Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 12 de septiembre de 2025

Viernes de la Decimotercera Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 62

1 En Dios solamente está en silencio mi alma; de él viene mi salvación.
2 Él solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho.
3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre, para abatirlo todos vosotros como a pared inclinada, como a cerca derribada?
4 Solamente consultan para arrojarlo de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en su interior Selah.
5 Alma mía, solamente en Dios reposa en silencio, porque de él viene mi esperanza.
6 Él solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré.
7 En Dios está mi salvación y mi gloria; la roca de mi fortaleza y mi refugio está en Dios.
8 Confiad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro amparo Selah.
9 Ciertamente, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón; pesándolos en la balanza, todos juntos serán menos que la vanidad.
10 No confiéis en la violencia, ni en la rapiña os envanezcáis; si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.
11 Una vez habló Dios; dos veces he oído esto, que de Dios es la fortaleza,
12 y tuya, oh Señor, es la misericordia, porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 63

1 Dios, Dios mío eres tú; te buscaré de mañana; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela en tierra seca y sedienta, sin aguas;
2 así como te he mirado en el santuario, para ver tu fortaleza y tu gloria.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
4 Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos.
5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6 cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando en las vigilias de la noche medite en ti.
7 Porque has sido mi socorro, y en la sombra de tus alas me regocijaré.
8 Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido.
9 Pero ellos para destrucción buscaron mi alma, descenderán a los sitios bajos de la tierra.
10 Los destruirán a filo de espada; serán porción de chacales.
11 Mas el rey se alegrará en Dios; será alabado todo el que por él jura, porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 64

1 Escucha mi voz, oh Dios, en mi queja; guarda mi vida del miedo del enemigo.
2 Escóndeme del consejo secreto de los malignos, de la conspiración de los que hacen iniquidad,
3 que afilan su lengua como espada, y lanzan su saeta, palabra amarga,
4 para asaetear a escondidas al íntegro; de improviso lo asaetean, y no temen.
5 Se afirman a sí mismos en cosas malas, tratan de esconder los lazos, dicen: ¿Quién lo verá?
6 Inquieren iniquidades diciendo: Hemos hecho una investigación exacta; y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo.
7 Mas Dios los herirá con saeta; de repente serán sus plagas.
8 Y harán caer sobre sí el dicho de sus lenguas; huirán todos los que los vean.
9 Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su obra.
10 Se alegrará el justo en Jehová y confiará en él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Miqueas 6

1 Oíd ahora lo que dice Jehová: Levántate, pleitea con los montes, y oigan los collados tu voz.
2 Oíd, montes, y fuertes fundamentos de la tierra, el pleito de Jehová, porque Jehová tiene pleito con su pueblo y altercará con Israel.
3 Pueblo mío, ¿qué te he hecho o en qué te he molestado? Responde contra mí.
4 Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de siervos te redimí; y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María.
5 Pueblo mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac, rey de Moab, y qué le respondió Balaam, hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias de Jehová.
6 ¿Con qué me presentaré ante Jehová y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?
7 ¿Se agradará Jehová de millares de carneros o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma?
8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno y lo que pide de ti Jehová: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios.
9 La voz de Jehová clama a la ciudad, y es sabio mirar a tu nombre Oíd la vara y a quien la establece.
10 ¿Hay aún en casa del impío tesoros de impiedad y medida escasa que es detestable?
11 ¿Seré limpio con pesas falsas y con bolsa de pesas engañosas?
12 Porque sus ricos se llenaron de violencia, y sus moradores hablaron mentira, y su lengua es engañosa en su boca.
13 Por eso yo también te debilitaré hiriéndote, asolándote por tus pecados.
14 Tú comerás, pero no te saciarás, y tu abatimiento estará en medio de ti; tú recogerás, pero no salvarás, y lo que salves, lo entregaré a la espada.
15 Tú sembrarás, pero no segarás; tú pisarás aceitunas, pero no te ungirás con el aceite; y harás mosto, pero no beberás el vino.
16 Porque los estatutos de Omri se han guardado y toda obra de la casa de Acab; y en los consejos de ellos anduvisteis, para que yo te pusiera en asolamiento y a tus moradores para ser silbados Llevaréis, por tanto, el oprobio de mi pueblo.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 13

1 Y aquel día, saliendo Jesús de la casa, se sentó junto al mar.
2 Y se juntaron a él grandes multitudes, de manera que entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba a la ribera.
3 Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
4 Mientras él sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la devoraron.
5 Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;
6 mas al salir el sol, se quemó; y se secó, porque no tenía raíz.
7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.
8 Y parte cayó en buena tierra, y dio fruto, uno a cien, otro a sesenta, y otro a treinta.
9 El que tiene oídos para oír, oiga.
10 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas?
11 Y él, respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es concedido saber los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no les es concedido.
12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
13 Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.
14 Y se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: Oyendo oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis.
15 Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han tapado sus ojos; no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.
16 Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
17 Porque de cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.
18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador.
19 Cuando alguien oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón Este es el que fue sembrado junto al camino.
20 Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y en seguida la recibe con gozo.
21 Mas no tiene raíz en sí, sino que es temporal; y al venir la aflicción o la persecución por la palabra, en seguida se escandaliza.
22 Y el que fue sembrado entre espinos, este es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra; el cual da fruto, y produce uno a cien, y otro a sesenta, y otro a treinta.
24 Les propuso otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena semilla en su campo;
25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
26 Y cuando la hierba brotó y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
27 Y acercándose los siervos del señor de la casa, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?
28 Y él les dijo: Un enemigo ha hecho esto Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?
29 Y él dijo: No; no sea que al recoger la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
30 Dejad crecer juntamente a ambos hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.
31 Les propuso otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y lo sembró en su campo;
32 el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.
33 Les dijo otra parábola: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudado.
34 Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y sin parábolas no les hablaba,
35 para que se cumpliera lo que fue dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.
36 Entonces, tras despedir a las multitudes, Jesús vino a casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.
37 Y él, respondiendo, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
38 y el campo es el mundo; y la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo;
39 y el enemigo que la sembró es el diablo; y la siega es el fin del siglo, y los segadores son los ángeles.
40 De manera que como es recogida la cizaña, y quemada en el fuego, así será en el fin de este siglo.
41 Enviará el Hijo del hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino todos los que causan escándalos y los que hacen iniquidad,
42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.
43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre El que tiene oídos para oír, oiga.
44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo; el cual un hombre halla y lo esconde, y de gozo por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
45 También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas;
46 que hallando una perla de mucho precio, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.
47 Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red que, echada en el mar, junta peces de toda clase;
48 la cual, cuando está llena, sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.
49 Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos,
50 y los echarán en el horno del fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.
51 Les dijo Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí, Señor.
52 Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante al señor de la casa, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
53 Y aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí.
54 Y al llegar a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas?
55 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, y José, y Simón, y Judas?
56 ¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene este todas estas cosas?
57 Y se escandalizaban de él Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.
58 Y no hizo allí muchas maravillas, a causa de la incredulidad de ellos.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y eterno, que siempre estás más dispuesto a oír que nosotros a orar, y que sueles dar más de lo que deseamos o merecemos: Derrama sobre nosotros la abundancia de tu misericordia, perdónanos aquellas cosas que nuestra conciencia teme, y danos aquellos bienes que no somos dignos de pedir, sino por los méritos y mediación de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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