Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 27 de septiembre de 2026

Decimoséptimo Domingo después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 126

1 Cuando Jehová haga volver la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan.
2 Entonces nuestra boca se llenará de risa y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con estos.
3 Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres.
4 Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, como los arroyos en el Neguev.
5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla, mas volverá a venir con regocijo trayendo sus gavillas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 127

1 Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.
2 Por demás es que os levantéis de madrugada, que vayáis tarde a reposar, que comáis pan de dolores, pues que a su amado dará Dios el sueño.
3 He aquí, heredad de Jehová son los hijos, cosa de estima el fruto del vientre.
4 Como saetas en mano del valiente, así son los hijos tenidos en la juventud.
5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hable con los enemigos en la puerta.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 128

1 Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos.
2 Cuando comas el trabajo de tus manos, bienaventurado serás y te irá bien.
3 Tu mujer será como parra que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos, como plantas de olivo alrededor de tu mesa.
4 He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová.
5 Bendígate Jehová desde Sion, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida,
6 y veas a los hijos de tus hijos Paz sea sobre Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 129

1 Mucho me han angustiado desde mi juventud, diga ahora Israel,
2 mucho me han angustiado desde mi juventud, pero no prevalecieron contra mí.
3 Sobre mis espaldas araron los aradores, hicieron largos surcos.
4 Jehová es justo, cortó las coyundas de los impíos.
5 Serán avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sion.
6 Serán como la hierba de los tejados, que se seca antes que crezca,
7 de la cual no llenó el segador su mano ni su regazo el que hace gavillas,
8 ni dijeron los que pasaban: La bendición de Jehová sea sobre vosotros; os bendecimos en el nombre de Jehová.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 130

1 De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.
2 Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.
3 Jah, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?
4 Pero contigo hay perdón, para que seas temido.
5 Yo esperé a Jehová, esperó mi alma, y en su palabra he esperado.
6 Mi alma espera a Jehová más que los centinelas la mañana; sí, que los centinelas la mañana.
7 Espere Israel a Jehová, porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención en él.
8 Y él redimirá a Israel de todos sus pecados.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 131

1 Jehová, no se ensoberbeció mi corazón ni mis ojos se enaltecieron, ni anduve en grandezas ni en cosas demasiado sublimes para mí.
2 En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.
3 Espera, oh Israel, a Jehová desde ahora y para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Ezequiel 18

1 Y vino a mí palabra de Jehová diciendo:
2 ¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, diciendo: Los padres comieron las uvas agraces, y los dientes de los hijos tienen la dentera?
3 Vivo yo, dice el Señor Jehová, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel.
4 He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.
5 Y el hombre que fuere justo, e hiciere juicio y justicia,
6 que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni mancillare a la mujer de su prójimo, ni se llegare a la mujer menstruosa,
7 ni oprimiere a nadie, al deudor devolviere su prenda, no cometiere robo, diere de su pan al hambriento y cubriere al desnudo con vestido,
8 no diere a usura ni tomare interés, de la maldad retrajere su mano, hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre,
9 en mis estatutos caminare y guardare mis decretos para obrar fielmente, este es justo, de cierto vivirá, dice el Señor Jehová.
10 Pero si engendrare hijo violento, derramador de sangre o que hiciere alguna cosa de estas,
11 y que él no hiciere todas las demás, sino que comiere sobre los montes o mancillare a la mujer de su prójimo,
12 al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no devolviere la prenda, o alzare sus ojos a los ídolos, hiciere abominación,
13 diere a usura y tomare interés, ¿vivirá este? No vivirá Todas estas abominaciones hizo, de cierto morirá; su sangre será sobre él.
14 Pero si este engendrare hijo, el cual viere todos los pecados que hizo su padre, y viéndolos no hiciere según ellos,
15 no comiere sobre los montes ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, no mancillare a la mujer de su prójimo,
16 y no oprimiere a nadie, no tomare prenda ni cometiere robos, al hambriento diere de su pan y cubriere al desnudo con vestido,
17 apartare su mano del pobre, no recibiere usura ni interés, hiciere mis decretos y anduviere en mis estatutos, este no morirá por la iniquidad de su padre, de cierto vivirá.
18 Su padre, por cuanto hizo extorsión, despojó violentamente al hermano e hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aquí que él morirá por su iniquidad.
19 Y diréis: ¿Por qué el hijo no llevará la iniquidad de su padre? Porque el hijo hizo juicio y justicia, guardó todos mis estatutos y los hizo, de cierto vivirá.
20 El alma que pecare, esa morirá El hijo no llevará la iniquidad de su padre ni el padre llevará la iniquidad de su hijo; la justicia del justo será sobre él y la impiedad del impío será sobre él.
21 Pero el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos, e hiciere juicio y justicia, de cierto vivirá, no morirá.
22 Todas sus rebeliones que cometió no le serán recordadas; por su justicia que hizo vivirá.
23 ¿Acaso quiero yo la muerte del impío? , dice el Señor Jehová ¿No quiero que se aparte de sus caminos y viva?
24 Pero si el justo se apartare de su justicia, e hiciere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él? Todas las justicias que hizo no serán recordadas; por su infidelidad que cometió y por su pecado con que pecó, por ello morirá.
25 Y diréis: No es recto el camino del Señor Oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos?
26 Apartándose el justo de su justicia y haciendo maldad, él morirá por ello; por su maldad que hizo morirá.
27 Y apartándose el impío de su impiedad que hizo y haciendo juicio y justicia, hará vivir su alma.
28 Porque miró y se apartó de todas sus rebeliones que hizo, de cierto vivirá, no morirá.
29 Y dirá la casa de Israel: No es recto el camino del Señor ¿No son rectos mis caminos, casa de Israel? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos?
30 Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice el Señor Jehová Convertíos y volveos de todas vuestras rebeliones, y no os será la iniquidad causa de tropiezo.
31 Echad de vosotros todas vuestras rebeliones con que os habéis rebelado y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo Pues ¿por qué moriréis, casa de Israel?
32 Porque no quiero la muerte del que muere, dice el Señor Jehová; convertíos, pues, y vivid.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Corintios 12

1 Y acerca de los dones espirituales, hermanos, no quiero que ignoréis.
2 Sabéis que cuando erais gentiles se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.
3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.
4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.
5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.
6 Y hay diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos.
7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
8 Porque a este le es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; y a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu;
9 y a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu;
10 y a otro, el hacer milagros; y a otro, profecía; y a otro, discernimiento de espíritus; y a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
11 Mas todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente a cada uno como él quiere.
12 Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, que es uno, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
13 Porque por un solo Espíritu somos todos bautizados en un solo cuerpo, sean judíos o griegos, sean siervos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.
15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo; ¿por eso no sería del cuerpo?
16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo; ¿por eso no sería del cuerpo?
17 Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuera oído, ¿dónde estaría el olfato?
18 Pero ahora Dios ha colocado los miembros, cada uno de ellos, en el cuerpo, como quiso.
19 Pues si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
20 Pero ahora son muchos miembros, aunque un solo cuerpo.
21 Ni el ojo puede decir a la mano: No tengo necesidad de ti; ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.
22 Antes, con mayor razón, los miembros del cuerpo que parecen más débiles son necesarios;
23 y a aquellos del cuerpo que estimamos ser menos honrosos, a estos vestimos con más honra; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.
24 Porque los que en nosotros son más decorosos no tienen necesidad; mas Dios ordenó el cuerpo dando más abundante honor al que le faltaba;
25 para que no haya disensión en el cuerpo, sino que los miembros se interesen por igual los unos por los otros.
26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros padecen con él, y si un miembro es honrado, todos los miembros se gozan con él.
27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.
28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, lo segundo profetas, lo tercero maestros; luego milagros; luego dones de sanidades, ayudas, gobiernos, diversos géneros de lenguas.
29 ¿todos apóstoles? ¿todos profetas? ¿todos maestros? ¿todos milagros?
30 ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?
31 Procurad, pues, los mejores dones; mas yo os muestro un camino aun más excelente.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Señor, te rogamos que tu gracia siempre nos preceda y nos siga, y haz que continuamente nos dediquemos a todas las buenas obras, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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