Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 5 de noviembre de 2026

Jueves de la Vigésima Tercera Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 27

1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
2 Cuando vinieron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
3 Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, con todo esto, yo estaré confiado.
4 Una cosa he pedido a Jehová, esta buscaré: que habite yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su templo.
5 Porque él me esconderá en su tienda en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su tabernáculo; sobre una roca me pondrá en alto.
6 Y luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que están a mi alrededor, y yo sacrificaré en su Tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y salmearé a Jehová.
7 Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo, y ten misericordia de mí, respóndeme.
8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro Tu rostro buscaré, oh Jehová.
9 No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira a tu siervo; mi ayuda has sido; no me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.
10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.
11 Enséñame, oh Jehová, tu camino y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos.
12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos, porque se han levantado contra mí testigos falsos y los que respiran violencia.
13 Hubiera yo desmayado, si no creyera que he de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.
14 Espera a Jehová; esfuérzate y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 28

1 A ti clamaré, oh Jehová, roca mía; no te desentiendas de mí, no sea que, dejándome tú, venga a ser semejante a los que descienden al sepulcro.
2 Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.
3 No me arrebates junto con los malos y con los que hacen iniquidad, que hablan paz con su prójimo, pero la maldad está en su corazón.
4 Dales conforme a su obra y conforme a la malicia de sus hechos; dales conforme a la obra de sus manos, dales su paga.
5 Porque no atendieron a las obras de Jehová ni a la obra de sus manos, los derribará y no los edificará.
6 Bendito sea Jehová, que oyó la voz de mis ruegos.
7 Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón y fui ayudado, por lo que se regocijó mi corazón, y con mi canción lo alabaré.
8 Jehová es su fuerza, y él es la fortaleza de salvación de su ungido.
9 Salva a tu pueblo y bendice a tu heredad, y pastoréalos y ensálzalos para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 29

1 Dad a Jehová, oh hijos de los poderosos, dad a Jehová la gloria y la fortaleza.
2 Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad.
3 Voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria; Jehová sobre las muchas aguas.
4 Voz de Jehová con potencia; voz de Jehová con gloria.
5 Voz de Jehová que quebranta los cedros; sí, quebranta Jehová los cedros del Líbano.
6 Y los hizo saltar como becerros; al Líbano y al Sirión como hijos de búfalos.
7 Voz de Jehová que derrama llamas de fuego.
8 Voz de Jehová que hace temblar el desierto; hace temblar Jehová el desierto de Cades.
9 Voz de Jehová que hace parir a las ciervas, y desnuda los bosques; y en su templo todo dice: Gloria.
10 Jehová preside sobre el diluvio, y se sienta Jehová como rey para siempre.
11 Jehová dará fortaleza a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Sirácides 23

1 ¡Señor, Padre y dueño de mi vida, no dejes que mi lengua me domine, o que por culpa de ella caiga!
2 ¡Ojalá castigara la sabiduría mi mente y corrigiera mi entendimiento, sin perdonar mis faltas ni disimular mis pecados!
3 Para que mis errores no se multipliquen ni aumenten mis pecados, para que no quede humillado ante mis enemigos ni ellos se rían de mí.
4 Señor, Padre y Dios de mi vida, no permitas que yo sea altanero.
5 y aparta de mí los malos deseos.
6 ¡Que no me domine la gula o la pasión sexual! ¡No me entregues a deseos vergonzosos!
7 Hijos, escuchen la instrucción para aprender a hablar; el que la siga no pecará.
8 Por su boca es atrapado el pecador, y el insolente y altanero caerá por ella.
9 No te acostumbres a jurar ni a pronunciar para todo el nombre del Dios santo.
10 Si a un esclavo se le examina constantemente, no saldrá sin azotes; así también, el que jura y nombra a Dios continuamente no quedará libre de pecado.
11 El que jura con frecuencia, se llenará de culpa, y el castigo no se alejará de su casa. Si jura por descuido, es responsable de su falta; si lo hace por ligereza, peca doblemente, y si jura en falso, resultará culpable; sobre su casa lloverán desgracias.
12 Hay palabras que equivalen a la muerte; ¡que nunca se pronuncien en el pueblo de Jacob! Los piadosos evitan todo esto y no se revuelcan en el pecado.
13 No te acostumbres a hablar grosera y vulgarmente, porque así cometerás pecado.
14 Acuérdate de tu padre y de tu madre cuando te sientes entre gente de importancia, no sea que, cuando estés con ellos, te descuides y te portes como un tonto; entonces querrás no haber nacido, y maldecirás el día en que naciste.
15 El que se acostumbra a insultar, no aprenderá en toda su vida.
16 Dos y tres clases de personas pecan mucho y se atraen el castigo de Dios:
17 El que se entrega a la pasión sexual, que arde como fuego y no se apagará hasta que se consuma. El hombre mujeriego no quedará satisfecho, hasta que el fuego lo devore. Al hombre mujeriego le parece bueno cualquier pan, y no parará hasta que muera.
18 El hombre que es infiel al matrimonio dice para sus adentros: «¿Quién va a verme? Todo está oscuro, las paredes me esconden, nadie me ve, ¿a qué podré tenerle miedo? El Altísimo no se fijará en mis pecados.»
19 Lo único que teme es que los hombres lo vean, y no se da cuenta de que los ojos del Señor son mil veces más brillantes que el sol, ven todo lo que los hombres hacen y penetran hasta lo más escondido.
20 Antes de crear todas las cosas, Dios ya las conocía, y lo mismo después de haberlas terminado.
21 El adúltero será atrapado cuando menos lo espere, y recibirá públicamente su castigo.
22 Otro tanto le pasará a la mujer infiel a su marido, que le da un heredero tenido de un extraño.
23 En primer lugar, desobedece la ley del Altísimo; en segundo lugar, peca contra su marido, y en tercer lugar, se mancha con el adulterio teniendo hijos de un extraño.
24 Esa mujer será llevada ante la asamblea, y las consecuencias de su falta caerán sobre sus hijos.
25 Sus hijos no podrán prosperar; no producirán nada de provecho.
26 Sobre su recuerdo pesará una maldición, y su deshonra no se borrará.
27 Y los demás reconocerán que nada hay mejor que respetar al Señor, ni más dulce que cumplir sus mandamientos.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Tesalonicenses 1

1 Pablo, y Silvano, y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
2 Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones,
3 acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de vuestra obra de fe, y de vuestro trabajo de amor, y de vuestra paciencia de la esperanza en nuestro Señor Jesucristo;
4 conociendo, hermanos amados de Dios, vuestra elección,
5 por cuanto nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabra solamente, sino también en poder, y en el Espíritu Santo, y en plena certidumbre; como sabéis cuáles fuimos entre vosotros por causa de vosotros.
6 Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de mucha tribulación, con gozo del Espíritu Santo;
7 de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los que han creído en Macedonia y en Acaya.
8 Porque desde vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor no sólo en Macedonia y en Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada.
9 Porque ellos mismos cuentan de nosotros cuál fue la entrada que tuvimos a vosotros, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,
10 y esperar a su Hijo de los cielos, a quien levantó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Señor, te suplicamos que guardes tu casa, la Iglesia, en continua piedad, para que por tu protección esté libre de todas las adversidades, y se dedique devotamente a servirte con buenas obras, para la gloria de tu nombre, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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