Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 14 de septiembre de 2026

Lunes de la Decimosexta Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 73

1 Ciertamente bueno es Dios para con Israel, para con los limpios de corazón.
2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies, por poco resbalaron mis pasos,
3 porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.
4 Porque no hay ataduras de muerte para ellos, y su fuerza está entera.
5 No pasan trabajos humanos, ni son azotados con los otros hombres.
6 Por tanto, la soberbia los corona; se cubren de vestido de violencia.
7 Los ojos se les salen de gordura; logran con creces los antojos del corazón.
8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.
9 Ponen contra el cielo su boca y su lengua pasea la tierra.
10 Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.
11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?
12 He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, aumentaron sus riquezas.
13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón y lavado mis manos en inocencia,
14 pues he sido azotado todo el día, y mi castigo empezaba por las mañanas.
15 Si dijera yo: Hablaré así; he aquí habría traicionado a la generación de tus hijos.
16 Cuando pensaba para saber esto, fue duro trabajo a mis ojos,
17 hasta que, entrando en el santuario de Dios, entendí el fin de ellos.
18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos, en asolamientos los harás caer.
19 ¡Cómo han sido asolados en un momento! Perecieron, se consumieron de terrores.
20 Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despiertes, menospreciarás sus apariencias.
21 Ciertamente se amargó mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas.
22 Mas yo era ignorante y no entendía; era como una bestia delante de ti.
23 Con todo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de mi mano derecha.
24 Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.
25 ¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
26 Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
27 Porque, he aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel que fornica apartándose de ti.
28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en el Señor Jehová mi refugio, para contar todas tus obras.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 74

1 ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿qué humea tu furor contra las ovejas de tu prado?
2 Acuérdate de tu congregación, que adquiriste desde antiguo, que redimiste, la tribu de tu heredad; este monte Sion, donde has habitado.
3 Levanta tus pies a los asolamientos eternos; a todo lo que ha hecho mal el enemigo en el santuario.
4 Tus enemigos han bramado en medio de tus congregaciones, han puesto sus divisas por señales.
5 Era conocido como el que había levantado el hacha sobre los gruesos maderos.
6 Y ahora sus entalladuras a una han quebrado con hachas y martillos.
7 Han puesto a fuego tu santuario, han profanado el tabernáculo de tu nombre, echándolo a tierra.
8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez Han quemado todas las congregaciones de Dios en la tierra.
9 No vemos ya nuestras señales; no hay más profeta, ni entre nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador? ¿Blasfemará el enemigo tu nombre perpetuamente?
11 ¿Por qué retraes tu mano y tu diestra? ¿qué la escondes en tu seno?
12 Pero Dios es mi rey desde antiguo; el que obra salvación en medio de la tierra.
13 Tú dividiste el mar con tu fortaleza; quebrantaste cabezas de monstruos en las aguas.
14 Tú rompiste las cabezas del Leviatán; lo diste por comida al pueblo del desierto.
15 Tú abriste la fuente y el río; tú secaste ríos impetuosos.
16 Tuyo es el día, tuya también es la noche; tú preparaste la luna y el sol.
17 Tú estableciste todos los términos de la tierra; el verano y el invierno tú los formaste.
18 Acuérdate de esto, que el enemigo ha afrentado a Jehová, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.
19 No entregues a las bestias el alma de tu tórtola; no olvides para siempre la vida de tus afligidos.
20 Mira al pacto, porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.
21 No vuelva avergonzado el abatido; el afligido y el menesteroso alaben tu nombre.
22 Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.
23 No olvides las voces de tus enemigos; el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Habacuc 1

1 La profecía que vio el profeta Habacuc.
2 ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás, y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?
3 ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que mire aflicción, y que despojo y violencia estén delante de mí, habiendo quien levante pleito y contienda?
4 Por lo cual la ley se debilita y nunca más sale el juicio; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcido el juicio.
5 Mirad entre las naciones, y ved, y maravillaos, sí, maravillaos, porque una obra hago en vuestros días que, aun cuando se os contare, no la creeréis.
6 Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación amarga y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas.
7 Espantosa es y terrible; de ella misma saldrá su derecho y su grandeza.
8 Y sus caballos serán más ligeros que leopardos y más agudos que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, volarán como águilas que se apresuran a devorar.
9 Toda ella acudirá a la violencia; todos sus rostros mirarán al este, y juntará cautivos como arena.
10 Y escarnecerá a los reyes y de los príncipes hará burla; se reirá de toda fortaleza, y amontonando tierra, la tomará.
11 Luego mudará su espíritu, y pasará adelante, y ofenderá atribuyendo esta su fuerza a su dios.
12 ¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo estableciste para castigar.
13 Muy limpio eres de ojos para ver el mal, y no puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los que hacen deslealtad y callas cuando el impío destruye al más justo que él,
14 y haces que los hombres sean como los peces del mar, como reptiles que no tienen jefe?
15 Sacará a todos ellos con anzuelo, los atrapará con su red y los juntará en su malla, por lo cual se alegrará y regocijará.
16 Por eso hará sacrificios a su red y quemará incienso a su malla, porque con ellos fue abundante su porción e hizo suculenta su comida.
17 ¿Vaciará por eso su red y continuamente matará naciones sin piedad?

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Romanos 15

1 Así que nosotros, los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos.
2 Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para edificación.
3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperan cayeron sobre mí.
4 Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas, a fin de que, por la paciencia y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
5 Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé un mismo sentir entre vosotros según Cristo Jesús;
6 para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
7 Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió para gloria de Dios.
8 Digo, pues, que Cristo Jesús fue hecho ministro de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres,
9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto yo te confesaré entre los gentiles, y cantaré salmos a tu nombre.
10 Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo.
11 Y otra vez: Alabad al Señor, todos los gentiles, y magnificadlo, todos los pueblos.
12 Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, el que se levantará para regir a los gentiles; los gentiles esperarán en él.
13 Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
14 Pero yo mismo estoy seguro de vosotros, hermanos míos, que también vosotros estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros.
15 Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que me es dada por Dios.
16 para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.
17 Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere.
18 Porque no osaría hablar de alguna cosa que Cristo no haya hecho por mí para la obediencia de los gentiles, con palabras y con obras,
19 con poder de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén y por los alrededores hasta Ilírico he predicado plenamente el evangelio de Cristo.
20 Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo hubiera sido nombrado antes, para no edificar sobre fundamento ajeno,
21 sino, como está escrito: Aquellos a quienes no les fue anunciado acerca de él, verán; y los que no oyeron de él, entenderán.
22 Por esta causa también he sido impedido muchas veces de ir a vosotros.
23 Mas ahora, no teniendo más lugar en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros,
24 cuando parta para España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado hacia allá por vosotros, si primero hubiere disfrutado un poco de vosotros.
25 Mas ahora parto a Jerusalén para ministrar a los santos,
26 porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una colecta para los pobres de los santos que están en Jerusalén.
27 Porque les pareció bien, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, ellos también deben servirlos en los materiales.
28 Así que, cuando haya concluido esto y les haya consignado este fruto, pasaré entre vosotros de camino a España.
29 Y sé que cuando llegue a vosotros, llegaré con la abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.
30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis con oraciones a Dios por mí,
31 para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta;
32 para que llegue a vosotros con gozo por la voluntad de Dios, y que encuentre reposo juntamente con vosotros.
33 Y el Dios de paz sea con todos vosotros Amén.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Guarda, te suplicamos, oh Señor, a tu Iglesia con tu perpetua misericordia y, dado que la fragilidad del hombre sin ti no puede sino caer, guárdanos siempre con tu ayuda de todo aquello que nos hace daño, y guíanos a todas las cosas provechosas para nuestra salvación, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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