Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 20 de julio de 2026

Lunes de la Octava Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 102

1 Jehová, oye mi oración y llegue a ti mi clamor.
2 No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; inclina a mí tu oído; el día que te invoque, apresúrate a responderme.
3 Porque mis días se han disipado como humo y mis huesos están quemados como en una hoguera.
4 Mi corazón está herido y se ha secado como la hierba, por lo cual me olvido de comer mi pan.
5 Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado a mi carne.
6 Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el búho de las soledades.
7 Velo y soy como el pájaro solitario sobre el tejado.
8 Cada día me afrentan mis enemigos; los que se enfurecen contra mí se han conjurado contra mí.
9 Por lo cual yo como ceniza a manera de pan y mi bebida mezclo con lloro,
10 a causa de tu enojo y de tu ira, pues me alzaste y me has arrojado.
11 Mis días son como la sombra que se va, y yo me he secado como la hierba.
12 Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria de generación en generación.
13 Tú te levantarás, tendrás misericordia de Sion, porque es tiempo de tener compasión de ella, porque el plazo ha llegado.
14 Porque tus siervos aman sus piedras y del polvo de ella tienen compasión.
15 Entonces temerán las naciones el nombre de Jehová y todos los reyes de la tierra tu gloria,
16 por cuanto Jehová habrá edificado a Sion y en su gloria será visto,
17 atenderá la oración de los desvalidos y no desechará el ruego de ellos.
18 Se escribirá esto para la generación venidera, y el pueblo que será creado alabará a Jah;
19 porque miró desde lo alto de su santuario, Jehová miró desde los cielos a la tierra,
20 para oír el gemido de los presos, para soltar a los sentenciados a muerte;
21 para que anuncien en Sion el nombre de Jehová y su alabanza en Jerusalén,
22 cuando se congreguen en uno los pueblos y los reinos para servir a Jehová.
23 Él debilitó mi fuerza en el camino; acortó mis días.
24 Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; por generación de generaciones son tus años.
25 Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos.
26 Ellos perecerán, mas tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán, como una ropa los mudarás y serán mudados;
27 pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.
28 Los hijos de tus siervos se establecerán, y su descendencia será afirmada delante de ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 103

1 Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi interior su santo nombre.
2 Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
3 Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias,
4 el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de misericordia y compasión,
5 el que sacia de bien tu boca de modo que se renueve tu juventud como el águila.
6 Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia.
7 Hizo conocer sus caminos a Moisés y a los hijos de Israel sus obras.
8 Misericordioso y clemente es Jehová, lento para la ira y grande en misericordia.
9 No contenderá para siempre ni para siempre guardará el enojo.
10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestros pecados ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.
11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que lo temen.
12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
13 Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen.
14 Porque él conoce cómo estamos formados; se acuerda de que nosotros somos polvo.
15 El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo,
16 que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar no la conoce más.
17 Mas la misericordia de Jehová es desde el siglo y hasta el siglo sobre los que lo temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos,
18 sobre los que guardan su pacto y los que se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.
19 Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos.
20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, obedeciendo la voz de su palabra.
21 Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad.
22 Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío Bendice, alma mía, a Jehová.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Jeremías 7

1 La palabra que vino de parte de Jehová a Jeremías, diciendo:
2 Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová.
3 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar.
4 No confiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, Templo de Jehová, Templo de Jehová es este.
5 Pero si en verdad mejorareis vuestros caminos y vuestras obras, si en verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo,
6 si no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro,
7 os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres desde siempre y para siempre.
8 He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira que no aprovechan.
9 Hurtando, y matando, y adulterando, y jurando en falso, y quemando incienso a Baal, y andando tras dioses ajenos que no conocisteis,
10 ¿y vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Estamos a salvo; para hacer todas estas abominaciones?
11 ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová.
12 Pero id ahora a mi lugar que estuvo en Silo, donde hice morar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.
13 Ahora, pues, por cuanto habéis hecho todas estas obras, dice Jehová, y os hablé, madrugando para hablar, y no oísteis, y os llamé y no respondisteis,
14 haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo;
15 y os echaré de mi presencia como eché a todos vuestros hermanos, a toda la descendencia de Efraín.
16 Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues, porque no te oiré.
17 ¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?
18 Los hijos recogen la leña, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa para hacer tortas a la reina del cielo y para verter libaciones a dioses ajenos, para provocarme a ira.
19 ¿Me provocan ellos a ira? , dice Jehová, ¿no es más bien a sí mismos para confusión de sus rostros?
20 Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que mi furor y mi ira se derraman sobre este lugar, sobre los hombres, y sobre los animales, y sobre los árboles del campo, y sobre los frutos de la tierra; y se encenderá y no se apagará.
21 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios y comed carne.
22 Porque no hablé con vuestros padres ni les mandé, el día que los saqué de la tierra de Egipto, acerca de holocaustos y de víctimas;
23 sino que esto les mandé diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.
24 Y no oyeron ni inclinaron su oído, antes caminaron en sus consejos, en la dureza de su malvado corazón; y fueron hacia atrás y no hacia adelante,
25 desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy Y os envié a todos mis siervos los profetas, madrugando cada día para enviarlos;
26 pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz e hicieron peor que sus padres.
27 Les dirás, pues, todas estas palabras, pero no te oirán; y los llamarás, pero no te responderán.
28 Entonces les dirás: Esta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios ni recibió corrección; se perdió la fidelidad, y de la boca de ellos fue cortada.
29 Rasura tu cabello y arrójalo, y levanta lamentación sobre las alturas, porque Jehová ha aborrecido y dejado la generación de su ira.
30 Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual es invocado mi nombre, contaminándola.
31 Y han edificado los lugares altos del Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar en el fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé ni me vino al pensamiento.
32 Por tanto, he aquí que vendrán días, ha dicho Jehová, que no se dirá más Tofet ni valle del hijo de Hinom, sino valle de la Matanza; y serán enterrados en el Tofet, por no haber lugar.
33 Y serán los cadáveres de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.
34 Y haré cesar de las ciudades de Judá y de las calles de Jerusalén voz de gozo y voz de alegría, voz de esposo y voz de esposa; porque la tierra será una desolación.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Juan 8

1 Y Jesús se fue al monte de los Olivos.
2 Y de mañana volvió al Templo, y todo el pueblo vino a él; y sentándose, les enseñaba.
3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,
4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio;
5 y en la ley Moisés nos mandó apedrear a las tales Tú, pues, ¿qué dices?
6 Mas esto decían tentándolo, para poder acusarlo Pero Jesús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo.
7 Y como persistían en preguntarle, enderezándose, les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, arroje primero la piedra contra ella.
8 E inclinándose otra vez, escribía en tierra.
9 Mas oyendo ellos esto, y redargüidos por su conciencia, salieron uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los últimos; y quedó solo Jesús y la mujer que estaba en medio.
10 Y enderezándose Jesús, y no viendo a nadie más que a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?
11 Y ella dijo: Ninguno, Señor Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete y no peques más.
12 Y otra vez Jesús les habló diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
13 Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.
14 Respondió Jesús, y les dijo: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y adónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy.
15 Vosotros juzgáis según la carne; mas yo no juzgo a nadie.
16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero, porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre.
17 Y también en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.
18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo; y el Padre que me envió da testimonio de mí.
19 Entonces le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocierais, a mi Padre también conoceríais.
20 Estas palabras habló Jesús en el lugar del tesoro, enseñando en el Templo; y nadie lo prendió, porque aún no había llegado su hora.
21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Yo me voy, y me buscaréis, mas en vuestro pecado moriréis; adonde yo voy, vosotros no podéis venir.
22 Decían entonces los judíos: ¿Acaso se matará a sí mismo, porque dijo: Adonde yo voy, vosotros no podéis venir?
23 Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.
24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.
25 Y le dijeron: Tú, ¿quién eres? Entonces Jesús les dijo: El que desde el principio os he dicho.
26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; mas el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo en el mundo.
27 Mas no entendieron que él les hablaba del Padre.
28 Les dijo, pues, Jesús: Cuando levantéis al Hijo del hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como mi Padre me enseñó, estas cosas hablo.
29 Y el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.
30 Al hablar él estas cosas, muchos creyeron en él.
31 Entonces dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;
32 y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará.
33 Le respondieron: Simiente de Abraham somos, y jamás hemos servido a nadie; ¿cómo dices tú: Seréis libres?
34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo que todo aquel que comete pecado, es siervo del pecado.
35 Y el siervo no permanece en casa para siempre; mas el hijo permanece para siempre.
36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.
37 Sé que sois simiente de Abraham, mas procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros.
38 Yo hablo lo que he visto estando con mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis visto con vuestro padre.
39 Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham Les dijo Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.
40 Mas ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; Abraham no hizo esto.
41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre Le dijeron entonces: Nosotros no hemos nacido de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.
42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais, porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.
43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer Él ha sido homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él Cuando habla mentira, de lo suyo habla, porque es mentiroso y padre de mentira.
45 Y porque yo digo la verdad, no me creéis.
46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
48 Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y tienes demonio?
49 Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, sino que honro a mi Padre; y vosotros me habéis deshonrado.
50 Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca y juzga.
51 De cierto, de cierto os digo: Si alguno guarda mi palabra, nunca verá la muerte.
52 Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio Abraham murió, y los profetas, y tú dices: Si alguno guarda mi palabra nunca gustará la muerte.
53 ¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? También los profetas murieron ¿Quién te haces a ti mismo?
54 Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es Mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios;
55 y no lo conocéis; mas yo lo conozco y si dijere que no lo conozco, sería mentiroso como vosotros; pero lo conozco, y guardo su palabra.
56 Abraham, vuestro padre, se alegró de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.
57 Le dijeron entonces los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?
58 Les dijo Jesús: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuera, yo soy.
59 Tomaron entonces piedras para tirárselas; mas Jesús se ocultó y salió del Templo atravesando por en medio de ellos, y así se fue.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Señor de todo poder y fortaleza, que eres el autor y dador de todas las cosas buenas: Injerta en nuestros corazones el amor de tu nombre, aumenta en nosotros la verdadera religión, aliméntanos con toda bondad, y por tu gran misericordia guárdanos en la misma, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

Día Anterior Hoy Día Siguiente