Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 10 de mayo de 2025

Sábado de la Segunda Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 53

1 Dijo el necio en su corazón: No hay Dios Se corrompieron e hicieron abominable maldad; no hay quien haga lo bueno.
2 Dios miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios.
3 Cada uno se había vuelto atrás; todos a una se habían corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.
4 ¿No tienen conocimiento los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comieran pan y a Dios no invocan?
5 Allí se sobresaltaron de espanto donde no había espanto, porque Dios ha esparcido los huesos del que acampó contra ti; los avergonzaste, porque Dios los desechó.
6 ¡Quién diera desde Sion la salvación de Israel! Cuando haga volver Dios la cautividad de su pueblo, se gozará Jacob y se alegrará Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 54

1 Oh Dios, sálvame por tu nombre y con tu poder defiéndeme.
2 Oh Dios, oye mi oración, escucha las razones de mi boca;
3 porque extraños se han levantado contra mí y violentos buscan mi alma; no han puesto a Dios delante de sí Selah.
4 He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor está con los que sostienen mi vida.
5 Él devolverá el mal a mis enemigos; córtalos por tu verdad.
6 Voluntariamente sacrificaré a ti; alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.
7 Porque él me ha librado de toda angustia, y en mis enemigos vieron mis ojos la venganza.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 55

1 Escucha, oh Dios, mi oración y no te escondas de mi súplica.
2 Atiéndeme y respóndeme; clamo en mi queja y bramo,
3 a causa de la voz del enemigo, por la opresión del impío, porque echaron sobre mí iniquidad y con furor me han sido contrarios.
4 Mi corazón está dolorido dentro de mí, y terrores de muerte han caído sobre mí.
5 Temor y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha cubierto.
6 Y dije: ¡Quién me diera alas como de paloma! Volaría y hallaría reposo.
7 Ciertamente huiría muy lejos; moraría en el desierto Selah.
8 Me apresuraría a escapar del viento tempestuoso, de la tempestad.
9 Destruye, oh Señor, divide la lengua de ellos, porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
10 Día y noche la rodean sobre sus muros, e iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
11 Maldades hay en medio de ella, y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.
12 Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado, ni se engrandeció contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él;
13 sino tú, un hombre igual a mí, mi guía y mi íntimo,
14 que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y en la casa de Dios andábamos con la muchedumbre.
15 Sea la muerte sobre ellos, desciendan vivos al infierno, porque maldades hay en sus moradas, en medio de ellos.
16 En cuanto a mí, a Dios clamaré, y Jehová me salvará.
17 A la tarde y a la mañana y al mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz.
18 Él ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí, pues muchos estaban contra mí.
19 Dios oirá y los afligirá, el que permanece desde la antigüedad Selah Por cuanto no cambian ni temen a Dios.
20 Aquel hombre extendió sus manos contra los que estaban en paz con él; violó su pacto.
21 Las palabras de su boca son más blandas que la mantequilla, pero guerra hay en su corazón; sus palabras son más suaves que el aceite, mas ellas son espadas desnudas.
22 Echa sobre Jehová tu carga y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.
23 Mas tú, oh Dios, los harás descender al pozo de la sepultura; los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días; pero yo confiaré en ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Reyes 3

1 Y Joram, hijo de Acab, comenzó a reinar en Samaria sobre Israel el año dieciocho de Josafat, rey de Judá; y reinó doce años.
2 E hizo lo malo a ojos de Jehová, aunque no como su padre y como su madre, porque quitó el pilar sagrado de Baal que su padre había hecho.
3 Pero se adhirió a los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel, y no se apartó de ellos.
4 Y Mesa, rey de Moab, era propietario de ganados y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones.
5 Pero sucedió que al morir Acab, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.
6 Y salió entonces de Samaria el rey Joram y pasó revista a todo Israel.
7 Y fue y envió a decir a Josafat, rey de Judá: El rey de Moab se ha rebelado contra mí; ¿irás tú conmigo a la guerra contra Moab? Y él respondió: Iré, porque yo soy como tú, mi pueblo como tu pueblo, mis caballos como tus caballos.
8 Y dijo: ¿Por qué camino iremos? Y él respondió: Por el camino del desierto de Edom.
9 Partieron, pues, el rey de Israel, y el rey de Judá, y el rey de Edom; y como dieron un rodeo por el desierto durante siete días de camino, les faltó el agua para el ejército y para las bestias que los seguían.
10 Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ay! , que ha llamado Jehová a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab.
11 Mas Josafat dijo: ¿No hay aquí profeta de Jehová para que consultemos a Jehová por él? Y uno de los siervos del rey de Israel respondió y dijo: Aquí está Eliseo, hijo de Safat, que vertía agua en las manos de Elías.
12 Y Josafat dijo: La palabra de Jehová está con él Y el rey de Israel, y Josafat, y el rey de Edom descendieron a él.
13 Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo yo contigo? Ve a los profetas de tu padre y a los profetas de tu madre Y el rey de Israel le respondió: No, porque Jehová ha llamado a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab.
14 Y Eliseo dijo: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviera respeto al rostro de Josafat, rey de Judá, no te miraría ni te consideraría.
15 Mas ahora traedme un tañedor Y aconteció que mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová fue sobre él.
16 Y dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchas acequias;
17 porque Jehová ha dicho así: No veréis viento ni veréis lluvia, pero este valle se llenará de agua, y beberéis vosotros y vuestros ganados y vuestras bestias.
18 Y esto es cosa ligera a ojos de Jehová; entregará también a Moab en vuestras manos.
19 Y vosotros heriréis toda ciudad fortificada y toda ciudad escogida, y talaréis todo buen árbol, y cegaréis todas las fuentes de aguas, y destruiréis con piedras toda heredad fértil.
20 Y aconteció que por la mañana, cuando se ofrece el sacrificio, he aquí, vinieron aguas por el camino de Edom, y la tierra fue llena de agua.
21 Y todos los de Moab, cuando oyeron que los reyes subían a pelear contra ellos, se juntaron, desde los que ceñían espada al cinturón en adelante, y se pusieron en la frontera.
22 Y cuando se levantaron por la mañana y brilló el sol sobre las aguas, los de Moab vieron desde enfrente las aguas rojas como sangre.
23 y dijeron: ¡Esto es sangre! Ciertamente los reyes se han peleado entre sí, y cada uno ha matado a su compañero Ahora, pues, ¡Moab, al despojo!
24 Mas cuando llegaron al campamento de Israel, se levantaron los israelitas e hirieron a los de Moab, los cuales huyeron delante de ellos; pero siguieron hiriendo a los de Moab.
25 Y asolaron las ciudades, y en todas las heredades fértiles echó cada uno su piedra y las llenaron; cegaron también todas las fuentes de las aguas y talaron todos los buenos árboles; hasta que en Kir-hareset solamente dejaron sus piedras, porque los honderos la cercaron y la destruyeron.
26 Y cuando el rey de Moab vio que la batalla arreciaba contra él, tomó consigo setecientos hombres que sacaban espada para abrir brecha hacia el rey de Edom, pero no pudieron.
27 Entonces tomó a su hijo primogénito que había de reinar en su lugar y lo ofreció en holocausto sobre el muro Y hubo gran enojo en Israel, y se apartaron de él, y se volvieron a su tierra.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Romanos 9

1 Verdad digo en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo,
2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.
3 Porque deseara yo mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los que son mis parientes según la carne;
4 que son israelitas, de los cuales es la adopción, y la gloria, y los pactos, y la promulgación de la ley, y el culto, y las promesas;
5 de quienes son los padres, y de los cuales es Cristo según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos Amén.
6 No que la palabra de Dios haya fallado, porque no todos los que son de Israel son Israel;
7 ni por ser descendencia de Abraham, son todos hijos, sino: En Isaac te será llamada descendencia.
8 Esto es: no los que son los hijos de la carne, estos son los hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son contados por descendencia.
9 Porque la palabra de la promesa es esta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo.
10 Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre.
11 (porque no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que permaneciera el propósito de Dios conforme a la elección, no por las obras sino por el que llama),
12 le fue dicho: El mayor servirá al menor.
13 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.
14 ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? De ninguna manera.
15 Mas a Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré.
16 Así que no es del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
17 Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.
18 De manera que del que quiere, tiene misericordia, y al que quiere, endurece.
19 Me dirás entonces: ¿Por qué todavía inculpa? Porque, ¿quién ha resistido a su voluntad?
20 Antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá acaso el vaso de barro al que lo formó: Por qué me has hecho así?
21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?
22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción,
23 y quiso también hacer notorias las riquezas de su gloria para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria;
24 a los cuales también ha llamado, esto es a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?
25 Como también dice en Oseas: Llamaré al que no era mi pueblo, pueblo mío; y a la no amada, amada.
26 Y será que, en el lugar donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente.
27 También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, sólo el remanente será salvo.
28 Porque una obra consumada y breve en justicia, una obra abreviada hará el Señor sobre la tierra.
29 Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes.
30 ¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por la fe;
31 mas Israel, que iba tras la ley de justicia, no ha alcanzado la ley de justicia.
32 ¿Por qué? Porque la seguían no por la fe, sino como por las obras de la ley, por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo,
33 como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de escándalo; y todo aquel que crea en él no será avergonzado.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que has dado a tu Hijo único para ser para nosotros tanto un sacrificio por el pecado como también un ejemplo de vida piadosa: Danos gracia para que siempre recibamos con la mayor gratitud ese beneficio inestimable suyo, y también procuremos diariamente seguir los benditos pasos de su vida santísima, por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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