Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 18 de noviembre de 2026

Miércoles de la Vigésimo Quinta Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 93

1 Jehová reina, se vistió de magnificencia, se vistió Jehová, se ciñó de fortaleza; afirmó también el mundo; no se moverá.
2 Firme es tu trono desde entonces; tú eres eternamente.
3 Alzaron los ríos, oh Jehová, alzaron los ríos su voz; alzaron los ríos sus batientes olas.
4 Más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias olas del mar, es Jehová en las alturas.
5 Tus testimonios son muy fieles; la santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por largos días.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 94

1 Dios de las venganzas, Jehová, Dios de las venganzas, muéstrate.
2 Ensálzate, oh Juez de la tierra; da el pago a los soberbios.
3 ¿Hasta cuándo los impíos, oh Jehová, hasta cuándo se gozarán los impíos?
4 ¿cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras y se vanagloriarán todos los que hacen iniquidad?
5 A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan y a tu heredad afligen.
6 A la viuda y al extranjero matan y a los huérfanos quitan la vida.
7 Y dijeron: No verá Jah ni entenderá el Dios de Jacob.
8 Entended, necios del pueblo; y vosotros, insensatos, ¿cuándo seréis sabios?
9 El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?
10 El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá? ¿sabrá el que enseña al hombre el conocimiento?
11 Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.
12 Bienaventurado el hombre a quien tú, Jah, corriges, y en tu ley lo instruyes,
13 para hacerlo descansar en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo.
14 Porque no dejará Jehová a su pueblo ni desamparará a su heredad,
15 sino que el juicio será vuelto a la justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.
16 ¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad?
17 Si no me ayudara Jehová, pronto moraría mi alma en el silencio.
18 Cuando yo decía: Mi pie resbala; tu misericordia, oh Jehová, me sostenía.
19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.
20 ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades, que hace agravios mediante decretos?
21 Se juntan contra la vida del justo y condenan la sangre inocente.
22 Mas Jehová me ha sido por refugio y mi Dios por roca de mi confianza.
23 Y él hará volver sobre ellos su iniquidad y los destruirá por su propia maldad; los destruirá Jehová nuestro Dios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Sirácides 50

1 También está el sumo sacerdote Simeón, hijo de Johanán; en su tiempo fue reconstruido el templo y consolidado el santuario.
2 También en su tiempo fue reconstruida la muralla, con torres de defensa para el palacio real.
3 También se cavó el estanque, que era tan grande como un mar.
4 Él protegió a su pueblo del saqueo, y fortificó la ciudad contra los enemigos.
5 ¡Qué majestuoso era al asomarse desde el santuario, al salir de detrás de la cortina!
6 Era como una estrella que brilla entre las nubes, o como la luna llena en día de fiesta;
7 como el sol que ilumina el palacio real, o como el arco iris que aparece entre las nubes;
8 como las flores entre el ramaje en primavera, como azucena junto a un riachuelo, o como rama de cedro en el verano;
9 como incienso que se quema en un sacrificio, como copa de oro martillado, adornada de piedras preciosas,
10 como olivo frondoso cargado de aceitunas, o como árbol de frondosas ramas.
11 Así era cuando se ponía ropa de gala y llevaba ornamentos espléndidos; cuando subía al magnífico altar y llenaba de esplendor el atrio del templo;
12 cuando, de pie junto a la leña, recibía de los otros sacerdotes las porciones, mientras los jóvenes formaban una corona alrededor como retoños de cedro en el Líbano.
13 Lo rodeaban, como sauces junto a un río, todos los descendientes de Aarón en su esplendor, llevando en las manos las ofrendas para el Señor, delante de todo el pueblo de Israel.
14 Cuando terminaba el servicio del altar, preparaba los sacrificios para el Altísimo,
15 tomaba en sus manos la copa y ofrecía un poco de vino derramándolo al pie del altar, como olor agradable para el Altísimo, el Rey del universo.
16 Entonces los sacerdotes, descendientes de Aarón, tocaban las trompetas de metal, y un sonido poderoso resonaba anunciando la presencia del Altísimo.
17 Inmediatamente, todos los presentes se arrodillaban inclinándose hasta el suelo para adorar al Altísimo, al Dios santo de Israel.
18 Entonces se escuchaba el canto, y sobre el pueblo resonaban dulces melodías.
19 Todo el pueblo cantaba orando al Señor misericordioso. Cuando el sumo sacerdote terminaba el servicio en el altar, habiendo ofrecido al Señor los sacrificios prescritos,
20 bajaba del altar con los brazos levantados sobre toda la comunidad de Israel, y pronunciaba la bendición del Señor, alegre de poder invocar su nombre.
21 La gente se arrodillaba una vez más para recibir de él la bendición.
22 Ahora, pues, bendigan ustedes al Señor Dios de Israel, que hace cosas prodigiosas en la tierra, que hace crecer al hombre desde el seno materno y lo forma según su voluntad.
23 Que él les conceda a ustedes sabiduría, y que entre ustedes haya paz.
24 Que el Señor mantenga su lealtad hacia Simeón y le cumpla las promesas que hizo a Finees; que no deje de cumplírselas a él y a sus descendientes, mientras el cielo exista.
25 Hay dos naciones que aborrezco, y otra más que ni siquiera merece el nombre de nación:
26 los habitantes de Seír, los filisteos y la estúpida gente que vive en Siquem.
27 Éstas son las sabias instrucciones y los oportunos proverbios que con inteligencia decía Jesús, hijo de Eleazar y nieto de Sirá, tal como brotaban de sus reflexiones.
28 Dichoso el que los medite; el que los aprenda se hará sabio,
29 pues honrar al Señor es vida.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Timoteo 1

1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús,
2 a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.
3 Doy gracias a Dios, a quien sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día;
4 deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para ser lleno de gozo;
5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.
6 Por lo cual te recuerdo que avives el don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, y de amor, y de dominio propio.
8 Por tanto no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones del evangelio según el poder de Dios,
9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según su propósito y gracia, la cual nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,
10 pero ahora es manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, quien quitó la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,
11 del cual yo fui constituido predicador, y apóstol, y maestro de los gentiles.
12 Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.
13 Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús.
14 Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que habita en nosotros.
15 Ya sabes esto, que me abandonaron todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes.
16 Conceda el Señor misericordia a la casa de Onesíforo, porque muchas veces me confortó y no se avergonzó de mis cadenas,
17 sino que, cuando estuvo en Roma, me buscó solícitamente y me halló.
18 Concédale el Señor que halle misericordia cerca del Señor en aquel día Y cuántos servicios nos prestó en Éfeso, tú lo sabes mejor.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, te suplicamos que absuelvas a tu pueblo de sus ofensas, para que por tu abundante bondad todos seamos librados de las ataduras de aquellos pecados que por nuestra fragilidad hemos cometido. Concede esto, oh Padre celestial, por amor de Jesucristo, nuestro bendito Señor y Salvador. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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