Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 9 de marzo de 2026

Lunes de la Tercera Semana de Cuaresma

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 44

1 Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.
2 Tú con tu mano echaste las naciones y los plantaste a ellos; afligiste a los pueblos y los arrojaste.
3 Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.
4 Tú, oh Dios, eres mi rey; manda salvación a Jacob.
5 Por medio de ti embestiremos a nuestros enemigos; en tu nombre hollaremos a nuestros adversarios,
6 porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará,
7 pues tú nos has salvado de nuestros enemigos y has avergonzado a los que nos aborrecían.
8 En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, y para siempre alabaremos tu nombre Selah.
9 Pero nos has desechado y nos has hecho avergonzar, y no sales con nuestros ejércitos.
10 Nos hiciste retroceder delante del enemigo y los que nos aborrecían nos saquearon para sí.
11 Nos pusiste por comida como a ovejas, y nos esparciste entre las naciones.
12 Has vendido a tu pueblo de balde y no aumentaste su precio.
13 Nos pusiste por vergüenza para nuestros vecinos, por escarnio y por burla para los que nos rodean.
14 Nos pusiste por proverbio entre las naciones, al vernos menean la cabeza entre los pueblos.
15 Cada día mi vergüenza está delante de mí y la confusión de mi rostro me cubre,
16 por la voz del que me vitupera y deshonra, por razón del enemigo y del vengativo.
17 Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti, ni hemos faltado a tu pacto.
18 No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos,
19 cuando nos quebrantaste en el lugar de los chacales y nos cubriste con sombra de muerte.
20 Si nos hubiéramos olvidado del nombre de nuestro Dios o alzado nuestras manos a un dios ajeno,
21 ¿no inquiriría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón.
22 Pero por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.
23 Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta; no nos deseches para siempre.
24 ¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestra aflicción y de la opresión nuestra?
25 Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo; nuestro vientre está pegado a la tierra.
26 Levántate para ayudarnos y redímenos por causa de tu misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 45

1 Rebosa mi corazón palabra buena; digo yo al Rey mis obras; mi lengua es pluma de escribiente ligero.
2 Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.
3 Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad.
4 Y en tu gloria sé prosperado; cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia; y tu diestra te enseñará cosas terribles.
5 Tus saetas agudas, con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey.
6 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de equidad es el cetro de tu reino.
7 Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.
8 Mirra, y áloe, y casia exhalan todos tus vestidos; desde palacios de marfil te han recreado.
9 Hijas de reyes hay entre tus ilustres; está la reina a tu diestra con oro de Ofir.
10 Oye, hija, y mira, e inclina tu oído, y olvida tu pueblo y la casa de tu padre,
11 y deseará el rey tu hermosura; e inclínate a él, porque él es tu Señor.
12 Y la hija de Tiro vendrá con presente; implorarán tu favor los ricos del pueblo.
13 Toda gloriosa es la hija del rey en el interior de su palacio; de brocado de oro es su vestido.
14 Con vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes irán en pos de ella; sus compañeras serán traídas a ti.
15 Serán traídas con alegría y gozo, entrarán en el palacio del rey.
16 En lugar de tus padres serán tus hijos, a quienes harás príncipes en toda la tierra.
17 Haré memoria de tu nombre en todas las generaciones, por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 46

1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
2 Por tanto, no temeremos aunque la tierra sea removida, y aunque se traspasen los montes al corazón del mar;
3 aunque bramen y se turben sus aguas; y tiemblen los montes a causa de su braveza Selah.
4 Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo.
5 Dios está en medio de ella, no será conmovida; Dios la ayudará al clarear la mañana.
6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio él su voz, se derritió la tierra.
7 Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob Selah.
8 Venid, ved las obras de Jehová, que ha hecho asolamientos en la tierra,
9 que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra; él quiebra el arco, corta la lanza y quema los carros en el fuego.
10 Estad quietos y conoced que yo soy Dios; seré ensalzado entre las naciones, seré ensalzado en la tierra.
11 Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob Selah.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Deuteronomio 32

1 Escuchad, cielos, y hablaré; y oiga la tierra los dichos de mi boca.
2 Goteará como la lluvia mi doctrina, destilará como el rocío mi dicho, como la llovizna sobre la grama y como las gotas sobre la hierba.
3 Porque el nombre de Jehová invocaré; engrandeced a nuestro Dios.
4 es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son justicia; Dios de fidelidad, y no hay iniquidad en él; es justo y recto.
5 La corrupción no es suya; la mancha de ellos es la de sus hijos, generación torcida y perversa.
6 ¿Así pagáis a Jehová, pueblo necio e ignorante? ¿No es él tu padre, que te adquirió? Él te hizo y te estableció.
7 Acuérdate de los tiempos antiguos; considerad los años de generación en generación; pregunta a tu padre, y él te declarará; a tus ancianos, y ellos te dirán.
8 Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando distribuyó a los hijos de los hombres, estableció los términos de los pueblos según el número de los hijos de Israel.
9 Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob, la parte de su heredad.
10 Lo halló en tierra desierta, y en desierto horrible y yermo; lo trajo alrededor, lo instruyó, lo guardó como a la niña de su ojo.
11 Como el águila despierta su nidada, revolotea sobre sus polluelos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas,
12 así Jehová solo lo guio, y no hubo con él dios ajeno.
13 Lo hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra, y comió los frutos del campo, e hizo que chupara miel de la peña y aceite del duro pedernal,
14 mantequilla de vacas y leche de ovejas, con grosura de corderos, y carneros de Basán, y machos cabríos, con lo mejor del trigo; y de la sangre de uva bebiste vino.
15 Pero engordó Jesurún, y tiró coces (te engordaste, te engrosaste, te cubriste de grasa), y dejó al Dios que lo hizo y menospreció a la Roca de su salvación.
16 Lo provocaron a celos con dioses ajenos, con abominaciones lo enojaron.
17 Sacrificaron a los demonios, no a Dios; a dioses que no habían conocido, a nuevos dioses venidos de cerca, que no habían temido vuestros padres.
18 De la Roca que te engendró te olvidaste; te has olvidado del Dios que te formó.
19 Y lo vio Jehová, y lo rechazó por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.
20 Y dijo: Esconderé de ellos mi rostro, veré cuál será su fin; porque son una generación perversa, hijos en los que no hay fidelidad.
21 Ellos me provocaron a celos con lo que no es Dios; me hicieron enojar con sus vanidades; yo también los provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo, con una nación insensata los haré enojar.
22 Porque fuego se ha encendido en mi furor, y arderá hasta el sepulcro profundo; y devorará la tierra y sus frutos, y abrasará los fundamentos de los montes.
23 Yo amontonaré males sobre ellos; agotaré en ellos mis saetas.
24 Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente y de amarga pestilencia; dientes de bestias enviaré también sobre ellos, con veneno de serpientes de la tierra.
25 Por fuera desolará la espada y dentro de las cámaras el espanto; así al joven como a la doncella, al que mama como al hombre cano.
26 Dije: Yo los esparciría, haría cesar de entre los hombres la memoria de ellos,
27 si no temiera la provocación del enemigo, no sea que se envanezcan sus adversarios, no sea que digan: Nuestra mano poderosa, y no Jehová, ha hecho todo esto.
28 Porque son una nación privada de consejos, y no hay en ellos entendimiento.
29 ¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto y entendieran su fin!
30 ¿Cómo podría perseguir uno a mil, y dos harían huir a diez mil, si su Roca no los hubiera vendido y Jehová no los hubiera entregado?
31 Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca, y nuestros enemigos sean de ello jueces.
32 Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos y de los campos de Gomorra; las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, tienen racimos muy amargos.
33 Veneno de serpientes es su vino y ponzoña cruel de áspides.
34 ¿No tengo yo esto guardado conmigo, sellado en mis tesoros?
35 Mía es la venganza y el pago; a su tiempo el pie de ellos resbalará, porque el día de su aflicción está cercano y lo que les está preparado se apresura.
36 Porque Jehová juzgará a su pueblo, y a causa de sus siervos se arrepentirá, cuando vea que la fuerza pereció y que ya no queda ni esclavo ni libre.
37 Y dirá: ¿Dónde están sus dioses, la roca en que se refugiaban,
38 que comían el sebo de sus sacrificios, bebían el vino de sus libaciones? Levántense y os ayuden, sean vuestro amparo.
39 Ved ahora que yo, yo mismo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir y yo hago vivir, yo hiero y yo sano, y no hay quien pueda librar de mi mano.
40 Porque yo alzaré a los cielos mi mano y diré: Vivo yo para siempre,
41 si afilare mi reluciente espada y mi mano arrebatare el juicio, yo devolveré la venganza a mis enemigos y daré el pago a los que me aborrecen.
42 Embriagaré de sangre mis saetas, y mi espada devorará carne, de la sangre de los muertos y de los cautivos, de las cabezas de larga cabellera del enemigo.
43 Alabad, naciones, a su pueblo, porque él vengará la sangre de sus siervos, y devolverá la venganza a sus enemigos, y hará expiación por su tierra, por su pueblo.
44 Y vino Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué, hijo de Nun.
45 Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel,
46 y les dijo: Poned vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, las cuales mandaréis a vuestros hijos, para que cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley.
47 Porque no os es cosa vana, sino que es vuestra vida, y por ellas haréis prolongar vuestros días sobre la tierra, hacia la cual pasáis el Jordán para poseerla.
48 Y habló Jehová a Moisés aquel mismo día, diciendo:
49 Sube a estos montes de Abarim, al monte Nebo, que está en la tierra de Moab, que está frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán que yo doy por heredad a los hijos de Israel;
50 y muere en el monte al cual subes, y sé reunido a tu pueblo, así como murió Aarón, tu hermano, en el monte Hor, y fue reunido a su pueblo;
51 por cuanto prevaricasteis contra mí en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba, en Cades, en el desierto de Zin; porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel.
52 Verás, por tanto, delante de ti la tierra, pero no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Lucas 20

1 Y aconteció uno de aquellos días que, enseñando él al pueblo en el Templo y anunciando el evangelio, se acercaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos,
2 y le hablaron diciendo: Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién es el que te ha dado esta autoridad?
3 Y él, respondiendo, les dijo: Yo también os preguntaré una cosa; respondedme:
4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?
5 Mas ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?
6 Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará, porque están convencidos de que Juan era profeta.
7 Y respondieron que no sabían de dónde era.
8 Entonces Jesús les dijo: Tampoco yo os diré con qué autoridad hago estas cosas.
9 Y comenzó a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y la arrendó a unos labradores, y se ausentó por mucho tiempo.
10 Y a su tiempo, envió un siervo a los labradores para que le dieran del fruto de la viña; mas los labradores lo hirieron y lo enviaron con las manos vacías.
11 Y volvió a enviar otro siervo; mas ellos a este también, herido y afrentado, lo enviaron con las manos vacías.
12 Y volvió a enviar a un tercero; mas ellos también a este echaron fuera, herido.
13 Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizás cuando lo vean a él, le tendrán respeto.
14 Mas los labradores, viéndolo, razonaron entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémoslo para que la heredad sea nuestra.
15 Y lo echaron fuera de la viña y lo mataron ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña?
16 Vendrá, y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros Y cuando ellos lo oyeron, dijeron: Nunca acontezca tal cosa.
17 Mas él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores, esta ha venido a ser cabeza del ángulo?
18 Todo el que caiga sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra caiga, lo desmenuzará.
19 Y los principales sacerdotes y los escribas procuraban echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos decía esta parábola; mas temieron al pueblo.
20 Y, acechándolo, enviaron espías que simularan ser justos, para sorprenderlo en alguna palabra, para entregarlo al poder y a la autoridad del gobernador.
21 Y le preguntaron diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que con verdad enseñas el camino de Dios.
22 ¿Nos es lícito dar tributo al César, o no?
23 Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?
24 Mostradme un denario ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo, dijeron: Del César.
25 Entonces les dijo: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.
26 Y no pudieron sorprenderlo en palabra alguna delante del pueblo, sino que, maravillados de su respuesta, callaron.
27 Y acercándose unos de los saduceos, los cuales niegan que haya resurrección, le preguntaron,
28 diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome su mujer y levante descendencia a su hermano.
29 Había, pues, siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió sin hijos;
30 y la tomó el segundo por mujer, el cual también murió sin hijos;
31 y la tomó el tercero; y asimismo los siete; y murieron sin dejar hijos.
32 Y después de todos, murió también la mujer.
33 En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.
34 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan y son dados en casamiento,
35 mas los que sean tenidos por dignos de aquel siglo y de la resurrección de los muertos, ni se casan ni son dados en casamiento,
36 porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.
37 Y que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.
38 Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven para él.
39 Y respondiéndole algunos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.
40 Y ya no osaron preguntarle nada más.
41 Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?
42 Pues el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,
43 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
44 David, pues, lo llama Señor; ¿cómo entonces es su hijo?
45 Y oyéndolo todo el pueblo, dijo a sus discípulos:
46 Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y los primeros asientos en las sinagogas, y los primeros lugares en las cenas;
47 que devoran las casas de las viudas, y como pretexto hacen largas oraciones Estos recibirán mayor condenación.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Te suplicamos, Dios todopoderoso, que mires los deseos sinceros de tus humildes siervos, y extiendas la diestra de tu Majestad para ser nuestra defensa contra todos nuestros enemigos, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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