Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 6 de diciembre de 2026

Segundo Domingo de Adviento

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 30

1 Te glorificaré, oh Jehová, porque me has ensalzado y no hiciste que mis enemigos se alegraran de mí.
2 Jehová, Dios mío, a ti clamé y me sanaste.
3 Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro; me diste vida, para que no descendiera a la sepultura.
4 Cantad salmos a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad;
5 porque su ira dura un momento, pero su favor, toda la vida; por la noche durará el lloro, pero a la mañana vendrá la alegría.
6 Y yo dije en mi prosperidad: No seré conmovido jamás;
7 porque tú, Jehová, con tu favor has afirmado mi monte con fortaleza Escondiste tu rostro, fui conturbado.
8 A ti, oh Jehová, clamaré; y al Señor suplicaré.
9 ¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?
10 Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí; Jehová, sé tú mi ayudador.
11 Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi saco y me ceñiste de alegría.
12 Por tanto, a ti cantaré salmos, gloria mía, y no estaré callado Jehová, Dios mío, te alabaré para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 31

1 En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo avergonzado jamás; líbrame en tu justicia.
2 Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; sé tú mí roca fuerte, por casa fortificada para salvarme.
3 Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás y me encaminarás.
4 Me sacarás de la red que han escondido para mí, porque tú eres mi fortaleza.
5 En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
6 Aborrecí a los que esperan en vanidades ilusorias, mas yo en Jehová he esperado.
7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia, porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias,
8 y no me entregaste en mano del enemigo; pusiste mis pies en lugar espacioso.
9 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de pesar mis ojos, mi alma y mis entrañas.
10 Porque mi vida se va gastando de dolor y mis años de suspirar; ha decaído mi fuerza a causa de mi iniquidad y mis huesos se han consumido.
11 De todos mis enemigos he sido objeto de oprobio, y de mis vecinos en gran manera, y horror a mis conocidos; los que me veían fuera huían de mí.
12 He sido olvidado de su corazón como un muerto; he venido a ser como un vaso quebrado.
13 Porque he oído la afrenta de muchos; había miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí e ideaban quitarme la vida.
14 Mas yo en ti confié, oh Jehová; yo dije: Tú eres mi Dios.
15 En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.
16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame por tu misericordia.
17 No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado; sean avergonzados los impíos, estén mudos en el sepulcro.
18 Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras con soberbia y menosprecio.
19 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de las arrogancias del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contienda de lenguas.
21 Bendito sea Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.
22 Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos; pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.
23 Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; a los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que obra con soberbia.
24 Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Isaías 5

1 Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña Una viña tenía mi amado en una ladera fértil.
2 Y la había cercado, y la había despedregado, y la había plantado de vides escogidas, y había edificado en medio de ella una torre, y también había cavado un lagar en ella; y esperaba que diera uvas, pero dio uvas silvestres.
3 Ahora, pues, habitantes de Jerusalén y varones de Judá, juzgad, os ruego, entre mí y mi viña.
4 ¿Qué más se había de hacer a mi viña que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diera uvas, ha dado uvas silvestres?
5 Ahora, pues, os mostraré lo que yo haré a mi viña: le quitaré el vallado, y vendrá a ser consumida; aportillaré su cerca, y vendrá a ser hollada.
6 Y la dejaré desierta; no será podada ni cavada, y crecerán cardos y espinos, y a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.
7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel y los hombres de Judá son su planta deliciosa Y él esperaba juicio, y he aquí iniquidad; justicia, y he aquí clamor.
8 ¡Ay de los que juntan casa con casa y añaden heredad a heredad hasta acabar el lugar, para que habitéis vosotros solos en medio de la tierra!
9 A mis oídos ha dicho Jehová de los ejércitos: Ciertamente las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas.
10 Porque diez yugadas de viña darán un bato, y un homer de simiente dará un efa.
11 ¡Ay de los que se levantan de mañana para ir tras la cerveza; que continúan hasta la noche, hasta que el vino los enciende!
12 Y en sus banquetes hay arpa, y salterio, y tamboril, y flauta, y vino; y no miran lo que ha hecho Jehová ni consideran la obra de sus manos.
13 Por eso mi pueblo fue llevado cautivo, por falta de conocimiento; y sus nobles perecieron de hambre, y su multitud se secó de sed.
14 Por eso el sepulcro ensanchó su interior y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su bullicio, y el que en él se divertía.
15 Y el hombre será humillado, y el varón será abatido, y los ojos de los altivos serán abatidos.
16 Mas Jehová de los ejércitos será ensalzado en juicio, y el Dios Santo será santificado en justicia.
17 Y los corderos serán apacentados según su costumbre, y extraños comerán los gruesos en lugares desolados.
18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad y el pecado como con coyundas de carreta,
19 los cuales dicen: Dese prisa, apresúrese su obra, para que la veamos; y acérquese y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!
20 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo, que hacen de la luz tinieblas y de las tinieblas luz, que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!
21 ¡Ay de los sabios en sus propios ojos y de los que son prudentes delante de sí mismos!
22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino y hombres fuertes para mezclar bebida;
23 de los que justifican al impío por cohecho y al justo quitan su justicia!
24 Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre y su flor se desvanecerá como polvo, porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos y despreciaron la palabra del Santo de Israel.
25 Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano y lo hirió; y se estremecieron los montes y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles Con todo esto no ha cesado su furor, sino que su mano todavía está extendida.
26 Y alzará pendón a naciones lejanas y silbará al que está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente.
27 No habrá entre ellos cansado ni habrá quien tropiece; ninguno se adormecerá ni dormirá; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos ni se le romperá la correa del calzado.
28 Sus saetas estarán afiladas y todos sus arcos tensados; los cascos de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.
29 Su rugido será como de león; rugirá a manera de leoncillos, bramará y arrebatará la presa; la llevará y no habrá quien la libre.
30 Y bramará sobre él en aquel día como bramido del mar; entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus nubes se oscurecerá la luz.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 7:1-29

1 Entonces el sumo sacerdote dijo: ¿Es esto así?
2 Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes que morara en Harán,
3 y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que te mostraré.
4 Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, cuando murió su padre, Dios lo trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora;
5 y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie, pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo.
6 Y Dios le habló así, que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y maltratarían por cuatrocientos años.
7 Mas yo juzgaré, dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y me servirán en este lugar.
8 Y le dio el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y lo circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas.
9 Y los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él,
10 y lo libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría en la presencia de Faraón, rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.
11 Vino entonces hambre sobre toda la tierra de Egipto y de Canaán, y gran tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos.
12 Y cuando oyó Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez.
13 Y en la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y fue manifestado a Faraón el linaje de José.
14 Y José mandó llamar a su padre Jacob y a toda su parentela, que eran setenta y cinco personas.
15 Así descendió Jacob a Egipto, y murió él y nuestros padres;
16 y fueron trasladados a Siquem y puestos en el sepulcro que por una suma de dinero Abraham compró de los hijos de Hamor, padre de Siquem.
17 Mas cuando se acercaba el tiempo de la promesa que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto,
18 hasta que se levantó otro rey que no conocía a José.
19 Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrató a nuestros padres, a fin de que expusieran a la muerte a sus niños para que no vivieran.
20 En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue hermoso a los ojos de Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre.
21 Mas siendo expuesto a la muerte, la hija de Faraón lo tomó y lo crio como hijo suyo.
22 Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios, y era poderoso en sus palabras y hechos.
23 Y cuando cumplió la edad de cuarenta años, le vino al corazón el deseo de visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.
24 Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido.
25 Pero él pensaba que sus hermanos entendían que Dios les daría libertad por su mano, mas ellos no lo habían entendido.
26 Y al día siguiente, se les presentó mientras ellos reñían, y trató de ponerlos en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os maltratáis los unos a los otros?
27 Entonces el que maltrataba a su prójimo lo empujó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez sobre nosotros?
28 ¿Quieres tú matarme como mataste ayer al egipcio?
29 Al oír esta palabra, Moisés huyó y vino a ser extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Señor bendito, que has mandado escribir todas las Sagradas Escrituras para nuestra enseñanza: Concede que de tal manera las oigamos, leamos, atesoremos, aprendamos y asimilemos interiormente, para que por la paciencia y consuelo de tu santa palabra, abracemos y siempre retengamos firmemente la bendita esperanza de la vida eterna, que nos has dado en nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Dios todopoderoso, danos gracia para que podamos desechar las obras de las tinieblas, y revestirnos de las armas de la luz, ahora en el tiempo de esta vida mortal, en la cual tu Hijo Jesucristo vino a visitarnos en gran humildad, para que en el día postrero, cuando venga de nuevo en su gloriosa majestad, a juzgar a los vivos y a los muertos, nos levantemos a la vida inmortal, por aquel que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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