Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 3 de junio de 2025

Martes en la Semana después de la Ascensión

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 15

1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu santo monte?
2 El que anda en integridad, y hace justicia, y habla verdad en su corazón.
3 El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni levanta oprobio contra su cercano.
4 Aquel a cuyos ojos es menospreciado el vil, pero honra a los que temen a Jehová; el que jura en daño suyo y no por eso cambia.
5 Quien su dinero no da a usura ni contra el inocente toma cohecho El que hace estas cosas no resbalará jamás.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 16

1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.
2 Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres el Señor; mi bien a ti no aprovecha.
3 Para los santos que están en la tierra, y para los nobles, toda mi complacencia está en ellos.
4 Se multiplicarán los dolores de aquellos que se apresuran tras otro dios; no ofreceré yo sus libaciones de sangre ni en mis labios tomaré sus nombres.
5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte.
6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos; asimismo es hermosa la heredad que me ha tocado.
7 Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseña mi conciencia.
8 A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido.
9 Se alegró, por tanto, mi corazón y se gozó mi gloria; también mi carne reposará segura;
10 porque no dejarás mi alma en el sepulcro ni permitirás que tu Santo vea corrupción.
11 Me harás conocer la senda de la vida; plenitud de gozo hay en tu presencia, deleites en tu diestra para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 17

1 Oye, oh Jehová, la justicia; está atento a mi clamor; escucha mi oración hecha sin labios de engaño.
2 De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud.
3 Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba y nada hallaste; me he propuesto que mi boca no transgreda.
4 En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas del violento.
5 Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen.
6 Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.
7 Haz maravillosas tus misericordias, tú que salvas a los que en ti confían de los que se levantan contra tu diestra.
8 Guárdame como la niña del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas,
9 de delante de los malos que me oprimen, de mis enemigos que cercan mi vida.
10 Han cerrado su corazón con su grosura; con su boca hablan arrogantemente.
11 Ahora han cercado nuestros pasos; tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra.
12 Se parecen al león que desea hacer presa y al leoncillo que está escondido.
13 Levántate, oh Jehová; sal a su encuentro, póstralo; libra mi alma del malo con tu espada,
14 de los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres del mundo, cuya parte es en esta vida, y cuyo vientre llenas de tu tesoro; sacian a sus hijos y dejan el resto a sus pequeños.
15 Yo en justicia veré tu rostro; seré saciado cuando despierte a tu semejanza.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Ester 9

1 Y en el mes duodécimo, que es el mes de Adar, a los trece días del mismo, en el que se tenía que ejecutar el mandamiento del rey y su ley, el mismo día en que los enemigos de los judíos esperaban enseñorearse de ellos, sucedió lo contrario, porque los judíos se enseñorearon de los que los aborrecían.
2 Los judíos se juntaron en sus ciudades, en todas las provincias del rey Asuero, para extender la mano contra los que habían procurado su mal; y nadie pudo mantenerse en pie delante de ellos, porque el temor de ellos había caído sobre todos los pueblos.
3 Y todos los príncipes de las provincias, y los sátrapas, y los gobernadores, y los que manejaban la hacienda del rey, apoyaban a los judíos, porque el temor de Mardoqueo había caído sobre ellos.
4 Porque Mardoqueo era grande en la casa del rey, y su fama se extendía por todas las provincias, pues aquel hombre, Mardoqueo, iba engrandeciéndose.
5 E hirieron los judíos a todos sus enemigos a golpe de espada, y de mortandad, y de destrucción; e hicieron a su voluntad con los que los aborrecían.
6 Y en Susa, la capital del reino, mataron y destruyeron los judíos a quinientos hombres.
7 Y mataron a Parsandata, y a Dalfón, y a Aspata,
8 y a Porata, y a Adalía, y a Aridata,
9 y a Parmasta, y a Arisai, y a Aridai, y a Vaizata,
10 los diez hijos de Amán, hijo de Hamedata, enemigo de los judíos; mas no extendieron su mano a los despojos.
11 El mismo día llegó el número de los muertos en Susa, la capital del reino delante del rey.
12 Y dijo el rey a la reina Ester: En Susa, la capital del reino, los judíos han matado y destruido a quinientos hombres, y a los diez hijos de Amán; ¿qué habrán hecho en las otras provincias del rey? ¿Cuál, pues, es tu petición? , y se te dará ¿O qué más es tu demanda? , y te será concedida.
13 Y respondió Ester: Si place al rey, concédase también mañana a los judíos que están en Susa que hagan conforme a la ley de hoy, y que cuelguen en la horca a los diez hijos de Amán.
14 Y mandó el rey que se hiciera así; y se dio la ley en Susa, y colgaron a los diez hijos de Amán.
15 Y los judíos que estaban en Susa se juntaron también en el día catorce del mes de Adar y mataron en Susa a trescientos hombres; mas no extendieron su mano a los despojos.
16 Y el resto de los judíos que estaban en las provincias del rey también se juntaron y se pusieron en defensa de su vida, y tuvieron reposo de sus enemigos, y mataron de los que los aborrecían a setenta y cinco mil; mas no extendieron su mano a los despojos.
17 Esto ocurrió en el día trece del mes de Adar; y reposaron en el día catorce del mismo, y lo hicieron día de banquete y de alegría.
18 Mas los judíos que estaban en Susa se juntaron en el día trece y en el catorce del mismo mes; y al quince del mismo reposaron, y lo hicieron día de banquete y de alegría.
19 Por tanto, los judíos del campo que habitan en las villas sin muro celebran el día catorce del mes de Adar como día de alegría y de banquete, y día de placer, y para enviar porciones cada uno a su vecino.
20 Y escribió Mardoqueo estas cosas y envió cartas a todos los judíos que estaban en todas las provincias del rey Asuero, cercanos y lejanos,
21 ordenándoles que celebraran el día catorce del mes de Adar y el quince del mismo, cada año,
22 como días en que los judíos tuvieron reposo de sus enemigos, y el mes que se cambió para ellos de tristeza en alegría, y de luto en día de placer; que los hicieran días de banquete y alegría, y para enviar porciones cada uno a su vecino y dádivas a los pobres.
23 Y los judíos aceptaron hacer lo que habían comenzado y lo que les escribió Mardoqueo.
24 Porque Amán, hijo de Hamedata, el agagueo, enemigo de todos los judíos, había ideado contra los judíos un plan para destruirlos, y había echado Pur, que quiere decir suerte, para consumirlos y destruirlos.
25 Pero cuando Ester fue a la presencia del rey, él ordenó por carta: El perverso plan que él tramó contra los judíos recaiga sobre su cabeza; y cuélguenlo a él y a sus hijos en la horca.
26 Por esto llamaron a estos días Purim, del nombre Pur A causa de todas las palabras de esta carta, y por lo que ellos vieron sobre esto, y lo que les llegó a ellos,
27 establecieron y tomaron los judíos la obligación sobre sí, y sobre su descendencia, y sobre todos los que se unieran a ellos, y no será traspasada, de celebrar estos dos días según está escrito tocante a ellos y conforme a sus tiempos señalados cada año;
28 y que estos dos días serían recordados y celebrados en todas las generaciones, y familias, y provincias, y ciudades Estos días de Purim no dejarán de ser guardados entre los judíos, y la memoria de ellos no cesará de su descendencia.
29 Y la reina Ester, hija de Abihail, y Mardoqueo, el judío, escribieron con toda autoridad para confirmar esta segunda carta de Purim.
30 Y envió Mardoqueo cartas a todos los judíos, a las ciento veintisiete provincias del rey Asuero, con palabras de paz y de verdad,
31 para confirmar estos días de Purim en sus tiempos señalados, como les había establecido Mardoqueo, el judío, y la reina Ester, y como ellos habían establecido para sí y sobre su descendencia, para conmemorar los asuntos del fin de los ayunos y de su clamor.
32 Y el mandamiento de Ester confirmó estas palabras dadas acerca de Purim, y se escribió en el libro.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Marcos 4

1 Y otra vez comenzó a enseñar junto al mar, y se juntó a él una gran multitud; tanto que, entrando él en una barca, se sentó en ella en el mar; y toda la multitud estaba en tierra junto al mar.
2 Y les enseñaba muchas cosas por parábolas, y les decía en su doctrina:
3 Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
4 Y aconteció que, al sembrar, una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo y la devoraron.
5 Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y en seguida brotó, por no tener profundidad de tierra;
6 mas al salir el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz, se secó.
7 Y otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.
8 Y otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto que creció y aumentó; y llevó uno a treinta, y otro a sesenta, y otro a cien.
9 Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga.
10 Y cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola.
11 Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, todas estas cosas son en parábolas;
12 para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan y les sean perdonados los pecados.
13 Y les dijo: ¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, pues, comprenderéis todas las parábolas?
14 El sembrador es el que siembra la palabra.
15 Y estos son los de junto al camino, en quienes la palabra es sembrada; mas después que la oyen, en seguida viene Satanás y quita la palabra que fue sembrada en sus corazones.
16 Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, en seguida la reciben con gozo;
17 pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son temporales; después, cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, en seguida se escandalizan.
18 Y estos son los que son sembrados entre espinos: los que oyen la palabra,
19 mas los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entrando, ahogan la palabra, y queda sin fruto.
20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra, y la reciben, y llevan fruto, uno a treinta, y otro a sesenta, y otro a cien.
21 También les dijo: ¿Se trae la lámpara para ser puesta debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ser puesta en el candelabro?
22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido que no haya de descubrirse.
23 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.
24 Les dijo también: Atended a lo que oís Con la medida que medís, se os medirá, y a vosotros los que oís, os será añadido.
25 Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
26 Y decía: Así es el reino de Dios, como si un hombre echara la semilla en la tierra;
27 y durmiera, y se levantara de noche y de día, y la semilla brotara y creciera sin que él sepa cómo.
28 Porque la tierra da fruto por sí misma, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga;
29 y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.
30 Y decía: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿O con qué parábola lo compararemos?
31 Es como el grano de mostaza que, cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra;
32 mas cuando es sembrado, crece y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan morar bajo su sombra.
33 Y con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír.
34 Y sin parábolas no les hablaba; mas a sus discípulos les declaraba todo en privado.
35 Y aquel día, al atardecer, les dijo: Pasemos al otro lado.
36 Y despedida la multitud, lo tomaron como estaba en la barca; y había también con él otras pequeñas barcas.
37 Y se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se llenaba.
38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y lo despertaron, y le dijeron: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?
39 Y levantándose, reprendió al viento y dijo al mar: Calla, enmudece Y cesó el viento, y se hizo gran bonanza.
40 Y a ellos dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
41 Y temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y el mar lo obedecen?

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, rey de gloria, que has exaltado a tu Hijo único Jesucristo con gran triunfo a tu reino en el cielo: Te suplicamos que no nos dejes sin consuelo, sino envíanos tu Espíritu Santo para consolarnos y exaltarnos al mismo lugar donde nuestro Salvador Cristo ha ido antes, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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