Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 30 de agosto de 2026

Decimotercer Domingo después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 147

1 Alabad a Jah, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios, porque agradable y hermosa es la alabanza.
2 Jehová edifica a Jerusalén, a los desterrados de Israel recoge.
3 Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas.
4 Él cuenta el número de las estrellas, a todas ellas llama por sus nombres.
5 Grande es el Señor nuestro y de mucho poder, y su entendimiento no tiene medida.
6 Jehová sostiene a los humildes, humilla a los impíos hasta la tierra.
7 Cantad a Jehová con alabanza, cantad salmos a nuestro Dios con arpa.
8 Él es el que cubre los cielos de nubes, el que prepara la lluvia para la tierra, el que hace a los montes producir hierba.
9 Él da a la bestia su mantenimiento y a los hijos de los cuervos que claman.
10 No se deleita en la fuerza del caballo ni se complace en las piernas del hombre.
11 Se complace Jehová en los que lo temen, en los que esperan en su misericordia.
12 Alaba a Jehová, oh Jerusalén; alaba a tu Dios, oh Sion,
13 porque fortificó los cerrojos de tus puertas, bendijo a tus hijos dentro de ti.
14 Él pone en tu término la paz; te hará saciar de grosura de trigo.
15 Él envía su palabra a la tierra; velozmente corre su palabra.
16 Él da la nieve como lana, derrama la escarcha como ceniza.
17 Él echa su hielo como pedazos; ante su frío, ¿quién permanecerá?
18 Enviará su palabra y los derretirá; soplará su viento, fluirán las aguas.
19 Él declara sus palabras a Jacob, sus estatutos y sus juicios a Israel.
20 No ha hecho así con ninguna otra nación, y no conocieron sus juicios Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 148

1 Alabad a Jehová desde los cielos; alabadlo en las alturas.
2 Alabadlo, todos sus ángeles; alabadlo, todos sus ejércitos.
3 Alabadlo, sol y luna; alabadlo, todas las lucientes estrellas.
4 Alabadlo, cielos de los cielos y las aguas que están sobre los cielos.
5 Alaben el nombre de Jehová, porque él mandó y fueron creados;
6 y los hizo ser eternamente y para siempre; les puso ley que no será quebrantada.
7 Alabad a Jehová desde la tierra, los monstruos marinos y todos los abismos,
8 el fuego y el granizo, la nieve y el vapor, el viento de tempestad que ejecuta su palabra;
9 los montes y todos los collados, el árbol de fruto y todos los cedros;
10 la bestia y todo animal, reptiles y volátiles;
11 los reyes de la tierra y todos los pueblos, los príncipes y todos los jueces de la tierra;
12 los jóvenes y también las doncellas, los ancianos y los niños,
13 alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es elevado; su gloria es sobre tierra y cielos.
14 Él ensalzó el cuerno de su pueblo; alábenlo todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo a él cercano Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 149

1 Cantad a Jehová cántico nuevo; su alabanza sea en la congregación de los santos.
2 Alégrese Israel en su Hacedor; los hijos de Sion se gocen en su Rey.
3 Alaben su nombre con danza; con pandero y arpa canten a él.
4 Porque Jehová se complace en su pueblo; hermoseará a los humildes con la salvación.
5 Se gozarán los santos con gloria; cantarán sobre sus camas.
6 Sean los loores de Dios en sus gargantas y espadas de dos filos en sus manos,
7 para hacer venganza entre las naciones, castigo entre los pueblos;
8 para aprisionar a sus reyes con grillos y a sus nobles con cadenas de hierro;
9 para ejecutar en ellos el juicio escrito Gloria será esto para todos sus santos Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 150

1 Alabad a Dios en su santuario; alabadlo en el firmamento de su poder.
2 Alabadlo por sus proezas; alabadlo conforme a la muchedumbre de su grandeza.
3 Alabadlo a son de trompeta; alabadlo con salterio y arpa.
4 Alabadlo con pandero y danza; alabadlo con cuerdas y flauta.
5 Alabadlo con címbalos resonantes; alabadlo con címbalos de júbilo.
6 Todo lo que respira alabe a Jah Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Reyes 23

1 Entonces el rey envió mensajeros, y juntaron ante él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.
2 Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los hombres de Judá, y todos los moradores de Jerusalén con él, y los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo, desde el más pequeño hasta el más grande; y leyó a oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.
3 Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová de que irían en pos de Jehová y guardarían sus mandamientos, y sus testimonios, y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro Y todo el pueblo confirmó el pacto.
4 Entonces el rey mandó al sumo sacerdote Hilcías, y a los sacerdotes de segundo orden, y a los guardas de la puerta, que sacaran del templo de Jehová todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, y para el árbol sagrado, y para todo el ejército de los cielos; y los quemó fuera de Jerusalén, en los campos del Cedrón, y llevó las cenizas de ellos a Bet-el.
5 Y quitó a los sacerdotes idólatras que los reyes de Judá habían puesto para que quemaran incienso en los lugares altos, en las ciudades de Judá y los alrededores de Jerusalén, y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos.
6 También hizo sacar el árbol sagrado fuera de la casa de Jehová, fuera de Jerusalén, al torrente Cedrón, y lo quemó en el torrente Cedrón, y lo convirtió en polvo, y echó el polvo de él sobre los sepulcros de los hijos del pueblo.
7 Además derribó las casas de los sodomitas que estaban en la casa de Jehová, en las cuales las mujeres tejían tiendas para el árbol sagrado.
8 E hizo venir a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, y profanó los lugares altos donde los sacerdotes quemaban incienso, desde Geba hasta Beerseba; y derribó los lugares altos de las puertas que estaban en la entrada de la puerta de Josué, gobernador de la ciudad, que estaban a la mano izquierda, en la puerta de la ciudad.
9 Pero los sacerdotes de los lugares altos no subían al altar de Jehová en Jerusalén, sino que comían panes sin levadura entre sus hermanos.
10 Asimismo profanó el Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para que nadie hiciera pasar a su hijo o a su hija por fuego para Moloc.
11 Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol, de la entrada de la casa de Jehová, junto a la cámara de Natán-melec, el eunuco, que estaba en las dependencias, y quemó en el fuego los carros del sol.
12 También derribó el rey los altares que estaban sobre el terrado del aposento alto de Acaz, que los reyes de Judá habían hecho, y los altares que había hecho Manasés en los dos atrios de la casa de Jehová; y de allí corrió y arrojó el polvo en el torrente Cedrón.
13 Asimismo profanó el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusalén, a la derecha del monte de la destrucción, los cuales Salomón, rey de Israel, había edificado a Astoret, abominación de los sidonios, y a Quemos, abominación de Moab, y a Milcom, abominación de los hijos de Amón.
14 Y quebró los pilares sagrados, y taló los árboles sagrados, y llenó el lugar de ellos con huesos de hombres.
15 Igualmente el altar que estaba en Bet-el y el lugar alto que había hecho Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, tanto aquel altar como el lugar alto destruyó; y quemó el lugar alto, y lo convirtió en polvo, y quemó el árbol sagrado.
16 Y se volvió Josías y, viendo los sepulcros que estaban allí en el monte, mandó sacar los huesos de los sepulcros y los quemó sobre el altar para profanarlo, conforme a la palabra de Jehová que había profetizado el varón de Dios, el cual había anunciado estas cosas.
17 Y después dijo: ¿Qué monumento es este que veo? Y los de la ciudad le respondieron: Este es el sepulcro del varón de Dios que vino de Judá y profetizó estas cosas que tú has hecho sobre el altar de Bet-el.
18 Y él dijo: Dejadlo; que nadie mueva sus huesos; así fueron preservados sus huesos con los huesos del profeta que había venido de Samaria.
19 Y también todas las casas de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria, las cuales habían hecho los reyes de Israel para provocar a ira, Josías las quitó e hizo con ellas como había hecho en Bet-el.
20 Y mató sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que allí estaban, y quemó sobre ellos huesos de hombres, y volvió a Jerusalén.
21 Entonces mandó el rey a todo el pueblo, diciendo: Celebrad la Pascua a Jehová vuestro Dios, conforme a lo que está escrito en el libro de este pacto.
22 Ciertamente no había sido celebrada tal Pascua desde los días de los jueces que gobernaron a Israel, ni en todos los días de los reyes de Israel y de los reyes de Judá.
23 Pero en el año dieciocho del rey Josías fue celebrada aquella Pascua a Jehová en Jerusalén.
24 Asimismo barrió Josías los evocadores de espíritus, y los adivinos, y los terafines, y los ídolos y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la casa de Jehová.
25 No hubo otro rey antes de él que se convirtiera a Jehová con todo su corazón, y con toda su alma, y con todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés, ni después de él se levantó otro igual.
26 Con todo eso, no se volvió Jehová del furor de su gran ira, con que se había encendido su ira contra Judá, por todas las provocaciones con que Manasés lo había provocado.
27 Y dijo Jehová: También quitaré de mi presencia a Judá, como quité a Israel, y abominaré a esta ciudad que había escogido, a Jerusalén, y a la casa de la cual había yo dicho: Mi nombre estará allí.
28 Y los demás hechos de Josías y todas las cosas que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá?
29 En sus días el faraón Necao, rey de Egipto, subió contra el rey de Asiria al río Éufrates, y salió a su encuentro el rey Josías; pero aquel, en cuanto lo vio, lo mató en Meguido.
30 Y sus siervos lo pusieron en un carro, y lo trajeron muerto de Meguido a Jerusalén, y lo sepultaron en su sepulcro Entonces el pueblo de la tierra tomó a Joacaz, hijo de Josías, y lo ungieron y lo pusieron por rey en lugar de su padre.
31 De veintitrés años era Joacaz cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén tres meses; y el nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremías, de Libna.
32 Y él hizo lo malo a ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que sus padres habían hecho.
33 Y el faraón Necao lo puso preso en Ribla, en la tierra de Hamat, reinando él en Jerusalén; e impuso sobre la tierra una pena de cien talentos de plata y uno de oro.
34 Entonces el faraón Necao puso por rey a Eliaquim, hijo de Josías, en lugar de Josías, su padre, y le cambió el nombre por el de Joacim; y tomó a Joacaz, y lo llevó a Egipto, y murió allí.
35 Y Joacim dio a Faraón la plata y el oro; y puso un impuesto sobre la tierra para dar el dinero conforme al mandamiento de Faraón, sacando la plata y el oro del pueblo de la tierra, de cada uno según la estimación de su hacienda, para darlo al faraón Necao.
36 De veinticinco años era Joacim cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén once años; y el nombre de su madre era Zebuda, hija de Pedaías, de Ruma.
37 E hizo lo malo a ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que sus padres habían hecho.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Judas

1 Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre y guardados en Jesucristo:
2 Misericordia, y paz, y amor os sean multiplicados.
3 Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de la común salvación, me ha sido necesario escribiros amonestándoos a que contendáis ardientemente por la fe que de una vez para siempre ha sido dada a los santos.
4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los cuales desde antiguo habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje y niegan al único Soberano Dios, y a nuestro Señor Jesucristo.
5 Os quiero, pues, recordar, ya que una vez habéis sabido esto, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de la tierra de Egipto, después destruyó a los que no creyeron.
6 Y a los ángeles que no guardaron su estado original, sino que dejaron su habitación, los ha guardado bajo oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del gran día;
7 como Sodoma y Gomorra y las ciudades de alrededor, que de la misma manera que ellos habían fornicado e ido tras otra carne, fueron puestas por ejemplo, sufriendo la condenación del fuego eterno.
8 De la misma manera, también estos soñadores contaminan la carne, y menosprecian el señorío, y blasfeman de las potestades superiores.
9 Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando acerca del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio injurioso contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.
10 Pero estos blasfeman de las cosas que no conocen; y de las cosas que naturalmente entienden, se corrompen en ellas como animales irracionales.
11 ¡Ay de ellos! , porque han seguido el camino de Caín, y por recompensa se lanzaron en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.
12 Estos son manchas en vuestros ágapes, comiendo juntamente, apacentándose a sí mismos sin temor alguno; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles marchitos como en otoño, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados;
13 fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada la oscuridad de las tinieblas para siempre.
14 De estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, el Señor vino con sus santos millares,
15 para hacer juicio contra todos, y para dejar convictos a todos los impíos de entre ellos, acerca de todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente, y acerca de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.
16 Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus deseos, y su boca habla cosas soberbias, adulando a las personas para obtener provecho.
17 Pero vosotros, amados, acordaos de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;
18 como os decían: En el postrer tiempo habrá burladores que andarán según sus propios deseos impíos.
19 Estos son los que causan divisiones, sensuales, que no tienen el Espíritu.
20 Pero vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,
21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.
22 Y de unos tened misericordia, discerniendo;
23 mas salvad a otros con temor, arrebatándolos del fuego, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.
24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,
25 al único sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos Amén.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y misericordioso, de cuyo don solamente proviene que tu pueblo fiel te preste verdadero y loable servicio: Concede, te suplicamos, que te sirvamos tan fielmente en esta vida, que no dejemos de alcanzar finalmente tus promesas celestiales, por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

Día Anterior Hoy Día Siguiente