Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 4 de noviembre de 2026

Miércoles de la Vigésima Tercera Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 19

1 Los cielos cuentan la gloria de Dios y la expansión anuncia la obra de sus manos.
2 Un día emite palabra a otro día y una noche a otra noche declara sabiduría.
3 No hay lenguaje ni palabras, ni es oída su voz.
4 Por toda la tierra extendió su cordel y hasta el confín del mundo sus palabras En ellos puso tabernáculo para el sol;
5 y él, como un novio que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino.
6 De un confín de los cielos es su salida y su curso hasta el término de ellos; y no hay quien se esconda de su calor.
7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al simple.
8 Los preceptos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el mandamiento de Jehová es puro, que alumbra los ojos.
9 El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos.
10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que la miel y lo que se destila del panal.
11 Tu siervo es, además, amonestado con ellos; en guardarlos hay gran galardón.
12 ¿Quién entenderá sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.
13 Detén asimismo a tu siervo de las soberbias; no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro y estaré limpio de gran rebelión.
14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 20

1 Jehová te responda en el día de conflicto; te defienda el nombre del Dios de Jacob.
2 Te envíe ayuda desde el santuario y desde Sion te sostenga.
3 Haga memoria de todas tus ofrendas y acepte tu holocausto Selah.
4 Te dé conforme al deseo de tu corazón y cumpla todo tu consejo.
5 Nosotros nos alegraremos por tu salvación y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios; cumpla Jehová todas tus peticiones.
6 Ahora conozco que Jehová salva a su ungido; le responderá desde sus santos cielos con la fuerza salvadora de su diestra.
7 Estos confían en carros, y aquellos en caballos; pero nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
8 Ellos se inclinaron y cayeron, pero nosotros nos levantamos y nos ponemos en pie.
9 Salva, Jehová; que el Rey nos responda el día que lo invoquemos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 21

1 Se alegra el rey en tu fortaleza, oh Jehová; y en tu salvación, ¡cuánto se goza!
2 El deseo de su corazón le diste y no le negaste lo que sus labios pronunciaron Selah.
3 Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien; corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
4 Vida te pidió y le diste largura de días eternamente y para siempre.
5 Grande es su gloria en tu salvación; honra y majestad has puesto sobre él.
6 Porque lo has bendecido para siempre; lo llenaste de alegría con tu rostro.
7 Por cuanto el rey confía en Jehová y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
8 Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.
9 Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu rostro airado; Jehová los deshará en su furor, y fuego los consumirá.
10 Destruirás su fruto de la tierra y su descendencia de entre los hijos de los hombres.
11 Porque planearon el mal contra ti; fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán,
12 pues tú los pondrás en fuga cuando prepares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros.
13 Ensálzate, oh Jehová, con tu fortaleza; cantaremos y alabaremos tu poderío.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Sirácides 20

1 Hay reprensiones a destiempo, y hay quien calla por prudencia.
2 Más vale reprender que enojarse.
3 Quien reconoce su falta, se libra de la calamidad.
4 Como un eunuco que quiere violar a una joven, así es el que quiere hacer justicia por la fuerza.
5 Unos callan y parecen sabios y otros, de tanto hablar, se hacen odiosos.
6 Unos callan porque no saben qué decir, y otros callan esperando el momento oportuno.
7 El sabio guarda silencio hasta el momento preciso, pero el necio es inoportuno.
8 El que habla demasiado se hace antipático, y el que abusa de su autoridad se hace odioso.
9 A veces el éxito se encuentra en la desgracia, y hay ganancias que se vuelven pérdida.
10 Unas veces das sin sacar ningún provecho, y otras veces, dando, recibes el doble.
11 Hay honores que terminan en desgracia, y hay quien en la humillación levanta la cabeza.
12 Algunos compran mucho a poco precio, pero pagan siete veces más de lo que vale.
13 Al sabio le bastan pocas palabras para hacerse querer, pero las cortesías del tonto son rechazadas.
14 Lo que un tonto te regale no te servirá de nada; él lo ve mucho más grande de lo que es;
15 aunque da poco, sermonea mucho, y abre la boca como quien anuncia grandes cosas. Hoy te lo presta y mañana te lo pide: ¡qué hombre tan odioso!
16 El necio dice: «¡Yo no tengo amigos! ¡Nadie agradece mis favores!
17 Comen de mi pan y hablan mal de mí.» ¡Pero cuántas veces se ríen de él!
18 Más vale un traspié con los pies que con la lengua; la caída de los malos vendrá así en un momento.
19 Un hombre sin gracia es como un chiste a destiempo que a todas horas repiten los necios.
20 Los refranes en la boca del necio caen mal, porque nunca los dice en el momento oportuno.
21 Algunos no pecan de pobres que son; cuando descansan tienen la conciencia tranquila.
22 Otros se arruinan por ser vergonzosos y tenerle miedo a un tonto.
23 Algunos, por timidez, hacen promesas a un amigo, y sin necesidad se ganan un enemigo.
24 La mentira es una infamia para el hombre; siempre la hallarás en la boca de los necios.
25 El ladrón es preferible al embustero, pero uno y otro van a la perdición.
26 Al mentiroso lo acompaña la deshonra; siempre se verá sin honor.
27 El sabio se abre camino fácilmente, y el sensato se hace querer de los grandes.
28 El que cultiva la tierra tendrá su cosecha, y el que se hace querer de los grandes alcanzará perdón cuando peque.
29 Obsequios y regalos hacen ciego al sabio y le ponen un bozal que le impide reprender.
30 Sabiduría oculta y tesoro escondido, ¿a quién le sirven de algo?
31 Más vale esconder la insensatez que esconder la sabiduría.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Lucas 20

1 Y aconteció uno de aquellos días que, enseñando él al pueblo en el Templo y anunciando el evangelio, se acercaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos,
2 y le hablaron diciendo: Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién es el que te ha dado esta autoridad?
3 Y él, respondiendo, les dijo: Yo también os preguntaré una cosa; respondedme:
4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?
5 Mas ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?
6 Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará, porque están convencidos de que Juan era profeta.
7 Y respondieron que no sabían de dónde era.
8 Entonces Jesús les dijo: Tampoco yo os diré con qué autoridad hago estas cosas.
9 Y comenzó a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y la arrendó a unos labradores, y se ausentó por mucho tiempo.
10 Y a su tiempo, envió un siervo a los labradores para que le dieran del fruto de la viña; mas los labradores lo hirieron y lo enviaron con las manos vacías.
11 Y volvió a enviar otro siervo; mas ellos a este también, herido y afrentado, lo enviaron con las manos vacías.
12 Y volvió a enviar a un tercero; mas ellos también a este echaron fuera, herido.
13 Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizás cuando lo vean a él, le tendrán respeto.
14 Mas los labradores, viéndolo, razonaron entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémoslo para que la heredad sea nuestra.
15 Y lo echaron fuera de la viña y lo mataron ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña?
16 Vendrá, y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros Y cuando ellos lo oyeron, dijeron: Nunca acontezca tal cosa.
17 Mas él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores, esta ha venido a ser cabeza del ángulo?
18 Todo el que caiga sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra caiga, lo desmenuzará.
19 Y los principales sacerdotes y los escribas procuraban echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos decía esta parábola; mas temieron al pueblo.
20 Y, acechándolo, enviaron espías que simularan ser justos, para sorprenderlo en alguna palabra, para entregarlo al poder y a la autoridad del gobernador.
21 Y le preguntaron diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que con verdad enseñas el camino de Dios.
22 ¿Nos es lícito dar tributo al César, o no?
23 Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?
24 Mostradme un denario ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo, dijeron: Del César.
25 Entonces les dijo: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.
26 Y no pudieron sorprenderlo en palabra alguna delante del pueblo, sino que, maravillados de su respuesta, callaron.
27 Y acercándose unos de los saduceos, los cuales niegan que haya resurrección, le preguntaron,
28 diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome su mujer y levante descendencia a su hermano.
29 Había, pues, siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió sin hijos;
30 y la tomó el segundo por mujer, el cual también murió sin hijos;
31 y la tomó el tercero; y asimismo los siete; y murieron sin dejar hijos.
32 Y después de todos, murió también la mujer.
33 En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.
34 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan y son dados en casamiento,
35 mas los que sean tenidos por dignos de aquel siglo y de la resurrección de los muertos, ni se casan ni son dados en casamiento,
36 porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.
37 Y que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.
38 Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven para él.
39 Y respondiéndole algunos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.
40 Y ya no osaron preguntarle nada más.
41 Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?
42 Pues el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,
43 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
44 David, pues, lo llama Señor; ¿cómo entonces es su hijo?
45 Y oyéndolo todo el pueblo, dijo a sus discípulos:
46 Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y los primeros asientos en las sinagogas, y los primeros lugares en las cenas;
47 que devoran las casas de las viudas, y como pretexto hacen largas oraciones Estos recibirán mayor condenación.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Señor, te suplicamos que guardes tu casa, la Iglesia, en continua piedad, para que por tu protección esté libre de todas las adversidades, y se dedique devotamente a servirte con buenas obras, para la gloria de tu nombre, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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