Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 11 de septiembre de 2025

Jueves de la Decimotercera Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 59

1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que se levantan contra mí.
2 Líbrame de los que hacen iniquidad y sálvame de los hombres sanguinarios.
3 Porque, he aquí, están acechando mi vida; se han juntado contra mí poderosos, no por falta mía ni pecado mío, oh Jehová.
4 Sin delito mío corren y se preparan; despierta para venir a mi encuentro, y mira.
5 Y tú, Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para visitar a todas las naciones; no tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad Selah.
6 Volverán a la tarde, ladrarán como perros y rodearán la ciudad.
7 He aquí proferirán maldades con su boca; espadas hay en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye?
8 Mas tú, Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las naciones.
9 A causa de su fuerza esperaré en ti, porque Dios es mi defensa.
10 El Dios de mi misericordia saldrá a mi encuentro; Dios me hará ver en mis enemigos la venganza.
11 No los mates, para que mi pueblo no se olvide; dispérsalos con tu poder y abátelos, oh Señor, escudo nuestro.
12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, sean presos en su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren.
13 Acábalos con furor, acábalos para que no sean; y sepan que Dios domina en Jacob hasta los confines de la tierra Selah.
14 Vuelvan, pues, a la tarde, ladren como perros y rodeen la ciudad.
15 Anden ellos errantes para hallar qué comer; y si no se sacian, pasen la noche fuera.
16 Pero yo cantaré de tu fortaleza y loaré de mañana tu misericordia, porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.
17 Fortaleza mía, a ti cantaré, porque, oh Dios, eres mi amparo, el Dios de mi misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 60

1 Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; te has airado; vuélvete a nosotros.
2 Hiciste temblar la tierra, la abriste; sana sus grietas, porque titubea.
3 Has hecho ver a tu pueblo duras cosas; nos hiciste beber vino de aturdimiento.
4 Has dado a los que te temen bandera que alcen por la verdad Selah.
5 Para que se libren tus amados, salva con tu diestra y óyenos.
6 Dios habló en su santuario; yo me alegraré, repartiré a Siquem y mediré el valle de Sucot.
7 Mío es Galaad, y mío es Manasés; y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador.
8 Moab, la vasija para lavarme; sobre Edom echaré mi calzado; regocíjate sobre mí, oh Filistea.
9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?
10 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?
11 Danos socorro contra el enemigo, porque vana es la salvación que viene del hombre.
12 Con Dios haremos proezas, y él hollará a nuestros enemigos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 61

1 Oye, oh Dios, mi clamor; está atento a mi oración.
2 Desde el extremo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmaye Llévame a la peña que es más alta que yo.
3 Porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo.
4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo la cubierta de tus alas Selah.
5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, me has dado la heredad de los que temen tu nombre.
6 Días sobre días añadirás al rey; sus años serán como generación tras generación.
7 Estará para siempre delante de Dios; misericordia y verdad prepara para que lo guarden.
8 Así cantaré a tu nombre para siempre, pagando mis votos día tras día.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Miqueas 5

1 Reúnete ahora en tropas, oh hija de tropas, pues nos han sitiado; con vara herirán en la mejilla al juez de Israel.
2 Y tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre los millares de Judá, de ti me saldrá el que será gobernante en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.
3 Por eso los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz, y el resto de sus hermanos volverá con los hijos de Israel.
4 Y estará firme y apacentará con el poder de Jehová, con la grandeza del nombre de Jehová su Dios; y habitarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los confines de la tierra.
5 Y este será nuestra paz Cuando Asiria venga a nuestra tierra y cuando pise nuestros palacios, entonces levantaremos contra él siete pastores y ocho hombres principales,
6 y regirán la tierra de Asiria con espada y la tierra de Nimrod con sus espadas desnudas, y nos librará de Asiria cuando venga contra nuestra tierra y pise nuestros términos.
7 Y el remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de parte de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan varón ni aguardan a hijos de hombres.
8 Asimismo, será el remanente de Jacob entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como el león entre las bestias del bosque, como el cachorro de león entre las manadas de ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no habrá quien escape.
9 Tu mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán cortados.
10 Y acontecerá en aquel día, dice Jehová, que haré cortar tus caballos de en medio de ti y haré destruir tus carros.
11 Y haré cortar las ciudades de tu tierra y arruinaré todas tus fortalezas.
12 Asimismo, haré cortar de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros.
13 Y haré cortar tus esculturas y tus pilares sagrados de en medio de ti, y nunca más te inclinarás a la obra de tus manos.
14 Y arrancaré tus árboles sagrados de en medio de ti y destruiré tus ciudades.
15 Y con ira y con furor haré venganza en las naciones que no escucharon.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Romanos 12

1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
2 Y no os conforméis a este siglo, sino sed transformados por la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no piense de sí más de lo que debe pensar, sino que piense con templanza, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función;
5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y cada uno, miembros los unos de los otros.
6 Teniendo, pues, diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
7 si el de servicio, en servir; el que enseña, en la enseñanza;
8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
9 El amor sea sin fingimiento; aborreciendo lo malo, adhiriéndoos a lo bueno;
10 amándoos los unos a los otros con amor fraternal; dándoos preferencia con honra los unos a los otros;
11 en cuanto a diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu; sirviendo al Señor;
12 gozosos en la esperanza; pacientes en la tribulación; constantes en la oración;
13 compartiendo para las necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad.
14 Bendecid a los que os persiguen; bendecid y no maldigáis.
15 Gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran.
16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino acomodándoos a los humildes No seáis sabios en vuestra propia opinión.
17 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
19 Amados, no os venguéis vosotros mismos, antes dad lugar a la ira, porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y eterno, que siempre estás más dispuesto a oír que nosotros a orar, y que sueles dar más de lo que deseamos o merecemos: Derrama sobre nosotros la abundancia de tu misericordia, perdónanos aquellas cosas que nuestra conciencia teme, y danos aquellos bienes que no somos dignos de pedir, sino por los méritos y mediación de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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