Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 27 de abril de 2025

Primer Domingo después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 120

1 A Jehová invoqué estando en mi angustia y él me respondió.
2 Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, de la lengua engañosa.
3 ¿Qué te dará, o qué te aprovechará, oh lengua engañosa?
4 Agudas saetas de valiente con brasas de enebro.
5 ¡Ay de mí, que moro en Mesec, habito entre las tiendas de Cedar!
6 Mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz.
7 Yo soy pacífico, pero ellos, cuando hablo, me hacen guerra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 121

1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?
2 Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
3 No dará tu pie al resbaladero ni se dormirá el que te guarda.
4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
5 Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6 El sol no te herirá de día ni la luna de noche.
7 Jehová te guardará de todo mal; él guardará tu alma.
8 Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 122

1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
2 Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén.
3 Jerusalén, que es edificada como una ciudad que está bien unida entre sí.
4 Y allá subieron las tribus, las tribus de Jah, conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová.
5 Porque allá están los tronos del juicio, los tronos de la casa de David.
6 Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman.
7 Haya paz en tu antemuro y descanso en tus palacios.
8 A causa de mis hermanos y mis compañeros diré ahora: Sea la paz en ti.
9 A causa de la casa de Jehová nuestro Dios buscaré tu bien.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 123

1 A ti alcé mis ojos, tú que habitas en los cielos.
2 He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, como los ojos de la sierva a la mano de su señora, así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios, hasta que tenga misericordia de nosotros.
3 Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros, porque estamos muy hartos de menosprecio.
4 Muy harta está nuestra alma del escarnio de los que están en holgura, del menosprecio de los soberbios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 124

1 De no haber estado Jehová por nosotros, diga ahora Israel,
2 de no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres,
3 vivos nos habrían tragado entonces, cuando se encendió su furor contra nosotros.
4 Entonces las aguas nos habrían inundado, el torrente habría pasado sobre nuestra alma;
5 entonces habrían pasado sobre nuestra alma las aguas impetuosas.
6 Bendito sea Jehová, que no nos dio por presa a los dientes de ellos.
7 Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; el lazo se rompió y nosotros escapamos.
8 Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 125

1 Los que confían en Jehová son como el monte Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre.
2 Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.
3 Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la porción de los justos, para que no extiendan los justos sus manos a la iniquidad.
4 Haz bien, oh Jehová, a los buenos y a los que son rectos en su corazón.
5 Mas a los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que hacen iniquidad Paz sea sobre Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Números 16

1 Y Coré, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, con Datán y Abiram, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente.
2 y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre.
3 Y se juntaron contra Moisés y contra Aarón, y les dijeron: Basta ya de vosotros, porque toda la congregación, todos ellos son santos y en medio de ellos está Jehová ¿Por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?
4 Cuando lo oyó Moisés, cayó sobre su rostro,
5 y habló a Coré y a todo su grupo, diciendo: Mañana mostrará Jehová quién es suyo, y al santo hará que se acerque a él; y al que él escoja, lo acercará a él.
6 Haced esto: tomaos incensarios, Coré y todo su grupo,
7 y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de Jehová mañana; y sucederá que el varón a quien Jehová escoja, aquel será el santo; esto os baste, hijos de Leví.
8 Dijo además Moisés a Coré: Oíd ahora, hijos de Leví:
9 ¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, haciéndoos acercar a él para que hagáis el servicio del Tabernáculo de Jehová y estéis delante de la congregación para ministrarles,
10 y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo? ¿Y procuráis también el sacerdocio?
11 Por tanto, tú y todo tu grupo sois los que os juntáis contra Jehová, pues Aarón, ¿qué es para que murmuréis contra él?
12 Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos.
13 ¿poco que nos hayas hecho venir de una tierra que fluye leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente?
14 Tampoco nos has metido tú en una tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas ¿Sacarás los ojos a estos hombres? No subiremos.
15 Entonces Moisés se enojó en gran manera y dijo a Jehová: No aceptes su presente No he tomado de ellos ni un solo asno, ni a ninguno de ellos he hecho mal.
16 Después dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu grupo, poneos mañana delante de Jehová; tú, y ellos, y Aarón;
17 y tomad cada uno su incensario, y poned incienso en ellos, y acercad delante de Jehová cada uno su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también, y Aarón, cada uno con su incensario.
18 Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del Tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón.
19 Y Coré había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del Tabernáculo de reunión; entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación.
20 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:
21 Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento.
22 Y ellos cayeron sobre sus rostros y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Y te airarás tú contra toda la congregación?
23 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:
24 Habla a la congregación, diciendo: Apartaos de alrededor de la tienda de Coré, Datán y Abiram.
25 Y Moisés se levantó, y fue a Datán y a Abiram; y los ancianos de Israel fueron en pos de él.
26 Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados.
27 Y se apartaron de alrededor de las tiendas de Coré, de Datán y de Abiram; y Datán y Abiram salieron y se pusieron a las puertas de sus tiendas, con sus mujeres y sus hijos y sus niños.
28 Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciera todas estas cosas, y que no las hice de mi corazón.
29 Si como mueren todos los hombres murieren estos, o si fueren ellos visitados a la manera de todos los hombres, Jehová no me envió.
30 Pero si Jehová hiciere una cosa nueva, y la tierra abriere su boca, y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al abismo, entonces conoceréis que estos hombres despreciaron a Jehová.
31 Y aconteció que cuando acabó él de hablar todas estas palabras, se partió la tierra que estaba debajo de ellos,
32 y abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, y a sus casas, y a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes.
33 Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al abismo, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.
34 Y todo Israel, los que estaban alrededor de ellos, huyeron al grito de ellos, porque decían: No nos trague también la tierra.
35 Y salió fuego de Jehová y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso.
36 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:
37 Di a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que tome los incensarios de en medio del incendio y derrame más allá el fuego, porque son santificados.
38 los incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y harán de ellos planchas extendidas para cubrir el altar, por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehová y son santificados; y serán por señal a los hijos de Israel.
39 Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con que los que fueron quemados habían ofrecido, y los extendieron haciendo planchas para cubrir el altar,
40 en memorial para los hijos de Israel, de que ningún extraño que no sea de la descendencia de Aarón se acerque para ofrecer incienso delante de Jehová, para que no sea como Coré y como su grupo, según se lo dijo Jehová por mano de Moisés.
41 Y al día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y contra Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová.
42 Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el Tabernáculo de reunión y he aquí que la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová.
43 Y fueron Moisés y Aarón delante del Tabernáculo de reunión.
44 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
45 Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento Y ellos cayeron sobre sus rostros.
46 Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario y pon en él fuego del altar, y pon sobre él incienso, y ve pronto a la congregación y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de delante de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado.
47 Entonces tomó Aarón el incensario como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso e hizo expiación por el pueblo.
48 Y se puso entre los muertos y los vivos, y cesó la mortandad.
49 Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin contar los muertos por el asunto de Coré.
50 Después Aarón volvió donde estaba Moisés, a la puerta del Tabernáculo de reunión, cuando la mortandad cesó.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 24

1 Y cinco días después descendió el sumo sacerdote Ananías con algunos de los ancianos y un tal Tértulo, orador, quienes comparecieron delante del gobernador contra Pablo.
2 Y cuando este fue llamado, Tértulo comenzó a acusarlo, diciendo: Como por causa tuya gozamos de gran paz, y por tu prudencia se han hecho muchas mejoras en esta nación,
3 oh excelentísimo Félix, siempre y en todo lugar lo recibimos con toda gratitud.
4 Pero, por no molestarte más largamente, te ruego que nos oigas brevemente conforme a tu equidad.
5 Porque hemos hallado que este hombre es una peste, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos;
6 el cual también intentó profanar el Templo; y prendiéndolo, lo quisimos juzgar conforme a nuestra ley.
7 Mas interviniendo el tribuno Lisias, con gran violencia lo quitó de nuestras manos,
8 mandando a sus acusadores que vinieran a ti; de quien tú mismo, al juzgarlo, podrás entender todas estas cosas de que lo acusamos.
9 Y lo confirmaban también los judíos, afirmando ser así estas cosas.
10 Entonces Pablo, haciéndole el gobernador señal para que hablara, respondió: Porque sé que desde hace muchos años eres gobernador de esta nación, con buen ánimo haré mi defensa.
11 Porque tú puedes comprobar que no hace más de doce días que subí a Jerusalén a adorar;
12 y no me hallaron en el Templo disputando con nadie, ni amotinando a la multitud, ni en las sinagogas, ni en la ciudad;
13 ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan.
14 Pero esto te confieso, que conforme a aquel Camino que llaman secta, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que están escritas en la ley y en los profetas;
15 teniendo esperanza en Dios, la cual también ellos tienen, que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.
16 Y por esto procuro yo tener siempre una conciencia sin ofensa delante de Dios y delante de los hombres.
17 Mas pasados muchos años, vine a traer limosnas a mi nación, y ofrendas,
18 cuando me hallaron purificado en el Templo (no con multitud ni con alboroto) ciertos judíos de Asia;
19 los cuales debieran comparecer delante de ti y acusarme, si tuvieran algo contra mí.
20 O digan estos mismos si hallaron en mí alguna cosa mal hecha cuando yo comparecí ante el Concilio,
21 a no ser que estando entre ellos prorrumpí en alta voz: Acerca de la resurrección de los muertos soy juzgado hoy por vosotros.
22 Entonces Félix, al oír estas cosas, estando bien informado de este Camino, les puso dilaciones, diciendo: Cuando descienda el tribuno Lisias, acabaré de conocer vuestro asunto.
23 Y mandó al centurión que Pablo fuera guardado, pero que tuviera cierta libertad, y que no impidiera a ninguno de los suyos servirlo o venir a él.
24 Y algunos días después, viniendo Félix con Drusila, su mujer, que era judía, llamó a Pablo y oyó de él acerca de la fe que es en Cristo.
25 Y disertando él de la justicia, y de la templanza, y del juicio venidero, Félix se espantó y respondió: Ahora vete, mas cuando tenga oportunidad te llamaré.
26 Esperaba también con esto que Pablo le diera dinero para que lo soltara; por lo cual, haciéndolo venir muchas veces, hablaba con él.
27 Mas al cabo de dos años Félix recibió a Porcio Festo por sucesor; y queriendo Félix congraciarse con los judíos, dejó preso a Pablo.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Padre todopoderoso, que has dado a tu Hijo único para morir por nuestros pecados y resucitar para nuestra justificación: Concédenos apartar de tal manera la levadura de malicia y maldad, que siempre te sirvamos en pureza de vida y verdad, por los méritos de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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