Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 29 de octubre de 2026

Jueves de la Vigésima Segunda Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 142

1 Con mi voz clamaré a Jehová, con mi voz pediré misericordia a Jehová.
2 Delante de él derramaré mi lamento; delante de él declararé mi angustia.
3 Cuando mi espíritu desfallecía dentro de mí, tú conociste mi senda En el camino en que andaba, me escondieron lazo.
4 Mira a la mano derecha y observa, pues no hay quien me conozca; no tengo refugio, no hay quien se preocupe por mi vida.
5 Clamé a ti, oh Jehová; dije: Tú eres mi esperanza, mi porción en la tierra de los vivientes.
6 Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
7 Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 143

1 Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; respóndeme por tu fidelidad, por tu justicia;
2 y no entres en juicio con tu siervo, porque no se justificará delante de ti ningún viviente.
3 Porque ha perseguido el enemigo mi alma, ha postrado en tierra mi vida, me ha hecho habitar en tinieblas como los que hace tiempo están muertos.
4 Y mi espíritu desfalleció dentro de mí; está desolado mi corazón.
5 Me acordé de los días antiguos; meditaba en todos tus hechos; reflexionaba en las obras de tus manos.
6 Extendí mis manos a ti, mi alma a ti como la tierra sedienta Selah.
7 Respóndeme pronto, oh Jehová, porque desmaya mi espíritu; no escondas de mí tu rostro y venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura.
8 Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he levantado mi alma.
9 Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; en ti me refugio.
10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud.
11 Por causa de tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; por tu justicia, sacarás mi alma de la angustia.
12 Y por tu misericordia destruirás a mis enemigos, y harás perecer a todos los adversarios de mi alma, porque yo soy tu siervo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Sirácides 11

1 El sabio, aunque pobre, llevará alta la frente y se sentará con la gente importante.
2 No alabes a nadie por su belleza, ni desprecies a nadie por su fealdad.
3 ¡Pequeño animalito es la abeja, pero nada hay tan dulce como la miel que produce!
4 No te burles del que lleva ropa gastada, ni te rías del que pasa días amargos. Porque el Señor hace cosas admirables, cosas que el hombre no puede comprender.
5 Muchos de los humillados se sentaron en tronos, y sin pensarlo se vieron coronados.
6 Muchos encumbrados cayeron en desgracia, y teniendo honores quedaron en poder de otros.
7 No critiques sin antes averiguar; primero examina, censura después.
8 Hijo mío, escucha antes de responder, y cuando otro habla no lo interrumpas.
9 No pongas pleito, si no te ves obligado, ni te metas en las peleas de los insolentes.
10 ¿Para qué vivir en pleitos, hijo mío? Si insistes mucho, terminarás siendo condenado. Por más que corras nada alcanzarás, y por mucho que huyas no podrás escapar.
11 Hay quienes corren, sudan y se cansan, y sin embargo llegan tarde.
12 Otro es pobre y vagabundo, anda falto de todo y muy enfermo, pero el Señor lo mira para hacerle bien y lo saca del polvo y la miseria,
13 le hace alzar la frente y lo eleva, y muchos se quedan admirados.
14 Del Señor vienen lo bueno y lo malo, la vida y la muerte, la pobreza y la riqueza.
15 Son dones del Señor la sabiduría, la inteligencia y la sensatez, el amor y la buena conducta.
16 La estupidez y las tinieblas fueron hechas para los malos, y el mal acompaña a los malvados.
17 Los dones del Señor son para los buenos; él los ama y les dará éxito siempre.
18 Hay quien se hace rico a fuerza de trabajos, pero se queda sin su recompensa.
19 Dice: «Ya puedo descansar; voy a gozar de mis bienes.» Pero no sabe cuánto tiempo pasará antes de que muera y deje todo eso a otros.
20 Hijo mío, cumple con tu deber, ocúpate de él, que la vejez te llegue haciendo tu tarea.
21 No admires las obras de los malos; confía en el Señor y espera su luz. Pues para él es cosa fácil hacer rico al pobre en un momento.
22 Los buenos recibirán la bendición de Dios, su esperanza florecerá a su debido tiempo.
23 No digas: «Ya tengo lo que deseaba, no me falta nada más.»
24 No digas: «Tengo lo que necesito, ¿qué mal puede venirme?»
25 Un día feliz hace olvidar los males, y un día malo hace olvidar la felicidad.
26 Para Dios es cosa fácil dar al hombre, cuando muera, lo que mereció por su conducta.
27 Un mal momento hace que se olviden los placeres; pero sólo al final se ve lo que cada uno es.
28 No llames feliz a nadie antes de su muerte; cuando le llegue el fin se sabrá cómo era.
29 No lleves a tu casa a cualquiera; el tramposo tiene muchas mañas.
30 El corazón del orgulloso es como pájaro en trampa, como lobo que aguarda a su presa.
31 El chismoso cambia lo bueno en malo, y propaga mentiras sobre lo que tú más estimas.
32 Una chispita puede causar un gran incendio, y un malvado está listo a cometer un crimen.
33 ¡Cuidado con el malo, porque es causa de males! ¿Por qué atraerte deshonra para siempre?
34 No te juntes con el malvado, pues torcerá tu conducta y te hará ser infiel a tus compromisos.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Filipenses 3

1 Por lo demás, hermanos míos, gozaos en el Señor A mí, a la verdad, no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.
2 Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de la mutilación.
3 Porque nosotros somos la circuncisión, los que servimos en espíritu a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.
4 Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne Si a alguno le parece que tiene de qué confiar en la carne, yo más:
5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;
6 en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
7 Pero las cosas que para mí eran ganancia, las he tenido por pérdida por causa de Cristo.
8 Y ciertamente, aun tengo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo y lo tengo por estiércol, para ganar a Cristo.
9 y ser hallado en él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
10 a fin de conocerlo, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, hecho conforme a su muerte,
11 si en alguna manera llegara a la resurrección de los muertos.
12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fui también alcanzado por Cristo Jesús.
13 Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante,
14 prosigo a la meta, al premio del llamamiento de lo alto de Dios en Cristo Jesús.
15 Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.
16 Pero en aquello a que hemos llegado, andemos según la misma regla, sintamos lo mismo.
17 Hermanos, sed imitadores de mí y mirad a los que así andan, como nos tenéis por ejemplo.
18 Porque muchos andan por ahí, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo,
19 cuyo fin será la perdición, cuyo dios es el vientre, y su gloria está en su vergüenza, que piensan en lo terrenal.
20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo,
21 quien transformará el cuerpo de nuestra bajeza para que sea semejante al cuerpo de su gloria, por la operación con que puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Concede, te suplicamos, Señor misericordioso, perdón y paz a tu pueblo fiel, para que sea limpiado de todos sus pecados, y te sirva con mente tranquila, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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