Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 11 de octubre de 2026

Decimonoveno Domingo después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 59

1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que se levantan contra mí.
2 Líbrame de los que hacen iniquidad y sálvame de los hombres sanguinarios.
3 Porque, he aquí, están acechando mi vida; se han juntado contra mí poderosos, no por falta mía ni pecado mío, oh Jehová.
4 Sin delito mío corren y se preparan; despierta para venir a mi encuentro, y mira.
5 Y tú, Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para visitar a todas las naciones; no tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad Selah.
6 Volverán a la tarde, ladrarán como perros y rodearán la ciudad.
7 He aquí proferirán maldades con su boca; espadas hay en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye?
8 Mas tú, Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las naciones.
9 A causa de su fuerza esperaré en ti, porque Dios es mi defensa.
10 El Dios de mi misericordia saldrá a mi encuentro; Dios me hará ver en mis enemigos la venganza.
11 No los mates, para que mi pueblo no se olvide; dispérsalos con tu poder y abátelos, oh Señor, escudo nuestro.
12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, sean presos en su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren.
13 Acábalos con furor, acábalos para que no sean; y sepan que Dios domina en Jacob hasta los confines de la tierra Selah.
14 Vuelvan, pues, a la tarde, ladren como perros y rodeen la ciudad.
15 Anden ellos errantes para hallar qué comer; y si no se sacian, pasen la noche fuera.
16 Pero yo cantaré de tu fortaleza y loaré de mañana tu misericordia, porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.
17 Fortaleza mía, a ti cantaré, porque, oh Dios, eres mi amparo, el Dios de mi misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 60

1 Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; te has airado; vuélvete a nosotros.
2 Hiciste temblar la tierra, la abriste; sana sus grietas, porque titubea.
3 Has hecho ver a tu pueblo duras cosas; nos hiciste beber vino de aturdimiento.
4 Has dado a los que te temen bandera que alcen por la verdad Selah.
5 Para que se libren tus amados, salva con tu diestra y óyenos.
6 Dios habló en su santuario; yo me alegraré, repartiré a Siquem y mediré el valle de Sucot.
7 Mío es Galaad, y mío es Manasés; y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador.
8 Moab, la vasija para lavarme; sobre Edom echaré mi calzado; regocíjate sobre mí, oh Filistea.
9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?
10 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?
11 Danos socorro contra el enemigo, porque vana es la salvación que viene del hombre.
12 Con Dios haremos proezas, y él hollará a nuestros enemigos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 61

1 Oye, oh Dios, mi clamor; está atento a mi oración.
2 Desde el extremo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmaye Llévame a la peña que es más alta que yo.
3 Porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo.
4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo la cubierta de tus alas Selah.
5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, me has dado la heredad de los que temen tu nombre.
6 Días sobre días añadirás al rey; sus años serán como generación tras generación.
7 Estará para siempre delante de Dios; misericordia y verdad prepara para que lo guarden.
8 Así cantaré a tu nombre para siempre, pagando mis votos día tras día.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Daniel 6

1 Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas que estuvieran en todo el reino.
2 Y sobre ellos tres presidentes, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas dieran cuenta, para que el rey no recibiera daño.
3 Pero este mismo Daniel sobresalía entre estos presidentes y sátrapas, porque había en él un espíritu más excelente; y el rey pensaba en ponerlo sobre todo el reino.
4 Entonces los presidentes y sátrapas buscaban ocasión contra Daniel en lo relativo al reino; pero no podían hallar alguna ocasión o falta, porque él era fiel, y ningún error ni falta fue hallado en él.
5 Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna, si no la hallamos contra él en la ley de su Dios.
6 Entonces estos presidentes y sátrapas se juntaron delante del rey y le dijeron así: ¡Rey Darío, para siempre vive!
7 Todos los presidentes del reino, los ministros y los sátrapas, los del consejo y los gobernadores, han acordado por consejo promulgar un edicto real y confirmar una prohibición, que cualquiera que haga petición a cualquier dios u hombre en el espacio de treinta días, excepto a ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones.
8 Ahora, oh rey, promulga la prohibición y firma el escrito para que no se pueda cambiar, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no se revoca.
9 Firmó, pues, el rey Darío el escrito y la prohibición.
10 Y Daniel, cuando supo que se había firmado el escrito, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se hincaba de rodillas tres veces al día, y oraba, y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.
11 Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel pidiendo y rogando delante de su Dios.
12 Entonces se acercaron y hablaron delante del rey acerca de la prohibición real: ¿No has firmado una prohibición que cualquiera que pida a cualquier dios u hombre en el espacio de treinta días, excepto a ti, oh rey, fuera echado en el foso de los leones? Respondió el rey y dijo: El asunto es verdad, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no se revoca.
13 Entonces respondieron y dijeron delante del rey: Daniel, que es de los hijos de la cautividad de los judíos, no te ha hecho caso, oh rey, ni a la prohibición que firmaste, sino que tres veces al día hace su petición.
14 Entonces el rey, cuando oyó el asunto, se afligió en gran manera, y se propuso librar a Daniel; y hasta la puesta del sol trabajó para salvarlo.
15 Entonces aquellos hombres se reunieron cerca del rey y dijeron al rey: Sepas, oh rey, que es ley de Media y Persia que ninguna prohibición o edicto que el rey confirme pueda cambiarse.
16 Entonces el rey mandó que trajeran a Daniel, y lo echaron en el foso de los leones Y hablando el rey, dijo a Daniel: Tu Dios, a quien tú continuamente sirves, él te libre.
17 Y una piedra fue traída y puesta sobre la boca del foso, la cual selló el rey con su anillo y con el anillo de sus grandes, para que el acuerdo acerca de Daniel no se cambiara.
18 Entonces el rey se fue a su palacio y pasó la noche en ayuno; y no trajeron instrumentos de música delante de él, y se le fue el sueño.
19 El rey, entonces, se levantó muy de mañana y fue aprisa al foso de los leones.
20 Y acercándose al foso, llamó a voces a Daniel con voz triste; y hablando el rey, dijo a Daniel: Daniel, siervo del Dios viviente, tu Dios, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?
21 Entonces habló Daniel con el rey: ¡Oh rey, para siempre vive!
22 Mi Dios envió a su ángel, el cual cerró la boca de los leones para que no me hicieran mal, porque delante de él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho ningún crimen.
23 Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y Daniel fue sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios.
24 Y el rey dio orden, y fueron traídos aquellos hombres que habían acusado a Daniel, y fueron echados en el foso de los leones, ellos, sus hijos y sus mujeres; y aún no habían llegado al fondo del foso, cuando los leones se apoderaron de ellos y quebraron todos sus huesos.
25 Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitaban en toda la tierra: Paz os sea multiplicada.
26 De parte mía es dado un decreto, que en todo el señorío de mi reino todos tiemblen y teman ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente, que permanece por todos los siglos, y su reino uno que no será destruido, y su señorío perdurará hasta el fin.
27 Él libra y salva, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él libró a Daniel del poder de los leones.
28 Y este Daniel prosperó durante el reinado de Darío y durante el reinado de Ciro, el persa.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Corintios 10

1 Y yo mismo, Pablo, os ruego por la mansedumbre y benignidad de Cristo, yo que presente ciertamente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy atrevido con vosotros;
2 ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que ser atrevido con la confianza con que pienso ser osado con algunos que nos tienen como si anduviéramos según la carne.
3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne.
4 Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
5 destruyendo argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo,
6 y estando preparados para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea completa.
7 ¿Miráis las cosas según la apariencia? Si alguno está convencido en sí mismo de que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.
8 Porque aunque me gloríe algo más de nuestra autoridad (la cual el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucción), no seré avergonzado,
9 para que no parezca como que os quiero atemorizar por cartas.
10 Porque a la verdad, dicen, las cartas son graves y fuertes, mas la presencia corporal es débil y la palabra menospreciable.
11 Esto piense el tal, que así como somos en palabra por cartas estando ausentes, lo seremos también en hechos estando presentes.
12 Porque no osamos contarnos ni compararnos con algunos que se recomiendan a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos y comparándose consigo mismos, no son juiciosos.
13 Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino conforme a la medida de la regla que Dios nos repartió, para llegar también hasta vosotros.
14 Porque no nos extendemos más allá de nuestra medida como si no hubiéramos llegado hasta vosotros, porque también hasta vosotros hemos llegado con el evangelio de Cristo;
15 no gloriándonos desmedidamente en trabajos ajenos, sino teniendo esperanza de que, conforme crezca vuestra fe, seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla,
16 para que anunciemos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en los términos de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado.
17 Mas el que se gloría, gloríese en el Señor.
18 Porque no es aprobado el que se recomienda a sí mismo, sino aquel a quien el Señor recomienda.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, puesto que sin ti no somos capaces de agradarte, concede misericordiosamente que tu Espíritu Santo dirija y gobierne nuestros corazones en todas las cosas, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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