Exhortación
Confesión
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Cántico 1
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Oración Vespertina

Fecha: 14 de diciembre de 2026

Tercer Lunes de Adviento

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 73

1 Ciertamente bueno es Dios para con Israel, para con los limpios de corazón.
2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies, por poco resbalaron mis pasos,
3 porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.
4 Porque no hay ataduras de muerte para ellos, y su fuerza está entera.
5 No pasan trabajos humanos, ni son azotados con los otros hombres.
6 Por tanto, la soberbia los corona; se cubren de vestido de violencia.
7 Los ojos se les salen de gordura; logran con creces los antojos del corazón.
8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.
9 Ponen contra el cielo su boca y su lengua pasea la tierra.
10 Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.
11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?
12 He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, aumentaron sus riquezas.
13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón y lavado mis manos en inocencia,
14 pues he sido azotado todo el día, y mi castigo empezaba por las mañanas.
15 Si dijera yo: Hablaré así; he aquí habría traicionado a la generación de tus hijos.
16 Cuando pensaba para saber esto, fue duro trabajo a mis ojos,
17 hasta que, entrando en el santuario de Dios, entendí el fin de ellos.
18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos, en asolamientos los harás caer.
19 ¡Cómo han sido asolados en un momento! Perecieron, se consumieron de terrores.
20 Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despiertes, menospreciarás sus apariencias.
21 Ciertamente se amargó mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas.
22 Mas yo era ignorante y no entendía; era como una bestia delante de ti.
23 Con todo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de mi mano derecha.
24 Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.
25 ¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
26 Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
27 Porque, he aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel que fornica apartándose de ti.
28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en el Señor Jehová mi refugio, para contar todas tus obras.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 74

1 ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿qué humea tu furor contra las ovejas de tu prado?
2 Acuérdate de tu congregación, que adquiriste desde antiguo, que redimiste, la tribu de tu heredad; este monte Sion, donde has habitado.
3 Levanta tus pies a los asolamientos eternos; a todo lo que ha hecho mal el enemigo en el santuario.
4 Tus enemigos han bramado en medio de tus congregaciones, han puesto sus divisas por señales.
5 Era conocido como el que había levantado el hacha sobre los gruesos maderos.
6 Y ahora sus entalladuras a una han quebrado con hachas y martillos.
7 Han puesto a fuego tu santuario, han profanado el tabernáculo de tu nombre, echándolo a tierra.
8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez Han quemado todas las congregaciones de Dios en la tierra.
9 No vemos ya nuestras señales; no hay más profeta, ni entre nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador? ¿Blasfemará el enemigo tu nombre perpetuamente?
11 ¿Por qué retraes tu mano y tu diestra? ¿qué la escondes en tu seno?
12 Pero Dios es mi rey desde antiguo; el que obra salvación en medio de la tierra.
13 Tú dividiste el mar con tu fortaleza; quebrantaste cabezas de monstruos en las aguas.
14 Tú rompiste las cabezas del Leviatán; lo diste por comida al pueblo del desierto.
15 Tú abriste la fuente y el río; tú secaste ríos impetuosos.
16 Tuyo es el día, tuya también es la noche; tú preparaste la luna y el sol.
17 Tú estableciste todos los términos de la tierra; el verano y el invierno tú los formaste.
18 Acuérdate de esto, que el enemigo ha afrentado a Jehová, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.
19 No entregues a las bestias el alma de tu tórtola; no olvides para siempre la vida de tus afligidos.
20 Mira al pacto, porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.
21 No vuelva avergonzado el abatido; el afligido y el menesteroso alaben tu nombre.
22 Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.
23 No olvides las voces de tus enemigos; el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Isaías 42

1 He aquí mi siervo, yo lo sostendré; mi escogido, en el cual se complace mi alma; he puesto mi Espíritu sobre él, hará salir el juicio a las naciones.
2 No clamará, ni alzará ni hará oír su voz en las calles.
3 No quebrará la caña cascada ni apagará el pábilo que humea; hará salir el juicio según la verdad.
4 No se cansará ni desmayará hasta que establezca en la tierra juicio; y las islas esperarán su ley.
5 Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos y el que los despliega, el que extiende la tierra y sus productos, el que da aliento al pueblo que mora sobre ella y espíritu a los que por ella andan:
6 Yo, Jehová, te he llamado en justicia y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por alianza del pueblo, por luz de las naciones,
7 para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos y de las casas de prisión a los que moran en tinieblas.
8 Yo, Jehová, este es mi nombre, y a otro no daré mi gloria ni mi alabanza a esculturas.
9 He aquí, se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, os las haré oír.
10 Cantad a Jehová un cántico nuevo, su alabanza desde los confines de la tierra, los que descendéis al mar y su plenitud, las islas y sus moradores.
11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.
12 Den gloria a Jehová y publiquen su alabanza en las islas.
13 Jehová saldrá como valiente y como hombre de guerra despertará su celo; gritará, sí, lanzará un grito, prevalecerá sobre sus enemigos.
14 Desde el siglo he callado, he guardado silencio, me he detenido; daré voces como la que está de parto, asolaré y devoraré juntamente.
15 Convertiré en soledad montes y collados, y haré secar toda su hierba, y los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques.
16 Y guiaré a los ciegos por camino que no conocían, los haré andar por sendas que no conocían; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz y lo escabroso en llanura Estas cosas les haré y no los desampararé.
17 Serán vueltos atrás y llenos de vergüenza los que confían en las esculturas y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.
18 Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.
19 ¿Quién es ciego sino mi siervo, y tan sordo como mi mensajero que envié? ¿Quién es tan ciego como el perfecto y tan ciego como el siervo de Jehová,
20 que ve muchas cosas sin advertirlas, que abre los oídos sin oír?
21 Jehová se complació, por causa de su justicia, en magnificar la ley y engrandecerla.
22 Mas este es pueblo saqueado y despojado, todos ellos atrapados en cavernas y escondidos en cárceles; son puestos por presa, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid.
23 ¿Quién de vosotros oirá esto? ¿atenderá y escuchará respecto al porvenir?
24 ¿Quién dio a Jacob por despojo y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? Y no quisieron andar en sus caminos ni oyeron su ley.
25 Por tanto, sobre él derramó el furor de su ira y la fuerza de guerra; y le puso fuego por todas partes, pero no entendió, y lo quemó, pero no puso esto en su corazón.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Pedro 2

1 Dejando, pues, toda malicia, y todo engaño, e hipocresías, y envidias, y todas las difamaciones,
2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis en la salvación,
3 si es que habéis gustado que el Señor es benigno.
4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios, escogida y preciosa,
5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por Jesucristo.
6 Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida y preciosa; y el que crea en ella no será avergonzado.
7 es, pues, de honor para vosotros que creéis; mas para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, esta fue hecha la cabeza del ángulo,
8 y piedra de tropiezo, y roca de escándalo para los que, siendo incrédulos, tropiezan en la palabra, para lo cual también fueron destinados.
9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable;
10 , que en otro tiempo no erais pueblo, mas ahora sois pueblo de Dios; que no habíais alcanzado misericordia, mas ahora habéis alcanzado misericordia.
11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,
12 manteniendo vuestra manera de vivir honesta entre los gentiles, para que, en lo que ellos hablan mal de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, por vuestras buenas obras que ellos habrán considerado.
13 Estad, pues, sujetos a toda ordenación humana por causa del Señor, sea al rey, como a superior,
14 sea a los gobernadores, como por él enviados para venganza de los malhechores y alabanza de los que hacen bien.
15 Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos;
16 como libres, y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios.
17 Honrad a todos Amad la fraternidad Temed a Dios Honrad al rey.
18 Siervos, estad sujetos con todo temor a vuestros amos, no solamente a los buenos y afables, sino también a los rigurosos.
19 Porque esto es agradable, si alguno, a causa de la conciencia delante de Dios, sufre penalidades padeciendo injustamente.
20 Porque ¿qué gloria es esta si pecando vosotros sois abofeteados y lo soportáis? Mas si haciendo bien sois afligidos y lo soportáis, esto ciertamente es agradable delante de Dios.
21 Pues para esto sois llamados, porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que vosotros sigáis sus pisadas;
22 el cual no hizo pecado, ni fue hallado engaño en su boca;
23 quien cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que remitía la causa al que juzga justamente;
24 quien llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; por cuya herida habéis sido sanados.
25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor Jesucristo, que en tu primera venida enviaste a tu mensajero para preparar el camino delante de ti: Concede que los ministros y administradores de tus misterios de igual manera preparen y allanen tu camino, al convertir los corazones de los desobedientes a la sabiduría de los justos, para que en tu segunda venida a juzgar al mundo seamos hallados un pueblo aceptable ante tu presencia, tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso, danos gracia para que podamos desechar las obras de las tinieblas, y revestirnos de las armas de la luz, ahora en el tiempo de esta vida mortal, en la cual tu Hijo Jesucristo vino a visitarnos en gran humildad, para que en el día postrero, cuando venga de nuevo en su gloriosa majestad, a juzgar a los vivos y a los muertos, nos levantemos a la vida inmortal, por aquel que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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