Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
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1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 4 de marzo de 2026

Miércoles de la Segunda Semana de Cuaresma

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 22

1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿qué estás lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
2 Dios mío, clamo de día y no respondes, y de noche y no hay para mí silencio.
3 Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
4 En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste.
5 Clamaron a ti y fueron librados; confiaron en ti y no se avergonzaron.
6 Mas yo soy gusano y no hombre; oprobio de los hombres y despreciado del pueblo.
7 Todos los que me ven me escarnecen; tuercen los labios, menean la cabeza diciendo:
8 Encomiéndese a Jehová, líbrelo; sálvelo, puesto que en él se complacía.
9 Pero tú eres el que me sacó del vientre, el que me hace esperar desde que estaba a los pechos de mi madre.
10 Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca, porque no hay quien ayude.
12 Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.
13 Abrieron sobre mí su boca, como león que despedaza y que ruge.
14 He sido derramado como aguas y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas.
15 Se secó como un tiesto mi vigor y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.
16 Porque perros me han rodeado, me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies.
17 Puedo contar todos mis huesos; ellos miran, me observan.
18 Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes.
19 Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate a venir en mi ayuda.
20 Libra de la espada mi alma, mi única del poder del perro.
21 Sálvame de la boca del león, y respóndeme librándome de los cuernos de los búfalos.
22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.
23 Los que teméis a Jehová, alabadlo; glorificadlo, descendencia toda de Jacob; y tened temor de él, vosotros, descendencia toda de Israel.
24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó a él, lo oyó.
25 Será de ti mi alabanza en la gran congregación; mis votos pagaré delante de los que lo temen.
26 Comerán los pobres y serán saciados; alabarán a Jehová los que lo buscan; vivirá vuestro corazón para siempre.
27 Se acordarán y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra; y se postrarán delante de ti todas las familias de las naciones.
28 Porque de Jehová es el reino; y él se enseñorea de las naciones.
29 Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, y el que no puede conservar la vida a su propia alma.
30 La posteridad lo servirá; se contará acerca del Señor a la generación venidera.
31 Vendrán y anunciarán su justicia, al pueblo no nacido aún, que él lo hizo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 23

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
2 En lugares de delicados pastos me hará yacer; junto a aguas de reposo me pastoreará.
3 Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por causa de su nombre.
4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
5 Preparas mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Deuteronomio 22

1 No verás el buey de tu hermano o su cordero perdidos y te esconderás de ellos; sin falta los devolverás a tu hermano.
2 Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, los recogerás en tu casa, y estarán contigo hasta que tu hermano los busque, y se los devolverás.
3 Y así harás con su asno, así harás también con su vestido, y lo mismo harás con toda cosa perdida de tu hermano que se le perdiere y tú la hallares; no te podrás esconder.
4 No verás el asno de tu hermano o su buey caídos en el camino y te esconderás de ellos; sin falta le ayudarás a levantarlos.
5 No se pondrá la mujer prendas de hombre ni el hombre vestirá ropa de mujer, porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto.
6 Cuando encontrares delante de ti en el camino algún nido de ave en cualquier árbol, o sobre la tierra, con polluelos o huevos, y estuviere la madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomes la madre con los hijos.
7 Sin falta dejarás ir a la madre y tomarás los polluelos para ti, para que te vaya bien y prolongues tus días.
8 Cuando edificares casa nueva, harás pretil a tu terrado, para que no pongas culpa de sangre en tu casa, si de él cayere alguien.
9 No sembrarás tu viña con diversos tipos de semillas, para que no sea consagrada la plenitud de la semilla que sembraste y el fruto de la viña.
10 No ararás con buey y con asno juntamente.
11 No te vestirás de material mezclado de lana y lino juntamente.
12 Te harás flecos en los cuatro bordes de tu manto con que te cubras.
13 Cuando alguien tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la aborreciere,
14 y le atribuyere actos vergonzosos, y esparciere sobre ella mala fama, y dijere: A esta tomé por mujer, y me llegué a ella, y no la hallé virgen;
15 entonces el padre de la joven y su madre tomarán y sacarán las señales de la virginidad de la joven a los ancianos de la ciudad, a la puerta.
16 Y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la aborrece;
17 y, he aquí, él le atribuye actos vergonzosos diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero he aquí las señales de la virginidad de mi hija Y extenderán la ropa delante de los ancianos de la ciudad.
18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán;
19 y lo penarán con cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel; y la tendrá por mujer y no podrá despedirla en todos sus días.
20 Mas si este asunto fue verdad, que no se halló virginidad en la joven,
21 entonces sacarán a la joven a la puerta de la casa de su padre y la apedrearán con piedras los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti.
22 Cuando se sorprendiere a un hombre acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer y también la mujer; así quitarás el mal de en medio de Israel.
23 Cuando hubiere una joven virgen desposada con un hombre, y otro hombre la hallare en la ciudad y se acostare con ella,
24 entonces los sacaréis a ambos a la puerta de aquella ciudad, y los apedrearéis con piedras, y morirán; la joven, porque no dio voces en la ciudad, y el hombre, porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.
25 Mas si el hombre hallare a una joven desposada en el campo, y él la agarrare, y se acostare con ella, morirá sólo el hombre que con ella se hubiere acostado,
26 y a la joven no harás nada; la joven no tiene culpa de muerte; porque como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le quita la vida, así es este caso.
27 Porque él la halló en el campo, y la joven desposada dio voces, pero no hubo quien la librara.
28 Cuando un hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare, y se acostare con ella, y fueren hallados,
29 entonces el hombre que se echó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días.
30 Nadie tomará a la mujer de su padre, ni descubrirá el borde del vestido de su padre.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Filipenses 3

1 Por lo demás, hermanos míos, gozaos en el Señor A mí, a la verdad, no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.
2 Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de la mutilación.
3 Porque nosotros somos la circuncisión, los que servimos en espíritu a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.
4 Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne Si a alguno le parece que tiene de qué confiar en la carne, yo más:
5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;
6 en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
7 Pero las cosas que para mí eran ganancia, las he tenido por pérdida por causa de Cristo.
8 Y ciertamente, aun tengo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo y lo tengo por estiércol, para ganar a Cristo.
9 y ser hallado en él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
10 a fin de conocerlo, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, hecho conforme a su muerte,
11 si en alguna manera llegara a la resurrección de los muertos.
12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fui también alcanzado por Cristo Jesús.
13 Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante,
14 prosigo a la meta, al premio del llamamiento de lo alto de Dios en Cristo Jesús.
15 Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.
16 Pero en aquello a que hemos llegado, andemos según la misma regla, sintamos lo mismo.
17 Hermanos, sed imitadores de mí y mirad a los que así andan, como nos tenéis por ejemplo.
18 Porque muchos andan por ahí, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo,
19 cuyo fin será la perdición, cuyo dios es el vientre, y su gloria está en su vergüenza, que piensan en lo terrenal.
20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo,
21 quien transformará el cuerpo de nuestra bajeza para que sea semejante al cuerpo de su gloria, por la operación con que puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que ves que no tenemos poder por nosotros mismos para ayudarnos: Guárdanos tanto exteriormente en nuestros cuerpos como interiormente en nuestras almas, para que seamos defendidos de todas las adversidades que puedan suceder al cuerpo, y de todos los malos pensamientos que puedan asaltar y herir el alma, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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