Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 25 de marzo de 2025

La Anunciación de la Santísima Virgen María

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 119:73–104

73 Tus manos me hicieron y me formaron; hazme entender y aprenderé tus mandamientos.
74 Los que te temen me verán y se alegrarán, porque en tu palabra he esperado.
75 Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia y que en tu fidelidad me afligiste.
76 Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo.
77 Vengan a mí tus misericordias para que viva, porque tu ley es mi deleite.
78 Sean avergonzados los soberbios, porque con mentira me han calumniado; pero yo meditaré en tus preceptos.
79 Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.
80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado.
81 Desfallece mi alma por tu salvación, mas espero en tu palabra.
82 Desfallecieron mis ojos por tu dicho, diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
83 Porque estoy como el odre al humo, mas no he olvidado tus estatutos.
84 ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?
85 Los soberbios me han cavado hoyos, los que no obran según tu ley.
86 Todos tus mandamientos son fieles; con mentira me persiguen; ayúdame.
87 Casi me han consumido en la tierra, mas yo no he dejado tus preceptos.
88 Vivifícame conforme a tu misericordia, y guardaré los testimonios de tu boca.
89 Para siempre, oh Jehová, tu palabra permanece en los cielos.
90 De generación en generación es tu fidelidad; tú afirmaste la tierra, y permanece.
91 Por tu ordenación permanecen hasta hoy, porque todas las cosas te sirven.
92 Si tu ley no hubiera sido mi deleite, ya en mi aflicción habría perecido.
93 Nunca jamás me olvidaré de tus preceptos, porque con ellos me has vivificado.
94 Tuyo soy yo, sálvame, porque he buscado tus preceptos.
95 Los impíos me han aguardado para destruirme, mas yo consideraré tus testimonios.
96 A toda perfección he visto fin; amplio sobremanera es tu mandamiento.
97 ¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque para siempre están conmigo.
99 Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación.
100 Más que los ancianos he entendido, porque he guardado tus preceptos.
101 De todo mal camino contuve mis pies para guardar tu palabra.
102 No me aparté de tus juicios, porque tú me enseñaste.
103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus dichos! Más que la miel a mi boca.
104 De tus preceptos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Sirácides 3

1 Hijos míos, escúchenme a mí, que soy su padre; sigan mis consejos y se salvarán.
2 El Señor quiere que el padre sea honrado por sus hijos, y que la autoridad de la madre sea respetada por ellos.
3 El que respeta a su padre alcanza el perdón de sus pecados,
4 y el que honra a su madre reúne una gran riqueza.
5 El que respeta a su padre recibirá alegría de sus propios hijos; cuando ore, el Señor lo escuchará.
6 El que honra a su padre tendrá larga vida; el que respeta a su madre será premiado por el Señor,
7 pues obedece a sus padres como si fueran sus amos.
8 Hijo mío, honra a tu padre con obras y palabras, y así recibirás toda clase de bendiciones.
9 Porque la bendición del padre da raíces firmes a una familia, pero la maldición de la madre la arranca de raíz.
10 No te sientas orgulloso viendo a tu padre pasar vergüenza, pues esto no es ninguna honra para ti.
11 El honor de un hijo está en el honor de su padre; en cambio, el que desprecia a su madre se llena de pecados.
12 Hijo mío, empéñate en honrar a tu padre; no lo abandones mientras tengas vida.
13 Aunque su inteligencia se debilite, sé comprensivo con él; no lo avergüences mientras viva.
14 Socorrer al padre es algo que no se olvidará; será como ofrecer sacrificio por los pecados.
15 Cuando estés en aflicción, Dios se acordará de ti y perdonará tus pecados, como el calor del sol derrite el hielo.
16 El que abandona a su padre ofende al Señor, y el que hace enojar a su madre es maldecido por Dios.
17 Hijo mío, sé humilde en todo lo que hagas, y te estimarán más que al que hace muchos regalos.
18 Cuanto más grande seas, más deberás humillarte; así agradarás a Dios.
19 Porque grande es la misericordia de Dios,
20 y él revela a los humildes sus secretos.
21 No busques lo que es demasiado elevado para ti, ni quieras saber lo que es demasiado difícil.
22 Procura entender lo que Dios te ha mandado y no te preocupes de lo que está en secreto.
23 No te inquietes por lo que te sobrepasa, pues lo que has visto ya es demasiado para ti.
24 Muchos se han dejado engañar por sus propias ideas, y falsos pensamientos han desequilibrado su mente.
26 Al que es terco, al fin le irá mal, y el que ama el peligro, en él perecerá.
27 Al terco le esperan muchos sufrimientos, y el pecador amontona más y más pecados.
28 La desgracia del orgulloso no tiene remedio, pues es el retoño de una mala planta.
29 El sabio entiende los proverbios de los sabios; el que escucha atentamente se alegra en la sabiduría.
30 El agua apaga el fuego que arde, y el dar limosnas consigue el perdón de los pecados.
31 Del que hace el bien se acordarán después; cuando resbale, encontrará quien lo sostenga.

CANTATE DOMINO

Salmo 98
1
Cantad a Jehová cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.
2
Jehová ha hecho notoria su salvación; a vista de las naciones ha descubierto su justicia.
3
Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.
4
Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.
5
Cantad salmos a Jehová con arpa; con arpa y voz de cántico.
6
Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, delante del rey Jehová.
7
Brame el mar y su plenitud, el mundo y los que en él habitan;
8
Los ríos batan las manos, los montes todos hagan regocijo
9
Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Timoteo 3

1 Pero debes saber esto, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes,
3 sin afecto natural, desleales, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
4 traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los deleites más que de Dios,
5 teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella; y a estos evita.
6 Porque de estos son los que se meten por las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, llevadas por diversas concupiscencias,
7 que siempre están aprendiendo y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.
8 Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.
9 Pero no irán más adelante, porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquellos.
10 Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia,
11 persecuciones, aflicciones, como me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.
12 Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución.
13 Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.
14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién lo has aprendido,
15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
16 Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Te suplicamos, oh Señor, que derrames tu gracia en nuestros corazones, para que así como hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo por el mensaje de un ángel, así también por su cruz y pasión seamos llevados a la gloria de su resurrección, por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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