Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 7 de marzo de 2026

Sábado de la Segunda Semana de Cuaresma

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 35

1 Contiende, oh Jehová, con los que contra mí contienden; combate contra los que me combaten.
2 Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda.
3 Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di a mi alma: Yo soy tu salvación.
4 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi alma; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan.
5 Sean como el tamo delante del viento, y el ángel de Jehová los acose.
6 Sea su camino oscuridad y resbaladeros, y el ángel de Jehová los persiga.
7 Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa hicieron hoyo para mi alma.
8 Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa, y su red que escondió lo prenda; con quebrantamiento caiga en ella.
9 Y se regocijará mi alma en Jehová, y se alegrará en su salvación.
10 Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que lo despoja?
11 Se levantaron testigos falsos; me preguntaron de lo que no sabía;
12 me devolvieron mal por bien, para abatir a mi alma.
13 Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; afligí con ayuno mi alma y mi oración se volvía a mi seno.
14 Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que lleva luto por su madre, enlutado me humillaba.
15 Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; se juntaron contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía; me despedazaban y no cesaban;
16 con lisonjeros, escarnecedores y truhanes, crujiendo contra mí sus dientes.
17 Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones.
18 Te confesaré en la gran congregación; te alabaré entre numeroso pueblo.
19 No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos, ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo,
20 porque no hablan paz, y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
21 Y ensancharon contra mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
22 Tú lo has visto, oh Jehová, no calles; Señor, no te alejes de mí.
23 Levántate y despierta para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío.
24 Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío; y no se alegren de mí.
25 No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Lo hemos devorado!
26 Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
27 Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, que ama la paz de su siervo.
28 Y mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 36

1 La rebelión del impío dice en el interior de mi corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
2 Por eso se lisonjea en sus propios ojos, para no hallar su iniquidad para aborrecerla.
3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; ha dejado de ser sabio, de hacer el bien.
4 Piensa iniquidad sobre su cama; está en camino no bueno, el mal no aborrece.
5 Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia; tu fidelidad, hasta las nubes.
6 Tu justicia es como los montes de Dios; tus juicios, abismo grande Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
7 ¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
8 Se saciarán de la grosura de tu casa, y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
9 Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.
10 Extiende tu misericordia a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de corazón.
11 No venga pie de soberbia contra mí, y mano de impíos no me mueva.
12 Allí cayeron los hacedores de iniquidad; fueron derribados y no podrán levantarse.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Deuteronomio 28

1 Y sucederá que si oyeres diligentemente la voz de Jehová tu Dios para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy, también Jehová tu Dios te ensalzará sobre todas las naciones de la tierra.
2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones y te alcanzarán, cuando oyeres la voz de Jehová tu Dios.
3 Bendito serás tú en la ciudad y bendito tú en el campo.
4 Bendito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y el fruto de tu bestia, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.
5 Benditas tu canasta y tu artesa.
6 Bendito serás en tu entrar y bendito en tu salir.
7 Jehová hará que tus enemigos que se levantan contra ti sean heridos delante de ti; por un camino saldrán contra ti y por siete caminos huirán delante de ti.
8 Jehová te enviará la bendición en tus graneros y en todo aquello en que pusieres tu mano, y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.
9 Te confirmará Jehová como su pueblo santo, como te ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios y anduvieres en sus caminos.
10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.
11 Y Jehová te hará sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, y en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en la tierra que juró Jehová a tus padres que te había de dar.
12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para dar lluvia a tu tierra en su tiempo y para bendecir toda obra de tus manos Y prestarás a muchas naciones, y tú no tomarás prestado.
13 Y te pondrá Jehová por cabeza y no por cola, y estarás encima solamente y no estarás debajo, cuando obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y pongas por obra.
14 Y no te apartes de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para ir tras dioses ajenos para servirlos.
15 Y sucederá que si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te mando hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones y te alcanzarán.
16 Maldito serás tú en la ciudad y maldito tú en el campo.
17 Malditas tu canasta y tu artesa.
18 Maldito el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.
19 Maldito serás en tu entrar y maldito en tu salir.
20 Y Jehová enviará contra ti la maldición, el quebranto y el asombro en todo cuanto pusieres tu mano e hicieres, hasta que seas destruido y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras, por las cuales me habrás dejado.
21 Jehová hará que se te pegue mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para poseerla.
22 Jehová te herirá con tisis, y con fiebre, y con inflamación, y con ardor, y con espada, y con tizoncillo, y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas.
23 Y tus cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.
24 Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.
25 Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás motivo de espanto para todos los reinos de la tierra.
26 Y tu cadáver será por comida a toda ave del cielo y a la bestia de la tierra, y no habrá quien las espante.
27 Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, y con hemorroides, y con sarna, y con comezón, de que no puedas ser curado.
28 Jehová te herirá con locura, y con ceguera, y con turbación de corazón.
29 Y andarás a tientas al mediodía como anda a tientas el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve.
30 Te desposarás con mujer y otro varón dormirá con ella; edificarás casa y no habitarás en ella; plantarás viña y no la vendimiarás.
31 Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no se te devolverá; tus ovejas serán entregadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate.
32 Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán y desfallecerán por ellos todo el día, y no habrá fuerza en tu mano.
33 El fruto de tu tierra y todo tu trabajo comerá un pueblo que no conociste, y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días.
34 Y enloquecerás a causa del espectáculo que verás con tus ojos.
35 Te herirá Jehová con úlcera maligna en las rodillas y en las piernas, sin que puedas ser curado, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla.
36 Jehová te llevará, a ti y a tu rey que hubieres puesto sobre ti, a una nación que no conociste tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al leño y a la piedra.
37 Y serás por espanto, por proverbio y por burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová.
38 Sacarás mucha semilla al campo y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.
39 Plantarás viñas y labrarás, mas no beberás vino ni recogerás uvas, porque el gusano las comerá.
40 Tendrás olivos en todo tu término, mas no te ungirás con aceite, porque tu aceituna se caerá.
41 Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio.
42 Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra consumirá la langosta.
43 El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy bajo.
44 Él te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola.
45 Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó.
46 Y serán en ti por señal y por prodigio, y en tu descendencia para siempre.
47 Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, en la abundancia de todas las cosas,
48 servirás, por tanto, a tus enemigos que enviará Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.
49 Jehová traerá sobre ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que volará como águila, nación cuya lengua no entiendas;
50 nación fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano ni perdonará al niño.
51 Y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte.
52 Y te pondrá cerco en todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; te pondrá cerco, pues, en todas tus ciudades y en toda tu tierra que Jehová tu Dios te habrá dado.
53 Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el cerco y en la angustia con que te angustiará tu enemigo.
54 El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, su ojo será maligno para con su hermano, y para con la mujer de su seno, y para con el resto de sus hijos que le quedaren,
55 para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comerá, porque nada le habrá quedado, en el cerco y en la angustia con que tu enemigo te angustiará en todas tus ciudades.
56 La mujer tierna y delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie intentó poner sobre la tierra, de tanta ternura y delicadeza, su ojo será maligno para con el marido de su seno, y para con su hijo, y para con su hija,
57 y para con su recién nacido que sale de entre sus pies, y para con sus hijos que diere a luz; pues los comerá escondidamente a falta de todo, en el cerco y en la angustia con que tu enemigo te angustiará en tus ciudades.
58 Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y terrible, Jehová tu Dios,
59 Jehová hará asombrosas tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y duraderas, y enfermedades malignas y duraderas;
60 y hará volver sobre ti todas las plagas de Egipto, delante de las cuales temiste, y se te pegarán.
61 Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido.
62 Y quedaréis pocos hombres, en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en multitud, por cuanto no obedeciste la voz de Jehová tu Dios.
63 Y sucederá que como Jehová se gozó sobre vosotros para haceros bien y para multiplicaros, así se gozará Jehová sobre vosotros para arruinaros y para destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para poseerla.
64 Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra, y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra.
65 Y ni aun entre las mismas naciones descansarás, ni la planta de tu pie tendrá reposo, pues allí te dará Jehová corazón temeroso, y decaimiento de ojos, y tristeza de alma;
66 y tendrás tu vida como algo que pende delante de ti, y estarás temeroso de noche y de día, y no estarás seguro de tu vida.
67 Por la mañana dirás: ¡Quién diera que fuera la tarde! ; y a la tarde dirás: ¡Quién diera que fuera la mañana! ; por el miedo de tu corazón con que estarás amedrentado y por lo que verán tus ojos.
68 Y Jehová te hará volver a Egipto en navíos por el camino del cual te ha dicho: Nunca más volverás; y allí seréis vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habrá quien os compre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Lucas 18

1 Y les dijo también una parábola sobre que es necesario orar siempre y no desmayar,
2 diciendo: Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni respetaba al hombre.
3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.
4 Pero él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios ni tengo respeto al hombre,
5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que venga continuamente y me agote la paciencia.
6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto.
7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche, aunque se demore para con ellos?
8 Os digo que les hará justicia pronto Pero cuando el Hijo del hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?
9 Y dijo también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos y menospreciaban a los otros:
10 Dos hombres subieron al Templo a orar; uno era fariseo y el otro, publicano.
11 El fariseo, en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano.
12 Ayuno dos veces a la semana, diezmo de todo lo que gano.
13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que golpeaba su pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
14 Os digo que este descendió a su casa justificado y no el otro, porque cualquiera que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.
15 Y le traían los niños para que los tocara; y al verlo los discípulos, los reprendían.
16 Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios.
17 De cierto os digo que cualquiera que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
18 Y le preguntó un hombre principal, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
19 Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino uno solo, Dios.
20 Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.
21 Y él dijo: Todo esto he guardado desde mi juventud.
22 Y Jesús, al oír esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
23 Entonces él, al oír estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.
24 Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
25 Porque es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios.
26 Y los que lo oían dijeron: ¿Y quién podrá ser salvo?
27 Y él les dijo: Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.
28 Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido.
29 Y él les dijo: De cierto os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios,
30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.
31 Y Jesús, tomando a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que fueron escritas por los profetas acerca del Hijo del hombre.
32 Porque será entregado a los gentiles, y será escarnecido, e injuriado, y escupido.
33 Y después que lo hayan azotado, lo matarán; mas al tercer día resucitará.
34 Pero ellos nada comprendían de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se decía.
35 Y aconteció que, acercándose él a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;
36 y al oír la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello.
37 Y le dijeron que pasaba Jesús el nazareno.
38 Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!
39 Y los que iban delante lo reprendían para que callara, mas él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
40 Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerlo ante sí; y cuando él llegó, le preguntó,
41 diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que recobre la vista.
42 Y Jesús le dijo: Recobra la vista; tu fe te ha salvado.
43 Y al instante recobró la vista, y lo seguía glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando lo vio, dio alabanza a Dios.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que ves que no tenemos poder por nosotros mismos para ayudarnos: Guárdanos tanto exteriormente en nuestros cuerpos como interiormente en nuestras almas, para que seamos defendidos de todas las adversidades que puedan suceder al cuerpo, y de todos los malos pensamientos que puedan asaltar y herir el alma, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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