Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
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1ª Lección
Cántico 1
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Cántico 2
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Oración Vespertina

Fecha: 8 de abril de 2025

Martes de la Quinta Semana de Cuaresma

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 41

1 Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová.
2 Jehová lo guardará y le dará vida, será bienaventurado en la tierra; y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.
3 Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad.
4 Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque he pecado contra ti.
5 Mis enemigos hablan mal de mí: ¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?
6 Y si venía a verme, hablaba mentira; su corazón amontonaba iniquidad; cuando salía fuera, la hablaba.
7 A una murmuraban contra mí todos los que me aborrecían; contra mí pensaban mal diciendo:
8 Cosa maligna se ha apoderado de él; y el que cayó en cama no volverá a levantarse.
9 Aun mi amigo, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.
10 Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí y hazme levantar, y les daré el pago.
11 En esto conoceré que te he agradado, en que mi enemigo no se alegre de mí.
12 En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, y me has hecho estar delante de ti para siempre.
13 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, por los siglos de los siglos Amén y amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 42

1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?
3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todo el día: ¿Dónde está tu Dios?
4 Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de mí, de cuando pasaba con la multitud y los guiaba hasta la casa de Dios, con voz de alegría y de alabanza de la muchedumbre en fiesta.
5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas en mí? Espera a Dios, porque aún he de alabarlo por la salvación que viene de su presencia.
6 Dios mío, mi alma está abatida en mí; me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán y de los hermonitas, desde el monte Mizar.
7 Un abismo llama a otro abismo a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
8 De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo, mi oración al Dios de mi vida.
9 Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?
10 Como quien quebranta mis huesos, mis enemigos me afrentan diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
11 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas en mí? Espera a Dios, porque aún he de alabarlo; salvación de mi persona y mi Dios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 43

1 Júzgame, oh Dios, y pleitea mi causa contra gente impía, líbrame del hombre engañador e inicuo.
2 Pues tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
3 Envía tu luz y tu verdad; estas me guiarán, me conducirán a tu santo monte y a tus tabernáculos.
4 Y entraré al altar de Dios, a Dios, alegría de mi gozo; y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.
5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas en mí? Espera a Dios, porque aún he de alabarlo; salvación de mi persona y mi Dios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

1 Samuel 20

1 Y David huyó de Naiot, en Ramá, y fue y dijo delante de Jonatán: ¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi iniquidad, o cuál es mi pecado delante de tu padre, para que busque mi vida?
2 Y él le dijo: De ninguna manera; no morirás He aquí que mi padre ninguna cosa hará, grande ni pequeña, que no me la descubra; ¿por qué, pues, me ha de encubrir mi padre este asunto? No será así.
3 Y David volvió a jurar diciendo: Tu padre sabe claramente que yo he hallado gracia delante de tus ojos y dirá: No sepa esto Jonatán, para que no tenga pesar; y ciertamente, vive Jehová y vive tu alma, que apenas hay un paso entre mí y la muerte.
4 Y Jonatán dijo a David: ¿Qué piensa tu alma, y lo haré por ti?
5 Y David respondió a Jonatán: He aquí que mañana es luna nueva, y yo acostumbro sentarme con el rey a comer; mas tú dejarás que me esconda en el campo hasta la tarde del tercer día.
6 Si tu padre hiciere mención de mí, dirás: David me rogó mucho que lo dejara ir corriendo a Belén, su ciudad, porque todos los de su familia tienen allá sacrificio anual.
7 Si él dijere: Está bien, tu siervo tendrá paz; pero si se enojare, entiende que el mal está determinado de parte de él.
8 Harás, pues, misericordia con tu siervo, ya que has hecho entrar a tu siervo en alianza de Jehová contigo; y si hay iniquidad en mí, mátame tú, pues ¿para qué me has de llevar hasta tu padre?
9 Y Jonatán le dijo: Nunca tal te suceda; antes bien, si yo entendiera que el mal está determinado por mi padre para venir sobre ti, ¿no habría yo de hacértelo saber?
10 Entonces dijo David a Jonatán: ¿Quién me dará aviso? ¿O qué pasará si tu padre te respondiere ásperamente?
11 Y Jonatán dijo a David: Ven, salgamos al campo Y salieron ambos al campo.
12 Entonces dijo Jonatán a David: Oh Jehová, Dios de Israel, cuando le haya preguntado yo a mi padre mañana a esta hora, o al tercer día, y he aquí que él me hablare bien de David, si entonces no enviare alguien a ti y te lo descubriere,
13 Jehová haga así a Jonatán y así añada Pero si a mi padre le pareciere bien hacerte mal, también te lo descubriré, y te enviaré y te irás en paz Y sea Jehová contigo como ha sido con mi padre.
14 Y si yo todavía viviere, harás conmigo misericordia de Jehová, para que no muera,
15 y nunca cortarás tu misericordia de mi casa, ni aun cuando Jehová haya cortado uno por uno a los enemigos de David de sobre la faz de la tierra.
16 Así Jonatán hizo alianza con la casa de David, diciendo: Requiéralo Jehová de la mano de los enemigos de David.
17 Y Jonatán hizo jurar otra vez a David porque lo amaba, pues lo amaba como a su propia alma.
18 Y le dijo Jonatán: Mañana es luna nueva, y tú serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío.
19 Y estarás tres días, y luego descenderás aprisa, y vendrás al lugar donde estabas escondido el día de aquel suceso, y esperarás junto a la piedra de Ezel.
20 Y yo tiraré tres saetas hacia aquel lado, como ejercitándome al blanco.
21 Y he aquí que enviaré al criado diciéndole: Ve, busca las saetas Y si dijere al criado: He aquí, las saetas están más acá de ti, tómalas; tú vendrás, porque hay paz para ti y nada malo hay, vive Jehová.
22 Mas si yo dijere al muchacho así: He allí, las saetas están más allá de ti; vete, porque Jehová te ha enviado.
23 Y en cuanto al asunto que tú y yo hemos hablado, he aquí, sea Jehová entre nosotros para siempre.
24 David, pues, se escondió en el campo; y cuando llegó la luna nueva, se sentó el rey a comer pan.
25 Y el rey se sentó en su asiento, como solía, en el asiento junto a la pared; y Jonatán se levantó, y se sentó Abner al lado de Saúl, y el lugar de David estaba vacío.
26 Mas aquel día Saúl no dijo nada, porque se decía: Le habrá acontecido algo y no estará limpio; seguro que no está limpio.
27 Y aconteció al día siguiente, el segundo día de la luna nueva, que el asiento de David también estaba vacío Y Saúl dijo a Jonatán, su hijo: ¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Isaí ni ayer ni hoy?
28 Y Jonatán respondió a Saúl: David me pidió mucho que lo dejara ir hasta Belén.
29 Y dijo: Te ruego que me dejes ir, porque nuestra familia tiene sacrificio en la ciudad, y mi hermano mismo me lo ha mandado; por tanto, si he hallado gracia a tus ojos, haré una escapada ahora y visitaré a mis hermanos Por esto no ha venido a la mesa del rey.
30 Entonces se encendió la ira de Saúl contra Jonatán y le dijo: Hijo de la perversa y rebelde, ¿no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para vergüenza tuya y para vergüenza de la desnudez de tu madre?
31 Porque todo el tiempo que el hijo de Isaí viva sobre la tierra, ni tú estarás firme ni tu reino Envía, pues, ahora, y tráemelo, porque ha de morir.
32 Y Jonatán respondió a su padre Saúl y le dijo: ¿Por qué ha de morir? ¿Qué ha hecho?
33 Entonces Saúl le arrojó una lanza para herirlo, por lo que entendió Jonatán que había sido determinado por su padre matar a David.
34 Y se levantó Jonatán de la mesa muy enojado y no comió pan el segundo día de la luna nueva, porque estaba afligido a causa de David, porque su padre lo había afrentado.
35 Y aconteció que a la mañana salió Jonatán al campo, al tiempo señalado con David, y un criado pequeño con él.
36 Y dijo a su criado: Corre y busca las saetas que yo tire Y mientras el criado iba corriendo, él tiraba la saeta para que pasara más allá de él.
37 Y llegando el criado adonde estaba la saeta que Jonatán había tirado, Jonatán gritó tras el criado, diciendo: ¿No está la saeta más allá de ti?
38 Y gritó Jonatán tras el criado: Rápido, date prisa, no te detengas Y el criado de Jonatán recogió las saetas y volvió a su señor.
39 Pero el criado no entendió nada; solamente Jonatán y David entendían el asunto.
40 Luego dio Jonatán sus armas a su criado y le dijo: Vete y llévalas a la ciudad.
41 Cuando el criado se hubo ido, se levantó David del lado del sur y se inclinó tres veces postrándose hasta la tierra; y besándose el uno al otro, lloraron el uno con el otro, pero David lloró más.
42 Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, porque nosotros dos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová sea entre tú y yo, entre mi descendencia y tu descendencia para siempre Y él se levantó y se fue; y Jonatán entró en la ciudad.

CANTATE DOMINO

Salmo 98
1
Cantad a Jehová cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.
2
Jehová ha hecho notoria su salvación; a vista de las naciones ha descubierto su justicia.
3
Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.
4
Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.
5
Cantad salmos a Jehová con arpa; con arpa y voz de cántico.
6
Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, delante del rey Jehová.
7
Brame el mar y su plenitud, el mundo y los que en él habitan;
8
Los ríos batan las manos, los montes todos hagan regocijo
9
Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hebreos 10

1 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, pero no la imagen misma de esas cosas, nunca puede hacer perfectos a los que se acercan, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente cada año.
2 De otra manera cesarían de ofrecerse, porque los que tributan este culto, una vez limpios, no tendrían más conciencia de pecado.
3 Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados.
4 Porque es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
5 Por lo cual, entrando en el mundo, dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste, mas me preparaste cuerpo;
6 holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.
7 Entonces dije: He aquí que vengo (en el rollo del libro está escrito de mí) para hacer, oh Dios, tu voluntad.
8 Diciendo arriba: Sacrificio y ofrenda, y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste ni te agradaron (las cuales se ofrecen según la ley),
9 entonces dijo: He aquí que vengo para hacer, oh Dios, tu voluntad Quita lo primero para establecer lo segundo.
10 Por cuya voluntad somos santificados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
11 Y ciertamente todo sacerdote está en pie cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;
12 pero este, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio para siempre, está sentado a la diestra de Dios,
13 esperando lo que falta, hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.
14 Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
15 Y de lo mismo nos testifica el Espíritu Santo, porque después de haber dicho previamente:
16 Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré;
17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades.
18 Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado.
19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar santísimo por la sangre de Jesús,
20 por el camino nuevo y vivo que él nos consagró, por el velo, esto es, por su carne;
21 y teniendo un gran Sacerdote sobre la casa de Dios,
22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
23 Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin fluctuar, porque fiel es el que hizo la promesa;
24 y considerémonos los unos a los otros para provocarnos al amor y a las buenas obras;
25 no dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto que veis que aquel día se acerca.
26 Porque si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por el pecado,
27 sino una horrenda expectación de juicio y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.
28 El que desechaba la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos moría sin ninguna misericordia;
29 ¿de cuánto mayor castigo pensáis que será digno el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por común la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
30 Porque sabemos quién es el que dijo: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.
31 Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo.
32 Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, soportasteis un gran combate de aflicciones;
33 por una parte, fuisteis hechos espectáculo con vituperios y tribulaciones, y por otra parte, fuisteis hechos compañeros de los que así eran tratados.
34 Porque os compadecisteis también de mí en mis cadenas, y el despojo de vuestros bienes padecisteis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una posesión mejor en los cielos, y que permanece.
35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene gran remuneración,
36 porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
37 Porque aún un poquito y el que ha de venir vendrá, y no tardará.
38 Mas el justo vivirá por la fe; pero si se retirare, mi alma no se complacerá en él.
39 Pero nosotros no somos de los que se retiran para perdición, sino de los fieles para la preservación del alma.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Te suplicamos, Dios todopoderoso, que mires misericordiosamente a tu pueblo, para que por tu gran bondad sean gobernados y guardados para siempre, tanto en cuerpo como en alma, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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