Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 18 de agosto de 2025

Lunes de la Décima Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 93

1 Jehová reina, se vistió de magnificencia, se vistió Jehová, se ciñó de fortaleza; afirmó también el mundo; no se moverá.
2 Firme es tu trono desde entonces; tú eres eternamente.
3 Alzaron los ríos, oh Jehová, alzaron los ríos su voz; alzaron los ríos sus batientes olas.
4 Más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias olas del mar, es Jehová en las alturas.
5 Tus testimonios son muy fieles; la santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por largos días.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 94

1 Dios de las venganzas, Jehová, Dios de las venganzas, muéstrate.
2 Ensálzate, oh Juez de la tierra; da el pago a los soberbios.
3 ¿Hasta cuándo los impíos, oh Jehová, hasta cuándo se gozarán los impíos?
4 ¿cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras y se vanagloriarán todos los que hacen iniquidad?
5 A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan y a tu heredad afligen.
6 A la viuda y al extranjero matan y a los huérfanos quitan la vida.
7 Y dijeron: No verá Jah ni entenderá el Dios de Jacob.
8 Entended, necios del pueblo; y vosotros, insensatos, ¿cuándo seréis sabios?
9 El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?
10 El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá? ¿sabrá el que enseña al hombre el conocimiento?
11 Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.
12 Bienaventurado el hombre a quien tú, Jah, corriges, y en tu ley lo instruyes,
13 para hacerlo descansar en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo.
14 Porque no dejará Jehová a su pueblo ni desamparará a su heredad,
15 sino que el juicio será vuelto a la justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.
16 ¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad?
17 Si no me ayudara Jehová, pronto moraría mi alma en el silencio.
18 Cuando yo decía: Mi pie resbala; tu misericordia, oh Jehová, me sostenía.
19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.
20 ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades, que hace agravios mediante decretos?
21 Se juntan contra la vida del justo y condenan la sangre inocente.
22 Mas Jehová me ha sido por refugio y mi Dios por roca de mi confianza.
23 Y él hará volver sobre ellos su iniquidad y los destruirá por su propia maldad; los destruirá Jehová nuestro Dios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Ezequiel 33

1 Y vino a mí palabra de Jehová diciendo:
2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo y diles: Cuando yo trajere espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare a un hombre de sus términos y se lo pusiere por centinela,
3 y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare la trompeta, y advirtiere al pueblo,
4 cualquiera que oyere claramente el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo alcanzare, su sangre será sobre su cabeza.
5 El sonido de la trompeta oyó y no se apercibió, su sangre será sobre él; pero el que se apercibiere librará su vida.
6 Pero si el centinela viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, alcanzare de él alguno, por causa de su iniquidad él fue alcanzado, pero demandaré su sangre de mano del centinela.
7 A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por centinela a la casa de Israel; y oirás la palabra de mi boca y los advertirás de mi parte.
8 Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; y tú no hablares para advertir al impío de su camino, el impío morirá por su iniquidad, pero su sangre yo demandaré de tu mano.
9 Y si tú advirtieres al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él por su iniquidad morirá, y tú habrás librado tu vida.
10 Tú, pues, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; ¿cómo, pues, viviremos?
11 Diles: Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino y que viva Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?
12 Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librará el día que se rebelare, y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad; y el justo no podrá vivir por su justicia el día que pecare.
13 Cuando yo dijere al justo que de cierto vivirá, y él, confiado en su justicia, hiciere iniquidad, todas sus justicias no serán recordadas, sino que morirá por su iniquidad que hizo.
14 Y cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y él se volviere de su pecado e hiciere juicio y justicia,
15 si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, caminare en las ordenanzas de la vida sin hacer iniquidad, ciertamente vivirá y no morirá.
16 No se le recordará ninguno de sus pecados que había cometido; hizo juicio y justicia, ciertamente vivirá.
17 Y dirán los hijos de tu pueblo: No es recto el camino del Señor; pero el camino de ellos es el que no es recto.
18 Cuando el justo se apartare de su justicia e hiciere iniquidad, morirá por ello.
19 Y cuando el impío se apartare de su impiedad e hiciere juicio y justicia, vivirá por ello.
20 Y habéis dicho: No es recto el camino del Señor Yo os juzgaré, oh casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos.
21 Y aconteció en el año duodécimo de nuestro cautiverio, en el mes décimo, a los cinco días del mes, que vino a mí un escapado de Jerusalén diciendo: La ciudad ha sido herida.
22 Y la mano de Jehová había sido sobre mí la tarde antes que el escapado viniera, y había abierto mi boca, hasta que vino a mí por la mañana; y abrió mi boca y no estuve más callado.
23 Y vino a mí palabra de Jehová diciendo:
24 Hijo de hombre, los que habitan estos asolamientos en la tierra de Israel hablan diciendo: Abraham era uno y poseyó la tierra; y nosotros somos muchos, a nosotros es dada la tierra en posesión.
25 Por tanto, diles: Así ha dicho el Señor Jehová: Coméis con sangre, y a vuestros ídolos alzáis vuestros ojos, y derramáis sangre, ¿y poseeréis la tierra?
26 Estuvisteis sobre vuestras espadas, hicisteis abominación y contaminasteis cada cual a la mujer de su prójimo, ¿y poseeréis la tierra?
27 Les dirás así: Así ha dicho el Señor Jehová: Vivo yo, que los que están en aquellos asolamientos caerán a espada, y al que está sobre la faz del campo entregaré a las bestias que lo devoren, y los que están en las fortalezas y en las cuevas morirán de pestilencia.
28 Y pondré la tierra asolada y desierta, y cesará la altivez de su fuerza, y los montes de Israel serán asolados, sin que haya quien pase.
29 Y sabrán que yo soy Jehová, cuando ponga la tierra asolada y desierta por todas las abominaciones que han hecho.
30 Y tú, hijo de hombre, mira, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: Venid ahora y oíd cuál es la palabra que viene de Jehová.
31 Y vienen a ti como viene el pueblo y están delante de ti como mi pueblo, y oyen tus palabras, y no las ponen por obra; antes hablan amorosamente con sus bocas, pero el corazón de ellos anda en pos de su avaricia.
32 Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, gracioso de voz y que toca bien; y oyen tus palabras, pero no las ponen por obra.
33 Pero cuando esto viniere (he aquí que viene), sabrán que hubo profeta entre ellos.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Pedro 3

1 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, para que también los que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por la conducta de sus mujeres,
2 considerando vuestra conducta casta y con reverencia.
3 El adorno de las cuales no sea el exterior, con cabellos ostentosos y atavío de oro, o en vestir ropa lujosa,
4 sino el interior, el del corazón, en el incorruptible adorno de un espíritu manso y pacífico, que es de gran estima delante de Dios.
5 Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos,
6 como Sara obedecía a Abraham, llamándolo señor; de quien vosotras sois hechas hijas, haciendo bien y no teniendo ningún temor.
7 Igualmente vosotros, maridos, habitad con ellas con entendimiento, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean impedidas.
8 Y finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que vosotros fuisteis llamados para que heredarais bendición.
10 Porque el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal y sus labios no hablen engaño;
11 apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala.
12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y atentos sus oídos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.
13 ¿Y quién es aquel que os podrá dañar, si vosotros sois imitadores del bien?
14 Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, sois bienaventurados Por tanto, no temáis por temor de ellos ni seáis turbados,
15 sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia a todo aquel que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;
16 teniendo buena conciencia, para que en lo que hablan mal de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que ultrajan vuestra buena conducta en Cristo.
17 Porque mejor es que padezcáis haciendo bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo mal.
18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu;
19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados,
20 los que en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez en los días de Noé la paciencia de Dios esperaba, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, esto es, ocho, fueron salvadas por agua.
21 Semejante a ella, también la figura que se corresponde, el bautismo, ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como demanda de una buena conciencia delante de Dios) por la resurrección de Jesucristo,
22 quien está a la diestra de Dios, habiendo subido al cielo; estando sujetos a él ángeles y autoridades y potencias.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Concédenos, Señor, te suplicamos, el espíritu de pensar y hacer siempre lo que es recto, para que nosotros, que sin ti nada bueno podemos hacer, seamos capacitados por ti para vivir según tu voluntad, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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