Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 10 de mayo de 2025

Sábado de la Segunda Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 50

1 El Dios de dioses, Jehová, ha hablado y ha convocado a la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
2 De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.
3 Vendrá nuestro Dios y no callará; fuego consumirá delante de él, y alrededor suyo habrá gran tempestad.
4 Convocará a los cielos de arriba y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
5 Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
6 Y los cielos declararán su justicia, porque Dios es el juez Selah.
7 Oye, pueblo mío, y hablaré; escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
8 No te reprenderé por tus sacrificios, pues tus holocaustos están siempre delante de mí.
9 No tomaré de tu casa becerros ni machos cabríos de tus apriscos.
10 Porque mía es toda bestia del bosque y los animales en los millares de collados.
11 Conozco todas las aves de los montes, y lo que se mueve en el campo es mío.
12 Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti, porque mío es el mundo y su plenitud.
13 ¿He de comer yo carne de fuertes toros o de beber sangre de machos cabríos?
14 Sacrifica a Dios alabanza y paga tus votos al Altísimo.
15 E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.
16 Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes y tomar mi pacto en tu boca? ,
17 pues tú aborreces la corrección y echas a tu espalda mis palabras.
18 Si veías al ladrón, te complacías con él, y con los adúlteros era tu parte.
19 Tu boca se entregaba al mal y tu lengua componía engaño.
20 Tomabas asiento y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia.
21 Estas cosas hiciste y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero yo te reprenderé y las pondré delante de tus ojos.
22 Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; no sea que os destroce y no haya quien os libre.
23 El que sacrifica alabanza me honrará, y al que ordene su camino, le mostraré la salvación de Dios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 51

1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2 Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis rebeliones y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, para que seas reconocido justo en tu palabra y tenido por puro en tu juicio.
5 He aquí, en maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre.
6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7 Purifícame con hisopo y seré limpio, lávame y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría, y se regocijarán los huesos que has abatido.
9 Esconde tu rostro de mis pecados y borra todas mis iniquidades.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de delante de ti y no quites de mí tu santo Espíritu.
12 Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente.
13 Enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti.
14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia.
15 Señor, abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza.
16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto.
17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
18 Haz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusalén.
19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 52

1 ¿Por qué te jactas de la maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
2 Maldades maquina tu lengua; como navaja afilada hace engaño.
3 Amaste el mal más que el bien, la mentira más que hablar justicia Selah.
4 Has amado todas las palabras perniciosas, engañosa lengua.
5 Por tanto, Dios te destruirá para siempre, te tomará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes Selah.
6 Y lo verán los justos y temerán, y se reirán de él diciendo:
7 He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas y se fortaleció en su maldad.
8 Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.
9 Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; y esperaré en tu nombre, porque es bueno delante de tus santos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Reyes 2

1 Y aconteció que cuando Jehová iba a alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías salió con Eliseo de Gilgal.
2 Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado a Bet-el Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré Descendieron, pues, a Bet-el.
3 Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Bet-el, le dijeron: ¿Sabes que Jehová quitará hoy a tu señor por encima de tu cabeza? Y él dijo: También yo lo sé; callad.
4 Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado a Jericó Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré Fueron, pues, a Jericó.
5 Y se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó y le dijeron: ¿Sabes que Jehová quitará hoy a tu señor por encima de tu cabeza? Y él respondió: También yo lo sé; callad.
6 Y Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré Fueron, pues, los dos.
7 Y llegaron cincuenta varones de los hijos de los profetas y se pararon enfrente, a lo lejos, y ellos dos se pararon junto al Jordán.
8 Tomando entonces Elías su manto, lo dobló y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos en seco.
9 Y aconteció que cuando hubieron pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que sea quitado de ti Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.
10 Y él le dijo: Difícil cosa has pedido Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; pero si no, no será así.
11 Y aconteció que mientras ellos iban caminando y hablando, he aquí que un carro de fuego con caballos de fuego separó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.
12 Y viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más lo vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes.
13 Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán.
14 Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y cuando hubo golpeado las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y Eliseo pasó.
15 Y viéndolo los hijos de los profetas que estaban en Jericó frente a él, dijeron: El espíritu de Elías ha reposado sobre Eliseo Y fueron a recibirlo, y se inclinaron a él en tierra.
16 Y le dijeron: He aquí, ahora hay con tus siervos cincuenta varones fuertes; vayan ahora y busquen a tu señor, no sea que lo haya levantado el Espíritu de Jehová y lo haya echado en algún monte o en algún valle Y él les dijo: No los enviéis.
17 Pero ellos lo importunaron hasta avergonzarlo, y él dijo: Enviadlos Entonces ellos enviaron cincuenta hombres, los cuales lo buscaron tres días, mas no lo hallaron.
18 Y cuando volvieron a él, que se había quedado en Jericó, les dijo: ¿No os dije yo que no fuerais?
19 Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar donde se asienta esta ciudad es bueno, como mi señor ve; pero las aguas son malas y la tierra es estéril.
20 Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva y poned en ella sal Y se la trajeron.
21 Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni esterilidad.
22 Y quedaron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo.
23 Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron los muchachos de la ciudad y se burlaban de él, diciendo: ¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!
24 Y mirando él atrás, los vio y los maldijo en el nombre de Jehová Y salieron dos osos del monte y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.
25 Y de allí fue al monte Carmelo, y de allí volvió a Samaria.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 8

1 Y cuando descendió del monte, lo seguían grandes multitudes.
2 Y he aquí un leproso vino y lo adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.
3 Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio Y al instante su lepra fue limpiada.
4 Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que mandó Moisés, para testimonio a ellos.
5 Y entrando Jesús en Capernaúm, vino a él un centurión, rogándole,
6 y diciendo: Señor, mi criado yace en casa paralítico, gravemente atormentado.
7 Y Jesús le dijo: Yo iré y lo sanaré.
8 Y respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techo; mas solamente di la palabra, y mi criado será sanado.
9 Porque también yo soy un hombre bajo autoridad, y tengo bajo de mí soldados; y digo a este: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
10 Y al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que lo seguían: De cierto os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, e Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos;
12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste te sea hecho Y su criado fue sanado en aquel mismo momento.
14 Y vino Jesús a casa de Pedro, y vio a su suegra postrada en cama, y con fiebre.
15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó y les servía.
16 Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; y echó fuera a los espíritus con la palabra, y sanó a todos los enfermos;
17 para que se cumpliera lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.
18 Y viendo Jesús una gran multitud a su alrededor, mandó pasar al otro lado del lago.
19 Y acercándose un escriba, le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.
20 Y Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
21 Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que primero vaya y entierre a mi padre.
22 Y Jesús le dijo: Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos.
23 Y entrando él en la barca, sus discípulos lo siguieron.
24 Y he aquí, sobrevino una gran tempestad en el mar, de manera que la barca estaba cubierta por las olas; mas él dormía.
25 Y se acercaron sus discípulos y lo despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.
26 Y él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar, y se hizo una gran bonanza.
27 Y los hombres se maravillaron y decían: ¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar lo obedecen?
28 Y cuando él llegó a la otra ribera, a la región de los gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, muy feroces, de manera que nadie podía pasar por aquel camino.
29 Y he aquí clamaron diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí a atormentarnos antes de tiempo?
30 Y lejos de ellos había una piara de muchos cerdos paciendo.
31 Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquella piara de cerdos.
32 Y él les dijo: Id Y ellos salieron, y se fueron a aquella piara de cerdos; y he aquí, toda la piara de cerdos se precipitó por un despeñadero en el mar, y murieron en las aguas.
33 Y los que los apacentaban huyeron y, viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.
34 Y he aquí, toda la ciudad salió a encontrar a Jesús; y cuando lo vieron, le rogaban que saliera de sus términos.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que has dado a tu Hijo único para ser para nosotros tanto un sacrificio por el pecado como también un ejemplo de vida piadosa: Danos gracia para que siempre recibamos con la mayor gratitud ese beneficio inestimable suyo, y también procuremos diariamente seguir los benditos pasos de su vida santísima, por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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