Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Bendición

Oración Matutina

Fecha: 6 de mayo de 2027

Día de la Ascensión

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 30

1 Te glorificaré, oh Jehová, porque me has ensalzado y no hiciste que mis enemigos se alegraran de mí.
2 Jehová, Dios mío, a ti clamé y me sanaste.
3 Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro; me diste vida, para que no descendiera a la sepultura.
4 Cantad salmos a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad;
5 porque su ira dura un momento, pero su favor, toda la vida; por la noche durará el lloro, pero a la mañana vendrá la alegría.
6 Y yo dije en mi prosperidad: No seré conmovido jamás;
7 porque tú, Jehová, con tu favor has afirmado mi monte con fortaleza Escondiste tu rostro, fui conturbado.
8 A ti, oh Jehová, clamaré; y al Señor suplicaré.
9 ¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?
10 Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí; Jehová, sé tú mi ayudador.
11 Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi saco y me ceñiste de alegría.
12 Por tanto, a ti cantaré salmos, gloria mía, y no estaré callado Jehová, Dios mío, te alabaré para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 31

1 En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo avergonzado jamás; líbrame en tu justicia.
2 Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; sé tú mí roca fuerte, por casa fortificada para salvarme.
3 Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás y me encaminarás.
4 Me sacarás de la red que han escondido para mí, porque tú eres mi fortaleza.
5 En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
6 Aborrecí a los que esperan en vanidades ilusorias, mas yo en Jehová he esperado.
7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia, porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias,
8 y no me entregaste en mano del enemigo; pusiste mis pies en lugar espacioso.
9 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de pesar mis ojos, mi alma y mis entrañas.
10 Porque mi vida se va gastando de dolor y mis años de suspirar; ha decaído mi fuerza a causa de mi iniquidad y mis huesos se han consumido.
11 De todos mis enemigos he sido objeto de oprobio, y de mis vecinos en gran manera, y horror a mis conocidos; los que me veían fuera huían de mí.
12 He sido olvidado de su corazón como un muerto; he venido a ser como un vaso quebrado.
13 Porque he oído la afrenta de muchos; había miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí e ideaban quitarme la vida.
14 Mas yo en ti confié, oh Jehová; yo dije: Tú eres mi Dios.
15 En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.
16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame por tu misericordia.
17 No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado; sean avergonzados los impíos, estén mudos en el sepulcro.
18 Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras con soberbia y menosprecio.
19 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de las arrogancias del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contienda de lenguas.
21 Bendito sea Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.
22 Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos; pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.
23 Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; a los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que obra con soberbia.
24 Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

1 Reyes 16

1 Y vino palabra de Jehová a Jehú, hijo de Hanani, contra Baasa, diciendo:
2 Por cuanto yo te levanté del polvo y te puse por príncipe sobre mi pueblo Israel, y tú has andado en el camino de Jeroboam y has hecho pecar a mi pueblo Israel provocándome a ira con sus pecados,
3 he aquí, yo barreré la posteridad de Baasa y la posteridad de su casa, y pondré tu casa como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat.
4 El que de Baasa muera en la ciudad, lo comerán los perros, y el que de él muera en el campo, lo comerán las aves del cielo.
5 Y los demás hechos de Baasa, y las cosas que hizo, y sus valentías, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel?
6 Y durmió Baasa con sus padres y fue sepultado en Tirsa; y reinó en su lugar Ela, su hijo.
7 Y también la palabra de Jehová por medio de Jehú, el profeta, hijo de Hanani, había sido contra Baasa y contra su casa, a causa de todo lo malo que hizo a los ojos de Jehová, provocándolo a ira con las obras de sus manos, para llegar a ser como la casa de Jeroboam, y porque lo había matado.
8 En el año veintiséis de Asa, rey de Judá, comenzó a reinar Ela, hijo de Baasa, sobre Israel en Tirsa; y reinó dos años.
9 Y conspiró contra él su siervo Zimri, comandante de la mitad de los carros Y estando él en Tirsa, bebiendo hasta embriagarse en casa de Arsa, su mayordomo en Tirsa,
10 llegó Zimri y lo hirió y lo mató, en el año veintisiete de Asa, rey de Judá; y reinó en su lugar.
11 Y aconteció que al comenzar a reinar, cuando estuvo sentado en su trono, mató a toda la casa de Baasa, sin dejar en ella a ninguno que orine a la pared, ni sus parientes ni sus amigos.
12 Así exterminó Zimri a toda la casa de Baasa, conforme a la palabra de Jehová, que había hablado a Baasa por medio del profeta Jehú,
13 por todos los pecados de Baasa y los pecados de Ela, su hijo, con que ellos pecaron e hicieron pecar a Israel, provocando a ira a Jehová, Dios de Israel, con sus vanidades.
14 Y los demás hechos de Ela y todas las cosas que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel?
15 En el año veintisiete de Asa, rey de Judá, reinó Zimri siete días en Tirsa; y el pueblo había acampado contra Gibetón, ciudad de los filisteos.
16 Y el pueblo que estaba acampado oyó decir: Zimri ha conspirado y ha matado al rey Entonces todo Israel puso por rey sobre Israel a Omri, general del ejército, aquel mismo día en el campamento.
17 Y subió Omri de Gibetón, y con él todo Israel, y pusieron cerco contra Tirsa.
18 Y aconteció que al ver Zimri que la ciudad había sido tomada, entró en el alcázar de la casa real, y prendió fuego a la casa consigo dentro, y murió,
19 por sus pecados que había cometido, haciendo lo malo a los ojos de Jehová, andando en los caminos de Jeroboam y en su pecado que cometió, y haciendo pecar a Israel.
20 Y los demás hechos de Zimri y su conspiración que tramó, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel?
21 Entonces el pueblo de Israel fue dividido en dos partes: la mitad del pueblo seguía a Tibni, hijo de Ginat, para hacerlo rey, y la otra mitad seguía a Omri.
22 Pero el pueblo que seguía a Omri pudo más que el que seguía a Tibni, hijo de Ginat; y Tibni murió y Omri fue rey.
23 En el año treinta y uno de Asa, rey de Judá, comenzó a reinar Omri sobre Israel, y reinó doce años; en Tirsa reinó seis años.
24 Y compró de Semer el monte de Samaria por dos talentos de plata, y edificó en el monte, y llamó el nombre de la ciudad que edificó Samaria, por el nombre de Semer, que fue dueño de aquel monte.
25 Y Omri hizo lo malo a los ojos de Jehová, e hizo peor que todos los que habían sido antes de él,
26 pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam, hijo de Nabat, y en su pecado con que hizo pecar a Israel, provocando a ira a Jehová, Dios de Israel, con sus vanidades.
27 Y los demás hechos de Omri, y todas las cosas que hizo, y sus valentías que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel?
28 Y Omri durmió con sus padres y fue sepultado en Samaria; y reinó en su lugar Acab, su hijo.
29 Y comenzó a reinar Acab, hijo de Omri, sobre Israel el año treinta y ocho de Asa, rey de Judá.
30 Y reinó Acab, hijo de Omri, sobre Israel en Samaria veintidós años Y Acab, hijo de Omri, hizo lo malo a los ojos de Jehová más que todos los que habían sido antes de él,
31 porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal, rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró.
32 Y levantó un altar a Baal en la casa de Baal que él edificó en Samaria.
33 También hizo Acab un árbol sagrado; y continuó Acab obrando para provocar a ira a Jehová, Dios de Israel, más que todos los reyes de Israel que habían sido antes de él.
34 En sus días, Hiel de Bet-el reedificó Jericó Al precio de Abiram, su primogénito, echó el cimiento, y al precio de Segub, su hijo postrero, puso sus puertas, conforme a la palabra de Jehová, que había hablado por medio de Josué, hijo de Nun.

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Segunda Lección

Mateo 4

1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo.
2 Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.
3 Y acercándose a él el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.
4 Mas él, respondiendo, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
5 Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, y lo puso sobre el pináculo del Templo,
6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y te llevarán en las manos, no sea que tropieces con tu pie en piedra.
7 Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios.
8 Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos,
9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.
11 Entonces el diablo lo dejó; y he aquí los ángeles vinieron y lo servían.
12 Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, se volvió a Galilea;
13 y dejando Nazaret, fue y habitó en Capernaúm, ciudad marítima, en los términos de Zabulón y de Neftalí;
14 para que se cumpliera lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo:
15 Tierra de Zabulón, y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles;
16 el pueblo que habitaba en tinieblas vio gran luz; y a los que habitaban en región y sombra de muerte, luz les amaneció.
17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
18 Y andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red al mar, porque eran pescadores.
19 Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
20 Y ellos, dejando al instante las redes, lo siguieron.
21 Y pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan, su hermano, en la barca con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.
22 Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, lo siguieron.
23 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
24 Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que estaban enfermos, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos; y los sanó.
25 Y lo siguieron grandes multitudes de Galilea, y de Decápolis, y de Jerusalén, y de Judea, y del otro lado del Jordán.

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Credo de San Atanasio

Todo el que quiera salvarse, es preciso ante todo que profese la fe católica;
Pues quien no la observe íntegra y sin tacha, sin duda alguna perecerá eternamente.
Y la fe católica consiste en esto: en que veneremos a un solo Dios en la Trinidad, y a la Trinidad en la unidad;
Sin confundir las personas ni separar la sustancia.
Porque una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo;
Pero la divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es una sola: igual la gloria, coeterna la majestad.
Cual es el Padre, tal es el Hijo, tal es el Espíritu Santo.
Increado es el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo.
Inmenso es el Padre, inmenso el Hijo, inmenso el Espíritu Santo.
Eterno es el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo.
Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno;
Como no son tres increados ni tres inmensos, sino un solo increado y un solo inmenso.
Así también el Padre es omnipotente, omnipotente el Hijo, omnipotente el Espíritu Santo;
Y, sin embargo, no son tres omnipotentes, sino un solo omnipotente.
Así el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios;
Y, sin embargo, no son tres dioses, sino un solo Dios.
Así el Padre es Señor, el Hijo es Señor, el Espíritu Santo es Señor;
Y, sin embargo, no son tres señores, sino un solo Señor.
Porque así como nos obliga la verdad cristiana a confesar que cada una de las personas, por sí misma, es Dios y Señor;
Así también nos prohíbe la religión católica decir que hay tres dioses o tres señores.
El Padre no ha sido hecho por nadie, ni creado, ni engendrado.
El Hijo procede solo del Padre, no fue hecho ni creado, sino engendrado.
El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, no fue hecho ni creado ni engendrado, sino que procede.
Hay, pues, un solo Padre, no tres Padres; un solo Hijo, no tres Hijos; un solo Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos.
Y en esta Trinidad nada es anterior o posterior, nada mayor o menor;
Sino que las tres personas son coeternas y coiguales entre sí;
De suerte que, como se ha dicho antes, en todo debemos venerar la unidad en la Trinidad y la Trinidad en la unidad.
Por tanto, quien quiera salvarse debe pensar así de la Trinidad.
Pero también es necesario para la salvación eterna creer fielmente en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo.
La fe verdadera es que creamos y confesemos que nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y hombre.
Es Dios, engendrado de la sustancia del Padre antes de los siglos, y es hombre, nacido de la sustancia de la madre en el tiempo.
Dios perfecto y hombre perfecto, subsistente de alma racional y de carne humana.
Igual al Padre según la divinidad, inferior al Padre según la humanidad.
Y aunque es Dios y hombre, no son dos, sino un solo Cristo;
Uno, no por conversión de la divinidad en carne, sino por asunción de la humanidad en Dios.
Uno absolutamente, no por confusión de sustancia, sino por unidad de persona.
Pues como el alma racional y la carne es un solo hombre, así Dios y el hombre es un solo Cristo.
Que padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos, está sentado a la diestra de Dios Padre omnipotente;
Desde allí vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.
A su venida todos los hombres resucitarán con sus cuerpos;
Y darán cuenta de sus propias acciones.
Los que obraron bien irán a la vida eterna, los que obraron mal al fuego eterno.
Esta es la fe católica, y quien no la crea fiel y firmemente no se podrá salvar.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Concede, te suplicamos, Dios todopoderoso, que así como creemos que tu Hijo unigénito, nuestro Señor Jesucristo, ha ascendido a los cielos, así también nosotros en corazón y mente ascendamos allá, y moremos continuamente con él, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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