Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 12 de diciembre de 2025

Segundo Viernes de Adviento

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 62

1 En Dios solamente está en silencio mi alma; de él viene mi salvación.
2 Él solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho.
3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre, para abatirlo todos vosotros como a pared inclinada, como a cerca derribada?
4 Solamente consultan para arrojarlo de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en su interior Selah.
5 Alma mía, solamente en Dios reposa en silencio, porque de él viene mi esperanza.
6 Él solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré.
7 En Dios está mi salvación y mi gloria; la roca de mi fortaleza y mi refugio está en Dios.
8 Confiad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro amparo Selah.
9 Ciertamente, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón; pesándolos en la balanza, todos juntos serán menos que la vanidad.
10 No confiéis en la violencia, ni en la rapiña os envanezcáis; si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.
11 Una vez habló Dios; dos veces he oído esto, que de Dios es la fortaleza,
12 y tuya, oh Señor, es la misericordia, porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 63

1 Dios, Dios mío eres tú; te buscaré de mañana; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela en tierra seca y sedienta, sin aguas;
2 así como te he mirado en el santuario, para ver tu fortaleza y tu gloria.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
4 Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos.
5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6 cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando en las vigilias de la noche medite en ti.
7 Porque has sido mi socorro, y en la sombra de tus alas me regocijaré.
8 Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido.
9 Pero ellos para destrucción buscaron mi alma, descenderán a los sitios bajos de la tierra.
10 Los destruirán a filo de espada; serán porción de chacales.
11 Mas el rey se alegrará en Dios; será alabado todo el que por él jura, porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 64

1 Escucha mi voz, oh Dios, en mi queja; guarda mi vida del miedo del enemigo.
2 Escóndeme del consejo secreto de los malignos, de la conspiración de los que hacen iniquidad,
3 que afilan su lengua como espada, y lanzan su saeta, palabra amarga,
4 para asaetear a escondidas al íntegro; de improviso lo asaetean, y no temen.
5 Se afirman a sí mismos en cosas malas, tratan de esconder los lazos, dicen: ¿Quién lo verá?
6 Inquieren iniquidades diciendo: Hemos hecho una investigación exacta; y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo.
7 Mas Dios los herirá con saeta; de repente serán sus plagas.
8 Y harán caer sobre sí el dicho de sus lenguas; huirán todos los que los vean.
9 Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su obra.
10 Se alegrará el justo en Jehová y confiará en él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Isaías 37

1 Y aconteció que cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos, y se cubrió de saco, y entró en la casa de Jehová.
2 Y envió a Eliaquim, que estaba sobre la casa, y a Sebna, el escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de sacos, al profeta Isaías, hijo de Amoz,
3 que le dijeran: Así ha dicho Ezequías: Este día es día de angustia, y de reprensión, y de blasfemia, porque los hijos han venido hasta la abertura de la matriz y no hay fuerzas para dar a luz.
4 Quizá oiga Jehová tu Dios las palabras del Rabsaces, al cual el rey de Asiria, su señor, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y ha reprendido con palabras, las cuales Jehová tu Dios ha oído; por tanto, eleva oración por el remanente que queda.
5 Fueron, pues, los siervos del rey Ezequías a Isaías.
6 Y les dijo Isaías: Así diréis a vuestro señor: Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales han blasfemado contra mí los siervos del rey de Asiria.
7 He aquí, voy a poner en él un espíritu, y oirá un rumor y se volverá a su tierra; y yo haré que caiga a espada en su tierra.
8 Y regresando el Rabsaces, halló al rey de Asiria combatiendo contra Libna, porque había oído que se había ido de Laquis.
9 Y oyó decir de Tirhaca, rey de Etiopía: He aquí que ha salido para hacerte guerra Y al oírlo, envió mensajeros a Ezequías diciendo:
10 Así hablaréis a Ezequías, rey de Judá, diciendo: No te engañe tu Dios en quien tú confías, para decir: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.
11 He aquí, tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, destruyéndolas completamente; ¿y te vas a librar tú?
12 ¿Las libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, esto es, a Gozán, y a Harán, y a Resef, y a los hijos de Edén que estaban en Telasar?
13 ¿Dónde está el rey de Hamat, y el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?
14 Y tomó Ezequías las cartas de mano de los mensajeros, y las leyó; y subió a la casa de Jehová y las extendió Ezequías delante de Jehová.
15 Entonces Ezequías oró a Jehová, diciendo:
16 Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que habitas entre los querubines, sólo tú eres el Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra.
17 Inclina, oh Jehová, tu oído y oye; abre, oh Jehová, tus ojos y mira; y oye todas las palabras de Senaquerib, que ha enviado para injuriar al Dios viviente.
18 Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruido todas las tierras y sus comarcas,
19 y que echaron sus dioses al fuego, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, de madera y piedra, y los destruyeron.
20 Y ahora, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que sólo tú eres Jehová.
21 Entonces Isaías, hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib, rey de Asiria,
22 esta es la palabra que Jehová ha hablado contra él: Te ha menospreciado, te ha escarnecido la virgen hija de Sion, ha movido su cabeza detrás de ti la hija de Jerusalén.
23 ¿A quién has injuriado y blasfemado? ¿Y contra quién has alzado tu voz y has levantado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel.
24 Por medio de tus siervos has injuriado al Señor y has dicho: Con la multitud de mis carros yo he subido a las cumbres de los montes, a las laderas del Líbano, y cortaré sus altos cedros, sus cipreses escogidos; vendré después a lo alto de su límite, al bosque frondoso.
25 Yo he cavado y bebido las aguas, y he secado con las plantas de mis pies todos los ríos de Egipto.
26 ¿Nunca has oído que hace mucho tiempo lo hice, que desde días antiguos lo he formado? Ahora lo he hecho venir, y será para reducir ciudades fortificadas a montones de ruinas.
27 Y sus moradores, débiles de manos, quebrantados y avergonzados, fueron como pasto del campo y como hortaliza verde, como hierba de los tejados que se seca antes de madurar.
28 He conocido tu sentarte y tu salir y tu entrar, y tu furor contra mí.
29 Por cuanto te has airado contra mí y tu arrogancia ha subido a mis oídos, pondré, pues, mi garfio en tu nariz y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste.
30 Y esta será la señal para ti: Este año comerás lo que nace de suyo, y el segundo año lo que brota de suyo, y el tercer año sembrad y segad, y plantad viñas y comed su fruto.
31 Y lo que haya escapado, lo que haya quedado de la casa de Judá, volverá a echar raíz abajo y dará fruto arriba.
32 Porque de Jerusalén saldrá un remanente y del monte Sion los que escapen; el celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
33 Por tanto, Jehová dice así acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni tirará saeta en ella, ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte.
34 Por el camino que vino se volverá y no entrará en esta ciudad, dice Jehová.
35 Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por causa de mí y por causa de David, mi siervo.
36 Y salió el ángel de Jehová e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todos ellos eran cuerpos de muertos.
37 Entonces partiendo Senaquerib, rey de Asiria, se fue, y volvió, y moró en Nínive.
38 Y aconteció que estando él adorando en el templo de Nisroc, su dios, Adramelec y Sarezer, sus hijos, lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat Y reinó en su lugar Esar-hadón, su hijo.

BENEDICITE, OMNIA OPERA

Bendecid al Señor, todas las obras del Señor:

alabadle y ensalzadle por siempre.

Bendecid, cielos, al Señor,

bendecid al Señor, Ángeles del Señor.

Bendecid al Señor todas las aguas que hay sobre los cielos:

bendiga todo poder al Señor.

Bendecid al Señor, sol y luna:

estrellas del cielo, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, toda la lluvia y el rocío:

todos los vientos, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, el fuego y el calor:

frío y calor, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, rocíos y escarchas:

hielo y frío, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, hielos y nieves:

noches y días, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, luz y tinieblas:

rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor:

alábele y ensálcele por siempre.

Bendecid al Señor, montes y collados:

todas las cosas que germinan en la tierra,

bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, mares y ríos:

fuentes, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor,

ballenas y todo lo que vive en el mar:

todas las aves del cielo, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, todos los animales y ganados:

bendecid, hijos de los hombres, al Señor.

Bendice, Israel al Señor:

alabadle y ensalzadle por siempre.

Bendecid al Señor, sacerdotes del Señor:

bendecid al Señor, siervos del Señor.

Bendecid al Señor, espíritus y almas de los justos:

santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, Ananías, Azarías y Misael:

alabadle y ensalzadle por siempre.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo:

alabémosle y ensalcémosle por siempre.

Bendito eres en el firmamento del cielo:

y loable y glorioso por siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 12

1 Y en aquel mismo tiempo, el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarlos.
2 Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan.
3 Y viendo que había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro Eran entonces los días de los Panes sin levadura.
4 Y habiéndolo prendido, lo puso en la cárcel, entregándolo a cuatro grupos de cuatro soldados para que lo guardaran, queriendo llevarlo ante el pueblo después de la Pascua.
5 Así que Pedro era custodiado en la cárcel, y la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.
6 Y cuando Herodes lo iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardias delante de la puerta custodiaban la cárcel.
7 Y he aquí, el ángel del Señor se presentó, y una luz resplandeció en la celda; y golpeando a Pedro en el costado, lo despertó, diciendo: Levántate pronto Y las cadenas se le cayeron de las manos.
8 Y le dijo el ángel: Cíñete y átate las sandalias Y lo hizo así Y le dijo: Envuélvete en tu manto y sígueme.
9 Y saliendo, lo seguía; y no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.
10 Y cuando pasaron la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y habiendo salido, pasaron una calle, y en seguida el ángel se apartó de él.
11 Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado a su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos.
12 Y considerando esto, llegó a casa de María, la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban juntos orando.
13 Y cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a atender una muchacha llamada Rode,
14 y, al reconocer la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que, corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta.
15 Y ellos le dijeron: Estás loca Pero ella afirmaba que así era Entonces ellos decían: Es su ángel.
16 Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron, lo vieron y se quedaron atónitos.
17 Mas él, haciéndoles con la mano señal de que callaran, les contó cómo el Señor lo había sacado de la cárcel Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos Y salió, y partió a otro lugar.
18 Cuando se hizo de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué habría sido de Pedro.
19 Mas Herodes, cuando lo buscó y no lo halló, después de interrogar a los guardias, ordenó llevarlos a la muerte Después, descendiendo de Judea a Cesarea, se quedó allí.
20 Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y de Sidón; mas ellos vinieron de común acuerdo ante él, y habiendo persuadido a Blasto, que era el camarero del rey, pedían paz, porque sus tierras eran abastecidas por las del rey.
21 Y el día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y los arengó.
22 Y el pueblo aclamaba: ¡Voz de Dios, y no de hombre!
23 Y al momento el ángel del Señor lo hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos.
24 Mas la palabra de Dios crecía y se multiplicaba.
25 Y Bernabé y Saulo volvieron de Jerusalén después de haber cumplido su servicio, tomando también consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Aviva, te suplicamos, oh Señor, las voluntades de tu pueblo fiel, para que produzcan abundantemente el fruto de las buenas obras y sean de ti abundantemente recompensados, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Dios todopoderoso, danos gracia para que podamos desechar las obras de las tinieblas, y revestirnos de las armas de la luz, ahora en el tiempo de esta vida mortal, en la cual tu Hijo Jesucristo vino a visitarnos en gran humildad, para que en el día postrero, cuando venga de nuevo en su gloriosa majestad, a juzgar a los vivos y a los muertos, nos levantemos a la vida inmortal, por aquel que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

Día Anterior Hoy Día Siguiente