Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 26 de abril de 2025

Sábado de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 119:145–176

145 Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, y guardaré tus estatutos.
146 A ti clamé; sálvame, y guardaré tus testimonios.
147 Me anticipé al alba y clamé; esperé en tu palabra.
148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, para meditar en tus dichos.
149 Oye mi voz conforme a tu misericordia; oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio.
150 Se acercaron a la maldad los que me persiguen; se alejaron de tu ley.
151 Cercano estás tú, oh Jehová, y todos tus mandamientos son verdad.
152 Hace mucho que he entendido de tus testimonios, que para siempre los has establecido.
153 Mira mi aflicción y líbrame, porque de tu ley no me he olvidado.
154 Aboga mi causa y redímeme; vivifícame con tu dicho.
155 Lejos está de los impíos la salvación, porque no buscan tus estatutos.
156 Muchas son tus misericordias, oh Jehová; vivifícame conforme a tus juicios.
157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos, mas de tus testimonios no me he apartado.
158 Veía a los traidores y me disgustaba, porque no guardaban tus dichos.
159 Mira que amo tus preceptos; oh Jehová, vivifícame conforme a tu misericordia.
160 La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia.
161 Príncipes me han perseguido sin causa, pero mi corazón tuvo temor de tus palabras.
162 Me regocijo yo en tu dicho, como el que halla muchos despojos.
163 La mentira aborrezco y abomino; tu ley amo.
164 Siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios.
165 Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo.
166 Tu salvación he esperado, oh Jehová, y tus mandamientos he puesto por obra.
167 Mi alma ha guardado tus testimonios y los he amado en gran manera.
168 He guardado tus preceptos y tus testimonios, porque todos mis caminos están delante de ti.
169 Acérquese mi clamor delante de ti, oh Jehová; dame entendimiento conforme a tu palabra.
170 Llegue mi oración delante de ti; líbrame conforme a tu dicho.
171 Mis labios rebosarán alabanza cuando me enseñes tus estatutos.
172 Hablará mi lengua tus dichos, porque todos tus mandamientos son justicia.
173 Venga tu mano a socorrerme, porque tus preceptos he escogido.
174 He deseado tu salvación, oh Jehová, y tu ley es mi deleite.
175 Viva mi alma y te alabe, y tus juicios me ayuden.
176 Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo, porque no me he olvidado de tus mandamientos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Samuel 23

1 Y estas son las postreras palabras de David Dijo David, hijo de Isaí, y dijo aquel varón que fue levantado en alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce salmista de Israel:
2 El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua.
3 El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel: El que señorea entre los hombres será justo, el que señorea en el temor de Dios.
4 Y será como la luz de la mañana cuando sale el sol, de la mañana sin nubes, cuando la hierba de la tierra brota por el resplandor del sol después de la lluvia.
5 Ciertamente no es así mi casa para con Dios; sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas y guardado, aunque él todavía no haya hecho florecer toda mi salvación y todo mi deseo.
6 Mas los hijos de Belial serán todos ellos como espinos arrancados, que nadie los toma con la mano;
7 sino que el que quiere tocarlos, se arma de hierro y de asta de lanza, y son quemados completamente por el fuego en su lugar.
8 Estos son los nombres de los valientes que tuvo David: el tacmonita, que se sentaba en un asiento destacado, principal de los capitanes; este se llamaba Adino, el eznita, que una vez mató a ochocientos hombres.
9 Después de este fue Eleazar, hijo de Dodo, hijo de Ahohi, entre los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían juntado allí a la batalla, y se retiraron los hombres de Israel.
10 Este, levantándose, hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó y se le quedó pegada a la espada Y aquel día Jehová hizo una gran victoria, y el pueblo se volvió en pos de él solamente para tomar el despojo.
11 Después de este fue Sama, hijo de Age, el ararita Y los filisteos se habían juntado en una aldea, y había allí una porción de tierra llena de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos.
12 Él entonces se paró en medio de la porción de tierra, y la defendió, e hirió a los filisteos; y Jehová hizo una gran victoria.
13 Y tres de los treinta principales descendieron y llegaron en el tiempo de la siega a David en la cueva de Adulam; y los filisteos estaban acampados en el valle de Refaim.
14 Y David estaba entonces en la fortaleza, y la guarnición de los filisteos estaba entonces en Belén.
15 Y David tuvo un deseo y dijo: ¡Quién me diera a beber del agua de la cisterna de Belén, que está a la puerta!
16 Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos y sacaron agua de la cisterna de Belén, que estaba a la puerta; y la tomaron y la trajeron a David; pero él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, diciendo:
17 Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿de beber yo la sangre de los hombres que fueron con peligro de sus vidas? Y no quiso beberla Esto hicieron aquellos tres valientes.
18 Y Abisai, hermano de Joab, hijo de Sarvia, fue el jefe de los tres; y él blandió su lanza contra trescientos, a quienes mató, y ganó renombre entre los tres.
19 Él era el que tuvo más honra de los tres y fue el capitán de ellos, pero no igualó a los tres primeros.
20 Después fue Benaía, hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado, grande en hechos, de Cabseel Este mató a los dos leones de Moab; y él mismo descendió y mató a un león en medio de un foso en un día de nieve;
21 también mató él a un egipcio, hombre de gran estatura; y el egipcio tenía una lanza en su mano; mas descendió a él con un palo, y arrebató al egipcio la lanza de la mano, y lo mató con su propia lanza.
22 Esto hizo Benaía, hijo de Joiada, y ganó renombre entre los tres valientes.
23 De los treinta fue el que tuvo más honra, pero no igualó a los tres primeros Y lo puso David en su guardia personal.
24 Asael, hermano de Joab, fue de los treinta; Elhanán, hijo de Dodo, de Belén;
25 Sama, el harodita; Elica, el harodita;
26 Heles, el paltita; Ira, hijo de Iques, el tecoíta;
27 Abiezer, el anatotita; Mebunai, el husatita;
28 Salmón, el ahohita; Maharai, el netofatita;
29 Heleb, hijo de Baana, el netofatita; Itai, hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamín;
30 Benaía, el piratonita; Hidai, de los arroyos de Gaas;
31 Abialbón, el arbatita; Azmavet, el barhumita;
32 Eliaba, el saalbonita; Jonatán, de los hijos de Jasén;
33 Sama, el ararita; Ahíam, hijo de Sarar, el ararita;
34 Elifelet, hijo de Ahas, hijo de Maaca; Eliam, hijo de Ahitofel, el gilonita;
35 Hezrai, el de Carmelo; Paarai, el arbita;
36 Igal, hijo de Natán, el sobita; Bani, el gadita;
37 Selec, el amonita; Naharai, el beerotita, escudero de Joab, hijo de Sarvia;
38 Ira, el itrita; Gareb, el itrita;
39 Urías, el heteo Entre todos treinta y siete.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Juan 2

1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el Justo;
2 y él es la propiciación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
3 Y en esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos.
4 El que dice: Yo lo conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él;
5 pero el que guarda su palabra, verdaderamente el amor de Dios ha sido perfeccionado en él; por esto sabemos que estamos en él.
6 El que dice que permanece en él debe andar así como él anduvo.
7 Hermanos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio.
8 Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros; porque las tinieblas van pasando y la luz verdadera ya resplandece.
9 El que dice que está en la luz y aborrece a su hermano, el tal está todavía en tinieblas.
10 El que ama a su hermano permanece en la luz, y no hay tropiezo en él.
11 Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.
12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.
13 Os escribo a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno Os escribo a vosotros, hijos, porque habéis conocido al Padre.
14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.
15 No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
16 Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, sino que es del mundo.
17 Y el mundo pasa, y su concupiscencia, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
18 Hijos, ya es el último tiempo; y como vosotros habéis oído que el Anticristo viene, así también ahora han surgido muchos anticristos; por esto sabemos que es el último tiempo.
19 Salieron de entre nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido ciertamente con nosotros; pero salieron para que se manifestara que no todos son de nosotros.
20 Mas vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.
21 No os he escrito como si ignorarais la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.
22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.
23 Todo aquel que niega al Hijo tampoco tiene al Padre El que confiesa al Hijo tiene también al Padre.
24 Por tanto, lo que vosotros habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.
25 Y esta es la promesa que él nos prometió: la vida eterna.
26 Os he escrito esto sobre los que os engañan.
27 Pero la unción que vosotros habéis recibido de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; sino que, así como la unción misma os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, permaneced en él.
28 Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, y no seamos avergonzados delante de él en su venida.
29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que por medio de tu Hijo unigénito Jesucristo has vencido la muerte y abierto para nosotros la puerta de la vida eterna: Humildemente te suplicamos que así como por tu gracia especial que nos precede pones en nuestras mentes buenos deseos, así también con tu ayuda continua podamos llevarlos a buen término, por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

Día Anterior Hoy Día Siguiente