Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 6 de noviembre de 2026

Viernes de la Vigésima Tercera Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 32

1 Bienaventurado aquel cuya transgresión es perdonada, y cubierto su pecado.
2 Bienaventurado el hombre a quien Jehová no imputa la iniquidad y en cuyo espíritu no hay engaño.
3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.
4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano Selah.
5 Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la iniquidad de mi pecado Selah.
6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán estas a él.
7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás Selah.
8 Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.
9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, cuyos arreos son cabestro y freno para sujetar su boca, porque si no, no se acercan a ti.
10 Muchos dolores habrá para el impío; mas al que espera en Jehová, lo rodeará misericordia.
11 Alegraos en Jehová y gozaos, justos, y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 33

1 Alegraos, justos, en Jehová; para los rectos es hermosa la alabanza.
2 Alabad a Jehová con arpa; cantadle salmos con salterio y decacordio.
3 Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo.
4 Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con verdad.
5 Él ama justicia y juicio; de la misericordia de Jehová está llena la tierra.
6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y por el aliento de su boca todo el ejército de ellos.
7 Él junta como en un montón las aguas del mar; él pone en depósitos los abismos.
8 Tema a Jehová toda la tierra; tengan temor de él todos los habitantes del mundo.
9 Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y todo quedó firme.
10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones y frustra los designios de los pueblos.
11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los designios de su corazón, por todas las generaciones.
12 Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí.
13 Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de los hombres;
14 desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra.
15 Él formó el corazón de todos ellos; él considera todas sus obras.
16 El rey no se salva por la multitud del ejército; no escapa el valiente por la mucha fuerza.
17 Vanidad es el caballo para salvarse; por la grandeza de su fuerza no librará a nadie.
18 He aquí, el ojo de Jehová sobre los que lo temen, sobre los que esperan en su misericordia,
19 para librar sus almas de la muerte y para darles vida en tiempo de hambre.
20 Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.
22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 34

1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará continuamente en mi boca.
2 En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos y se alegrarán.
3 Engrandeced a Jehová conmigo y ensalcemos a una su nombre.
4 Busqué a Jehová, y él me oyó y me libró de todos mis temores.
5 A él miraron y fueron alumbrados; y sus rostros no se avergonzaron.
6 Este pobre clamó, y lo oyó Jehová y lo libró de todas sus angustias.
7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que lo temen y los defiende.
8 Gustad y ved que es bueno Jehová; bienaventurado el hombre que confía en él.
9 Temed a Jehová, vosotros sus santos, porque nada falta a los que lo temen.
10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.
11 Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová os enseñaré.
12 ¿Quién es el hombre que desea vida, que desea días para ver el bien?
13 Guarda tu lengua de mal y tus labios de hablar engaño.
14 Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela.
15 Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.
16 El rostro de Jehová está contra los que hacen el mal, para cortar de la tierra la memoria de ellos.
17 Clamaron los justos, y Jehová oyó y los libró de todas sus angustias.
18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu.
19 Muchos son los males del justo, mas de todos ellos lo librará Jehová.
20 El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.
21 Matará al malo la maldad, y los que aborrecen al justo serán condenados.
22 Jehová redime el alma de sus siervos, y no serán condenados cuantos en él confían.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Sirácides 25:1-12

1 Hay tres cosas que me gustan y que agradan a Dios y a los hombres: la concordia entre los hermanos, la amistad entre los vecinos y la armonía entre los esposos.
2 Y hay tres clases de personas que detesto, cuyo modo de vivir me molesta mucho: el pobre orgulloso, el rico tacaño y el viejo mujeriego y tonto.
3 Si no buscas la sabiduría siendo joven, ¿cómo la vas a encontrar cuando ya seas viejo?
4 ¡Qué bien queda a las canas el juzgar, y a los ancianos el dar buenos consejos!
5 ¡Qué bien queda a los ancianos el ser sabios, y a los respetables dar consejos acertados!
6 La experiencia es la corona de los viejos, y su mayor gloria es honrar a Dios.
7 Hay nueve y hasta diez personas que declaro dichosas: ¡Dichoso el hombre que se alegra con sus hijos, y el que vive hasta ver la caída de sus enemigos!
8 ¡Dichoso el hombre casado con mujer sensata, y el que no ara con yunta formada por buey y burro! ¡Dichoso el que no peca con la lengua, y el que no sirve a uno menos respetable que él!
9 ¡Dichoso el que encuentra un amigo, y el que no habla a oídos sordos!
10 ¡Grandemente dichoso es el que encuentra la sabiduría, pero nunca comparable a quien respeta al Señor!
11 El respeto al Señor está por encima de todo; nadie puede compararse a quien lo tiene.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Tesalonicenses 2

1 Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra entrada a vosotros no fue en vano;
2 sino que aun habiendo padecido antes y sido afrentados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios con gran lucha.
3 Porque nuestra exhortación no procedió de error, ni de inmundicia, ni fue por engaño;
4 sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiara el evangelio, así hablamos; no como los que agradan a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.
5 Porque nunca fuimos con palabras lisonjeras, como sabéis, ni con pretexto de avaricia; Dios es testigo;
6 ni buscamos gloria de los hombres, ni de vosotros, ni de otros, aunque os podíamos ser carga como apóstoles de Cristo.
7 Antes bien, fuimos tiernos entre vosotros, como una nodriza cuida a sus hijos;
8 amándoos tanto, que os hubiéramos querido entregar no sólo el evangelio de Dios, sino aun nuestras propias almas, porque nos erais muy amados.
9 Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; que trabajando de noche y de día para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.
10 Vosotros sois testigos, y Dios, de cuán santa y justa e irreprensiblemente nos condujimos con vosotros los creyentes;
11 así como sabéis de qué modo exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, como el padre a sus hijos,
12 y os declarábamos que anduvierais como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.
13 Por lo cual también nosotros damos gracias a Dios sin cesar de que habiendo recibido la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual obra en vosotros los creyentes.
14 Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea, pues habéis padecido también vosotros las mismas cosas de los de vuestra propia nación, como también ellos de los judíos;
15 los cuales también mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos han perseguido, y no agradan a Dios y se oponen a todos los hombres,
16 prohibiéndonos hablar a los gentiles a fin de que se salven, para colmar siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.
17 Mas nosotros, hermanos, privados de vosotros por un poco de tiempo, de vista, no de corazón, mucho más procuramos con gran deseo ver vuestro rostro.
18 Por lo cual quisimos ir a vosotros, yo, Pablo, a la verdad una y otra vez, mas Satanás nos lo impidió.
19 Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que gloriarnos? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo en su venida?
20 Pues vosotros sois nuestra gloria y gozo.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Señor, te suplicamos que guardes tu casa, la Iglesia, en continua piedad, para que por tu protección esté libre de todas las adversidades, y se dedique devotamente a servirte con buenas obras, para la gloria de tu nombre, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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