Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 16 de marzo de 2026

Lunes de la Cuarta Semana de Cuaresma

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 82

1 Dios está en la congregación divina; en medio de los dioses juzga.
2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y haréis acepción de las personas de los impíos? Selah.
3 Defended al pobre y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso.
4 Librad al afligido y al necesitado; libradlo de la mano de los impíos.
5 No saben ni entienden, andan en tinieblas; vacilan todos los cimientos de la tierra.
6 Yo dije: Vosotros sois dioses y todos vosotros hijos del Altísimo;
7 pero como hombres moriréis, y caeréis como cualquiera de los príncipes.
8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra, porque tú heredarás todas las naciones.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 83

1 Oh Dios, no guardes silencio; no calles ni te estés quieto, oh Dios.
2 Porque he aquí que braman tus enemigos, y tus aborrecedores han alzado cabeza.
3 Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus protegidos.
4 Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel.
5 Porque han conspirado de corazón a una, contra ti han hecho alianza;
6 las tiendas de Edom y de los ismaelitas, Moab y los agarenos;
7 Gebal, y Amón, y Amalec; Filistea con los habitantes de Tiro.
8 También Asiria se ha juntado con ellos; son por brazo a los hijos de Lot Selah.
9 Hazles como a Madián, como a Sísara, como a Jabín en el torrente Cisón,
10 que perecieron en Endor, fueron hechos estiércol para la tierra.
11 Pon a ellos, a sus nobles, como a Oreb y como a Zeeb; y como a Zeba y como a Zalmuna, a todos sus príncipes,
12 que han dicho: Tomemos para nosotros las moradas de Dios.
13 Dios mío, ponlos como torbellinos, como hojarasca delante del viento,
14 como fuego que quema el bosque, como llama que abrasa los montes.
15 Persíguelos así con tu tempestad y túrbalos con tu torbellino.
16 Llena sus rostros de vergüenza, y busquen tu nombre, oh Jehová.
17 Sean afrentados y turbados para siempre, y sean deshonrados, y perezcan.
18 Y conozcan que tú sólo, cuyo nombre es Jehová, eres el Altísimo sobre toda la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 84

1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!
2 Anhela y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
3 Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde poner sus polluelos, junto a tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.
4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán Selah.
5 Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti, en cuyo corazón están tus caminos.
6 Atravesando el valle de Baca, lo cambian en fuente, también la lluvia temprana lo cubre de bendiciones.
7 Irán de poder en poder, verán a Dios en Sion.
8 Jehová, Dios de los ejércitos, oye mi oración; escucha, oh Dios de Jacob Selah.
9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos; escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios que habitar en las moradas de maldad.
11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová; no quitará el bien a los que andan en integridad.
12 Jehová de los ejércitos, bienaventurado el hombre que confía en ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 85

1 Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová; volviste la cautividad de Jacob.
2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; cubriste todos los pecados de ellos Selah.
3 Apartaste todo tu enojo; te volviste del furor de tu ira.
4 Vuélvenos, oh Dios, salvación nuestra, y haz cesar tu indignación de sobre nosotros.
5 ¿Estarás irritado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?
6 ¿No volverás tú a darnos vida, para que tu pueblo se alegre en ti?
7 Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia y danos tu salvación.
8 Escucharé lo que hablará Jehová Dios, porque hablará paz a su pueblo y a sus santos; pero no se vuelvan ellos a la locura.
9 Ciertamente cercana está su salvación a los que lo temen, para que habite la gloria en nuestra tierra.
10 La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.
11 La verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde los cielos.
12 Jehová dará también el bien y nuestra tierra dará su fruto.
13 La justicia irá delante de él y sus pasos nos pondrá por camino.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Jueces 1

1 Y aconteció después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron a Jehová, diciendo: ¿Quién de nosotros subirá primero a los cananeos para pelear contra ellos?
2 Y Jehová respondió: Judá subirá; he aquí que yo he entregado la tierra en sus manos.
3 Y Judá dijo a Simeón, su hermano: Sube conmigo a mi porción, y peleemos contra el cananeo, y yo también iré contigo a tu porción Y Simeón fue con él.
4 Y subió Judá, y Jehová entregó en sus manos al cananeo y al ferezeo; e hirieron de ellos en Bezec a diez mil hombres.
5 Y hallaron a Adoni-bezec en Bezec, y pelearon contra él, e hirieron al cananeo y al ferezeo.
6 Mas Adoni-bezec huyó; y lo persiguieron, y lo prendieron, y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies.
7 Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes, con los pulgares de sus manos y de sus pies cortados, recogían las migajas debajo de mi mesa; como yo hice, así me ha pagado Dios Y lo llevaron a Jerusalén, donde murió.
8 Pues los hijos de Judá habían combatido contra Jerusalén, y la habían tomado, y la habían herido a filo de espada, y habían prendido fuego a la ciudad.
9 Y después los hijos de Judá descendieron para pelear contra el cananeo que habitaba en las montañas, y en el Neguev, y en la Sefela.
10 Y marchó Judá contra el cananeo que habitaba en Hebrón (el nombre de Hebrón antes era Quiriat-arba), e hirieron a Sesai y a Ahimán y a Talmai.
11 Y de allí marchó contra los que habitaban en Debir (y el nombre de Debir antes era Quiriat-sefer).
12 Y dijo Caleb: El que hiera a Quiriat-sefer y la tome, yo le daré a Acsa, mi hija, por mujer.
13 Y la tomó Otoniel, hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb; y él le dio a Acsa, su hija, por mujer.
14 Y cuando ella se iba con él, ella lo persuadió para que pidiera a su padre un campo Y ella descendió del asno, y Caleb le dijo: ¿Qué tienes?
15 Ella entonces le respondió: Dame una bendición; puesto que me has dado la tierra del Neguev, dame también fuentes de aguas Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
16 Y los hijos del ceneo, suegro de Moisés, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Judá al desierto de Judá, que está al sur de Arad; y fueron y habitaron con el pueblo.
17 Y fue Judá con su hermano Simeón, e hirieron al cananeo que habitaba en Sefat, y la destruyeron por completo; y llamaron el nombre de la ciudad Horma.
18 Tomó también Judá a Gaza con su término, y a Ascalón con su término, y a Ecrón con su término.
19 Y estaba Jehová con Judá, el cual echó a los de las montañas, pero no pudo echar a los habitantes del valle, los cuales tenían carros de hierro.
20 Y dieron Hebrón a Caleb, como Moisés había dicho; y él echó de allí a los tres hijos de Anac.
21 Mas al jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo echaron los hijos de Benjamín, y así el jebuseo ha habitado con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta hoy.
22 También los de la casa de José subieron a Bet-el, y Jehová estuvo con ellos.
23 Y los de la casa de José pusieron espías también en Bet-el (y el nombre de la ciudad antes era Luz).
24 Y los que espiaban vieron a un hombre que salía de la ciudad y le dijeron: Muéstranos ahora la entrada de la ciudad y haremos contigo misericordia.
25 Y él les mostró la entrada a la ciudad, e hirieron la ciudad a filo de espada, pero dejaron ir a aquel hombre con toda su familia.
26 Y aquel hombre se fue a la tierra de los heteos y edificó una ciudad a la cual llamó Luz; y este es su nombre hasta hoy.
27 Tampoco Manasés echó a los de Bet-sean y sus aldeas, ni a los de Taanac y sus aldeas, ni a los habitantes de Dor y sus aldeas, ni a los habitantes de Ibleam y sus aldeas, ni a los habitantes de Meguido y sus aldeas; mas el cananeo persistió en habitar en aquella tierra.
28 Y sucedió que cuando Israel tomó fuerzas, hizo tributario al cananeo, pero no lo echó.
29 Tampoco Efraín echó al cananeo que habitaba en Gezer, sino que el cananeo habitó en medio de ellos, en Gezer.
30 Tampoco Zabulón echó a los habitantes de Quitrón y a los habitantes de Naalal, sino que el cananeo habitó en medio de él, y le fueron tributarios.
31 Tampoco Aser echó a los habitantes de Aco, y a los habitantes de Sidón, y de Ahlab, y de Aczib, y de Helba, y de Afec, y de Rehob.
32 Y moró Aser entre los cananeos que habitaban en la tierra, pues no los echó.
33 Tampoco Neftalí echó a los habitantes de Bet-semes ni a los habitantes de Bet-anat, sino que moró entre los cananeos que habitaban en la tierra; pero le fueron tributarios los moradores de Bet-semes y los moradores de Bet-anat.
34 Y los amorreos empujaron a los hijos de Dan hasta el monte, pues no los dejaron descender al valle.
35 Y el amorreo persistió en habitar en el monte Heres, en Ajalón y en Saalbim; pero cuando la mano de la casa de José tomó fuerzas, los hicieron tributarios.
36 Y el término del amorreo fue desde la subida de Acrabim, desde Sela hacia arriba.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Tesalonicenses 2

1 Pero os rogamos, hermanos, en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con él,
2 que no seáis movidos fácilmente de vuestro modo de pensar ni seáis turbados, ni por espíritu ni por palabra ni por carta como si fuera nuestra, como que el día del Señor esté cerca.
3 Nadie os engañe de ninguna manera, porque no vendrá sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,
4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios, o que se adora; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, mostrándose a sí mismo como Dios.
5 ¿No os acordáis que cuando estaba todavía con vosotros os decía esto?
6 Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, para que a su debido tiempo se manifieste.
7 Porque ya está obrando el misterio de la iniquidad, solamente que hay quien ahora lo detiene, hasta que él mismo sea quitado de en medio;
8 y entonces será manifestado aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida;
9 cuyo advenimiento es según operación de Satanás, con gran poder, y señales, y prodigios mentirosos,
10 y con todo engaño de iniquidad en los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.
11 Y por esto Dios les enviará operación de error, para que crean a la mentira,
12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, antes se complacieron en la iniquidad.
13 Mas nosotros debemos dar siempre gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, por la santificación del Espíritu y fe en la verdad;
14 a lo cual os llamó por nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
15 Así que, hermanos, estad firmes y retened las doctrinas que habéis aprendido, sea por palabra o por carta nuestra.
16 Y el mismo Jesucristo, nuestro Señor, y nuestro Dios y Padre, quien nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia,
17 consuele vuestros corazones y os confirme en toda buena palabra y obra.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Concede, te suplicamos, Dios todopoderoso, que quienes por nuestras malas acciones merecemos ser justamente castigados, por el consuelo de tu gracia seamos misericordiosamente aliviados, por nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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