé lo que hablará Jehová Dios, porque hablará paz a su pueblo y a sus santos; pero no se vuelvan ellos a la locura.
9 Ciertamente cercana está su salvación a los que lo temen, para que habite la gloria en nuestra tierra.
10 La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.
11 La verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde los cielos.
12 Jehová dará también el bien y nuestra tierra dará su fruto.
13 La justicia irá delante de él y sus pasos nos pondrá por camino.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Génesis 30

1 Y viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia Raquel de su hermana, y dijo a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.
2 Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿yo en lugar de Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?
3 Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; llégate a ella, y dará a luz sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella.
4 Y le dio a Bilha, su sierva, por mujer, y Jacob se llegó a ella.
5 Y Bilha concibió y dio a luz un hijo a Jacob.
6 Y dijo Raquel: Me juzgó Dios, y también oyó mi voz, y me dio un hijo Por tanto, llamó su nombre Dan.
7 Y concibió otra vez Bilha, la sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob.
8 Y dijo Raquel: Con luchas de Dios he luchado con mi hermana y he vencido Y llamó su nombre Neftalí.
9 Y viendo Lea que había dejado de dar a luz, tomó a Zilpa, su sierva, y la dio a Jacob por mujer.
10 Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un hijo a Jacob.
11 Y dijo Lea: Vino la buena ventura Y llamó su nombre Gad.
12 Y Zilpa, la sierva de Lea, dio a luz un segundo hijo a Jacob.
13 Y dijo Lea: Para dicha mía, porque las mujeres me dirán dichosa; y llamó su nombre Aser.
14 Y en el tiempo de la siega del trigo, Rubén fue y halló mandrágoras en el campo, y las trajo a Lea, su madre; y dijo Raquel a Lea: Te ruego que me des de las mandrágoras de tu hijo.
15 Y ella respondió: ¿poco que te hayas llevado mi marido, que también te lleves las mandrágoras de mi hijo? Y dijo Raquel: Pues que duerma contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo.
16 Y cuando Jacob volvía del campo a la tarde, salió Lea a él y le dijo: Llégate a mí, porque a la verdad te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo Y durmió con ella aquella noche.
17 Y oyó Dios a Lea, y concibió y dio a luz a Jacob el quinto hijo.
18 Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto di mi sierva a mi marido Por eso llamó su nombre Isacar.
19 Y concibió Lea otra vez, y dio a luz el sexto hijo a Jacob.
20 Y dijo Lea: Dios me ha dado una buena dádiva; ahora morará conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis hijos Y llamó su nombre Zabulón.
21 Y después dio a luz una hija, y llamó su nombre Dina.
22 Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y abrió su matriz.
23 Y concibió, y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta;
24 y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo.
25 Y aconteció, cuando Raquel hubo dado a luz a José, que Jacob dijo a Labán: Envíame, e iré a mi lugar y a mi tierra.
26 Dame mis mujeres y mis hijos, por los que te he servido, y me iré; pues tú sabes los servicios con que te he servido.
27 Y Labán le respondió: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y quédate; he experimentado que Jehová me ha bendecido por tu causa.
28 Y dijo: Señálame tu salario, y yo te lo daré.
29 Y él respondió: Tú sabes cómo te he servido y cómo ha estado tu ganado conmigo,
30 porque poco tenías antes de mi venida y ha crecido en gran número; y Jehová te ha bendecido con mi llegada Y ahora, ¿cuándo trabajaré yo también por mi propia casa?
31 Y él dijo: ¿Qué te daré? Y respondió Jacob: No me des nada; si haces por mí esto, volveré a apacentar tus ovejas.
32 Yo pasaré hoy por entre todo tu rebaño, poniendo aparte todas las ovejas pintadas y manchadas, y todas las ovejas de color oscuro entre las ovejas, y las pintadas y manchadas entre las cabras; y eso será mi salario.
33 Así responderá mi justicia por mí el día de mañana, cuando vengas a ver mi salario; toda la que no sea manchada ni pintada en las cabras, y de color oscuro en las ovejas se me ha de tener por hurto.
34 Y dijo Labán: Mira, sea como tú dices.
35 Y apartó aquel día los machos cabríos rayados y pintados, y todas las cabras manchadas y pintadas, y todo lo que tenía en sí algo de blanco, y todas las de color oscuro entre las ovejas, y las puso en manos de sus hijos.
36 Y puso tres días de camino entre él y Jacob; y Jacob apacentaba las otras ovejas de Labán.
37 Y tomó para sí Jacob varas verdes de álamo, y de avellano, y de castaño, y descortezó en ellas unas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas.
38 Y puso las varas que había descortezado en las pilas, delante de las ovejas, en los abrevaderos del agua donde venían a beber las ovejas, las cuales concebían cuando venían a beber.
39 Y concebían las ovejas delante de las varas, y parían ovejas rayadas, manchadas y pintadas.
40 Y apartaba Jacob los corderos, y ponía con su rebaño los rayados y todo lo que era oscuro en el rebaño de Labán Y ponía su hato aparte, y no lo ponía con las ovejas de Labán.
41 Y sucedía que cuantas veces concebían las robustas, Jacob ponía las varas delante de las ovejas en las pilas, para que concibieran a la vista de las varas.
42 Pero cuando llegaban las ovejas débiles, no las ponía; así eran las débiles para Labán y las robustas para Jacob.
43 Y el varón prosperó en gran manera, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,
50
Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia
55
De la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Romanos 14

1 Recibid al débil en la fe, pero no para contiendas sobre opiniones.
2 Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres.
3 El que come no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come, porque Dios lo ha recibido.
4 ¿Tú quién eres, que juzgas al siervo ajeno? Para su señor está en pie o cae; pero estará firme, pues poderoso es Dios para afirmarlo.
5 Uno hace diferencia entre día y día, otro juzga iguales todos los días Cada uno esté plenamente convencido en su mente.
6 El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, no lo hace para el Señor El que come, come para el Señor, porque da gracias a Dios; y el que no come, no come para el Señor, y da gracias a Dios.
7 Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.
8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos Así que, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.
9 Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.
10 Mas tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
11 Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que a mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.
12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
13 Así que no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien juzgad esto: no poner tropiezo o escándalo al hermano.
14 Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada hay inmundo en sí mismo; pero para aquel que piensa que alguna cosa es inmunda, para él es inmunda.
15 Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor No destruyas con tu comida a aquel por quien Cristo murió.
16 No sea, pues, blasfemado vuestro bien;
17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.
18 Porque el que en esto sirve a Cristo es agradable a Dios y aprobado por los hombres.
19 Así que sigamos las cosas que contribuyen a la paz y a la edificación de los unos a los otros.
20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come.
21 Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o sea debilitado.
22 ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba.
23 Pero el que duda, si comiere, es condenado, porque no comió por fe; y todo lo que no es de fe es pecado.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
Porque han visto mis ojos tu salvación,
31
La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
Luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Señor, salva a los gobernantes.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Llena a tus ministros de virtudes.

Y da alegría a tu pueblo elegido.

Señor Dios, defiende a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, purifica nuestros corazones.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, te suplicamos que recibas misericordiosamente las oraciones de tu pueblo que te invoca, y concede que puedan percibir y conocer las cosas que deben hacer, y que también tengan gracia y poder para cumplirlas fielmente, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta de la Oración Vespertina

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta, para pedir ayuda contra todos los peligros

Aclara nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y riesgos de esta noche, por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios Todopoderoso, cuyo reino es eterno y cuyo poder es infinito: ten misericordia de toda esta tierra, y gobierna de tal manera los corazones de todos los que tienen autoridad [especialmente — ], para que, reconociendo de quién son ministros, busquen sobre todas las cosas tu honor y gloria; y para que nosotros, junto con todo el pueblo, considerando debidamente de quién proviene la autoridad que ellos ejercen, los honremos fiel y obedientemente, conforme a tu bendita palabra y ordenanza. Por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios Todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas; envía sobre nuestros obispos y pastores, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que realmente te agraden, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro abogado y mediador, Jesucristo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios Todopoderoso, que nos has dado gracia para que en este momento te presentemos nuestras súplicas en común; y has prometido que cuando dos o tres estén congregados en tu nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según les convenga más, concediéndonos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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