Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 11 de marzo de 2026

Miércoles de la Tercera Semana de Cuaresma

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 56

1 Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devora el hombre; me oprime combatiéndome cada día.
2 Me devoran mis enemigos cada día, porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo.
3 En el día que temo, yo en ti confío.
4 En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado, no temeré lo que me haga la carne.
5 Todos los días pervierten mis palabras; contra mí son todos sus pensamientos para mal.
6 Se reúnen, se esconden, ellos miran atentamente mis pasos, como esperando acabar con mi vida.
7 ¿Escaparán ellos por la iniquidad? Derriba en tu furor a los pueblos, oh Dios.
8 Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?
9 Entonces serán vueltos atrás mis enemigos, el día que yo clame; esto sé, que Dios está por mí.
10 En Dios alabaré su palabra; en Jehová alabaré su palabra.
11 En Dios he confiado; no temeré lo que me haga el hombre.
12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos; te tributaré alabanzas.
13 Porque has librado mi vida de la muerte; ¿No librarás también mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven?

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 57

1 Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí, porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos.
2 Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me galardona.
3 Él enviará desde los cielos y me salvará de la infamia del que me devora Selah Dios enviará su misericordia y su verdad.
4 Mi vida está entre leones; estoy acostado entre hijos de hombres que echan llamas, cuyos dientes son lanzas y saetas, y su lengua, espada aguda.
5 Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra sea tu gloria.
6 Red han preparado a mis pasos; se ha abatido mi alma; hoyo han cavado delante de mí; en medio de él han caído ellos mismos Selah.
7 Mi corazón está dispuesto, oh Dios, mi corazón está dispuesto; cantaré y entonaré salmos.
8 Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa; me levantaré de mañana.
9 Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; te cantaré salmos entre las naciones.
10 Porque grande es hasta los cielos tu misericordia y hasta las nubes tu verdad.
11 Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra sea tu gloria.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 58

1 Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?
2 Antes, con el corazón hacéis iniquidades; hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
3 Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron desde el vientre, hablando mentira.
4 Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente; son como áspid sordo que cierra su oído,
5 que no oye la voz de los que encantan, del encantador sabio en encantamientos.
6 Oh Dios, rompe sus dientes en sus bocas; quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.
7 Fluyan como aguas que corren; cuando disparen sus saetas, sean estas como rotas.
8 Pasen ellos como el caracol que se deslíe; como abortivo de mujer, no vean el sol.
9 Antes que vuestras ollas sientan el fuego de los espinos, así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.
10 Se alegrará el justo cuando vea la venganza; sus pies lavará en la sangre del impío.
11 Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Josué 2

1 Y Josué, hijo de Nun, envió desde Sitim dos espías secretamente diciéndoles: Andad, reconoced la tierra y Jericó Y ellos fueron y entraron en casa de una mujer ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí.
2 Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que unos hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche a espiar la tierra.
3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, que han entrado en tu casa, porque han venido a espiar toda la tierra.
4 Mas la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido, y dijo: Así es, unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran;
5 y al cerrarse la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres salieron, y no sé adónde se han ido; id de prisa tras ellos, que los alcanzaréis.
6 Mas ella los había hecho subir al terrado y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado.
7 Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los que iban tras ellos.
8 Pero antes que ellos se durmieran, ella subió al terrado, adonde ellos estaban, y les dijo:
9 Sé que Jehová os ha dado la tierra, porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y porque todos los moradores del país han desmayado por causa de vosotros.
10 Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del mar Rojo delante de vosotros, cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido por completo.
11 Oyendo esto, ha desfallecido nuestro corazón, y no ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.
12 Y ahora, os ruego, juradme por Jehová que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal cierta,
13 y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, y a mis hermanos y a mis hermanas, y a todo lo que es suyo, y que libraréis nuestras vidas de la muerte.
14 Y ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por vosotros hasta la muerte, si no denunciareis este asunto nuestro; y sucederá que cuando Jehová nos haya dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad.
15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana, porque su casa estaba en la pared del muro, y ella vivía en el muro.
16 Y les dijo: Marchaos al monte, para que los que fueron tras vosotros no os encuentren; y estad escondidos allí tres días, hasta que los que os siguen hayan vuelto; y después os iréis por vuestro camino.
17 Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramento con que nos has juramentado.
18 He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y tú juntarás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre.
19 Y sucederá que cualquiera que salga fuera de las puertas de tu casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros seremos sin culpa Mas cualquiera que esté en casa contigo, su sangre será sobre nuestra cabeza, si alguna mano lo toca.
20 Y si tú denunciares este asunto nuestro, nosotros quedaremos libres de tu juramento con que nos has juramentado.
21 Y ella respondió: Sea así como habéis dicho; y los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana a la ventana.
22 Y caminando ellos, llegaron al monte y estuvieron allí tres días, hasta que volvieron los que los seguían; y los que los siguieron buscaron por todo el camino, pero no los hallaron.
23 Y volviendo los dos varones, descendieron del monte, y pasaron el Jordán, y llegaron a Josué, hijo de Nun, y le contaron todas las cosas que les habían acontecido.
24 Y dijeron a Josué: Ciertamente Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; pues también todos los moradores del país han desmayado delante de nosotros.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Lucas 22

1 Y estaba cerca la fiesta de los Panes sin levadura, que se llama la Pascua.
2 Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarlo, porque tenían miedo del pueblo.
3 Y entró Satanás en Judas, que tenía por sobrenombre Iscariote, el cual era del número de los doce;
4 y fue y habló con los principales sacerdotes y con los magistrados de cómo se lo entregaría.
5 Y ellos se alegraron y convinieron en darle dinero.
6 Y él lo prometió y buscaba oportunidad para entregarlo a ellos sin estar presente la multitud.
7 Y llegó el día de los Panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar la Pascua.
8 Y envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la Pascua para que comamos.
9 Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?
10 Y él les dijo: He aquí, cuando entréis en la ciudad, os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo hasta la casa donde entre,
11 y decid al amo de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la Pascua con mis discípulos?
12 Y él os mostrará un gran aposento alto dispuesto; preparad allí.
13 Fueron, pues, y lo hallaron tal como les había dicho; y prepararon la Pascua.
14 Y cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los doce apóstoles.
15 Y les dijo: En gran manera he deseado comer con vosotros esta Pascua antes que padezca,
16 porque os digo que no comeré más de ella hasta que se cumpla en el reino de Dios.
17 Y tomando la copa, habiendo dado gracias, dijo: Tomad esto y repartidlo entre vosotros,
18 porque os digo que no beberé más del fruto de la vid hasta que el reino de Dios venga.
19 Y tomando el pan, habiendo dado gracias, lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
20 Y asimismo tomó la copa, después que hubo cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros es derramada.
21 Mas he aquí la mano del que me entrega está conmigo en la mesa.
22 Y a la verdad el Hijo del hombre va, según lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!
23 Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí quién de ellos sería el que había de hacer esto.
24 Y hubo entre ellos una contienda sobre quién de ellos parecía ser el mayor.
25 Entonces él les dijo: Los reyes de los gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que tienen potestad sobre ellos son llamados bienhechores;
26 pero no así vosotros; antes el mayor entre vosotros sea como el menor, y el que dirige, como el que sirve.
27 Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.
28 Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones.
29 Yo, pues, dispongo para vosotros un reino, como mi Padre lo dispuso para mí,
30 para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos juzgando a las doce tribus de Israel.
31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;
32 mas yo he rogado por ti para que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.
33 Y él le dijo: Señor, estoy dispuesto a ir contigo aun a la cárcel y a la muerte.
34 Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.
35 Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, sin alforja y sin calzado, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada.
36 Y les dijo: Pero ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su manto y compre una.
37 Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los inicuos; porque lo que está escrito de mí tiene cumplimiento.
38 Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí dos espadas Y él les dijo: Basta.
39 Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también lo siguieron.
40 Y cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad para que no entréis en tentación.
41 Y él se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba,
42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
43 Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo.
44 Y estando en agonía, oraba más intensamente; y fue su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
45 Y cuando se levantó de la oración y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza;
46 y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad para que no entréis en tentación.
47 Y mientras él aún hablaba, he aquí vino una multitud; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos, y se acercó a Jesús para besarlo.
48 Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?
49 Y viendo los que estaban con él lo que había de acontecer, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada?
50 Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha.
51 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Dejad, basta ya Y tocando su oreja, lo sanó.
52 Y Jesús dijo a los que habían venido a él, los principales sacerdotes y los jefes de la guardia del Templo y los ancianos: ¿Como a ladrón habéis salido con espadas y con palos?
53 Habiendo estado con vosotros cada día en el Templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora y la potestad de las tinieblas.
54 Y prendiéndolo, lo trajeron y lo llevaron a la casa del sumo sacerdote Mas Pedro lo seguía de lejos.
55 Y habiendo encendido un fuego en medio del patio, y sentándose todos alrededor, se sentó también Pedro entre ellos.
56 Y cuando una criada lo vio que estaba sentado al fuego, se fijó en él y dijo: También este estaba con él.
57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco.
58 Y un poco después, viéndolo otro, dijo: También tú eres uno de ellos Mas Pedro dijo: Hombre, no lo soy.
59 Y pasada como una hora, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también este estaba con él, porque es galileo.
60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices Y en seguida, estando él aún hablando, cantó el gallo.
61 Entonces, volviéndose el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, como le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces.
62 Y saliendo fuera Pedro, lloró amargamente.
63 Y los hombres que custodiaban a Jesús se burlaban de él, golpeándolo;
64 y vendándole los ojos, herían su rostro y le preguntaban, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te golpeó?
65 Y decían otras muchas cosas, injuriándolo.
66 Y cuando fue de día, se juntaron los ancianos del pueblo, y los principales sacerdotes, y los escribas, y lo trajeron al Concilio de ellos,
67 diciendo: ¿Eres tú el Cristo? Dínoslo Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis;
68 y también si os preguntare, no me responderéis ni me soltaréis.
69 Mas desde ahora el Hijo del hombre se sentará a la diestra del poder de Dios.
70 Y dijeron todos: Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que yo lo soy.
71 Entonces ellos dijeron: ¿Qué necesidad tenemos aún de testimonio? Porque nosotros lo hemos oído de su boca.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Te suplicamos, Dios todopoderoso, que mires los deseos sinceros de tus humildes siervos, y extiendas la diestra de tu Majestad para ser nuestra defensa contra todos nuestros enemigos, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

Día Anterior Hoy Día Siguiente