Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 19 de agosto de 2025

Martes de la Décima Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 95

1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 96

1 Cantad a Jehová cántico nuevo; cantad a Jehová, toda la tierra.
2 Cantad a Jehová, bendecid su nombre; anunciad de día en día su salvación.
3 Contad entre las naciones su gloria, entre todos los pueblos sus maravillas.
4 Porque grande es Jehová y digno de suprema alabanza; temible es él sobre todos los dioses.
5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos, mas Jehová hizo los cielos.
6 Alabanza y magnificencia delante de él; poder y gloria en su santuario.
7 Dad a Jehová, oh familias de los pueblos, dad a Jehová la honra y el poder.
8 Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrendas y venid a sus atrios.
9 Adorad a Jehová en la hermosura de su santidad; temed delante de él, toda la tierra.
10 Decid entre las naciones: Jehová reina, también ha establecido el mundo, no será conmovido; juzgará a los pueblos con justicia.
11 Alégrense los cielos y gócese la tierra; brame el mar y su plenitud.
12 Regocíjese el campo y todo lo que en él está; entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento.
13 delante de Jehová, porque vino; porque vino a juzgar la tierra Juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 97

1 Jehová reina; regocíjese la tierra, alégrense las muchas islas.
2 Nube y oscuridad alrededor de él; justicia y juicio son el fundamento de su trono.
3 Fuego irá delante de él y abrasará alrededor de sus enemigos.
4 Sus relámpagos alumbraron el mundo; la tierra vio y se estremeció.
5 Los montes se derritieron como cera delante de Jehová, delante del Señor de toda la tierra.
6 Los cielos anunciaron su justicia y todos los pueblos vieron su gloria.
7 Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de fundición, los que se glorían en los ídolos; póstrense ante él todos los dioses.
8 Oyó Sion y se alegró; y las hijas de Judá se gozaron por tus juicios, oh Jehová,
9 porque tú, Jehová, eres altísimo sobre toda la tierra; eres muy ensalzado sobre todos los dioses.
10 Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; él guarda las almas de sus santos; de mano de los impíos los libra.
11 Luz está sembrada para el justo y alegría para los rectos de corazón.
12 Alegraos, justos, en Jehová, y alabad la memoria de su santidad.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Ezequiel 34

1 Y vino a mí palabra de Jehová diciendo:
2 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y diles a los pastores: Así ha dicho el Señor Jehová: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores los rebaños?
3 Coméis la grosura y os vestís de la lana; la gruesa degolláis, pero no apacentáis las ovejas.
4 No fortalecisteis las débiles ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, ni volvisteis la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.
5 Y se han dispersado por falta de pastor, y fueron por comida de toda bestia del campo, y se han dispersado.
6 Y anduvieron errantes mis ovejas por todos los montes y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron dispersadas mis ovejas, y no hubo quien las requiriera ni quien las buscara.
7 Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová:
8 Vivo yo, ha dicho el Señor Jehová, que por cuanto mi rebaño fue por rapiña, y mis ovejas fueron por comida para toda bestia del campo, sin pastor, y mis pastores no requirieron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos y no apacentaron mis ovejas,
9 por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.
10 Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo estoy contra los pastores, y requeriré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas, y los pastores no se apacentarán más a sí mismos; pues libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.
11 Porque así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo, yo requeriré mis ovejas y las reconoceré.
12 Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.
13 Y las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras, y las introduciré en su tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por los arroyos y en todos los lugares habitados de la tierra.
14 En buenos pastos las apacentaré y en los altos montes de Israel estará su majada; allí yacerán en buena majada y en pastos abundantes serán apacentadas sobre los montes de Israel.
15 Yo apacentaré mis ovejas, y yo las haré yacer, dice el Señor Jehová.
16 Yo buscaré la perdida, y haré volver la descarriada, y vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; pero a la gruesa y a la fuerte destruiré Yo las apacentaré con justicia.
17 Y a vosotras, ovejas mías, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos.
18 ¿Os es poco que os apacentéis de los buenos pastos, que holléis con vuestros pies lo que queda de vuestros pastos y que, bebiendo las aguas claras, enturbiéis con vuestros pies las que quedan?
19 Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies y beben lo que con vuestros pies habéis enturbiado.
20 Por tanto, así les dice el Señor Jehová: He aquí, yo, yo juzgaré entre la oveja gruesa y la oveja flaca,
21 por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y acorneasteis con vuestros cuernos a todas las débiles hasta que las dispersasteis fuera.
22 Y yo salvaré a mis ovejas y nunca más serán por rapiña, y juzgaré entre oveja y oveja.
23 Y levantaré sobre ellas un pastor, y él las apacentará, a mi siervo David; él las apacentará y él les será por pastor.
24 Y yo, Jehová, les seré por Dios, y mi siervo David será príncipe en medio de ellos Yo, Jehová, he hablado.
25 Y concertaré con ellos pacto de paz y haré cesar de la tierra las malas bestias; y habitarán en el desierto seguros y dormirán en los bosques.
26 Y daré bendición a ellos y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia a su tiempo, lluvias de bendición serán.
27 Y el árbol del campo dará su fruto y la tierra dará su producto, y estarán sobre su tierra seguros; y sabrán que yo soy Jehová, cuando rompa las coyundas de su yugo y los libre de mano de los que se sirven de ellos.
28 Y no serán más presa de las naciones ni las bestias de la tierra los devorarán, sino que habitarán seguros y no habrá quien los espante.
29 Y les levantaré un plantío de renombre, y no serán más consumidos de hambre en la tierra ni llevarán más el oprobio de las naciones.
30 Y sabrán que yo, Jehová su Dios, estoy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice el Señor Jehová.
31 Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi majada, hombres sois, y yo soy vuestro Dios, dice el Señor Jehová.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 17

1 Y pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde estaba la sinagoga de los judíos.
2 Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las Escrituras,
3 declarando y exponiendo que era necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos, y diciendo: Este Jesús, a quien yo os anuncio, es el Cristo.
4 Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y una gran multitud de griegos piadosos, y mujeres principales no pocas.
5 Entonces los judíos que eran incrédulos, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, malos hombres, y juntando una multitud, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.
6 Mas al no hallarlos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos a los gobernadores de la ciudad, gritando: Estos que alborotan el mundo, también han venido acá,
7 a los que Jasón ha recibido; y todos estos actúan contra los decretos del César, diciendo que hay otro rey, Jesús.
8 Y alborotaron al pueblo y a los gobernadores de la ciudad que oían estas cosas.
9 Pero después de recibir fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.
10 E inmediatamente los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, quienes, al llegar, entraron en la sinagoga de los judíos.
11 Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.
12 Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres.
13 Mas cuando supieron los judíos de Tesalónica que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron y también allí alborotaron a las multitudes.
14 Pero inmediatamente los hermanos enviaron a Pablo que fuera hacia el mar; y Silas y Timoteo se quedaron allí.
15 Y los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas; y habiendo recibido el encargo para Silas y Timoteo de que vinieran a él lo más pronto posible, partieron.
16 Y mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía dentro de él viendo la ciudad dada a la idolatría.
17 Así que disputaba en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían.
18 Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de dioses extraños; porque les predicaba a Jesús y la resurrección.
19 Y tomándolo, lo trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva doctrina de que hablas? ,
20 porque traes a nuestros oídos cosas extrañas Queremos, pues, saber qué quiere decir esto.
21 (Pues todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa pasaban el tiempo sino en decir o en oír alguna cosa nueva).
22 Estando, pues, Pablo en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo os veo muy religiosos;
23 porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO Aquel, pues, que vosotros honráis sin conocerlo, a este yo os anuncio.
24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, este, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,
25 ni es servido por manos de hombres, como si necesitara algo, pues él da a todos vida, y aliento, y todas las cosas;
26 y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitaran sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos y los términos de la habitación de ellos,
27 para que buscaran al Señor, si en alguna manera, palpando, lo hallaran, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.
28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como también algunos de vuestros poetas dijeron: Porque también somos linaje suyo.
29 Siendo, pues, linaje de Dios, no hemos de estimar que la Divinidad sea semejante a oro, o a plata, o a piedra, escultura de arte e imaginación de hombres.
30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan;
31 por cuanto ha establecido un día en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos al haberlo levantado de los muertos.
32 Y cuando oyeron de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Te oiremos acerca de esto otra vez.
33 Y así Pablo salió de en medio de ellos.
34 Mas algunos hombres creyeron, juntándose con él; entre los cuales también estaba Dionisio el areopagita, y una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Concédenos, Señor, te suplicamos, el espíritu de pensar y hacer siempre lo que es recto, para que nosotros, que sin ti nada bueno podemos hacer, seamos capacitados por ti para vivir según tu voluntad, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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