Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 15 de febrero de 2025

Sábado de la Quinta Semana después de Epifanía

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 75

1 Te alabamos, oh Dios, te alabamos, pues cercano está tu nombre; los hombres cuentan tus maravillas.
2 Cuando yo señale el tiempo oportuno, juzgaré rectamente.
3 Se arruinaban la tierra y sus moradores; yo sostengo sus columnas Selah.
4 Dije a los insensatos: No os infatuéis; y a los impíos: No levantéis el cuerno;
5 no levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con cerviz erguida.
6 Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el ensalzamiento.
7 Mas Dios es el juez; a este abate, y a aquel ensalza.
8 Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado, lleno de mistura; y él derrama del mismo; ciertamente sus heces apurarán y beberán todos los impíos de la tierra.
9 Mas yo lo anunciaré siempre, cantaré salmos al Dios de Jacob.
10 Y quebraré todos los cuernos de los pecadores; los cuernos del justo serán ensalzados.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 76

1 Dios es conocido en Judá; en Israel es grande su nombre.
2 Y en Salem está su tabernáculo y su habitación en Sion.
3 Allí quebró las saetas del arco, el escudo y la espada, y la guerra Selah.
4 Glorioso eres tú, poderoso más que los montes de caza.
5 Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño, y no hicieron uso de sus manos todos los hombres valientes.
6 A tu reprensión, oh Dios de Jacob, el carro y el caballo se quedaron dormidos.
7 Tú, temible eres tú; ¿y quién podrá estar en pie delante de ti cuando comience tu ira?
8 Desde los cielos hiciste oír juicio; la tierra tuvo temor y quedó quieta.
9 cuando te levantaste para juzgar, oh Dios, para salvar a todos los mansos de la tierra Selah.
10 Ciertamente la ira del hombre te alabará; tú reprimirás el resto de las iras.
11 Prometed y pagad a Jehová vuestro Dios; todos los que están alrededor de él traigan presentes al Temible.
12 Él cortará el espíritu de los príncipes; temible es a los reyes de la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 77

1 Con mi voz he clamado a Dios, he clamado con mi voz a Dios, y él me escuchará.
2 En el día de mi angustia busqué al Señor; mis manos se extendían a él de noche, sin cansarse; mi alma rehusaba consuelo.
3 Me acordaba de Dios y clamaba; me quejaba y desmayaba mi espíritu Selah.
4 Mantenías abiertos los párpados de mis ojos; estaba yo quebrantado y no hablaba.
5 Consideraba los días desde el principio, los años antiguos.
6 Me acordaba de mis canciones en la noche; meditaba con mi corazón y mi espíritu inquiría.
7 ¿Desechará el Señor para siempre y no volverá más a sernos propicio?
8 ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado su palabra de generación en generación?
9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? Selah.
10 Y dije: Enfermedad mía es esta; traeré pues a la memoria los años de la diestra del Altísimo.
11 Me acordaré de las obras de Jah; sí, me acordaré de tus maravillas antiguas;
12 y meditaré en todas tus obras, y en tus hechos reflexionaré.
13 Oh Dios, en santidad es tu camino; ¿qué dios es grande como nuestro Dios?
14 Tú eres el Dios que hace maravillas; tú hiciste notorio en los pueblos tu poder.
15 Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José Selah.
16 Te vieron las aguas, oh Dios; te vieron las aguas, temieron; temblaron también los abismos.
17 Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos y cayeron tus saetas.
18 La voz de tus truenos estaba en el torbellino; los relámpagos alumbraron el mundo; se estremeció y tembló la tierra.
19 En el mar fue tu camino y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas.
20 Condujiste a tu pueblo como ovejas por mano de Moisés y de Aarón.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Números 16

1 Y Coré, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, con Datán y Abiram, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente.
2 y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre.
3 Y se juntaron contra Moisés y contra Aarón, y les dijeron: Basta ya de vosotros, porque toda la congregación, todos ellos son santos y en medio de ellos está Jehová ¿Por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?
4 Cuando lo oyó Moisés, cayó sobre su rostro,
5 y habló a Coré y a todo su grupo, diciendo: Mañana mostrará Jehová quién es suyo, y al santo hará que se acerque a él; y al que él escoja, lo acercará a él.
6 Haced esto: tomaos incensarios, Coré y todo su grupo,
7 y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de Jehová mañana; y sucederá que el varón a quien Jehová escoja, aquel será el santo; esto os baste, hijos de Leví.
8 Dijo además Moisés a Coré: Oíd ahora, hijos de Leví:
9 ¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, haciéndoos acercar a él para que hagáis el servicio del Tabernáculo de Jehová y estéis delante de la congregación para ministrarles,
10 y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo? ¿Y procuráis también el sacerdocio?
11 Por tanto, tú y todo tu grupo sois los que os juntáis contra Jehová, pues Aarón, ¿qué es para que murmuréis contra él?
12 Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos.
13 ¿poco que nos hayas hecho venir de una tierra que fluye leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente?
14 Tampoco nos has metido tú en una tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas ¿Sacarás los ojos a estos hombres? No subiremos.
15 Entonces Moisés se enojó en gran manera y dijo a Jehová: No aceptes su presente No he tomado de ellos ni un solo asno, ni a ninguno de ellos he hecho mal.
16 Después dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu grupo, poneos mañana delante de Jehová; tú, y ellos, y Aarón;
17 y tomad cada uno su incensario, y poned incienso en ellos, y acercad delante de Jehová cada uno su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también, y Aarón, cada uno con su incensario.
18 Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del Tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón.
19 Y Coré había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del Tabernáculo de reunión; entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación.
20 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:
21 Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento.
22 Y ellos cayeron sobre sus rostros y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Y te airarás tú contra toda la congregación?
23 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:
24 Habla a la congregación, diciendo: Apartaos de alrededor de la tienda de Coré, Datán y Abiram.
25 Y Moisés se levantó, y fue a Datán y a Abiram; y los ancianos de Israel fueron en pos de él.
26 Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados.
27 Y se apartaron de alrededor de las tiendas de Coré, de Datán y de Abiram; y Datán y Abiram salieron y se pusieron a las puertas de sus tiendas, con sus mujeres y sus hijos y sus niños.
28 Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciera todas estas cosas, y que no las hice de mi corazón.
29 Si como mueren todos los hombres murieren estos, o si fueren ellos visitados a la manera de todos los hombres, Jehová no me envió.
30 Pero si Jehová hiciere una cosa nueva, y la tierra abriere su boca, y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al abismo, entonces conoceréis que estos hombres despreciaron a Jehová.
31 Y aconteció que cuando acabó él de hablar todas estas palabras, se partió la tierra que estaba debajo de ellos,
32 y abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, y a sus casas, y a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes.
33 Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al abismo, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.
34 Y todo Israel, los que estaban alrededor de ellos, huyeron al grito de ellos, porque decían: No nos trague también la tierra.
35 Y salió fuego de Jehová y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso.
36 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:
37 Di a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que tome los incensarios de en medio del incendio y derrame más allá el fuego, porque son santificados.
38 los incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y harán de ellos planchas extendidas para cubrir el altar, por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehová y son santificados; y serán por señal a los hijos de Israel.
39 Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con que los que fueron quemados habían ofrecido, y los extendieron haciendo planchas para cubrir el altar,
40 en memorial para los hijos de Israel, de que ningún extraño que no sea de la descendencia de Aarón se acerque para ofrecer incienso delante de Jehová, para que no sea como Coré y como su grupo, según se lo dijo Jehová por mano de Moisés.
41 Y al día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y contra Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová.
42 Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el Tabernáculo de reunión y he aquí que la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová.
43 Y fueron Moisés y Aarón delante del Tabernáculo de reunión.
44 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
45 Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento Y ellos cayeron sobre sus rostros.
46 Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario y pon en él fuego del altar, y pon sobre él incienso, y ve pronto a la congregación y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de delante de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado.
47 Entonces tomó Aarón el incensario como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso e hizo expiación por el pueblo.
48 Y se puso entre los muertos y los vivos, y cesó la mortandad.
49 Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin contar los muertos por el asunto de Coré.
50 Después Aarón volvió donde estaba Moisés, a la puerta del Tabernáculo de reunión, cuando la mortandad cesó.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Marcos 15

1 Y luego, por la mañana, habiendo consultado los principales sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el Concilio, llevaron a Jesús atado, y lo entregaron a Pilato.
2 Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices.
3 Y los principales sacerdotes lo acusaban de muchas cosas.
4 Y Pilato le preguntó otra vez, diciendo: ¿No respondes nada? Mira cuántas cosas testifican contra ti.
5 Mas Jesús ni aun así respondió, de modo que Pilato se maravillaba.
6 Pero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidieran.
7 Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían cometido homicidio en una revuelta.
8 Y gritando la multitud, comenzó a pedir que hiciera como siempre les había hecho.
9 Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?
10 Porque sabía que por envidia lo habían entregado los principales sacerdotes.
11 Pero los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltara más bien a Barrabás.
12 Y respondiendo Pilato, les dijo otra vez: ¿Qué, pues, queréis que haga a quien llamáis Rey de los judíos?
13 Y ellos volvieron a dar voces: ¡Crucifícalo!
14 Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: ¡Crucifícalo!
15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarlo, para que fuera crucificado.
16 Entonces los soldados lo llevaron dentro del atrio, que es el pretorio, y convocaron a toda la cohorte.
17 Y lo vistieron de púrpura, y le pusieron una corona tejida de espinas,
18 y comenzaron a saludarlo: ¡Salve, Rey de los judíos!
19 Y lo herían en la cabeza con una caña, y le escupían, y lo adoraban hincadas las rodillas.
20 Y cuando lo hubieron escarnecido, le quitaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y lo sacaron para crucificarlo.
21 Y obligaron a uno que pasaba, Simón cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que llevara su cruz.
22 Y lo llevaron al lugar llamado Gólgota, que traducido quiere decir: Lugar de la Calavera.
23 Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; pero él no lo tomó.
24 Y cuando lo hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno.
25 Y era la hora tercera cuando lo crucificaron.
26 Y la inscripción escrita de su causa era: EL REY DE LOS JUDÍOS.
27 Y crucificaron con él a dos ladrones, uno a su derecha y otro a su izquierda.
28 Y se cumplió la Escritura, que dice: Y fue contado con los inicuos.
29 Y los que pasaban lo injuriaban, meneando sus cabezas y diciendo: ¡Ah! , tú que derribas el templo de Dios y en tres días lo edificas,
30 sálvate a ti mismo y desciende de la cruz.
31 Y de esta manera también los principales sacerdotes, burlándose entre ellos con los escribas, decían: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar.
32 El Cristo, el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos También los que estaban crucificados con él lo injuriaban.
33 Y cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.
34 Y a la hora novena, exclamó Jesús a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? , que traducido, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
35 Y oyéndolo unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama a Elías.
36 Y corrió uno, y empapó una esponja en vinagre y, poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a bajarlo.
37 Mas Jesús, dando una gran voz, expiró.
38 Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
39 Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había expirado clamando así, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.
40 Y también algunas mujeres estaban mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé;
41 las cuales, estando aún él en Galilea, lo habían seguido, y lo servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido a Jerusalén.
42 Y al atardecer, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado,
43 vino José de Arimatea, consejero noble del Concilio, que también esperaba el reino de Dios, y osadamente se presentó ante Pilato y pidió el cuerpo de Jesús.
44 Y Pilato se maravilló de que ya hubiera muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si ya había muerto.
45 Y cuando lo supo de parte del centurión, dio el cuerpo a José;
46 el cual compró una sábana y, bajándolo, lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la puerta del sepulcro.
47 Y María Magdalena y María madre de José miraban dónde era puesto.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, te suplicamos que guardes continuamente a tu Iglesia y familia en la verdadera religión, para que aquellos que se apoyan solamente en la esperanza de tu gracia celestial sean defendidos siempre por tu gran poder, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

Día Anterior Hoy Día Siguiente