Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 23 de abril de 2025

Miércoles de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 114

1 Cuando salió Israel de Egipto, la casa de Jacob del pueblo de lengua extraña,
2 Judá fue su santuario, Israel su señorío.
3 El mar lo vio, y huyó; el Jordán se volvió atrás.
4 Los montes saltaron como carneros, los collados como corderitos.
5 ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿tú, oh Jordán, que te volviste atrás?
6 Oh montes, ¿qué saltasteis como carneros, y vosotros, collados, como corderitos?
7 A la presencia del Señor tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob,
8 quien volvió la peña en estanque de aguas, la roca en fuente de aguas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 115

1 No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad.
2 ¿Por qué han de decir las naciones: Dónde está ahora su Dios?
3 Mas nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho.
4 Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres.
5 Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven;
6 tienen orejas, mas no oyen; tienen nariz, mas no huelen;
7 tienen manos, mas no palpan; tienen pies, mas no andan; no hablan con su garganta.
8 Como ellos son los que los hacen, todos los que en ellos confían.
9 Oh Israel, confía en Jehová; él es su ayuda y su escudo.
10 Casa de Aarón, confiad en Jehová; él es su ayuda y su escudo.
11 Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová; él es su ayuda y su escudo.
12 Jehová se acordó de nosotros, nos bendecirá; bendecirá a la casa de Israel; bendecirá a la casa de Aarón;
13 bendecirá a los que temen a Jehová, a pequeños y a grandes.
14 Aumentará Jehová bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
15 Benditos vosotros de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
16 Los cielos son los cielos de Jehová, y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.
17 No alabarán los muertos a Jah, ni todos los que descienden al silencio;
18 pero nosotros bendeciremos a Jah desde ahora y para siempre Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Samuel 19

1 Y dieron aviso a Joab: He aquí, el rey llora y hace duelo por Absalón.
2 Y aquel día se volvió la victoria en luto para todo el pueblo, porque oyó decir el pueblo aquel día que el rey tenía dolor por su hijo.
3 Y entró el pueblo aquel día en la ciudad a escondidas, como suele entrar a escondidas el pueblo avergonzado que ha huido de la batalla.
4 Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba a gran voz: ¡Hijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!
5 Y Joab fue al rey en la casa y le dijo: Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos, que han librado hoy tu vida, y la vida de tus hijos y de tus hijas, y la vida de tus mujeres, y la vida de tus concubinas,
6 amando a los que te aborrecen y aborreciendo a los que te aman, porque hoy has declarado que nada te importan tus príncipes y siervos; pues hoy entiendo que si Absalón viviera, aunque todos nosotros estuviéramos muertos hoy, entonces estarías contento.
7 Levántate pues, ahora, sal y habla al corazón de tus siervos, porque juro por Jehová que si no sales, ni aun uno quedará contigo esta noche; y esto te será peor que todos los males que te han sobrevenido desde tu juventud hasta ahora.
8 Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta; y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: He aquí que el rey está sentado a la puerta Y vino todo el pueblo delante del rey; mas Israel había huido cada uno a su tienda.
9 Y todo el pueblo disputaba en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos, y él nos ha salvado de mano de los filisteos, pero ahora ha huido de la tierra por causa de Absalón.
10 Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla Ahora pues, ¿por qué no habláis para hacer volver al rey?
11 Y el rey David envió un mensaje a Sadoc y a Abiatar, los sacerdotes, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerlo volver a su casa?
12 Vosotros sois mis hermanos, vosotros sois mis huesos y mi carne; ¿por qué, pues, seréis los postreros en hacer volver al rey?
13 Asimismo diréis a Amasa: ¿No eres tú también hueso mío y carne mía? Así me haga Dios y así me añada, si no fueres general del ejército delante de mí para siempre, en lugar de Joab.
14 Así inclinó el corazón de todos los hombres de Judá como el de un solo hombre, para que enviaran a decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos.
15 Volvió, pues, el rey, y llegó hasta el Jordán Y Judá llegó a Gilgal para recibir al rey y hacerlo pasar el Jordán.
16 Y Simei, hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa para ir con los hombres de Judá a recibir al rey David.
17 Y con él iban mil hombres de Benjamín; asimismo Siba, criado de la casa de Saúl, y sus quince hijos y sus veinte siervos con él, los cuales pasaron el Jordán delante del rey.
18 Y cruzaron el vado para hacer pasar a la familia del rey, y para hacer lo que le pareciera bien Entonces Simei, hijo de Gera, se postró delante del rey cuando él había pasado el Jordán.
19 Y dijo al rey: No me impute mi señor iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén, para guardarlos el rey en su corazón;
20 porque tu siervo reconoce haber pecado, y he aquí que he venido hoy el primero de toda la casa de José, para descender a recibir a mi señor el rey.
21 Y Abisai, hijo de Sarvia, respondió y dijo: ¿No ha de morir por esto Simei, porque maldijo al ungido de Jehová?
22 Entonces David dijo: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia, para que me hayáis de ser hoy adversarios? ¿Ha de morir hoy alguno en Israel? ¿No sé yo que hoy soy rey sobre Israel?
23 Y dijo el rey a Simei: No morirás Y el rey se lo juró.
24 También Mefi-boset, hijo de Saúl, descendió a recibir al rey; y no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día que el rey salió hasta el día que volvió en paz.
25 Y cuando él llegó a Jerusalén a recibir al rey, el rey le dijo: Mefi-boset, ¿por qué no fuiste conmigo?
26 Y él dijo: Mi señor el rey, mi siervo me ha engañado; pues tu siervo había dicho: Enalbardaré un asno, y subiré en él, e iré al rey; porque tu siervo es cojo.
27 Pero él ha calumniado a tu siervo delante de mi señor el rey; mas mi señor el rey es como un ángel de Dios; haz, pues, lo que bien te parezca.
28 Porque toda la casa de mi padre no era sino digna de muerte delante de mi señor el rey, y tú pusiste a tu siervo entre los que comen a tu mesa ¿Qué derecho, pues, tengo aún para clamar más al rey?
29 Y el rey le dijo: ¿Para qué hablas más palabras? Yo he determinado que tú y Siba os partáis las tierras.
30 Y Mefi-boset dijo al rey: Que aun las tome él todas, puesto que mi señor el rey ha vuelto en paz a su casa.
31 También Barzilai, el galaadita, descendió de Rogelim y pasó el Jordán con el rey, para despedirlo en el Jordán.
32 Y era Barzilai muy viejo, de ochenta años, el cual había dado provisión al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era un hombre muy rico.
33 Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo, y yo te daré provisión junto a mí en Jerusalén.
34 Pero Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos son los días de los años de mi vida, para que yo suba con el rey a Jerusalén?
35 Yo soy hoy de edad de ochenta años ¿Podré distinguir entre lo bueno y lo malo? ¿Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o lo que beba? ¿Oiré aún la voz de los cantores y de las cantoras? ¿Por qué, pues, sería aún tu siervo una carga a mi señor el rey?
36 Pasará tu siervo un poco más allá del Jordán con el rey; pero, ¿por qué me ha de dar el rey tan gran recompensa?
37 Yo te ruego que dejes volver a tu siervo para que muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madre Mas he aquí a tu siervo Quimam; que pase él con mi señor el rey, y haz con él lo que bien te parezca.
38 Y el rey dijo: Pues pase conmigo Quimam, y yo haré con él como bien te parezca; y todo lo que tú pidas de mí, yo lo haré.
39 Y todo el pueblo pasó el Jordán; y luego que el rey hubo pasado, el rey besó a Barzilai y lo bendijo; y él se volvió a su casa.
40 Entonces el rey pasó a Gilgal, y con él pasó Quimam; y todo el pueblo de Judá y también la mitad del pueblo de Israel pasaron con el rey.
41 Y he aquí, todos los hombres de Israel vinieron al rey y le dijeron: ¿Por qué los hombres de Judá, nuestros hermanos, te han llevado, y han hecho pasar el Jordán al rey y a su familia, y a todos los hombres de David con él?
42 Y todos los hombres de Judá respondieron a todos los hombres de Israel: Porque el rey es nuestro pariente Mas, ¿por qué os enojáis vosotros por eso? ¿Hemos comido nosotros algo del rey? ¿Hemos recibido de él algún don?
43 Entonces respondieron los hombres de Israel a los hombres de Judá y dijeron: Nosotros tenemos diez partes en el rey, y en el mismo David tenemos más derecho que vosotros ¿Por qué, pues, nos habéis tenido en poco? ¿Y no hablamos nosotros primero de hacer volver a nuestro rey? Y las palabras de los hombres de Judá fueron más duras que las palabras de los hombres de Israel.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Pedro 2

1 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías de perdición y negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos perdición repentina.
2 Y muchos seguirán sus caminos de perdición, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado;
3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas; sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda y su perdición no se duerme.
4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que, habiéndolos arrojado al infierno con cadenas de oscuridad, los entregó a ser reservados para juicio;
5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de impíos;
6 y si condenó a destrucción las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas por ejemplo a los que habían de vivir impíamente;
7 y libró al justo Lot, abrumado por la conducta disoluta de los perversos.
8 (porque este justo, morando entre ellos, afligía cada día su alma justa al ver y oír los hechos inicuos de ellos);
9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;
10 y principalmente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia de inmundicia y desprecian el señorío; atrevidos, contumaces, que no temen blasfemar de las potestades superiores,
11 mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en poder, no pronuncian juicio injurioso contra ellas delante del Señor.
12 Mas estos, blasfemando de las cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos por naturaleza para presa y destrucción, perecerán en su corrupción,
13 recibiendo el pago de su injusticia, ya que tienen por delicia poder gozar de deleites cada día Estos son suciedades y manchas, los cuales comiendo con vosotros se recrean en sus errores;
14 tienen los ojos llenos de adulterio, y no cesan de pecar; seducen las almas inconstantes; tienen el corazón ejercitado en codicias, siendo hijos de maldición;
15 han dejado el camino recto y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam, hijo de Bosor, quien amó el salario de injusticia,
16 y fue reprendido por su iniquidad, pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.
17 Estos son fuentes sin agua, nubes llevadas por la tempestad, para los cuales está guardada la oscuridad de las tinieblas para siempre.
18 Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, seducen con las concupiscencias de la carne, con disoluciones, a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error;
19 prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción Porque el que es vencido por alguno también es hecho siervo del que lo venció.
20 Ciertamente, si habiéndose ellos apartado de las contaminaciones del mundo por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, otra vez enredándose en ellas son vencidos, su estado último viene a ser peor que el primero.
21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia que, después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.
22 Pero les ha acontecido lo del proverbio verdadero: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que por medio de tu Hijo unigénito Jesucristo has vencido la muerte y abierto para nosotros la puerta de la vida eterna: Humildemente te suplicamos que así como por tu gracia especial que nos precede pones en nuestras mentes buenos deseos, así también con tu ayuda continua podamos llevarlos a buen término, por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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