Exhortación
Confesión
Absolución
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Cántico 1
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Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 15 de octubre de 2026

Jueves de la Vigésima Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 78

1 Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.
2 Abriré en parábolas mi boca; declararé enigmas que son desde la antigüedad,
3 los cuales hemos oído y entendido, y que nuestros padres nos contaron.
4 No los encubriremos a sus hijos, a la generación venidera contaremos las alabanzas de Jehová, y su fortaleza, y las maravillas que hizo.
5 Él estableció testimonio en Jacob y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificaran a sus hijos.
6 para que lo sepa la generación venidera, los hijos que nacerán; estos se levantarán, y lo contarán a sus hijos,
7 a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, y guarden sus mandamientos,
8 y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde; generación que no dispuso su corazón, ni fue fiel para con Dios su espíritu.
9 Los hijos de Efraín, arqueros armados, volvieron las espaldas en el día de la batalla.
10 No guardaron el pacto de Dios ni quisieron andar en su ley,
11 sino que se olvidaron de sus obras y de sus maravillas que les había mostrado.
12 Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.
13 Dividió el mar y los hizo pasar, y detuvo las aguas como en un montón.
14 Y los guio de día con nube y toda la noche con luz de fuego.
15 Hendió las peñas en el desierto y les dio a beber como de grandes abismos,
16 y sacó de la peña corrientes e hizo descender aguas como ríos.
17 Pero aún volvieron a pecar contra él, rebelándose contra el Altísimo en el desierto.
18 Pues tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su gusto.
19 Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá Dios poner mesa en el desierto?
20 He aquí, ha herido la peña, y fluyeron aguas, y torrentes inundaron la tierra ¿Podrá también dar pan? ¿Dispondrá carne para su pueblo?
21 Por tanto, lo oyó Jehová y se indignó; y se encendió el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel,
22 por cuanto no habían creído a Dios ni habían confiado en su salvación;
23 aunque mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos,
24 e hizo llover sobre ellos maná para comer, y les dio trigo de los cielos.
25 Pan de poderosos comió el hombre; les envió comida hasta saciarlos.
26 Movió el viento del este en el cielo, y trajo con su fortaleza el viento del sur,
27 e hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves aladas como arena del mar.
28 Y las hizo caer en medio del campamento de ellos, alrededor de sus tiendas.
29 Y comieron, y se saciaron mucho; les cumplió, pues, su deseo.
30 No habían aún quitado de sí su deseo, aún estaba su comida en su boca,
31 cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató a los más robustos de ellos, y derribó a los escogidos de Israel.
32 Con todo esto, pecaron aún y no dieron crédito a sus maravillas.
33 Entonces consumió en vanidad sus días y sus años en tribulación.
34 Si los mataba, entonces lo buscaban; entonces se volvían y buscaban a Dios de mañana.
35 Y se acordaban de que Dios era su roca, y el Dios Altísimo su redentor.
36 Pero lo lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían;
37 pues sus corazones no eran rectos con él ni estuvieron firmes en su pacto.
38 Pero él, misericordioso, perdonaba la iniquidad y no los destruía; y apartó muchas veces su ira, y no despertó todo su enojo.
39 Y se acordó de que eran carne, soplo que va y no vuelve.
40 ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, lo enojaron en la soledad!
41 Y volvían, y tentaban a Dios, y ponían límite al Santo de Israel.
42 No se acordaron de su mano, del día que los redimió de la angustia,
43 cuando puso en Egipto sus señales y sus maravillas en el campo de Zoán;
44 y volvió sus ríos en sangre, y sus corrientes, para que no bebieran.
45 Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban y ranas que los destruían.
46 Dio también a la oruga sus frutos y sus trabajos a la langosta.
47 Sus viñas destruyó con granizo y sus higuerales con aguaceros,
48 y entregó al granizo sus bestias y sus ganados a los rayos.
49 Envió sobre ellos el furor de su ira, indignación y enojo y angustia, y un ejército de ángeles malos.
50 Dispuso camino a su furor; no eximió la vida de ellos de la muerte, sino que entregó su vida a la mortandad.
51 E hirió a todo primogénito en Egipto, las primicias de sus fuerzas en las tiendas de Cam.
52 Pero hizo salir a su pueblo como a ovejas y los llevó por el desierto como a un rebaño.
53 Y los guio con seguridad, de modo que no tuvieron miedo; y el mar cubrió a sus enemigos.
54 Y los trajo a los términos de su santuario, en este monte que ganó su mano derecha.
55 Y echó a las naciones de delante de ellos, y les repartió una herencia con cuerdas, e hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel.
56 Pero tentaron y se rebelaron contra el Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios,
57 sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres; se volvieron como arco engañoso.
58 Y lo enojaron con sus lugares altos, y lo provocaron a celo con sus esculturas.
59 Lo oyó Dios y se enojó, y en gran manera aborreció a Israel.
60 Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres;
61 y entregó a cautividad su fortaleza, y su gloria en mano del enemigo.
62 Entregó también su pueblo a espada y se airó contra su heredad.
63 El fuego devoró a sus jóvenes, y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.
64 Sus sacerdotes cayeron a espada y sus viudas no hicieron lamentación.
65 Entonces despertó el Señor como quien duerme, como un valiente que grita excitado por el vino,
66 e hirió a sus enemigos por detrás; les dio perpetua afrenta.
67 Y desechó la tienda de José y no escogió a la tribu de Efraín,
68 sino que escogió a la tribu de Judá, el monte Sion, al cual amó.
69 Y edificó como alturas su santuario, como la tierra que cimentó para siempre.
70 Y eligió a David, su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas;
71 de detrás de las paridas lo trajo, para que apacentara a Jacob, su pueblo, y a Israel, su heredad.
72 Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, y los pastoreó con la pericia de sus manos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Sabiduría 6

1 Escuchen, reyes, y entiendan; aprendan, gobernantes de todo el mundo;
2 pongan atención, ustedes que dominan multitudes y presumen de gobernar a muchos pueblos.
3 El Señor, Dios altísimo, les ha dado poder y autoridad; él examinará las obras de ustedes e investigará sus intenciones,
4 porque, estando al servicio del reino de Dios, no han juzgado con rectitud, ni han cumplido la ley, ni se han portado según la voluntad de Dios.
5 El Señor vendrá sobre ustedes de manera terrible y repentina, porque él juzga con severidad a los poderosos.
6 De los humildes tiene compasión y los perdona, pero a los fuertes les pedirá cuentas con rigor.
7 Él es Señor de todos y no tiene preferencias por ninguno, ni siente miedo ante la grandeza. Él hizo a los grandes y también a los pequeños, y se preocupa de todos por igual;
8 pero a los poderosos los examina con mayor rigor.
9 Esto se lo digo a ustedes, gobernantes, para que adquieran sabiduría y no pierdan el camino.
10 Los que cumplen santamente las santas leyes, serán contados entre el pueblo santo; los que se dejaron instruir por ellas, tendrán cómo defenderse.
11 Tengan, pues, vivos deseos de mis palabras; búsquenlas con avidez y recibirán instrucción.
12 La sabiduría resplandece con brillo que no se empaña; los que la aman, la descubren fácilmente, y los que la buscan, la encuentran;
13 ella misma se da a conocer a los que la desean.
14 Quien madruga a buscarla no se cansa: la encuentra sentada a la puerta de su propia casa.
15 Tener la mente puesta en ella es prudencia consumada; el que trasnocha por hallarla, pronto se verá libre de preocupaciones.
16 Ella misma va de un lado a otro buscando a quienes son dignos de ella; se les manifiesta con bondad en el camino y les sale al encuentro en todo lo que piensan.
17 El comienzo de la sabiduría es el deseo sincero de instruirse; tener deseo de instruirse ya es amar la sabiduría;
18 amarla es cumplir sus leyes; cumplir sus leyes es asegurarse la inmortalidad,
19 y la inmortalidad acerca a Dios.
20 Por tanto, el deseo de la sabiduría es lo que hace de uno un verdadero rey.
21 Gobernantes de los pueblos, si estiman los tronos y los cetros, aprecien la sabiduría, para que puedan reinar eternamente.
22 Voy a decirles en qué consiste la sabiduría y de dónde viene, sin ocultarles ningún secreto. Llegaré hasta el comienzo mismo de ella y la daré a conocer con toda claridad, sin pasar por alto la verdad.
23 No me dejaré guiar por la podrida envidia, pues nada tiene que ver con la sabiduría.
24 En que haya muchos sabios está la salvación del mundo, y un rey prudente trae bienestar a su pueblo.
25 Por tanto, déjense instruir por mis palabras y sacarán provecho.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Gálatas 1

1 Pablo, apóstol (no de parte de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y Dios Padre, que lo resucitó de los muertos),
2 y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:
3 Gracia y paz a vosotros, de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo,
4 quien se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
5 a quien sea la gloria por los siglos de los siglos Amén.
6 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis pasado del que os llamó por la gracia de Cristo, a un evangelio diferente.
7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
8 Mas si aun nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema.
9 Como antes hemos dicho, también ahora lo decimos otra vez: Si alguien os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea anatema.
10 Porque, ¿persuado yo ahora a los hombres o a Dios? ¿O busco agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.
11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio que ha sido anunciado por mí no es según hombre,
12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
13 Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios y la asolaba;
14 y aventajaba en el judaísmo a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.
15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia,
16 revelar a su Hijo en mí, para que lo predicara entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre.
17 ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo, sino que me fui a Arabia y volví de nuevo a Damasco.
18 Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro y estuve con él quince días.
19 Mas a ningún otro de los apóstoles vi, sino a Jacobo, el hermano del Señor.
20 Y en esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento.
21 Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia;
22 y no era conocido en persona por las iglesias de Judea que eran en Cristo,
23 sino que solamente habían oído decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que en otro tiempo asolaba.
24 Y glorificaban a Dios por causa de mí.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, puesto que sin ti no somos capaces de agradarte, concede misericordiosamente que tu Espíritu Santo dirija y gobierne nuestros corazones en todas las cosas, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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