Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 3 de junio de 2025

Martes en la Semana después de la Ascensión

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 18

1 Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.
2 Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, peña mía, en él confiaré; mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi refugio.
3 Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.
4 Me cercaron lazos de muerte y torrentes de perversidad me atemorizaron.
5 Lazos del sepulcro me rodearon, me salieron al encuentro redes de muerte.
6 En mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios; él oyó mi voz desde su templo y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.
7 Entonces la tierra fue conmovida y tembló; y los fundamentos de los montes se conmovieron y se estremecieron, porque se indignó él.
8 Subió humo de su nariz y de su boca fuego consumidor; carbones fueron por él encendidos.
9 E inclinó los cielos y descendió; y había oscuridad debajo de sus pies.
10 Y cabalgó sobre un querubín y voló, y velozmente voló sobre las alas del viento.
11 Puso tinieblas por su escondedero, su pabellón alrededor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
12 Por el resplandor que había delante de él, sus nubes pasaron; y hubo granizo y carbones ardientes.
13 Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones ardientes.
14 Y envió sus saetas, y los dispersó; y lanzó relámpagos, y los destruyó.
15 Y aparecieron los lechos de las aguas, y se descubrieron los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz.
16 Envió desde lo alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas.
17 Me libró de mi poderoso enemigo y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.
18 Me salieron al encuentro en el día de mi calamidad, mas Jehová fue mi apoyo.
19 Y me sacó a lugar espacioso; me libró porque se agradó de mí.
20 Me ha pagado Jehová conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
21 Porque yo guardé los caminos de Jehová y no me aparté impíamente de mi Dios.
22 Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí y no aparté de mí sus estatutos.
23 Y fui íntegro para con él, y me guardé de mi iniquidad.
24 Me recompensó, pues, Jehová conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
25 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, con el hombre íntegro serás íntegro.
26 Con el limpio te mostrarás limpio y con el perverso serás sagaz.
27 Porque tú salvarás al pueblo humilde y humillarás los ojos altivos.
28 Tú, pues, alumbrarás mi lámpara; Jehová, mi Dios, iluminará mis tinieblas.
29 Porque contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros.
30 En cuanto a Dios, perfecto es su camino; la palabra de Jehová es pura; escudo es él a todos los que en él esperan.
31 Porque, ¿quién es Dios, sino Jehová? ¿Y quién la roca, sino nuestro Dios?
32 Dios es el que me ciñe de fuerza y él hace perfecto mi camino;
33 quien hace mis pies como de ciervas y él me hace estar sobre mis alturas;
34 quien enseña mis manos para la batalla, para tensar con mis brazos el arco de bronce.
35 Me diste asimismo el escudo de tu salvación, y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido.
36 Ensanchaste mis pasos debajo de mí y no titubearon mis tobillos.
37 Perseguí a mis enemigos y los alcancé, y no volví hasta acabarlos.
38 Los herí y no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies.
39 Pues me ceñiste de fortaleza para la batalla; postraste debajo de mí a los que contra mí se levantaron.
40 Y me diste la cerviz de mis enemigos, y destruí a los que me aborrecían.
41 Clamaron, y no hubo quien salvara; aun a Jehová, mas no les respondió.
42 Y los molí como polvo delante del viento; los esparcí como lodo de las calles.
43 Me libraste de las contiendas del pueblo; me pusiste por cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me sirvió.
44 Al oírme, me obedeció; los hijos de los extranjeros se sometieron a mí;
45 los hijos de los extranjeros desfallecían y salían temblando de sus encierros.
46 Viva Jehová y bendita sea mi roca, y ensalzado sea el Dios de mi salvación,
47 el Dios que me concede la venganza y sujeta pueblos debajo de mí.
48 El que me libra de mis enemigos; y aun me elevas sobre los que se levantan contra mí, me libras de varón violento.
49 Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré salmos a tu nombre.
50 El que engrandece las victorias de su rey y hace misericordia a su ungido, a David y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Job 1

1 Hubo un varón en la tierra de Uz llamado Job; y este hombre era perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado del mal.
2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
3 Y su hacienda era de siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas yuntas de bueyes, y quinientas asnas, y muchísimos criados; y aquel varón era más grande que todos los orientales.
4 E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas, para que comieran y bebieran con ellos.
5 Y acontecía que cuando habían pasado los días del convite, Job enviaba por ellos y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos y habrán maldecido a Dios en sus corazones De esta manera hacía todos los días.
6 Y aconteció que un día vinieron los hijos de Dios a presentarse delante de Jehová, y entre ellos vino también Satán.
7 Y dijo Jehová a Satán: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satán a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.
8 Y Jehová dijo a Satán: ¿Has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?
9 Y respondiendo Satán a Jehová, dijo: ¿Teme Job a Dios de balde?
10 ¿No has puesto una cerca alrededor de él, y de su casa, y de todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, su hacienda ha aumentado en la tierra.
11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no te maldice en tu rostro.
12 Y dijo Jehová a Satán: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no extiendas tu mano sobre él Y salió Satán de delante de Jehová.
13 Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito,
14 y llegó un mensajero a Job, que le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,
15 y cayeron sobre ellos los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente yo escapé, yo solo, para contártelo.
16 Aún estaba este hablando, y llegó otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y los criados, y los consumió; y solamente yo escapé, yo solo, para contártelo.
17 Aún estaba este hablando, y llegó otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y acometieron contra los camellos, y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente yo escapé, yo solo, para contártelo.
18 Aún estaba este hablando, y llegó otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito,
19 y he aquí, un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente yo escapé, yo solo, para contártelo.
20 Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y postrándose en tierra, adoró,
21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá Jehová dio y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.
22 En todo esto no pecó Job ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Corintios 1

1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, juntamente con todos los santos que están en toda Acaya:
2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,
4 quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, con la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por medio de Cristo nuestra consolación.
6 Mas si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se obra en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación;
7 y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, sabiendo que como sois partícipes de las aflicciones, así también lo seréis de la consolación.
8 Porque no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos cargados sobremanera, más allá de nuestras fuerzas, de tal manera que perdimos la esperanza aun de seguir con vida.
9 Pero nosotros tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que levanta a los muertos;
10 quien nos libró y libra de tan gran muerte, en quien esperamos que aún nos librará,
11 ayudándonos también vosotros con la oración a favor nuestro, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos.
12 Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.
13 Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis o también entendéis; y espero que aun hasta el fin las entenderéis;
14 como también en parte habéis entendido que nosotros somos vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra en el día del Señor Jesús.
15 Y con esta confianza quise primero ir a vosotros, para que tuvierais un segundo beneficio;
16 y pasar por vosotros a Macedonia, y de Macedonia venir otra vez a vosotros, y ser encaminado por vosotros a Judea.
17 Así que, pretendiendo esto, ¿usé quizá de liviandad? O lo que pienso hacer, ¿pienso según la carne, para que haya en mí el sí, sí, y el no, no?
18 Pero como Dios es fiel, nuestra palabra para vosotros no es sí y no.
19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que por nosotros ha sido predicado entre vosotros, por mí y Silvano y Timoteo, no ha sido sí y no, mas ha sido sí en él.
20 Porque todas las promesas de Dios son en él sí, y en él amén, por medio de nosotros para la gloria de Dios.
21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios;
22 quien también nos ha sellado y ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.
23 Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he ido todavía a Corinto.
24 No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que somos colaboradores para vuestro gozo, porque por la fe estáis firmes.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, rey de gloria, que has exaltado a tu Hijo único Jesucristo con gran triunfo a tu reino en el cielo: Te suplicamos que no nos dejes sin consuelo, sino envíanos tu Espíritu Santo para consolarnos y exaltarnos al mismo lugar donde nuestro Salvador Cristo ha ido antes, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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