Exhortación
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Cántico 1
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Oración Vespertina

Fecha: 21 de enero de 2026

Miércoles de la Segunda Semana después de Epifanía

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Sagradas Escrituras nos exhortan en muchos lugares a confesar y reconocer la multitud de nuestros pecados y maldades, y a no disimularlas ni ocultarlas ante nuestro Dios y Padre celestial, sino a confesarlas con un corazón humilde, contrito y penitente, para alcanzar el perdón de ellas por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos hacer una humilde confesión de nuestras culpas ante su divina presencia, esta obligación es especialmente necesaria cuando nos reunimos para darle gracias por los grandes e inefables beneficios que recibimos de su generosa mano, para proclamar su alabanza, escuchar su santa Palabra y pedirle todo lo necesario, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los que están aquí presentes que, con un corazón verdaderamente humillado, me acompañen diciendo:

Confesión General

Padre Todopoderoso y misericordioso, nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido demasiado los deseos y anhelos de nuestro propio corazón. Hemos quebrantado tus santos mandamientos. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho lo que no debíamos y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restablece a los que se arrepienten, según tus promesas declaradas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por amor a él, concédenos, oh Padre misericordioso, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y que ha otorgado poder y mandato a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y el perdón de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que las obras que ahora realizamos le sean agradables, y para que nuestra vida de aquí en adelante sea pura y santa, de modo que finalmente podamos gozar de su gloria eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Señor, apresúrate a socorrernos.

Señor, date prisa en ayudarnos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabado sea el Señor.

El nombre del Señor sea alabado.

Salmo 106

1 Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
2 ¿Quién expresará los hechos poderosos de Jehová? ¿contará todas sus alabanzas?
3 Bienaventurados los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo.
4 Acuérdate de mí, oh Jehová, en tu benevolencia para con tu pueblo; visítame con tu salvación,
5 para que yo vea el bien de tus escogidos, para que me goce en la alegría de tu nación y me gloríe con tu heredad.
6 Pecamos con nuestros padres, hicimos iniquidad, hicimos impiedad.
7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, sino que se rebelaron junto al mar, en el mar Rojo.
8 Pero los salvó por causa de su nombre, para hacer notorio su poder.
9 Y reprendió al mar Rojo y lo secó, y los hizo ir por el abismo como por un desierto.
10 Y los salvó de mano del que los aborrecía, y los rescató de mano del adversario.
11 Y cubrieron las aguas a sus enemigos; no quedó ni uno de ellos.
12 Entonces creyeron en sus palabras y cantaron su alabanza.
13 Bien pronto se olvidaron de sus obras; no esperaron su consejo.
14 Y desearon con codicia en el desierto y tentaron a Dios en la soledad.
15 Y él les dio lo que pidieron, mas envió debilidad en sus almas.
16 Después tuvieron celos de Moisés en el campamento, y de Aarón, el santo de Jehová.
17 Se abrió la tierra y tragó a Datán, y cubrió el grupo de Abiram.
18 Y se encendió el fuego en su grupo; la llama quemó a los impíos.
19 Hicieron becerro en Horeb y se postraron ante una imagen de fundición.
20 Así cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba.
21 Olvidaron al Dios de su salvación, que había hecho grandezas en Egipto,
22 maravillas en la tierra de Cam, cosas formidables sobre el mar Rojo.
23 Y dijo que los hubiera destruido, de no haberse puesto Moisés, su escogido, en la brecha delante de él, a fin de apartar su ira para que no los destruyera.
24 Pero aborrecieron la tierra deseable; no creyeron a su palabra,
25 antes murmuraron en sus tiendas y no oyeron la voz de Jehová.
26 Por tanto, alzó su mano contra ellos, para postrarlos en el desierto,
27 y postrar su descendencia entre las naciones, y esparcirlos por las tierras.
28 Se unieron asimismo a Baal-peor y comieron los sacrificios de los muertos.
29 Y provocaron a ira a Dios con sus obras, y se desató la mortandad entre ellos.
30 Entonces se levantó Finees e hizo juicio, y se detuvo la mortandad.
31 Y le fue contado por justicia de generación en generación para siempre.
32 También lo irritaron en las aguas de Meriba, y le fue mal a Moisés por causa de ellos,
33 porque hicieron que se rebelara su espíritu, y habló precipitadamente con sus labios.
34 No destruyeron a los pueblos que Jehová les dijo;
35 sino que se mezclaron con las naciones y aprendieron sus obras,
36 y sirvieron a sus ídolos, los cuales les fueron por tropiezo.
37 Y sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios,
38 y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra fue contaminada con sangre.
39 Se contaminaron así con sus obras y fornicaron con sus hechos.
40 Entonces se encendió el furor de Jehová sobre su pueblo y abominó su heredad;
41 y los entregó en manos de las naciones, y se enseñorearon de ellos los que los aborrecían.
42 Y sus enemigos los oprimieron y fueron quebrantados debajo de su mano.
43 Muchas veces los libró, pero ellos se rebelaron contra su consejo y fueron humillados por su iniquidad.
44 Con todo, él miraba cuando estaban en angustia, y oía su clamor,
45 y se acordaba de su pacto con ellos, y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias.
46 Hizo asimismo que tuvieran de ellos compasión todos los que los tenían cautivos.
47 Sálvanos, Jehová Dios nuestro, y júntanos de entre las naciones, para que loemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas.
48 Bendito sea Jehová Dios de Israel, desde el siglo y hasta el siglo; y diga todo el pueblo: Amén Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Génesis 41

1 Y aconteció que, al cabo de dos años, tuvo Faraón un sueño Y he aquí que estaba junto al río;
2 y he aquí, del río subían siete vacas hermosas de aspecto y muy gruesas de carnes, y pacían entre los juncos.
3 Pero he aquí que otras siete vacas subían tras ellas del río, de mal aspecto y enjutas de carnes, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del río;
4 y las vacas de mal aspecto y enjutas de carnes devoraban a las siete vacas hermosas de aspecto y gordas Y Faraón se despertó.
5 Y se durmió y soñó la segunda vez Y he aquí que siete espigas gruesas y buenas subían de un solo tallo;
6 pero he aquí que otras siete espigas menudas y secas por el viento del este salían después de ellas;
7 y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas Y Faraón se despertó, y he aquí que era un sueño.
8 Y aconteció que a la mañana estaba agitado su espíritu, y envió a llamar a todos los magos de Egipto y a todos sus sabios; y les contó Faraón su sueño, mas no había quien lo interpretara a Faraón.
9 Entonces el principal de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me acuerdo hoy de mis pecados.
10 Faraón se enojó contra sus siervos, y a mí me echó a la prisión de la casa del capitán de la guardia, a mí y al principal de los panaderos.
11 Y yo y él soñamos un sueño en una misma noche; cada uno soñó conforme a la interpretación de su sueño.
12 Y estaba allí con nosotros un joven hebreo, sirviente del capitán de la guardia; y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños, e interpretó a cada uno conforme a su sueño.
13 Y aconteció que como él nos los interpretó, así sucedió: Faraón me hizo volver a mi puesto e hizo colgar al otro.
14 Entonces Faraón envió a llamar a José; y lo sacaron aprisa de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón.
15 Y Faraón dijo a José: Yo he soñado un sueño, y no hay quien lo interprete; pero he oído decir de ti que oyes sueños para interpretarlos.
16 Y José respondió a Faraón, diciendo: No yo, sino Dios responderá favorablemente a Faraón.
17 Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño, he aquí, yo estaba a la orilla del río;
18 y he aquí, del río subían siete vacas gruesas de carnes y de hermosa apariencia, que pacían entre los juncos;
19 pero he aquí que otras siete vacas subían después de ellas, delgadas y de muy mala apariencia; tan flacas de carnes, que no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto.
20 Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas;
21 y entraban en sus entrañas, pero no se conocía que hubieran entrado en sus entrañas, porque su aspecto era aún malo, como al principio Y me desperté.
22 Vi también en mi sueño que, he aquí, siete espigas subían en un mismo tallo, llenas y buenas;
23 pero he aquí que otras siete espigas menudas, secas, abrasadas por el viento del este, subían después de ellas;
24 y las espigas menudas devoraban a las siete espigas buenas Y se lo he dicho a los magos, y no hay quien me lo interprete.
25 Entonces José respondió a Faraón: El sueño de Faraón es uno solo: Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.
26 Las siete vacas buenas son siete años, y las espigas buenas son siete años; el sueño es uno solo.
27 También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas son siete años, y las siete espigas menudas y secas por el viento del este serán siete años de hambre.
28 Esto es lo que he dicho a Faraón: Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón.
29 He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto;
30 y se levantarán tras ellos siete años de hambre, y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra.
31 Y aquella abundancia no será conocida en la tierra a causa del hambre que vendrá después de ella, la cual será gravísima.
32 Y el que se haya repetido el sueño a Faraón dos veces significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla.
33 Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.
34 Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia;
35 y junten todo el alimento de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para alimento en las ciudades, y guárdenlo.
36 Y esté aquel alimento en depósito para la tierra, para los siete años del hambre que habrá en la tierra de Egipto; y la tierra no perecerá de hambre.
37 Y el asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos.
38 Y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos otro hombre como este, en quien esté el espíritu de Dios?
39 Y dijo Faraón a José: Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú.
40 Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.
41 Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.
42 Entonces Faraón quitó su anillo de su mano y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello;
43 y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: Doblad la rodilla; y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.
44 Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón, pero sin ti nadie alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.
45 Y llamó Faraón el nombre de José Zafnat-panea, y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On Y salió José por toda la tierra de Egipto.
46 Y José era de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón, rey de Egipto; y salió José de delante de Faraón y recorrió toda la tierra de Egipto.
47 Y en aquellos siete años de abundancia la tierra produjo a montones.
48 Y él juntó todo el alimento de los siete años que hubo en la tierra de Egipto, y guardó el alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento del campo de sus alrededores.
49 Y recogió José trigo como arena del mar, mucho en gran manera, hasta no poderse contar, porque era innumerable.
50 Y le nacieron a José dos hijos antes que llegara el primer año del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.
51 Y José llamó el nombre del primogénito Manasés, porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre.
52 Y el nombre del segundo lo llamó Efraín, porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.
53 Y se cumplieron los siete años de la abundancia que hubo en la tierra de Egipto.
54 Y comenzaron los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todas las tierras, pero en toda la tierra de Egipto había pan.
55 Cuando toda la tierra de Egipto tuvo hambre, el pueblo clamó a Faraón por pan Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os diga.
56 Y había hambre por toda la extensión de la tierra Entonces abrió José todo granero donde había grano, y vendía a los egipcios, porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto.
57 Y toda la tierra venía a Egipto para comprar grano a José, porque por toda la tierra había crecido el hambre.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,
50
Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia
55
De la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Corintios 3

1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
2 Os di a beber leche y no alimento sólido, porque aún no podíais, ni aún podéis ahora,
3 porque todavía sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales y andáis como hombres?
4 Porque cuando uno dice: Yo ciertamente soy de Pablo, y otro: Yo de Apolos; ¿no sois carnales?
5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos, sino ministros por los cuales habéis creído, y eso según el Señor concedió a cada uno?
6 Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento.
7 Así que ni el que planta es algo ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa, aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.
9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.
11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
12 Y si alguno edificare sobre este fundamento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,
13 la obra de cada uno será manifestada, porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno, cuál sea, el fuego la probará.
14 Si permanece la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
15 Si la obra de alguno se quema, sufrirá pérdida, si bien él será salvo, aunque así como por fuego.
16 ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
18 Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros piensa ser sabio en este siglo, hágase necio para ser sabio.
19 Porque la sabiduría de este mundo es necedad para con Dios, pues escrito está: Él prende a los sabios en la astucia de ellos.
20 Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.
21 Así que, ninguno se gloríe en los hombres, porque todo es vuestro:
22 sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir; todo es vuestro,
23 y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
Porque han visto mis ojos tu salvación,
31
La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
Luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Señor, salva a los gobernantes.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Llena a tus ministros de virtudes.

Y da alegría a tu pueblo elegido.

Señor Dios, defiende a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, purifica nuestros corazones.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas todas las cosas en el cielo y en la tierra: Escucha misericordiosamente las súplicas de tu pueblo, y concédenos tu paz todos los días de nuestra vida, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta de la Oración Vespertina

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta, para pedir ayuda contra todos los peligros

Aclara nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y riesgos de esta noche, por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios Todopoderoso, cuyo reino es eterno y cuyo poder es infinito: ten misericordia de toda esta tierra, y gobierna de tal manera los corazones de todos los que tienen autoridad [especialmente — ], para que, reconociendo de quién son ministros, busquen sobre todas las cosas tu honor y gloria; y para que nosotros, junto con todo el pueblo, considerando debidamente de quién proviene la autoridad que ellos ejercen, los honremos fiel y obedientemente, conforme a tu bendita palabra y ordenanza. Por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios Todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas; envía sobre nuestros obispos y pastores, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que realmente te agraden, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro abogado y mediador, Jesucristo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios Todopoderoso, que nos has dado gracia para que en este momento te presentemos nuestras súplicas en común; y has prometido que cuando dos o tres estén congregados en tu nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según les convenga más, concediéndonos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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